Parto y postparto

Crónica de mi parto VI: la habitación de hospital

habitación de hospitalComo por fin teníamos camillero que nos llevara a nuestra habitación definitiva, allí que nos fuimos los tres, yo con la bichilla encima y tumbada en otra camilla, de la que me tuve que subir y bajar por mis propios medios, y el papá caminando y con todos los bártulos que habíamos llevado a la sala de partos (sobre todo comida) y que no habíamos podido utilizar. Las habitaciones de este hospital son siempre compartidas y a nosotros nos tocó una pareja que había tenido a su bichillo de forma prematura a las 33 semanas y por cesárea de urgencia, por lo que nunca vimos a su bebé, que no podía salir del nido y eran ellos los que se desplazaban allí cada 3 horas para darle de comer. Mi bichilla les pareció gigante con sus 3,590 kg. al lado de su peque de 1,550 kg. Sólo podía pensar en que la niña no llorase mucho para no molestarles por las noches, pero la verdad es que nos sincronizamos con el horario que ellos tenían para atender a su bichillo, y cuando estaban en la habitación hacían gala de un sueño profundísimo (y unos ronquidos) que no había quien los despertase.

Nada más llegar a la habitación, este fue el batiburrillo de situaciones que vivimos.

1. Vestir a la bichilla. Una enfermera pidió al papá que le diese la ropa que quisiéramos ponerle a la bichilla ¡y que aún estaba en el coche! Este se lanzó a la carrera a por ella, pero aquel fue un día frío y de tormentas por lo que cuando llegó con las maletas ¡toda la ropa estaba helada! Mi madre se negaba a ponerle a la niña la ropa en ese estado, no se nos fuera a congelar, así que me iba remetiendo a mí la camiseta interior, la ranita y todo el conjunto entre el pecho, detrás de mi espalda, para que la calentase un poco antes de llevarla a la sala donde esperaban la bichilla y el papá. ¡Para lo que había quedado yo después del parto! Me había convertido en una mera estufa y nada más.

2. Enseñarla y hacerle algunas fotos. Allí sólo estaban mi madre, mi suegra y mis cuñados, por lo que la cosa fue rápida ¡y las fotos de pésima calidad! Ya estaba vestidita y todo mi afán era seguir poniéndola al pecho para que la leche me subiese lo antes posible, cosa que estaba claro que no iba a conseguir. Era una bichilla muy buena y tranquilita, pero se dice que esto es lo habitual en casi todos los recién nacidos justo después del parto.

3. Mi primer pipí. Podría ser el nombre de un modelo de un muñeco de las pasadas navidades, pero no. Desde que llegué al hospital ¡yo sólo quería comer! La matrona me había tenido todo el día entretenida con otros asuntos: oxitocina, contracciones, dilatación, parto y otras actividades variadas con la excusa de que hasta que no subiera a planta no comería. Pero ahora que ya estaba allí ¡van y me dicen que no podré cenar hasta que no haya hecho pipí por primera vez! ¿Qué invento es este? No sé el motivo por el que hay que orinar antes de volver a comer tras una anestesia, pero si eso era lo que había que hacer ¡mejor hacerlo lo antes posible! Así es que en cuanto las enfermeras abandonaron la habitación, el papá de la bichilla me ayudó a sentarme en el váter ¡y adiós romanticismo para este matrimonio! Nos habían dicho que debía ir acompañada al baño, y aunque no quisiera cumplir las órdenes seguía con la pierna izquierda dormida por la anestesia así es que no me quedaba otra que dejarme acompañar.

4. La regañina. Estuve un buen rato sentada porque notaba ganas de orinar pero no salía ni una gota ¡y yo quería comer! Y en estas andaba cuando me invadió un sudor frío, me mareé muchísimo y sentí que me fallaban las piernas (bueno, sólo la derecha porque la otra ya la tenía averiada desde la sala de partos) y que me caería redonda al suelo. Así es que llamé al papá todo lo fuerte que pude, y que no debió ser suficiente porque tuve que reclamarlo 5 veces antes de que acudiese. Ya pensé que algo iba realmente mal y que me encontraba a las puertas de la muerte. Ninguno de los 2 reparamos en que había una cuerda con un timbre de emergencia en el baño para estos casos, así es que el papá salió al pasillo a pedir ayuda al verme tan blanquita. En un segundo tuve allí a 3 enfermeras: una que me sujetaba, otra que sólo miraba y una tercera que me echaba agua fría en la cara mientras me regañaba por haber ido sola al baño. Yo sólo pedía perdón por haber desobedecido y les explicaba que no había ido sola, que me había acompañado mi marido, pero resulta que tenía que haberle pedido ayuda a una de ellas. Ya sólo me quedaba exclamar “¡Ay gordi, vaya mancha en nuestro expediente! Con lo bien que me estaba portando como paciente… Pero yo sólo quería comer, y como para eso hay que hacer pipí…”. Las tres empezaron a reírse a carcajadas. Por lo visto nadie de ese hospital había viso a una parturienta tan desesperada por comer, así es que me dijeron “No te preocupes que con pipí o sin pipí tú vas a cenar ahora mismo”. ¡Es lo que tiene caer en gracia!

