Embarazo semana a semana

Semana 35 del embarazo

Semana 35 del embarazoSin lugar a dudas ¡esta ha sido la peor semana de mi maravilloso y asintomático embarazo! Por suerte, casi todo lo ocurrido durante la semana 35 del embarazo se me ha pasado ya, pero he tenido unos días tan achacosos que me debatía entre no querer tener a la bichilla nunca, querer tenerla ya para que se acabase este proceso, eutanasiarme para no sufrir, dudar acerca de si seré capaz de soportar los rigores de un parto cuanto 4 molestias mal contadas me estaban minando el ánimo… en fin ¡me he convertido en una duda con patas y en una vieja prematura! Cuando comience con el listado de tontadas que me han hecho pasar la peor semana del embarazo algunos hasta os reiréis, porque os parecerá poca cosa en comparación con otro tipo de complicaciones realmente importantes, pero claro, yo no estoy acostumbrada a ninguna molestia y el hecho de que se presentasen todas juntitas ha acabado por superarme.

1. Segundo aniversario de boda al borde de la asfixia y del sueño eterno. Pese al panzón más que evidente, no quise renunciar a una escapadita de fin de semana rural en un pequeño pueblo del pre Pirineo catalán. Yo me veía con mucho ánimo para pasarme 2 horas en coche, otras pocas más recorriendo pueblecitos, paseando por el campo, conociendo bodegas ¡pero mi cuerpo se puso en mi contra! En el trayecto en coche no tuve mayores complicaciones, excepto por el hecho de que me dormí 3 veces, pero para caminar por las empinadas cuestas de uno de los pueblos y subir la cantidad de escaleras que había hasta el pie de la iglesia ¡tuve que hacer un número infinito de paradas porque cada dos pasos me asfixiaba! Al llegar al hotel sólo quería tumbarme a dormir, pero no descansaba tranquila porque me remordía la conciencia de verme como un lastre para el disfrute rural del futuro papá.

2. Siesta antes de la cena. La noche anterior había dormido bastante mal, me despertaba constantemente por no encontrar ninguna postura cómoda, así que ni corta ni perezosa abandoné al futuro papá a su suerte, sin cena hecha ni nada, me puse el pijama y me acosté a las 20:50 de la tarde de un martes. Me sentía pesada, penosa, con el cuerpo dolorido y al borde del llanto sin ningún motivo aparente. A las 22:08 ya no tenía más sueño y estaba incómoda en la cama, así que me levanté y seguí viendo la tele con él hasta la hora habitual de acostarnos, como si nada hubiese pasado. Pues el resultado fue espectacular porque esa noche dormí genial, como ya hacía días que no conseguía hacerlo.

3. Tengo un peso justo aquí. En la última visita con la matrona, le comenté que mi único dolor casi constante era la sensación de tener un peso que me apretaba el pubis y que me recorría todo el hueso y la entrepierna. Ella, tan normal, me dijo que es porque, efectivamente, tengo un peso ahí: un peso con forma de bichilla que ya rondará los 2,800 kilos y que me aprieta la zona con la cabeza, generalmente cuando estoy de pie o caminado. Esto no tiene arreglo hasta que no llegue el día del parto

4. Dolor en la zona lumbar y en los laterales de la cadera. Esto me pasa porque sé que de noche me tumbo demasiado tiempo sobre el mismo lado y mi cuerpo ya no aguanta el peso. Además, la incómoda postura que tengo que adoptar en el sofá tampoco me ayuda a sentirme  mejor, con lo cual estoy más confortable en una silla, por cutre que sea, que en estos inventos hechos de espaldas a las necesidades de las embarazadas.

5. Picor insoportable en la barriga. Yo preocupada por alejar las estrías de la panzota (que por cierto, aún no han aparecido) y lo que ahora no soporto es que me pique toda esa zona sin parar ¡con lo bruta que yo soy rascándome! Que cuando acabo tengo toda la piel roja y zonas como si me hubiese arañado directamente un gato. No puede ser falta de hidratación, pero es que tampoco tengo ronchas, ni nada a simple vista que sea lo que me causa esos picores. Así que de momento sigo rascando y a la espera de que se pase por sí solo.

Durante la semana 35 del embarazo el bebé puede pesar en torno a 2,500 kilos y medir unos 45 centímetros. La mía ya sabemos que superaba estas medidas en la semana 33, así es que ahora no sabemos por dónde andará. Ya no flota en el líquido amniótico, sino que se apoya directamente en las paredes del útero, por lo que cada vez tienen menos líquido pero también menos espacio para moverse. Cuando finalice esta semana sus pulmones ya estarán desarrollados por completo, por lo que si decide nacer antes de tiempo no tendremos problemas de maduración con ellos y podrá respirar sin más. Tienen cambios de posición muy bruscos y si ya está cabeza abajo las mamás pueden notarlos aún más. En esta semana sólo el 4% de los bebés no ha conseguido darse la vuelta y ponerse en posición cefálica para el parto. Si este es tu caso ¡no te desanimes! Hasta el último momento pueden conseguirlo por sí mismos.

