Tercer trimestre de embarazo

Test de reactividad fetal 3

Test de reactividad fetal 3Una vez que tu embarazo pasa de su fecha de caducidad (o de consumo preferente, según se mire) las pruebas médicas se vuelven muy frecuentes, con visitas en el hospital cada 3 días. Sí, sí, cada 3 días y por la Seguridad Social oigan, que parece que no está todo perdido en la sanidad pública y aún han decidido cuidarnos y no dejarnos solas a nuestra suerte en la recta final del embarazo. O sea, que durante la semana 41 y antes de cumplir la 42 me sometí a otro nuevo test de reactividad fetal, o correas, o monitores, como cada cual le quiera llamar. En mi caso, una de las novedades fue que el futuro papá me acompañó por primera vez a este tipo de pruebas, ya que los nervios por el retraso en la llegada del nacimiento de la bichilla no lo dejaban vivir tranquilo y yo misma pensaba que antes o después acabarían dejándome secuestrada en el hospital y sacándome a la bichilla a la fuerza, así es que también prefería ir acompañada. Otras diferencias y similitudes con los dos tests de reactividad fetal anteriores fueron las siguientes.

1. Análisis de orina. No me dieron botecito en la última visita y no lo llevaba preparado de casa, pero traté de beber bastante agua durante la comida, ya que la visita era a las 13:45, y por el camino me bebí un zumito de piña, que siempre me hace mucho efecto. En lugar de pedirme la muestra de orina nada más llegar, me la pidieron tras realizarme otras de las pruebas del día, por lo que ya me encontraba más relajada y esta vez ¡por fin! Pude orinar allí mismo y dar una muestra recientita. Seguía sin infección en la orina y sin presencia de albumina, una proteína que indica algún tipo de enfermedad en el aparato urinario o renal.

2. Tensión de la madre. Me la tomaron dos veces, porque mira que ya sabía de qué iban las pruebas del día y me sentía de lo más tranquilita, pero aún así, al tomármela en el brazo derecho los resultados estaban algo disparados, así que la matrona cambió de brazo y parece que el izquierdo lo tenía en modo relax, por lo que volví a obtener resultados dentro de la normalidad. Y otra vez a vueltas con la hinchazón de piernas y pies ¡más de lo mismo! la verdad es que estos controles de la recta final del embarazo, aunque necesarios, se hacen algo aburridos y repetitivos.

3. Test de reactividad fetal. Por el post anterior ya sabéis de qué va la cosa: es la forma de monitorizar tanto la existencia o no de contracciones preparatorias para el parto, como el latido fetal y el posible sufrimiento del bebé. La bichilla seguía a sus anchas, y la máquina reflejó un par de mini contracciones que yo ni siquiera noté. Ya estaba más que claro que a estas alturas de la película la posibilidad de que me pusiese de parto de forma espontánea comenzaba a desvanecerse, pero entonces yo aún no era consciente de lo que implicaría una inducción. El futuro papá se lo pasó en grande con el funcionamiento de la máquina, tratando de descifrar los parámetros técnicos (los entendió con un solo vistazo y ya tuvo tema de conversación con la enfermera) y también observó que no me habían puesto papel para que se fuesen marcando en él los resultados, por lo que me pasé 10 minutos más de la cuenta enganchada a la maquinita.

4. Tacto vaginal. Este sí me resultó doloroso porque la señora que me lo hizo era un tonelete brutísimo y sin muchos miramientos, que además no me dejó apoyar cómodamente las piernas en el potro y la postura tampoco me ayudaba nada a relajarme. Tanto que se me saltaron las lágrimas y el futuro papá también comenzó a padecer al ver mi cara. Allí que introdujo ella alegremente sus dos dedazos para comprobar que seguía con un solo centímetro de dilatación pero que al menos la zona estaba bastante blanda al tacto. También insertó una especie de cánula para observar la limpieza o no del líquido amniótico. Para su sorpresa, dijo que pocas veces había visto unas aguas tan cristalinas en una embarazada ya metida en la semana 41, y animó al futuro papá a que mirase por allí abajo. ¡Y eso que habíamos acordado que él no se acercaría a la zona de expulsión de la bichilla para no perder el poco romanticismo que nos pudiera quedar como pareja! Pero la señora brutota lo convenció y cuando esta  extrajo la cánula ¡el tapón mucoso iba parcialmente pegado en ella! Ella insistió en que no me había roto la bolsa de las aguas y que el tapón ya había comenzado a desprenderse por sí sólo, que ella no había forzado nada. Sinceramente no me fié de sus palabras y pensé que me había hecho un estropicio en los bajos sólo para acelerarme el parto, ya que según ella al introducir los dedos y estimular la zona seguro que me pondría de parto durante las siguientes 48 horas. Pero esto no sucedió. Los días siguientes seguí expulsando partes del tapón mucoso, sin sangre, de una forma muy limpia e indolora. Y no me mintió respecto a que había dejado la bolsa intacta, ya que me la tuvieron que romper el mismo día del parto.

