Parto y postparto

Crónica de mi parto IV: el paritorio

paritorioSobre las 5 de la tarde yo misma me traspasé a la camilla en la que me llevarían a la sala de partos. El futuro papá debió quedarse unos minutos a solas en la sala de dilatación mientras la  matrona, las enfermeras y la ginecóloga residente nos instalábamos en el paritorio. Allí otra vez a traspasarme a la cama con potro en la que nacería la bichilla: colocar las piernas en los estribos y agarrarme a unas asas que no sabían que existían para poder empujar mejor. Enseguida comenzaron a ponerme trapos verdes para cubrirme desde la cintura hacia abajo y como una especie de bolsa de plástico gigante que colgaba hacia el suelo (supongo que para recoger la casquería que generase el gran momento). Mientras cada una de las profesionales allí presentes iban haciendo sus cosas, mi matrona me explicó la forma de empujar: en cuanto notase que comenzaba una contracción debía contener la respiración todo el tiempo posible y empujar como si estuviese haciendo una abdominal para que saliese la bichilla. Claro, cuando noté que venía la primera y vi que cada una seguía a lo suyo y de espaldas a mi camilla les avisé:

– Oye que yo tengo ganas de empujar ya.

– Sí, sí tranquila, tú ve haciendo. A tu ritmo.

– Sí, pero es que aquí no hay nadie vigilándome.

– No te preocupes, que del primer empujón al suelo no va a llegar.

Me pareció rara esa extrema confianza en mis posibilidades de parir a solas, pero yo, que soy muy obediente, allí que me puse a dar empujones cuando me venía en gana. En estas estaba yo concentrada en mis apretones cuando se produjo una pelea entre la matrona, esa señora que llevaba todo el día conmigo y a la que ya le había cogido cariño, y la ginecóloga residente, que quería imponer sus estudios de medicina para hacerse ella cargo del parto. La matrona se negó en redondo, hasta el punto de dejarme allí abandonada para irse las dos afuera del paritorio a dirimir sus diferencias. En dos minutos volvió la matrona a solas y triunfante. La ginecóloga residente no volví a verla más. Sinceramente, por mucho que la joven fuese médico y la matrona enfermera ¡yo prefería a la matrona que estaba ya bien versada en estos asuntos!

Tras unos pocos pujos en libertad que fui realizando, llegó el futuro papá y tanto la matrona como las dos enfermeras se posicionaron para acabar el parto. Una curiosidad importante y muy satisfactoria es que al pasar de una camilla a otra me dio la sensación de que la fallida anestesia ¡empezaba a hacer efecto! Yo no sé si con el cambio de postura se había activado algo, o es que el momento del expulsivo es realmente menos doloroso que la fase de dilatación, pero el caso es que no noté nada de dolor mientras empujaba a la bichilla al mundo. ¡Absolutamente nada! La matrona iba dando las instrucciones, y el proceso era agotador pero no por las fuerzas que había que emplear ¡de esas aún me quedaban! Sino por la cantidad de tiempo que había que estar conteniendo la respiración. Vamos, yo creí que me asfixiaba en más de una ocasión por tal de seguir al pie de la letra las indicaciones acerca de cuándo podía expirar.

Ni siquiera en esta coyuntura me olvidé del hambre que tenía. De hecho había contracciones que me pasaban desapercibidas y que la matrona me indicaba, hasta que una vez le dije:

–  Eso que refleja el monitor no es una contracción sino el movimiento de mis tripas quejándose por no comer en todo este tiempo.

La mujer no daba crédito a mis palabras pero al menos le hicieron gracia. Al rato la matrona me informó de que habría que hacer una pequeña episiotomía, para la que no estaba yo en disposición de quejarme. Esto ya no sé si fue antes o después de que el futuro papá, que había jurado y perjurado que no se asomaría a las bajuras para ver la carnicería del parto, animado por la matrona, allí que se fue en dos ocasiones para ver la salida de la cabeza de la bichilla. ¡Que yo quería que en este matrimonio quedase algo de romanticismos tras el alumbramiento! Pero tan pesaditos se pusieron con lo trascendental del momento que no pude negarme a sus peticiones. En 20 minutos desde que comencé a empujar, la bichilla salió por completo. Primero noté el bulto enorme de la cabecita y después un poco menos intensamente la salida de los hombros, la barriga y el resto del cuerpo. En cuanto emergió por completo me la pusieron encima de la barriga y lo primero que noté es que estaba muy calentita ¡y que pesaba mucho! Sólo le veía la coronilla y cómo levantaba los pies a lo loco, mientras notaba que se me iba a escurrir de los brazos y temía que se cayese al suelo. Y entonces giró la cabecita enfadada y llorando y ya pude ver lo bonita que era, esa boquita tan grandota y esos mofletones mientras se ponía de color rojo a sollozando a grito pelado.

