Embarazo semana a semana

Semana 33 del embarazo

Semana 33 del embarazoLa semana 33 del embarazo fue la que me hizo empezar a concienciarme de que el momento del parto estaba cerca ¡y yo con estos pelos! Sí, porque la verdad es que aún tenía pocas cosas preparadas, no me había dado por completar la lista de objetos que piden para el hospital y empezó a atosigarme una sensación de que me quedaban demasiadas cosas por hacer, sobre todo si la bichilla decidía adelantarse y nacer de improviso. La barriga era cada vez más grande, el movimiento del bebé hacía que se pusiese a ratos dura y a ratos blanda, a veces redondita y otras veces con unas formas que no parecían nada naturales, con lo cual sentía que la tuviese torcida hacia el lado derecho. Los principales síntomas que me seguían confirmando que ya me encontraba en la semana 33 de mi embarazo fueron estos.

1. ¿Útero o músculos del estómago? ¿Quién se estira más? Estos han entrado en una competición que me va a dejar los interiores del cuerpo estirados del todo ¡y a ver cómo los vuelvo a achicar después! Esos pinchazos típicos de la regla unas veces me dan en la zona baja de la barriga, otras por encima, por los lados… Vamos que tengo una panza redonda y con tendencia a las punzadas por todas partes que no hay quien la entienda, ni quien pueda predecir por dónde vendrá el siguiente dolorcillo.

2. ¡Dolor no clasificado! No he podido encontrar referencias acera del momento más doloroso de estas 33 semanas de embarazo. Se produjo una tarde mientras trabajaba sentada al ordenador. Justo entre el pecho y la parte superior de mi barriga se extendió un enorme pinchazo que me recorría todo el frente de un costillar al otro. Sentía que me asfixiaba, porque por más que intentaba controlar la respiración para que el dolor disminuyese ¡el aire no pasaba de la garganta! Era como si algo invisible me taponase el acceso a los pulmones y a pesar de coger aire con la boca abierta allí no entraba más que un poquito de oxígeno. Era imposible reducir la intensidad del dolor y la agonía se alargó durante 5 eternos minutos en los que intenté levantarme, caminar, cambiar de postura, sentarme de nuevo y nada parecía surtir efecto. Por suerte, desde que desapareció ya no ha vuelto a hacer acto de presencia.

3. Desequilibrio. Nunca he tenido la agilidad de una gacela pero lo de esta semana ya roza la inestabilidad más absoluta. Yo salgo de casa muy dignamente, con mis zapatitos cómodos y planos, y en cuanto me descuido me veo por el pasillo haciendo eses, tropiezo en los escalones de la escalera y de la entrada ¡e incluso caminando en el suelo llano! Va a ser verdad eso de que el embarazo acaba por descompensar nuestro centro de gravedad, y como yo ya lo traía trastocado de serie… ¡si llego al parto sin haber hocicado ningún día será todo un mérito.

4. ¡Sé distinguir las contracciones de Braxton Hicks! Y ahora creo que hace semanas que las tengo pero no me había dado cuenta. Realmente no son nada dolorosas, por eso me pasan desapercibidas la mayor parte de las veces. Lo que se nota es un endurecimiento exagerado de toda la barriga, que se pone tensa a más no poder e incluso cambia de forma. Duran menos de un minuto y los músculos se van aflojando poco a poco hasta que todo vuelve a su estado habitual. La verdad es que no sabría decir cuántas tengo al día porque al no doler sólo me fijo en ellas cuando estoy sin nada que hacer y relajada.

5. Estancada en el peso. Esta semana no he vuelto a engordar. Se supone que debería estar aumentando hasta medio kilo por semana, pero yo no sé que le está pasando a mi organismo. ¡Y no será porque no como y me harto de todo lo que tengo al alcance de la mano! Desayuno 3 veces, hoy me he comido un plato de fabada asturiana y unas natillas de chocolate; he merendado una napolitana de chocolate, un donut de azúcar y un zumo de piña; cenaré burritos mejicanos y algo dulce… En fin, que la dieta del día no es que haya sido muy sana pero es que esta experiencia de ser una vaca-burra que no engorda durante el embarazo probablemente no se vuelva a repetir.

