Parto y postparto

Crónica de mi parto VII: cena, meconio y orina

meconio partoPues siguiendo con el cuento de mi parto, que ya lleva 7 capítulos y aún no he pasado ni la primera noche en el hospital, os confirmo que el mareo por ir sola al baño se me pasó muy pronto y que las enfermeras que me socorrieron cumplieron su palabra ¡y me trajeron la cena! Aún sin haber orinado. Por cierto, antes de detallar lo más destacado de la noche, aprovecho para decir que por muy mala madre que sea, de momento hablo poco sobre la bichilla porque todo iba genial durante esas primeras horas: se enganchaba al pecho a cada momento, no lloraba, así es que yo era la protagonista absoluta del tema del día, y como afirmaría la otra mamá que compartía conmigo habitación ¡y también de la noche!

1. Cena. ¡Ay, la ansiada comida! Mira que los menús de hospital tienen una pésima fama que a mí me ha parecido del todo inmerecida. Yo no sé si ha sido por el hambre acumulada y posteriormente por las ganas de comer que me ha despertado la lactancia ¡que a mí todo lo que me traían me estaba bueno! Con tanto afán cogí la bandeja que me ofrecieron, que la sopa de estrellitas (realmente las estrellitas venían todas pegadas unas a otras formando una constelación en forma de bola, pero vamos que no me importó) no era capaz de comérmela con la cuchara porque me sabía a poco y se me hacía eterno. Así es que cogí el tazón con las dos manos ¡y me la zampé chupando a morro del borde! Tanto es así que en pocos minutos ya parecía que estuviese súper empachada, por lo que el pescado al horno que formaba el segundo plato ya no me lo pude comer. Eso sí, me quedé con el bollito de pan y el yogur de coco para ir comiéndolos poco a poco durante la noche. ¡Tantos deseos de cenar y me empacho sólo con un atracón de sopa! El papá de la bichilla, que también llevaba todo el día sin comer, fue a comerse el bocadillo que le había traído su madre, y que había guardado para poder dármelo por si realmente no me servían nada de cena y no soportar mi mala leche durante toda la noche ¡qué previsor!

2. El meconio de la bichilla. Después de mi cena pasó el pediatra de guardia a revisar a la bichilla. Ya deberían ser casi las 12 de la noche, un horario muy apropiado para visitar niños e interrumpir tanto el sueño de los padres, como del bebé, de la pareja de al lado… La revisión de las cuestiones que ese hombre midiese iba genial hasta que le quitó el pañal a la bichilla ¡y descubrió que no se lo habíamos cambiado en todo el día! Como primerizos que éramos nos habíamos dedicado a ponerla al pecho y mantenerla calentita y sin llorar, pero no nos habíamos acordado ni un momento del tema de la higiene. Y claro, allí había una cantidad de meconio negro que parecía recién extraído de una plataforma petrolífera, como para asustar a cualquiera. Al menos el pediatra pudo comprobar que la bichilla evacuaba con normalidad. Esto es muy importante durante las primeras horas de vida del bebé, para saber que no existe ninguna perforación en el sistema excretor y que la caca no se desvía por conductos inadecuados.

3. Orina. Aunque ya las enfermeras no me insistían tanto con este tema, lo cierto es que yo sí notaba ya unas ganas tremendas de orinar. Tal y como me mandaron, pulsaba el timbre y una de ellas me acompañaba al baño. La situación no era nada cómoda y yo pensaba que era eso de tener público mirándome orinar lo que me estaba poniendo nerviosa y me impedía evacuar. Al menos 3 veces llamé para que me llevaran al baño y no fui capaz de soltar ni una gota. Ya me daba cargo de conciencia seguir haciéndoles perder el tiempo, por lo que como llevaba una compresa enorme para el sangrado del post parto y la cama tenía un empapador, ¡no se me ocurrió otra cosa que decidir relajarme y hacerme pipí encima! Tal cual. Porque creía que iba a reventar. En una de las visitas nocturnas de las enfermeras les dije lo que había hecho ¡y se hartaron de reír porque no daban crédito a mis fechorías! Me levantaron para llevarme al baño (porque seguía con la pierna muerta de la anestesia) y allí comprobamos para mi sorpresa que la compresa estaba seca y sólo había soltado unas gotitas de pipí. Me dijeron que a veces esa zona queda adormecida tras el parto, y que lo que notaba quizás no fuese orina acumulada, pero que si así era tendrían que sondarme provisionalmente para extraerla. Como decían que lo de la sonda es incómodo, trajeron primero una máquina, parecida a un ecógrafo, para ver si realmente lo que tenía retenido era orina o era algo psicológico mío. Pero yo no estaba loca: la máquina dijo que allí tenía 1,1 litros de pipí esperando salir. ¡Ya decía yo que me notaba como para reventar! Así es que fueron a por la sonda, que la verdad era una gloria en comparación con la sensación de estar orinándote constantemente y no poder expulsar nada. Notas como un pinchazo al principio cuando te la colocan y una leve molestia cuando te la retiran, pero ya está. Como la cantidad era tanta, me sacaron medio litro de golpe para que sintiera alivio, pero me la dejaron conectada durante 3 horas para que el resto fuese saliendo poco a poco y no sufriese una bajada de tensión. Vamos ¡otro trasto más al que estar conectada y que me impedía moverme alegremente por la cama!