Sólo pude darle un besito en la cabecita y, después de que la matrona cortara el cordón umbilical, ya la cogió el papá ayudado por una enfermera para pesarla, medirla y darle con un trapillo para higienizarla un poco. En este hospital todo se hace dentro del paritorio y en ningún momento se separa a los padres del bebé, por lo que yo seguía los movimientos de la bichilla dentro de aquel recinto, mientras la envolvían en una toalla y una sábana y le ponían un gorrito horrible, confeccionado con una especie de media de venda elástica. Mientras tanto, yo iba expulsando la placenta y liquidillos varios sin darme cuenta, y la matrona comenzaba a coserme: 1 punto para la episiotomía, 1 punto en la vagina y 2 puntos externos.

En menos de 10 minutos tras el nacimiento, el recién estrenado papá ya estaba en la entrada de la zona de partos enseñando al bebé a los familiares que había en la sala de espera. Yo aún tardaría un rato en salir de allí. El siguiente paso sería volver con la bichilla y el papá a la sala de dilatación para comenzar con la lactancia.

Esto te puede interesar

28 Comentarios

  • Responder
    sradiaz
    6 enero, 2014 at 09:30
  • Responder
    Esther
    6 enero, 2014 at 10:01

    Enfermera al poder!
    Si es un parto normal sin complicaciones las que traen al mundo a los bebes son las matronas, aunque la otra pobre tendrá que practicar con alguna jejeje… A mi me tenian que decir cuando empujar porque no notaba nada, ni dolor ni contracciones.
    Aiiix la primera vez que ves y tocas a tu hij@ es genial!
    Felices reyes!

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 enero, 2014 at 18:32

      Yo entiendo que tenga que practicar pero que conste que no fui yo la que la echó de la sala de partos sino la matrona, más que nada por haberle vacilado con lo de que ella era médico. Yo la mayoría de las contracciones sí las notaba, así es que empujaba más o menos cuando quería. ¡Ay! Y lo de coger por primera vez a mi bichilla gordita y calentita sí que es espectacular.

  • Responder
    Ana
    6 enero, 2014 at 10:25

    Se me han saltado las lagrimitas de emoción!!te llevo leyendo un año (desde que empezamos a buscar a nuestro bichill@) y por fin estas Navidades hemos tenido nuestro positivo!!! Me en tanta leerte y creo que me va a servir de mucho… ^.^ un abrazo muy fuerte

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 enero, 2014 at 18:34

      ¡Enhorabuena por ese positivo y por tu futuro buchill@! Espero que te sirvan los posts sobre mi embarazo, aunque recuerda que he sido yo un poco rara y con síntomas escasos, así es que no te preocupes si tú sientes más trastornos que yo.

  • Responder
    Matronaonline
    6 enero, 2014 at 10:43

    Por fiiiiin está aquí la bichilla!!!
    Me alegro de que la residente no se saliera con la suya. No porque fuera residente, sino porque yo en su día tenía muy claro que si quería asistir el parto, debía primero ganarme una confianza con la mujer durante la dilatación. No es justo que ese trabajo lo haga una persona durante horas y para el parto aparezca otra. Además, sólo el hecho de ponerse a discutir delante de ti, me parece feísimo.
    Notaste que empujando duele menos. Es así. Quien no se haya puesto la epidural, puede decírtelo. Alivia muchísimo el dolor empujar al final del parto 😉
    Qué poquitos puntos te dieron, qué bien! Supongo que no te darían después ni un problema. Qué tal el papá tras ver esa “carnicería”?? Quedó impactado o sólo recuerda que nació la bichilla y ha olvidado lo demás?
    Me ha sorprendido mucho lo que cuentas de que nada más nacer la limpiaron, pesaron y envolvieron, eso ya se supone que no se hace en casi ningún hospital, mucho menos sacarla a que la vean los familiares. Se suele dejar sobre la mamá piel con piel (se llama Protocolo piel con piel, no se han roto mucho la cabeza al ponerle el nombre) y se deja ahí tapadito. Esto favorece y potencia el vínculo, las probabilidades de éxito del establecimiento de la lactancia materna y que regulen mejor su temperatura, que es fácil que la mayoría se enfríen tras el parto.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 enero, 2014 at 19:03

