Parto y postparto

Crónica de mi parto II: los preparativos médicos

Crónica de mi partoTras el primer intento frustrado de inducción del parto que narramos la semana pasada, por fin el domingo 17 de noviembre el proceso se puso en marcha de forma definitiva. A las 9 de la mañana estábamos el futuro papá y yo ante el timbre de la puerta de acceso a la sala de partos. Igual que el día anterior, él tuvo que esperar en la sala de espera al menos una hora, con la ventaja de que los domingos tan tempranito por la mañana las visitas pesadas no están por la labor de ir en tromba a los hospitales, por lo que pudo estar más a gusto y prácticamente solo. La primera parte del día me la voy a saltar porque fue exactamente igual que la narrada en el post anterior, es decir, tacto vaginal, conexión a los monitores de reactividad fetal, toma de la tensión y la temperatura… Esta vez la matrona que me hizo esas pruebas era italiana y también muy agradable, por lo que no dejó de hablarme del día en el que ella tuvo a su hijo, e igual que la chica del día anterior me ayudó a anudarme la bata porque otra vez me lanzaba al mundo con dos lacitos escasos a la espalda y el culo al aire. ¡Es que no aprendo!

1. Matrona definitiva. La mujer que traería al mundo a la bichilla se llamaba C. y resulta que había vivido durante un tiempo en la misma calle de Málaga en la que yo viví desde mi nacimiento hasta que cumplí 3 años ¡el mundo es una miniaturita! Al principio pensé que sería un poco borde, porque al verme llegar me preguntó qué tal estaba, y claro, yo que iba allí de lo más sana y asintomática, como quien va a pasar la mañana a un spa, le dije que estupendamente, a lo que respondió que eso era lo que menos le gustaba oír en una embarazada que se presenta para un parto. Después entendí que no lo decía por ser desagradable, sino porque iba a ser un cambio muy radical eso de entrar siendo una persona normal y al rato estar sometida a los rigores de la oxitocina y sus contracciones. Hubiese sido mejor que al menos hubiera experimentado contracciones previamente, o hubiera roto aguas, pero es que a mí no me pasaba nada de nada de forma espontánea.

2. Enema. En cuanto me instaló en la sala de partos número 3 ya me di cuenta de que mi plan de nacimiento se iba a ir al traste, porque la única bañera de dilatación del centro estaba en el número 5. Ella miró mi papelito y me dijo que intentaría respetar lo que pudiese, pero que aquellas indicaciones eran difíciles de seguir al ser un parto provocado. Lo de la bañera de dilatación ni hablar. Lo siguiente que me propuso, una vez instalada en mi camita, y tras hacerme otro tacto vaginal, fue ponerme un enema. En el plan puse que no lo quería y le expliqué que ya había ido al baño en casa, que yo soy de vientre fácil… Ella insistió en que es una procedimiento nada doloroso y que así nos asegurábamos de que la zona estuviese escrupulosamente limpia, ya que hay mujeres que en el paritorio sienten la  necesidad de defecar y no empujan adecuadamente para expulsar al bebé por vergüenza a hacerse caca en público. La vergüenza y yo nunca hemos ido de la mano, pero aún así accedí a lo del enema. No tenía ni idea de cómo sería eso, pero el caso es que te insertar en el culete como medio litro de agua calentita ¡que da un gustirrinín! Debes aguantarla dentro todo lo que puedas y cuando ya sea insoportable ir al baño y expulsar todo lo que salga. Vamos ¡ni un minuto aguanté yo con eso dentro! Y después de mi paso por ese baño creo que lo más aséptico hubiera sido clausurarlo para siempre. Eso sí, durante el resto del día, y de los 4 días posteriores, no me quedaron ganas de volver a hacer caca. ¡Qué cosa más efectiva! Ahora entiendo algunos de los motivos por los que es mejor que el futuro papá espere afuera. Mientras estuve en el váter traté de comunicarme con él por el móvil, porque en el resto de la habitación no tenía cobertura. Ya me dijo que habían salido a avisarle de que todo iba bien y de que en breve podría pasar.