Las mamás pueden sufrir mareos o vértigo durante la semana 35 del embarazo, por lo que deben evitar las caídas que pudieran producirse. La tensión arterial también puede alterarse durante las últimas semanas del embarazo. Estéticamente, el ombligo de algunas mamás puede convertirse prácticamente en un botón antiestético, pero todo volverá a su normalidad tras el parto. La hinchazón en pies y tobillos es de lo más frecuente en la recta final, de hecho mi matrona es prácticamente por lo único que se preocupa ¡y eso que a mí no se me hincha nada! Las contracciones que puedas estar sintiendo aún no son el preludio del parto, así que tranquilízate y aprovecha para practicar y relajarte cuando las notes. Todas estas cositas que nos complican las últimas semanas del embarazo me están haciendo temer aún menos el desenlace de mi preñez y estar deseando que se produzca el nacimiento de la bichilla.

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12 Comentarios

  • Responder
    sradiaz
    5 noviembre, 2013 at 10:06

    Lo bueno es que la mayoria de las cositas ya no te pasan 🙂
    Pues hablando de escapadas, que tengo un bono hotel y spa y al final no podré disfrutarlo… Lo mismo voy y mientras el sr diaz se baña yo duermo…

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 noviembre, 2013 at 13:24

      ¡Ay, lo del spa es una pena! Pero como no te recomiendan las altas temperaturas sobre todo durante los primeros meses… mejor que lo aproveche él y tú duermas. Así os relajáis los 2, cada uno en su estilo.

  • Responder
    Mamá de V
    5 noviembre, 2013 at 10:14

    Madre mia como ha pasado el tiempo! 🙂 Ya m ismo la tines ahí, los nervios de la recta final son alucinantes, y es que te falta ahora una montaña rusa de emociones (y hormonas) por llegar 😛 Muchos ánimos!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 noviembre, 2013 at 13:25

      ¡Eso es lo que quiero que salga ya cuando sea! De momento los nervios siguen bajo control, bueno los míos, porque del futuro papá no puedo asegurar lo mismo. Supongo que esto de estar a tope de trabajo hasta el último día me deja poco tiempo para pensar y agobiarme pensando en el gran momento. Al final ¡el parto me va a pillar desprevenida!

  • Responder
    Gestando una idea
    5 noviembre, 2013 at 10:37

    Jijiji, ha sido de las semanas más moviditas del embarazo. Por lo de la escapada romántica no te preocupes, ya os dareis otras tantas cuando no tengas barriga. Eso es lo de menos.
    ¡Aún no ha nacido! Ayyyy, qué nervioooos!!

    ¡Besos y que todo salga bien en el parto. Que sea rapidito y tan bueno como el embarazo!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 noviembre, 2013 at 13:28

      Aún no ha nacido, pero no veo el día de salir de viaje con ella. Igual me estoy precipitando con tanto pensamiento, porque supongo que con un bebé recién nacido no voy a tener ganas de ir a escaparme por el mundo y estresarnos todos. Hasta que no tengamos un poco controlada la situación ¡creo que el romanticismo vamos a tener que vivirlo en casa!

  • Responder
    Mamá de Cleo
    5 noviembre, 2013 at 14:29

    Si ya no te queda nada!!! ánimo!! A mi en la recta final también me picaba muchisimo la barriga, solo me calmaba los picores o el rascar como una posesa (cosa que veo que ya haces 😉 ) o ponerme crema hidratante en ese momento del picor, si la tenia cerca.
    Las ultimas semanas se hacen eternas! Pero el día llega cuando menos te lo esperas.

    Mucho ánimo que tu puedes!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 noviembre, 2013 at 13:29

      Yo es que siempre he sido de rascarme de una forma bastante exagerada y bestia, y claro, con el embarazo no creo que la situación haya empeorado, pero tampoco me he refinado en mis métodos. Crema me pongo cada día, o sea que hidratada sí que la tengo pero ¡el gustito que me dan los 4 arañazos no son comparables al efecto de la crema!

  • Responder
    Esther
    5 noviembre, 2013 at 16:58

    Ya tocaba una semana movidita y con algún achaque pequeñito! jejeje…bueno ya queda poco…
    Ánimo!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 noviembre, 2013 at 13:30

      ¡Jajaja! Sí, alguna cosilla tenía que vivir porque esto ya estaba pasando a ser demasiado anormal. Lo que pasa es que todos los achaques me vienen y me van casi en el mismo día, con lo cual es como vivir algunas de las molestias del embarazo de forma acelerada, porque cuando me doy cuenta de lo que me está pasando ¡ya casi ha desaparecido para no volver!

  • Responder
    newlymami
    5 noviembre, 2013 at 22:38

    Ya no queda nada!!, luego extrañaras no tener la panza 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 noviembre, 2013 at 13:31

      No sé, no sé, como mi tipo habitual ya era parecido al de una embarazada estándar de 6 meses ¡la añoranza me durará poquito!

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