La cena y el resto de la primera noche en el hospital ¡para el siguiente post!

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25 Comentarios

  • Responder
    salmantina. g.g
    20 enero, 2014 at 07:53

    jajajaj que wena XD tu solo pensando en comer, ojala cuando tnga mi garbancito salga tan bien como tu parto!! besitos

    • Responder
      planeandoserpadres
      20 enero, 2014 at 16:03

      ¡Seguro que sí! El mío fue un parto de lo más normalito, así que no te asustes pensando en complicaciones.

  • Responder
    Gestando una idea
    20 enero, 2014 at 09:18

    Jajajaja, pobrecita, que te morías de las ganas de comer y nadie te daba nada. Qué mal lo del baño y el mareillo chungo. Supongo que sería de estar tanto tiempo en la cama y al levantarte te dió el bajón o algo, ¿no?. Oye, al final qué pasa, no te regalaron un jamón?!?! Eso tiene que llegar, ¿eh? que te has portado como una campeona y tienes que tener tu recompensa, jiji.

    Yo me quedé en cuando nació la bichilla, que lo leí por encima. Así que supongo que esta será la siguiente entrada. Por cierto, que no sé si te lo prengunté entonces. ¿Siempre le dan la niña o niño al padre para que se lo enseñe a la familia? Y si no quiere enseñárselo hasta que estén en la habitación, puede quedarse por ahí sin llegar a donde están los demás, ¿no?. Lo digo porque yo por ejemplo, no querría perderme la cara de mis padres y mi hermana al ver a un futuro bebé mio. Entonces querría que mi marido no les presentara al bebé hasta que yo estuviera delante, para que la presentación oficial pudiera presenciarla yo también 🙂 🙂

    Desde luego, que entre el embarazo y el parto, lo tuyo fue todo tan bueno, que ya quisieran muchas mujeres pasar esos neuev (casi diez) meses como tú de bien.

    ¡Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      20 enero, 2014 at 16:10

      Lo del mal cuerpo por levantarme solita al baño seguro que sería o bien por estar tanto rato tumbada, o por efecto de la anestesia… no sé pero la verdad es que me sentí fatal ¡pero conseguí la cena! El jamón llegó al día siguiente de la mano de mi madre ¡ay qué hartón me pegué en el hospital! Día y noche complementando el menú de paciente con montones de jamón serrano y pan.Lo de enseñar al bebé a los familiares sólo el padre no sé si dependerá del protocolo propio de cada hospital, pero en este si no quiere salir no tiene por qué hacerlo, aunque claro, la gente se acumula en la sala de espera impaciente durante horas y si no llega a ser por esta vista tan corta de la bichila deberían haber esperado casi 3 horas más para vernos salir a todos juntos de la sala de partos.
      Yo también creo que he tenido un buen embarazo ¡que me ha dejado con ganas de repetir otra vez! Así es que ojalá que todas las que estáis planeando dar este paso tengáis uno al menos tan bueno (o incluso mejor) que el mío.

  • Responder
    matronaonline
    20 enero, 2014 at 10:46

    Ayyyy pobre mami estufa!! no sé por qué te dirían que no podías comer, es más, no me extraña que no pudieras hacer pis, porque a la salida del paritorio (a no ser que se le olvidara a la matrona), siempre se sonda… así que no sería raro que no tuvieras ni gota! es muy habitual ese mareo al levantarse la primera vez, siempre hay que llamar a una enfermera para que te acompañe (pero claro, deben avisarlo, no tienes por qué saberte cada protocolo del hospital)
    Qué suerte de que no hubiera otro bebé en la habitación… tanto por el descanso como por el tema de las visitas!