      Yo prefería a la matrona porque a la ginecóloga sólo la había visto un segundo entre contracciones antes de que fuese a la sala de partos. La matrona me daba más confianza. Los puntos fueron pocos y se curaron sin darme cuenta. El papá de la bichilla no quedó traumatizado por la experiencia e incluso pidió poder tocar la placenta ( no sé para qué) pero a esto sí se negó la matrona. Lo de la separación para que la viesen los familiares fue muy breve (unos 5 minutos) y la limpiaron solo un poco por encima con la misma toalla en la que la envolvieron. Después tendríamos casi 2 horas para el contacto con la bichilla y el inicio de la lactancia

  • Responder
    Diana
    6 enero, 2014 at 16:14

    Bueno, por fin!!!! Ya hemos leído el desenlace de la historia!!! Bien por la matrona, jeje, a mi también me atendió la matrona, mucho mejor que la residente que no tenía mucha idea.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 enero, 2014 at 18:46

      Yo estoy contenta con la atención de la matrona. No me hubiese importado que la otra estuviese presente y practicase pero como se enfadaron entre ellas y no volvió, nada pude hacer por enseñarla…

  • Responder
    Rural Baby Project
    6 enero, 2014 at 16:52

    Jo, qué bien fue todo,no? 20 minutos, unos poquitos puntos y ya! Donde hay que firmar?

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 enero, 2014 at 18:47

      ¡Jajaja! La verdad es que si no hubiese tenido que ser inducido habría sido perfecto.

  • Responder
    mamapuede
    6 enero, 2014 at 17:17

    Ainss que envidia!!, ya me hubiese gustado a mi un parto sin cesárea…
    Y el papá después de ver salir a niña, supongo que estará encantado, a mi me parece que debe ser una experiencia preciosa.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 enero, 2014 at 18:50

      Yo era super contraria a lo de mirar por ahí abajo, pero la matrona y él se vinieron arriba y ya no hubo forma de pararles. Ahora le encanta contar cómo vio primero la coronilla y después la cabecita, así es que creo que si hay un futuro próximo parto. .. ¡Directamente lo dirigirá él!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    6 enero, 2014 at 17:30

    Ohhhhhhhh Estoy con mamapuede…no lloré yo na cuando me dijeron que era cesarea!!!! jolín yo quería un parto así!!!! tiene que ser un momento maravilloso.

    • Responder
      planeandoserpadres
      6 enero, 2014 at 18:54

      El futuro papá era muy fanático de las cesáreas hasta que supo bien lo que eran. Yo no la quería ni de lejos, pero lo cierto es que en ningún momento me propusieron hacerla. En todo caso, lo importante es que nosotras y los bichillos salgamos bien parados.

  • Responder
    Adormir
    7 enero, 2014 at 05:41

    Tu parto por suerte, fue una inducción bien parada! Me alegro muchisimo! Me recuerda a mi primer parto (tb inducido).
    Yo si hubiera sido la matrona tb la hubiera hechado, por chulita! Jajaja!
    Mi marido tb decia k no se asomaria y que ya veriamos si no se desmayaba en la sala mientras paria y luego al final se puso en primera fila xa verlo en todo detalle. Jeje. Con esta segunda ha sido mas d lo mismo.
    Me alegro de que todo al final saliera tan bien.
    Yo escribí mi parto no hace mucho tb, pero en plan resumido y con pocos detalles. Jiji. Fue un parto en casa, en la piscina, y la verdad es q fué maravilloso y cuand lo recuerdo me dan ganas d volver a repetir. Jiji.
    Es cierto eso q dices del expulsivo, para mi fue un momento hasta placentero.
    Un besazoo