5. Cita para la inducción. Esta visita tuvo lugar un jueves, y la matrona me dio cita para que el sábado a las 6 de la tarde ingresara por urgencias si aún no me había puesto de parto por mí misma. Allí me realizarían otro test de reactividad fetal, otro tacto vaginal y decidirían si me ingresaban para provocarme el parto o si me dejaban esperar algún día más por si la bichilla se disponía a salir voluntariamente.

Pero esto ya es parte del inicio de mi verdadero parto, así que seguiré narrando la historia en otro post y otro día, para no saturaros con el tema.

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16 Comentarios

  • Responder
    salmantina G.G
    12 diciembre, 2013 at 07:49

    joer que brutas son las matronas.. estos post vienen genial!! muaks

    • Responder
      planeandoserpadres
      12 diciembre, 2013 at 19:43

      Las demás han sido bastante más delicadas pero esta última era un orco sin piedad.

  • Responder
    Rural Baby Project
    12 diciembre, 2013 at 08:04

    Jolín, yo me hubiera quedado super mosca si sale parte del tapón «justo» cuando mete la cánula… menos mal que no fue nada!

    • Responder
      planeandoserpadres
      12 diciembre, 2013 at 19:48

      Eso me pasó a mí, que salí convencida de que me había hecho algún estropicio irreparable y me habría roto la bolsa a traición, pero el día del parto ya comprobé que no me había engañado y que todo seguía intacto.

  • Responder
    Gestando una idea
    12 diciembre, 2013 at 08:09

    ¡Nooooo! No nos dejes asíiiiii, jajajaja.

    Ay, el tacto vaginal…me ha dolido sólo de pensarlo…Y sólo eran dos dedos, pero por cómo lo explicas…¡qué dolor! Lo del tapón también me hubiera hecho dudar sobre si habría tocado más de la cuenta o llevaba razón….Jajaja, qué desconfiadas somos….Jajajajja

    ¡Esperando estoy a que llegue el día del partooo!
    Mira si ha sido todo bueno, que hasta las aguas las tenías cristalinas!! Qué gracia me ha hecho esto…Es que eres limpita hasta para las aguas de la bolsa 😛

    ¡Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      12 diciembre, 2013 at 20:01

      Que conste que el resto de tactos vaginales que me han hecho durante las últimas semanas del embarazo e incluso durante el parto no me dolieron nada, como mucho una leve molestia, pero esta señora se llevó la palma. Y claro, con lo del tapón todas hubiésemos desconfiado, pero era cierto que se estaba desprendiendo y que no me había roto la bolsa de las aguas ni nada más allá. ¡Jajaja! Lo de las aguas tan limpias le sorprendió hasta a ella, por lo visto no es nada frecuente en embarazos tan avanzados, sino que es más normal que ya lleven restos de sangre, incluso de meconio, que sean verdosas, turbias… en fin ¡al menos eso lo tenía bien aunque el parto se resistiese allegar!

  • Responder
    Esther
    12 diciembre, 2013 at 14:42

    Ay, esos tactos…si que molestan sí. Por cierto no veas el hospital de Málaga que cambiaron a dos recién nacidos! Qué miedito!

    • Responder
      planeandoserpadres
      12 diciembre, 2013 at 20:03

      ¿Lo de Málaga ha sido reciente? No me he enterado, porque últimamente llevamos unos horarios que no cuadran con las noticias. El resto de tactos fueron buenos, pero este… ¡igual de doloroso que una de las contracciones del parto!