Durante la semana 33 del embarazo el bebé puede llegar a medir hasta 43 centímetros y pesar en torno a 2 kilos. ¡Estos bichillos ya están criados! Han desarrollado por completo los 5 sentidos, aunque estando encerrados ahí dentro el olfato aún no lo utilizan para nada, y están acumulando grasa a tutiplén, lo que les dará ese aspecto gordito y sanote cuando nazcan. Los movimientos del bebé van a depender de la cantidad de líquido amniótico que tengamos: cuanto más líquido mejor nadarán y cuanto menos haya, más dificultades tendrán para moverse con este tamaño. La falta de espacio es lo que hace que a estas alturas los bichillos adquieran la famosa posición fetal, la que mantendrán hasta el día del parto.

Los pechos de las futuras mamás comenzarán a aumentar de volumen a partir de esta semana (yo esto no lo he notado) y a producir calostro (yo voy al revés del mundo: lo tenía entre los 6-7 meses y a estas alturas parece que el depósito se me ha quedado seco). El nervio ciático puede verse presionado por el aumento del tamaño del útero, por lo que si te parecían pocos achaques ¡encima podemos quedarnos cojas! Pero por suerte este trastorno es reversible y finalizará cuando el bebé nazca.

En nada de tiempo ya estaremos pensando en otros temas, si es que no los hemos pensado ya: si teta o biberón, si usar o no chupete, si cogerlos cuando lloran o dejarlos “sufrir” un poquito… Pero de momento debemos continuar siendo fuertes ante estos pequeños achaques de la fase final del embarazo.

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17 Comentarios

  • Responder
    saradapia
    23 octubre, 2013 at 07:29

    jajajjaja, me encanta tu dieta, sé parece mucho a la mía…además, al estar dando el pecho tb cuesta más engordar, así que a comer se ha dicho!! Un besito

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 octubre, 2013 at 07:40

      Bueno, tengo que reconocer que esos excesos no los cometo a diario, pero de vez en cuando me da un arranque y no mido mis actos. La matrona dice que la lactancia te quema como 400 calorías más al día, así que ya no quiero ni pensar en las porquerías que podré comer entonces. ¡No voy a querer que se acabe el embarazo ni la lactancia nunca!

    • Responder
      Anónimo
      2 mayo, 2016 at 00:11

      TENGO 8 MESES DE EMBARAZO Y NO LLEGO A ENTENDER X Q LA PARTE DE MI BARRIGA DE ARRIBA STA DURA Y LA PARTE DE ABAJO STA AGUADA

  • Responder
    yademasmamas
    23 octubre, 2013 at 08:24

    Vamos, que no te estas privando de nada…. jaja, pues nada, aprovecha.

    María

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 octubre, 2013 at 07:40

      La verdad es que no. Lo que no me como es porque ya realmente no me cabe y comienzo a sentirme pesada, pero mientras me quede hueco ¡ahí que sigo metiendo comida!

  • Responder
    Moda infantil y ropa bebé
    23 octubre, 2013 at 08:41

    Ojalá siempre pudiéramos comer todas esas cosas y no engordar, jajajaja

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 octubre, 2013 at 07:41

      Ya estoy mentalizada a que esto va a ser una fase temporal, que con suerte puede que se alargue durante el periodo de lactancia, pero un mal día llegará otra vez la normalidad a mi metabolismo y volveré a engordar sólo con respirar.

