Tercer trimestre de embarazo

Clase extra de preparación al parto: masajes y ejercicios perineales

masajes y ejercicios perinealesYa os comenté al inicio de esta serie de posts sobre las clases de preparación al parto impartidas en nuestro centro de salud, que eran 8 clases de 2 horas de duración, que al final se convirtieron en 10 porque la matrona se enrollaba más que una persiana con las explicaciones y frecuentemente eliminaba la hora de ejercicios prenatales, llevada por su afán de transmitirnos todos sus conocimientos acerca de la maternidad. Al principio no me gustó este cambio de planes, ya que yo llegaba a las clases vestida como la Spice Girl deportista y el futuro papá deseaba liberarse de las tensiones del trabajo y de sus molestias de espalda con estos ejercicios, pero pronto vimos que era una batalla perdida, así es que las clases acabaron siendo exclusivamente teóricas.

Durante una de estas sesiones extras e invasivas, la matrona nos hablo de un par de asuntos que podrían facilitar el parto o aliviar los dolores, a saber: los masajes y los ejercicios perineales previos al gran día.

1. Los ejercicios perineales. Ante todo debo reconocer que yo no los puse en práctica porque me daba pereza y nunca acabé de encontrar el momento perfecto para llevarlos a cabo. Además, la matrona siempre decía que el peor enemigo del periné es el estreñimiento y, como yo he ido muy bien al váter durante estas 42 semanas, pensé que quizás me libraría de un gran desgarro perineal. Básicamente estos ejercicios pueden ayudar a reducir la necesidad de practicar una episiotomía, es decir un corte quirúrgico en la zona del periné para facilitar la salida del bebé y evitar desgarros incontrolados. Lo primero para llevarlos a cabo es lavarse bien las manos y tener las uñas limpias y cortas. Utilizar un espejo para poder localizar el perineo y poneros en posición medio sentada. Si os lo realizáis a vosotras mismas debéis introducir en la vagina el dedo pulgar previamente lubricado con algún elemento acuoso o con aceite de oliva. Si os lo hace la pareja debe introducir los dedos índice y corazón hasta la segunda falange, o sea unos 3 o 4 centímetros. Una vez introducidos los dedos correspondientes hay que presionar el perineo hacia el recto y hacia los lados de la vagina, estirando la zona hasta que se note escozor, manteniendo la presión sobre el perineo durante 2 minutos o hasta que resulte molesto. Siempre hay que tener cuidado para no presionar la uretra a fin de evitar posibles infecciones de orina. El masaje debe realizarse al menos una vez al día y los resultados deberían empezar a notarse al cabo de una semana, apreciándose una mayor flexibilidad en el perineo y la vagina. El futuro papá estaba muy dispuesto a practicar este tipo de masajes para evitarme complicaciones mayores durante el parto. Pero lo cierto es que si ya me parecía una idea mala para realizármelos yo misma, no os quiero ni contar lo que pensaba acerca de que me los hiciera él. Definitivamente, este embarazo iba a acabar por completo con el romanticismo.

2. Masajes durante el parto. Para estos sí que iba yo bien predispuesta, pero en cuanto la oxitocina de mi parto inducido comenzó a hacer efecto me olvidé de lo que me rodeaba y ni siquiera me acordé de que durante esos dolorosos momentos me estaba permitido someter al futuro papá para que me hiciese relajantes e interminables masajes de espalda. En los cursos la matrona nos explicó varias posiciones que podrían aliviar los dolores provocados por las contracciones. La primera consistía en sentarse al revés en una silla, a horcajadas sobre ella y dejar que nos presionasen la parte baja de la espalda. También aplicar calor en esa zona con bolsas de agua caliente, o masajearla con un rodillo envuelto en una toalla. Otras posturas consistían en permanecer recostadas en la cama, a la vez que la pareja puede dejar caer todo su peso sobre sus manos apoyadas en nuestro hueso sacro ¡a esta postura el futuro papá y yo ya éramos muy aficionados desde antes del parto! Pero ni siquiera así logramos ponerla en práctica llegado el momento. Finalmente, podéis sentaros los dos sobre la cama, de espaldas el uno al otro,  y ejercer presión para juntar vuestras partes inferiores de la espalda, lo cual aliviará la tensión de la parturienta mientras el acompañante también descansa.