      • Responder
        Esther
        13 diciembre, 2013 at 10:35

        Si, de la semana pasada aprox. Por si quieres leero:
        http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/12/11/andalucia/1386779843_207173.html

        Hoy decian que no les denunciarán…pero si en lugar de un niño hubiera sido otra niña…cambiadas para toda la vida! Si es que lo mejor es llevarse un rotulador permanente y marcarlos tu misma jajaja

        • Responder
          planeandoserpadres
          13 diciembre, 2013 at 18:58

          ¡Esa era mi idea! Pintar a la bichilla en la frente para que no me la cambiasen por otra, pero tras comprobar en primera persona el procedimiento actual de este hospital, está claro que es imposible que esto ocurra porque no la perdimos de vista ni un segundo desde que nació. ¡Pobre familia malagueña! ¡Qué disgustazo se llevarían! Y más ahora con la de noticias y películas que hay sobre el tema.

  • Responder
    matronaonline
    13 diciembre, 2013 at 16:23

    Jope qué rabia lo del tacto… no te hizo un tacto, eso no duele a no ser que sufras de vaginismo (y por lo que comentas de que en otros tactos no sentiste ese dolor, lo descarto). Lo que te hizo esa mujer fue una maniobra de Hamilton. Esto consiste en meter los dedos por el cuello del útero y «rebañar» por los bordes para despegar las membranas del cuello. Como bien te dijo, esta maniobra se relaciona con el inicio del parto en las siguientes 48 horas. No cuestiono la técnica (aunque he visto demasiadas sin resultados positivos y con el mal trago para la mamá por lo doloroso que es…muchas matronas la desaconsejan), pero que sepas que deberían haber pedido tu consentimiento para realizarla. Cualquier intervención requiere consentimiento. Aunque no sea escrito, como el de la epidural, por ejemplo, antes de realizarla debería haberte dicho lo que era, para qué, su efectividad y sus riesgos. Y tú, con esa información, haber decidido. 😉

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 diciembre, 2013 at 21:19

      ¡Ya decía yo que era un tacto muy diferente al resto! Que en total me han hecho 5 durante el embarazo y ninguno fue ni de lejos tan doloroso como ese. Pues ya te aseguro que a mí no me explicó nada de ninguna maniobra de Hamilton ni me pidió el consentimiento para invadirme de esa forma. Y mi marido estaba presente y puede corroborar lo que digo. Sobre la epidural sí que me pidieron consentimiento y me hicieron firmar un papel para demostrarlo. Supongo que allí explicarían las ventajas y los riesgos, pero claro, te lo ponen delante cuando estás con las contracciones más fuertes y no te paras a leer: firmas y santas pascuas, esperando que haga efecto cuanto antes. Aún así, acerca de la anestesia sí nos habían hablado mucho en los cursos de preparación al parto, pero de la maniobra esa es al primera noticia que tengo ¡y me llega ahora, que la bichilla ya esta a punto de cumplir su primer mes de vida!

      • Responder
        matronaonline
        13 diciembre, 2013 at 21:57

        Siento muchísimo que fuera así. No hace falta que me asegures nada, desgraciadamente esto de actuar sin información ni consentimiento es algo demasiado extendido en esto de la maternidad… Me alegro mucho de que lo hayas contado, y que me hayas dado así la oportunidad de contestarte y explicar en qué consiste esta técnica y cómo debe realizarse (bajo consentimiento de la mujer), a ver si logramos con información, que todas las futuras mamás que lean esto tengan todo el protagonismo y respeto que merecen en sus embarazos y partos!

        • Responder
          planeandoserpadres
          14 diciembre, 2013 at 11:23

          Gracias por pasarte y dejar este comentario, a ver si así otras embarazadas se ponen al tanto de lo de la maniobra de Hamilton y pueden quejarse o rechazarla sabiendo que no suele funcionar. Yo he confiado en el criterio de todos los profesionales que me han atendido y no he tratado de imponer mi opinión en ningún momento, y justo al final topé con esta señora y se me acabó la confianza.

  • Responder
    newlymami
    16 diciembre, 2013 at 05:48

    Solo de recordar el tacto vaginal que me hicieron me duele, efectivamente hay alguna que otra que es medio brutilla. Que ganas de saber como continúa!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      16 diciembre, 2013 at 12:42

      Pues resulta que si duele es que no es un tacto vaginal normal sino una maniobra de Hamilton para desencadenar el parto ¡nos tenían engañadas!

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