  • Responder
    Gestando una idea
    23 octubre, 2013 at 08:59

    Lo que más me ha gustado es lo de comer como una lima y no engordar. Dí que sí, chiquilla, come lo que quieras, que por lo que se ve, lo estás consumiendo y no se te quedan kilitos de más.
    Lo demás, todo muy bien, entonces. Te imagino perdiendo el equilibrio, jejeje. Y lo del útero, es verdad lo que dices. Hay que ver lo que se puede llegar a estirar, ¿eh? Es que es un milagro todo el proceso de embarazo y parto. Parece cursi, pero es así. Que ves a mujeres super delgadas y luego les salen una barrigas, que piensas “sí que se le ha tenido que dar de sí tooooodo”. Ya no sólo útero y barriga, si no, que cómo les caben bebés hermosotes….En fin…Qué cosas…

    ¡Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 octubre, 2013 at 07:44

      La verdad es que me estoy hartando de caprichos durante el embarazo. Dices que lo sorprendente de este proceso puede llegar a parecer cursi pero aquí tengo a diario al futuro papá, el científico de esta casa, que sigue sin dar crédito a que nuestra bichilla esté creciendo a tal ritmo ahí dentro. Así que creo que todas las madres se admiran cada día de lo espectacular de este proceso. No sé cómo será de grande la mía, pero quienes no me conocen y me preguntan por la calle ¡siempre quieren saber para cuándo nacerán los gemelos!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    23 octubre, 2013 at 09:52

    Hija vaya ventaja llevas con eso de no engordar!!!! comiendo lo que comes!!!! yo también me atiborraba…bueno y me atiborro de todo lo que pillao, pero claro, engordé más de 25 kilos…un año después ya estaba en mi peso, y sigo comiendo como una lima…debe ser la teta!!
    Ten cuidado a ver si te vas a caer!!!!!!! Y descasa, que en el sofá los achaques se llevan mejor,jejejeje
    Besetes.

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 octubre, 2013 at 07:48

      ¡Jajaja! Si mi pánico era ponerme como un toro vitorino durante el primer embarazo, y al principio iba con mucha precaución, pero empezaron a caerse los kilos y pensé ¡déjate de privaciones que esta suerte no la vas a volver a tener en tu vida! Y así me encuentro ahora, con 38 semanas y sin haber engordado todavía. Eso sí, la matrona dice que tras la lactancia tendré que volver a mi vida de renuncias y sacrificios que he vivido siempre para que el peso no se me desboque, pero aún me quedan unos mesecitos para disfrutar de esto. El sofá no quiero verlo ni en pintura ¡que me atrapa y después no me deja salir! Poco descanso hago de momento, pero un poquito más achacosa sí que me voy notando.

  • Responder
    Ruth Peña
    23 octubre, 2013 at 20:58

    jajaja, lo de la dieta es genial ¡Qué te quiten lo bailado, ya no te queda nada! De lo anterior, francamente no recuerdo casi nada, que pena que no lo haya escrito.

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 octubre, 2013 at 07:49

      A ver si para un próximo embarazo me releo a mí misma y puedo comparar síntomas. Porque la mayor parte de la gente dice que sus embarazos han sido siempre completamente diferentes ¡y yo quiero otro exactamente igual que el que estoy teniendo!

      • Responder
        Ruth Peña
        24 octubre, 2013 at 07:51

        Jsjaja, pues los mismos fueron muy parecidos al menos eso es lo que recuerdo!!

  • Responder
    sradiaz
    24 octubre, 2013 at 07:21

    Yo creo que estoy empezando con los desequilibrios, jejeje. No, no puede ser…
    Y me he acordado mucho de ti, que cada vez tengo ganas de comer menos cantidad… Aunque no me noto nada adelgazar. A mi peque no le cunde lo que comemos y va todo para mi 🙁

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 octubre, 2013 at 07:53

      ¡Jajaja! Yo es que ya nací un poquito desequilibrada de serie, pero aún así no ha llegado a tanto la cosa, porque el futuro papá ya esperaba que con el embarazo iba a pasarme el día revolcada por el suelo por torpona. Aunque no adelgaces de entrada, lo bueno es que no cojas muchos kilos en tus primeras semanas, así que no te preocupes, porque también estás teniendo la suerte de tener ganas de comer menos ¡y eso es un lujo!

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