Ambas técnicas pasaron desapercibidas durante mi embarazo y parto, pero aún así logré que mi episiotomía fuese diminuta y sólo tuviese un punto de sutura. Quizás si hubiese realizado los masajes perineales no hubiese tenido ni siquiera eso, pero ya nunca lo sabremos. Respecto a las contracciones, al ser provocadas por la oxitocina que me introdujeron a chorro, prácticamente me quedaba inconsciente entre un dolor y el siguiente, por lo que el riego cerebral no me permitía discernir bien la realidad del propio sueño que estaba sintiendo a causa del dolor y el cansancio. Vamos, que no estaba yo para pedir masajes a nadie, puesto que incluso a veces llegué a pensar que estaba sola en la sala de dilatación. Además, tampoco experimenté un dolor localizado específicamente en la espalda, con lo cual no sé si los masajes me hubiesen solucionado mucho mi situación. Pero en todos estos detalles ya seguiremos profundizando cuando iniciemos la crónica detallada de lo que fue mi parto. De momento sólo os dejo estos recursos por si a vosotras os sirven de ayuda durante vuestros embarazos y partos.

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25 Comentarios

  • Responder
    naniatica
    13 diciembre, 2013 at 09:17

    Hola, te he dejado un premio en mi blog
    http://nanimundos.wordpress.com/2013/12/13/1508/

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 diciembre, 2013 at 18:53

      Ya me he pasado para recogerlo y hacer acto de presencia. ¡Gracias pro elegir este blog!

  • Responder
    Gestando una idea
    13 diciembre, 2013 at 09:25

    No pensaba que lo del masaje perineal tenía que ser tan «así». Pensaba que era más «light». La verdad es que el romanticismo brilla por su ausencia con esas cosas, pero yo te digo una cosa…llegados a este punto…¡que me quiten lo bailao!

    ¡Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 diciembre, 2013 at 18:55

      ¡Jajaja! Pues la verdad es que sí. Ya después del parto, de que el papá me tuviera que acompañar para sentarme en el váter tras la anestesia y justo después de que se hubiese asomado al abismo para ver salir la cabeza de la bichilla ¡esto no hay romanticismo que lo aguante!

  • Responder
    Tus Patucos Y Mis Tacones
    13 diciembre, 2013 at 10:59

    Vaya, de romanticismo nada, espero que llegado mi momento también nos cuenten eso y mi marido se acuerde de los masajes ese día! 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 diciembre, 2013 at 19:08

      El mío el pobre estaba sufriendo más que yo con las contracciones del parto, así que ninguno recordamos el tema de los masajes y él se mantuvo a distancia sentado en una silla tratando de no molestar.

  • Responder
    Esther
    13 diciembre, 2013 at 12:19

    En esos momentos, con la oxitocina a chorro no te acuerdas de nada! Intentas respirar y relajarte como puedes y poco mas! A mi de poco me sirvieron los ejercicios del preparto…

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 diciembre, 2013 at 19:12

      Yo las respiraciones sí las hice tal y como me explicaron en las clases, pero está visto que la poca consciencia que me quedaba entre contracción y contracción sólo me dejó neuronas libres para eso.

  • Responder
    mdemurga
    13 diciembre, 2013 at 12:42

    ¡Vaya con el masaje perineal! El otro día en la farmacia vi un aceite indicado para este tipo de masajes, después leí las instrucciones y hasta el final del embarazo no se indicaba. Pero ahora me has dejado patidifusa. Es como un falso masaje erótico, solo que con escozor… ¡Ahí es nada!

    Ya veremos en la recta final si finalmente sucumbo a sus encantos…

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 diciembre, 2013 at 21:13

      A nosotros nos dijeron que era recomendable a partir de la semana 36, pero ya te digo que no me vi con ánimo de intentarlo. Aún así, la matrona dejó claro que malo no es, en todo caso puede que no resulte tan efectivo como esperamos y que finalmente haya que hacer una episiotomía, pero hay a quien le funciona. Sobre los aceites especiales, nuestra matrona es que era muy práctica y ahorrativa, por eso nos decía que con aceite de oliva era suficiente.