3. Conexión al monitor. Yo había solicitado poder caminar alegremente por la habitación, utilizar la pelota de pilates, estar activa sin tener que permanecer postrada en la cama, de forma que la monitorización del bebé se hiciera puntualmente. Pero al ser un parto inducido esto tampoco pudo ser, y lo primero que hicieron tras el enema fue colocarme en la cama, conectarme las correas y así me pasaría el día hasta el nacimiento de la bichilla, con cables por todas partes y con miedo de realizar cualquier movimiento brusco por si alguno se me desconectaba a traición.

3. La entrada del futuro papá. En todos estos menesteres anduvimos más de una hora, y por fin avisaron al futuro papá que llegó envuelto en esos trajes desechables de papel verde, como si el encargado del quirófano fuese él. Justo tras su llegada comenzó la verdadera fiesta: me pusieron una vía en el brazo (primero en el izquierdo, donde se rompió la vena y me saldría un moratón que me duraría 2 semanas) y posteriormente en el derecho, donde la válvula de la vía estaba defectuosa y de vez en cuando se me escapaba la sangre a chorro, por lo que tuvieron que cambiarme las sábanas y hacer venir a la señora de la limpieza para que el suelo no pareciese el escenario de La matanza de Texas. Una vez instalado el aparataje, comenzaron a dosificarme el antibiótico, por haber dado positivo en el cultivo vaginal y rectal para el Streptococcus Agalactiae, y el gotero con oxitocina.

Ya eran casi las 12 del mediodía, mi parto aún no había comenzado y yo solo pensaba en el hambre que tenía, porque no comía nada desde las siete de la mañana. De hecho, le pregunté a la matrona por mi desayuno y me dijo que allí no comería nada hasta que hubiese nacido la bichilla… ¡Ay qué tortura más grande eso de tener dolores y no comer! En poco menos de una hora la oxitocina comenzaría a hacer efecto, pero esto ya lo contaremos el próximo día.

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32 Comentarios

  • Responder
    sradiaz
    23 diciembre, 2013 at 08:43

    Parece qie has dejado la parte «chunga» para otro día… Jejeje. Bueno, de mpmento va todo bien.

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 14:14

      No te preocupes que no hay partes malas del todo, aunque sí más dolorosas, pero se pueden soportar.

  • Responder
    Esther
    23 diciembre, 2013 at 08:53

    De momento como mi inducción, enema+oxitocina y también la vía me la tuvieron que volver a pinchar en el otro brazo! Deben de ser los protocolos jajaja

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 14:16

      ¡Jajaja! Mujer no creo yo que lo de romper venas poniendo vías sea de protocolo porque si no es para matarlos porque a mí el cardenal ese fue la herida de guerra del parto que más me duró.

  • Responder
    Gestando una idea
    23 diciembre, 2013 at 09:08

    Te leo con más detenimiento luego, pero no quería dejar de decirte que tengo ganas de leerlooooo. (es que ahora mismo tengo que adelantar trabajo)

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 14:19

      Trabaja, trabaja que yo no voy a poder pagarte por leer el blog… a ver si voy a estar hundiendo yo la economía del país distrayendo al personal..

      • Responder
        Gestando una idea
        24 diciembre, 2013 at 11:29

        ¡Ya lo he podido leer todo! ¡Y todavía no hay ni rastro d ela bichilla!
        Lo del enema…ay…que sensación más rara…Jajjajaja. A mi nunca me han puesto uno. Ni sabía que era agua calentita…Lo de clausurar el baño, muy bueno, jajajaja.
        Qué rollo estar todo ese tiempo sola y el marido fuera, nerviosito perdido.
        Lo de las vías, vaya desastre, ¿no?. Y lo de la matrona que se mosqueó porque llegaras perfectamente…jajaaja. Qué tía!! Aunque bueno, después de habérnoslo explicado, entendemos el porqué de esa reacción, pero ya le vale…podía haber sido menos seca de entrada…
        ¡Besos!