    • Responder
      planeandoserpadres
      7 enero, 2014 at 12:08

      Yo quería hacer la dilatación en la bañera especial del hospital, pero al ser inducido y con monitores y cableado por todas partes no hubo manera de meterme en el agua (supongo que por riesgo de que cortocircuitara todo el hospital…). En casa no me habría atrevido a tenerla, pero estos son miedos infundados porque cuando comentas algo así todo tu entorno pone el grito en el cielo por tener ese tipo de ocurrencias. A mí también me pasó que eso de empujar para que saliera la bichilla fue todo un gustazo tras el dolor de las contracciones. Voy a ver qué tal fue tu parto en tu blog, a ver si cojo ideas para el siguiente…

  • Responder
    mamaymaestra
    8 enero, 2014 at 03:13

    Wow! He de decir que te felicito! yo quise tener parto normal pero tuvimos problemas en la inducción.
    Me da mucho gusto que por fin sean padres y disfruten de lo hermoso que es tener un bebé! con todos los desvelos que conlleva.

    • Responder
      planeandoserpadres
      8 enero, 2014 at 18:32

      ¡Ay sí! Esto es una preocupación constante para que ka bichilla crezca sana y feliz, ya que hay cosas que no podemos controlar y eso nos quita un poco el sueño. Pero de momento lo llevamos bien porque nos ha salido buenísima.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    8 enero, 2014 at 08:30

    Ay chica, me he emocionado como una tonta… Lo que me ha resultado un coñazo es el trajín de camillas! A mí me metieron en una sala de dilatación. La propia camilla era el potro y la misma sala era la de partos. Pero bueno… Qué bueno que en pleno parto sólo pensaras en comer! Jajajajajajaja eso en el fondo es buena señal.

    • Responder
      planeandoserpadres
      8 enero, 2014 at 18:42

      Aquí íbamos de excursión de una sala a otra según las necesidades. Sólo se podía dilatar y también parir en la que tenía la bañera que yo quería pero como me quedé con las ganas… pues nada, a pasar de una camilla a otra. Yo es que no sé qué me pasó ese día pero es que el hambre no se me quitaba ¡y ya van a pasar 2 meses y sigo igual!

  • Responder
    Cuestión de madres
    8 enero, 2014 at 14:36

    ufffffff hasta he llorado!!!! snif, snif… hasta he empujado contigo..jejejeje… me alegro que la matrona se impusiera y que todo terminara tan bien!!!!!!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      8 enero, 2014 at 18:52

      ¡No llores que en esta casa somos muy durillos! Ya ves que yo en vez de llorar en el parto sólo tenía hambre…

  • Responder
    Una mama en el mundo.
    13 enero, 2014 at 14:15

    Madre mia si creo que me han dado hasta contraciones para empujar contigo y todo, me encanta las matronas que se imponen a un trabajo mal hecho sabiendo que ellas y su experiencia lo haran mejor. Me recuerda a la mia que tuve el primer dia de ingreso, tan dulce y cariñosa, no se me olvidara nunca esa mujer.

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 enero, 2014 at 18:02

      Esta era una mujer muy práctica y mandona pero con conocimiento de causa. Vamos, y yo llevaba ya tantas horas con ella que no habría querido que otra desconocida terminase asistiendo el gran momento del parto ¡después de que esta me había aguantado desde las 9 de la mañana! Ojalá si volviese a tener otro churumbel me atendiese ella misma porque es que no puedo decir nada negativo de su trabajo.

  • Responder
    Isa. F. d
    14 enero, 2014 at 14:46

    Me encanta como narras la historia!! Parece que estamos presentes.
    Un besito y enhorabuena a los papis.

    • Responder
      planeandoserpadres
      14 enero, 2014 at 21:59

      Si es que soy muy pesadita con los detalles. Gracias por tus palabras y felicitación.

  • Responder
    Menstruación y lactancia ¡soy fértil otra vez!
    21 abril, 2015 at 07:00

    […] te hacen dudar de tu salud, de tu integridad física y de que en ese paritorio donde tú tuviste un parto que te pareció lo más sencillo del mundo y una recuperación envidiable, resulta que algo te trastocaron en los interiores y ahora te has […]

  • ¿Quieres añadir algo? ¡Comenta!