  • Responder
    Anónimo
    13 diciembre, 2013 at 16:10

    Pues yo si me lo hice, yo como juan palomo, yo me lo quiso y yo me lo como, al papá le daba repelus…tan preparaico que lo llevaba y al final cesarea!!!!

    Y en cuanto a los demás masajes y respiraciones…ufff la oxitocina no me dejaba recordar…¡qué mal lo pasé!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 diciembre, 2013 at 21:15

      ¡Jajaja! Bueno, al menos lograste animarte pero claro, fue un esfuerzo inútil porque si tu parto acabó en cesárea… A mí la oxitocina me produjo los mismos efectos: tanto dolor que a penas logré recordar nada, sólo el tema de las respiraciones, que me ayudaban a estar tranquila y no ponerme a gritar como una loca, pero el resto de los conocimientos me pasaron desapercibidos durante el parto.

  • Responder
    Pipo Pipe y Papás
    13 diciembre, 2013 at 18:59

    no he ido a ninguna clase, aunque, lo delos masajes perinatales si lo hice y con el primero me lleve una episotomia como está mandado jajajaja.

    lo demás siempre he creído que en ese momento poco sirve jajajajajajaja.

    un besoteeee

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 diciembre, 2013 at 21:21

      ¡Pues vaya chasco! Para dos que lo habéis probado una acabó con cesárea y la otra con una episiotomía como si no hubiese hecho nada. Yo estaba convencida de que las respiraciones me servirían para relajarme ¡y así fue! Creo que me sugestioné tanto durante el embarazo para auto convencerme de que me serían de utilidad que al final sí me facilitaron el mal trago.

  • Responder
    Layla
    13 diciembre, 2013 at 21:34

    Hola!

    Ante todo, felicidades por esa pequeñina! Acabo de descubrir el blog y he estado cotilleando varias entradas 😛

    Pronto empezaré a tirar para atrás, leyendo entradas más antiguas, pues yo estoy embarazada de 14 semanas y la verdad es que leer otras experiencias me resulta muy útil 🙂 De momento, te sigo por aquí!

    • Responder
      planeandoserpadres
      14 diciembre, 2013 at 11:26

      Muchas gracias por unirte al blog. Enhorabuena por tu embarazo ¡ya queda menos para que sepas el sexo de tu bebé! Te queda por delante toda la etapa más emocionante del embarazo ¡disfrútala!

  • Responder
    mamapuede
    14 diciembre, 2013 at 12:07

    Yo con Leo lo de los masajes no lo hice por ignorancia, si que lo dijo la matrona en alguna clase pero no preste atención (que pava jaja) y ahora no sé si realmente merece la pena, le tendré que preguntar a la matrona…

    • Responder
      planeandoserpadres
      14 diciembre, 2013 at 15:45

      Pues si ya has pasado por un parto y no te hicieron episiotomía no creo que los necesites para un segundo parto… A mí me parecían un rollo por la forma en que hay que realizarlos, pero claro si te facilitan el momento del expulsivo y la recuperación es como para tenerlos en cuenta…

      • Responder
        mamapuede
        14 diciembre, 2013 at 15:59

        si fue cesárea!!! no me hubiese servido de nada…
        prestaré mas atención para este segundo

  • Responder
    newlymami
    16 diciembre, 2013 at 05:46

    Nosotros hicimos los masajes y no nos libraron de la episiotomía, ayudaron en el postparto hacerlos para recuperar el área, lo bueno es que ya sabía como se hacían.

  • Responder
    Pru
    17 diciembre, 2013 at 16:39

    Debo decir que yo sí que fui constante con los masajes perineales las últimas semanas y no tuve episiotomía ni desgarro!! 0 puntos!!!!! Así que la recuperación postparto fue rapidísima. ASí que yo los recomiendo encarecidamente (aunque también opino que el tamaño del bebé tiene muchíiiisimo que ver para estas cosas, si la cachorrina hubiera pesado 5 kilos hubieran dado igual masajes y oraciones varias)…

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 diciembre, 2013 at 20:49

      Sí, recuerdo haber leído lo de tu rápida recuperación y es todo una suerte. Yo ya seguiré contando, pero en una semana ya estaba como si el parto no hubiera ocurrido nunca.

  • Responder
    sradiaz
    18 diciembre, 2013 at 17:35

    ¡Qué mieditoooooo!

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