        • Responder
          planeandoserpadres
          24 diciembre, 2013 at 13:46

          Yo tampoco sabía lo que era un enema y claro, con lo a gusto que me quedé lo iría recomendando a todo el mundo. ¡Vaya cosa más efectiva! Lo de estar solos y separados creo que lo llevan peor los papás, porque nosotras vamos de una prueba a otra, de un sitio a otro y estamos la mar de entretenidas durante ese tiempo, mientras ellos se quedan a solas en la sala de espera y supongo que el tiempo se les hará eterno sin saber qué es lo que está pasando allí dentro. La matrona al final fue súper amable y genial, ni una mala cara, ni una acusación de nada, pero es verdad que de entrada ya me mosqueó esa respuesta. ¡Ya va quedando menos para contar el nacimiento de la bichilla! Aunque primero deberemos pasar por las dolorosas contracciones provocadas por la oxitocina…

  • Responder
    Padres en pañales (@Padresenpanales)
    23 diciembre, 2013 at 12:08

    que ganas de llegar a la parte en que aparece!! eso del enema no me mola nada.. a mi no me pusieron, pero si me sondaron una vez antes de entrar al paritorio.La verdad que en esos momentos pierdes la noción de lo que te daba vergüenza jaja

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 14:21

      ¡Uy pues a mí el invento me encantó! Y pienso como tú, que en esos momentos no está una para refinamientos y vergüenzas varias. ¡Lo que tenga que salir saldrá!

  • Responder
    Adormir
    23 diciembre, 2013 at 12:53

    Buen, la parte chunga vendra el proximo dia supongo! Jeje. Un beso

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 14:26

      Sí, sí, el próximo será el post doloroso y después la historia volverá a ir por el buen camino.

  • Responder
    Diana
    23 diciembre, 2013 at 15:39

    Vaya, pues va a ser que allí abrochan las batas delante…. Ejeje
    Bueno, veo que enema, sin comer y sin moverte, no todo lo deseado que querías… En fin, lo importante es que la bichilla ya llegó aunque veo que nos toca esperar otra semana para conocer la historia completa

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 17:40

      No, no se parece en nada a los planes que yo tenía pero lo cierto es que la bichilla nació de forma rápida y sanita, así es que ya no me importa que se frustrase mi plan de parto. La semana que viene ¡comenzará a hacerme efecto la oxitocina. ..

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    23 diciembre, 2013 at 16:08

    Pues hasta aquí el parto es igual que el mío, excepto que aquí no ponen enema y que el papá estuvo conmigo en todo momento…Hija nos tienes en ascuas!!! esperando el desenlace…

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 17:43

      Pues esa suerte tenéis ahí de poder estar juntos durante todo el proceso. Bueno, aunque el desenlace tarde en llegar, la conclusión es que al final la bichilla¡nació!

  • Responder
    mamapuede
    23 diciembre, 2013 at 16:50

    Que pena que no pudieses seguir tu plan de parto…
    Seguimos esperando el desenlace!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 17:45

      No sabía que al ser inducido el plan de parto prácticamente ni se lo miran, pero ya he quedado enseñada para la próxima vez. Nada fue como lo había imaginado pero el resultado fue muy bueno.

  • Responder
    Pipo Pipe y Papás
    23 diciembre, 2013 at 17:24

    Jooolinnnnn!!! Enema??? Papa fuera???? Eso ya no se lleva no???? Madre de dios no nos dejan ni parir en paz! !!

    Espero la segunda parte!!!!!!

    Muakkkkkjjj

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 17:50

      Pues será que aquí son muy antiguos porque este es el procedimiento habitual. Como todo salió bien y yo estaba muy tranquila no me quejo de las técnicas que me aplicaron, pese a que casi todo iba en contra de mis ideas acerca de cómo quería que fuera mi parto.

      • Responder
        Pipo Pipe y Papás
        23 diciembre, 2013 at 17:52

        Vamos que no te respetaron nada, suele pasar. Por lo menoa tienes a tu bichilla en tus brazos!!!! Y eso vale oro!!

        • Responder
          planeandoserpadres
          23 diciembre, 2013 at 22:54

          Nada de nada. Tanto curso de preparación al parto y tanta teoría aprendida para tener las ideas claras para finalmente no poder decidir nada a causa de la inducción.