    • Responder
      planeandoserpadres
      20 enero, 2014 at 16:14

      La verdad es que no me sondaron al salir del paritorio (de hecho ya os contaré la semana que viene la aventura de esa noche con el tema de la orina) pero al principio ni tenía ganas, ni me salía ni gota por más rato que estuviese intentándolo. Y sí nos avisaron de que debía ir acompañada por una enfermera, pero nosotros estábamos atontados perdidos con la bichilla y pensamos que cualquier persona valdría como acompañante ¡pero ya sabemos que esto no es así! La verdad es que lo de no tener otro bebé llorando en la habitación ¡fue todo un descanso! Aunque por otro lado me daba cargo de conciencia que fuese la bichilla la única presente para armar jaleo…

  • Responder
    mamapuede
    20 enero, 2014 at 11:13

    que buena tu madre!! que apaña ella pero claro, la entiendo perfectamente como iba a ponerle esa ropita al bebé si estaba helada?

    por el romanticismo… la verdad es que se va todo al traste, no sé a ti, pero yo con mi cesárea hasta las compresas me tenía que cambiar… en fin.. aunque ahora que me estoy dando cuenta, nunca hemos hablado de ello, le tengo que preguntar ya por curiosidad…

    • Responder
      planeandoserpadres
      20 enero, 2014 at 16:16

      ¡Síiii! A apañada no hay quien le gane. De hecho antes de irse ya dejó todo el equipaje colocadito (y calentito) en el armario. Yo intentaba hacerlo todo por mí misma, y esa fue a única vez que tuvieron que acompañarme al baño. Las compresas por suerte me las cambiaba solita… pero sí ¡es una conversación que todas las parejas deberíamos tener antes o después de esta experiencia!

  • Responder
    Rural Baby Project
    20 enero, 2014 at 12:31

    Jolín, qué susto lo de casi perder el conocimiento! Yo voy tomando nota mental (avisar a la enfermera…).
    Lo del romanticismo ya voy asumiendo, por lo que os voy leyendo, que lo perderé todo… jejeje Y mira que yo soy escrupulosa! Por ahora no hemos hecho más que empezar y ya ha presenciado dos ecos por abajo… aunque en la segunda se puso estratégicamente a mi lado desde arriba jejeje
    Yo creo que también estaría desesperada por comer… con la mala leche que se me pone cuando no como!
    Nos tienes en ascuas con los post sobre el parto y la estancia en el hospital!

    Besitos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      20 enero, 2014 at 16:19

      Pues vete hartita de comer de casas y sí, haz caso a todo lo que te indiquen las enfermeras para evitarte sustos tontos por despistes como estos. Supongo que después de ver salir a la bichilla ¡el romanticismo ya estaba perdido del todo! Pero aún así lo de tener que venir hasta conmigo al baño me pareció del todo feo ¡pero muy necesario! Pues con la de detalles que doy sobre todo ¡me quedan posts para rato!

  • Responder
    "El papá"
    20 enero, 2014 at 12:32

    Hola, soy «el papá», jeje.
    Sólo quería remarcar la labor de las enfermeras. Están de recortes hasta las cejas, haciendo más horas que un reloj y se les nota mucho que tienen sobrecarga de trabajo. No obstante, y a pesar también de que los padres primerizos podemos ser un poquito cargantes, nunca perdieron las buenas formas, la paciencia y la sonrisa. Bravo, pues, por el personal sanitario que mantiene un sistema social envidiable a pesar de todos los consabidos pesares.

    • Responder
      planeandoserpadres
      20 enero, 2014 at 16:53

      ¡Mira qué agradecido!Lástima que con esto de ser papás primerizos virtuales no puedan saber a quiénes nos referimos, pero bueno, supongo que con lo buenos pacientes que fuimos ellos tampoco tendrán muchas quejas de nosotros. Pero sí que es de agradecer que teniendo esa carga de trabajo y obligados a soportar las quejas de todo el mundo fuesen tan amables y atentos.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    20 enero, 2014 at 19:18

    Qué rollo lo de tener compañía, no??? yo iba preparada para ello, porque en el hospital donde di a luz son habitaciones dobles, pero luego agradecí estar solos todo el tiempo!!!

    Qué haríamos sin las madres??? mi madre fue esencial esas primeras horas, más que nada porque fue quién recogió a mi tesoro mientras yo me recuperaba y el papá…dónde estaba el papá???