  • Responder
    Matronaonline
    23 diciembre, 2013 at 22:25

    Jajajaja jamás había oido que el enema… diera gustirrinín! Aunque mejor si es asi… se pone ya en pocos sitios. Yo sólo le veo ventaja si da palo que salgan gases (y lo que no son gases) ante desconocidos, porque efectivamente, por pudor al final se empuja menos.
    Las inducciones son una faena. Una llega con su plan de parto bien elaborado y… al traste con todo! Aunque si la bichilla nació estupenda… qué más se puede pedir??

    • Responder
      planeandoserpadres
      23 diciembre, 2013 at 22:58

      Como la gente es tan contraria a los enemas pensé que sería algo doloroso pero te quedas descansando. A mí no me daba vergüenza cualquier escape que se pudiera producir durante el parto, pero ya que me lo recomendó la matrona decidí hacerle caso. Y este fue el primer punto no cumplido de mi parto ¡De qué forma contradicen nuestros deseos los partos inducidos!

  • Responder
    Cuestión de madres
    24 diciembre, 2013 at 09:03

    más o menos va todo como mis dos inducciones…jejejeje.. solo que en la segunda no me pusieron enema y yo… seré rara pero quería… por eso de no hacerme nada en el paritorio… que por lo que se algo me hice 🙁
    Deseando saber cómo continua…. feliz navidad

    • Responder
      planeandoserpadres
      24 diciembre, 2013 at 13:40

      ¡Jajaja! A mí ya me decía mi hermano que un parto es una cosa nada limpia, pero como yo no tengo ni vergüenza, ni sentido del ridículo ni nada que se le parezca, puse en el plan de parto que no querría el enema, pero claro, una vez allí y ante la recomendación de la propia matrona, pensé que igual eran ellos los que no querrían verme «hacer nada» justo en ese momento, así es que a por él que me lancé.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    24 diciembre, 2013 at 14:07

    Jolín… Pues vaya con los planes de parto… 🙁

    ¡Y qué hambre! Lo del enema a mí me da mucha vergüenza…

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 diciembre, 2013 at 11:00

      ¡Nada de vergüenza! Que en esos momentos nos permiten hacer todas las trastadas que queramos. Eso sí, yo no sé si en otros hospitales cuando se programa una inducción se respetará más el plan de parto, pero en este nada de nada.

  • Responder
    patricia
    25 diciembre, 2013 at 10:20

    Nunca entenderé lo del enema. Es más indigno que un desconocido te meta agua caliente que cagar delante de todo el mundo, en mi opinión. Yo ni me lo planteé ni me lo plantearon, y en el primer pujo salió todo lo que tenía que salir, por el esfuerzo, cambio de papel, chorretón de agua y a seguir empujando.

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 diciembre, 2013 at 11:04

      ¡Jajaja! A mí es que me da bastante igual el tema de la vergüenza y esas cosas, pero como dices, para el caso no se sabe qué es peor. Total, si es algo natural que le pasa a tanta gente no creo que haya que darle tanta importancia a esos escapes. Ahora, que si lo que quieren es ahorrarse el cambio de todos los elementos del paritorio y que la cosa sea algo más limpia, tampoco me parece mal lo del enema. Pero ya ves, que en cada hospital ofrecen opciones diferentes.

  • Responder
    Una mama en el mundo.
    13 enero, 2014 at 13:58

    No te dieron nada de comer?? Que verguenza no?? A mi me pusiero oxitocina para provocar las contracciones ya que rompi aguas tres horas antes y no tenia nada de nada de dolores y las dos de la tarde esta tan ricamente sentada en mi cama comiendo un plato de pasta, (no se me olvidara nunca jajajja).

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 enero, 2014 at 17:59

      nada de nada ¡y yo con un hambre! Pero qué injusticia más grande ahora que veo que otras sí habéis podido comer. Supongo que como me sobraban bastantes kilos pensarían que ya llevaba reservas de sobras. Y luego estaba mi madre, que siempre cree que cualquiera puede necesitar una anestesia general y morir ahogado en su propio vómito por haberse dado un hartón de comer antes del evento. ¡Es siempre tan positiva…!

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