    Y lo del romanticismo, yo lo perdí hace tiempo, después de tres tratamientos el romanticismo se perdió (ya contaré)

    Qué malo ese mareillo, eh??? yo me quyedé sin aire y tuvieron que darme un golpe en el pecho…uffffff creo que esa sensación fue lo peor del parto…

    • Responder
      planeandoserpadres
      21 enero, 2014 at 14:39

      Hombre lo de una habitación privada es un lujo, pero aquí ya sabíamos que las habitaciones iban a ser compartidas y la verdad es que no fue mala la experiencia, claro que nos tocó una pareja que pasaba mucho tiempo fuera de la habitación al tener a su bebé en la incubadora. Mi madre y mi tía fueron verdaderas ayudas durante el ingreso: todos los días trayéndonos caprichitos de comer, reordenando la habitación y el armario, lavando lo que la bichilla ensuciaba (y mira que no hacía falta porque había llevado ropa para un regimiento). Y el papá de la bichilla ya demostró desde el embarazo que iba a ser de lo más apañado para estos asuntos ¡y así fue! Vamos, que yo creo que no cambié ni un solo pañal durante toda mi estancia en el hospital y casi ninguno durante toda su baja de paternidad.
      ¡Ay los tratamientos de romanticismo! Supongo que es otra forma de perderlo antes del parto. No, si a cada una nos ha tocado una parte bien poco amorosa en este proceso. Y en lo de que mi mareillo fue lo peor del parto ¡estoy de acuerdo contigo! Pero al menos me libré de que me aporrearan a golpes.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    20 enero, 2014 at 23:39

    Jajajajajajaja me meo contigo y tu hambre desmedido.

    Menudo susto con el mareo no?

  • Responder
    Una mama en el mundo.
    21 enero, 2014 at 13:44

    jajajja…nena lo tuyo con la comida el dia del parto fue increible jajaja me parto contigo, pero mira, al final te dieron la comida, no hay mal que por bien no venga no??

    • Responder
      planeandoserpadres
      21 enero, 2014 at 14:52

      La calidad era la que era (esto para el siguiente post del parto) pero sí, la cogí con unas ganas tremendas ¿seré la primera parturienta que sólo piensa en comer?

  • Responder
    madrexilio
    22 enero, 2014 at 19:39

    Jajajajaj, tú eres especial, tener hambre después de parir y no poder hacer pipí… ¡qué vaina tan jodida! )dicen en mi tierra (vaina es como decir: cosa). Yo también te hubiera servido la cena por haberme caído simpática 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      25 enero, 2014 at 19:51

      ¡Y menos mal porque sino creo que me hubiese escapado incluso con mi pierna muerta hasta la cafetería del hospital para conseguir cualquier cosa! El pipí sí que me costó que saliese, así que ya contaré la aventura de la primera noche tras el parto durante la próxima semana.

      • Responder
        madrexilio
        26 enero, 2014 at 10:38

        A mí me recuerdas eso del pipí y como yo tuve cesárea me acuerdo de la sonda y el miedo que me dio cuando vino la enfermera a quitármela, no sé por qué pero pensé que me iba a doles, pero no me dolió 🙂 eso sí sentarme en el WC la primera vez con todos los abdominales rotos… fue una odisea… ni hablar de levantarme… Me gusta leerte porque hago terapia de mis recuerdos 😉

        • Responder
          planeandoserpadres
          26 enero, 2014 at 22:50

          Mañana hablaré en el blog de mi primera sonda porque costó bastante que volviese a orinar con facilidad. Lo de los abdominales rotos me ha dado mucho miedo ¿Qué pasó para que se quedaran así? Espero que al menos esos recuerdos que te estoy despertando sean agradables para ti.

          • madrexilio
            27 enero, 2014 at 13:38

            Césarea de emergencia, eso pasó 🙁 Te tienen que cortar los músculos para llegar al útero, pero te digo que ya voy mucho mejor!!! Mi médico me cortó de una manera muy considerada y ya no veo a Satanás al hacer ejercicios, jajaja.
            Sigo pendiente de tus hisrorias 🙂

          • planeandoserpadres
            27 enero, 2014 at 14:02

            ¡Ay claro una cesárea! En eso de los músculos no había caído, como yo cuando me miro la panza solo veo grasilla y michelines…

          • madrexilio
            27 enero, 2014 at 14:10

            jajajaja, tú y tu super sentido del humor 🙂

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