Lo de la sonda fue a las 2 de la mañana, y ya pudimos dormir un ratito, a saltos, hasta que volvieron para retirármela 3 horas después. La semana que viene ya empezaremos con el segundo día de ingreso en el hospital.

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20 Comentarios

  • Responder
    Gestando una diea
    27 enero, 2014 at 08:55

    Jajajajajaja, lo que me he reído contigo haciéndote pis en la cama. Jajajajajaja. Pobrecita, después de beberte la sopa entera y que no eras capaz de hacer pis. Por cierto, muy mal que las señoras se quedaran dentro contigo. Normal que te cortaran el rollo. Una cosa es que te acompañen, pero podrían quedarse fuera del baño muy pegaditas a la puerta, por si te mareas, pero dejando intimidad para hacer tus cositas, jajaja. A mi me hubiera pasado igual.

    Ay, ese padre que guardaba un bocata por si no te traían comida. Cuanto amor… 🙂

    Y lo de la bichilla hasta arriba de caca…Jajajajajaja. Es que erais novatillos. Pero pobrecita. Menos mal que llegó el médico y se coscó.

    Muchos besos

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 enero, 2014 at 18:47

      ¡Fue lo único que se me ocurrió para relajarme y conseguir sacar el pipí pero no me funcionó! Te acompañan y vigilan todo el rato porque no quieren que te caigas redonda en el suelo y te abras la cabeza. Y yo lo entiendo, pero claro, a lo de orinar en público como que estoy poco acostumbrada. Lo del papá de la bichilla más que amor creo que era instinto de supervivencia, porque si me llegan a dejar todo el día sin comer ¡de allí no hubiésemos salido ninguno vivo! Lo del pañal no tiene nombre… ¡vaya cara se le quedó al pediatra!

  • Responder
    sradiaz
    27 enero, 2014 at 10:06

    ¡Qué impresión lo de la sonda! Es una sensación muy mala ésa de querer evacuar y no poder!

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 enero, 2014 at 18:48

      ¡Pero malísima! Y más cuando te insisten y preguntan a cada momento sobre el tema, porque no consigues olvidarte.

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    Una mamá muy feliz
    27 enero, 2014 at 10:25

    Anda que no se pasa mal con la sonda!!!! a mi luego para más inrri me dió cistitis…pero como andaba medio drogui me duró un suspiro.

    Ayyyyyyyyyy el primer cambio de pañal, bueno ya lo leiste…ese meconio….como aquí al papi le faltó tiempo para cambiarselo…

    Por finnnnnnnn comisteeeeeeeee…te supo a gloria, eh!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 enero, 2014 at 18:50

      Yo mal lo pasé hasta que se decidieron a ponérmela ¡después fue un alivio! Y por suerte no tuve infección. El papá de la bichilla se pasó sus 15 días de baja cambiando pañales, desde ese primero a rebosar de meconio hasta el último. Y el menú ¡para mí fue lo mejor del mundo!

  • Responder
    madrexilio
    27 enero, 2014 at 13:57

    Ya me voy enterando bien de tu historia de la sonda. Te decía que como lo mío fue césarea, lo de la sonda era «sí o sí y por 24hrs». Me da un poco de no sé que recordar estas cosas. Es más, ya se me ha encogido el estómago y la piel se me ha puesto de gallina. Yo nunca pude hablar de mi parto como lo haces tú, ya sabes que te admiro por tu destreza con el género de la crónica 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 enero, 2014 at 18:55

      No sabía que con la cesárea la sonda era obligatoria ¡otra cosa que aprendo! Para mí fueron puntuales: esta de 3 horas y una posterior con la que me sacaron el pipí en el momento y me la retiraron en cuanto acabaron. Supongo que no viví el parto como una experiencia tan traumática y por eso lo voy detallando todo tan alegremente. Si te animas a retomar tus recuerdos ¡lánzate con crónicas así!

  • Responder
    Rural Baby Project
    27 enero, 2014 at 13:58

    Ay pobre con lo de la sonda! No tenía ni idea de que hubiera dificultades para hacer pis después… cuántas cosas nuevas me voy a encontrar de golpe! Menos mal que me vais documentando! Jejeje
    Qué majo tu marido… y lo de no cambiar a la peque también tomo nota mental…. porque a mi seguro que con la emoción se me pasa… y a J. ni se le pasará por la cabeza… jejeje
    Deseando que lleguen más entregas!
    Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 enero, 2014 at 18:57

      Y seguro que por mucho que leas y te prepares acabas encontrando cosas que te seguirán sorprendiendo. Resulta que tras el parto puede pasar que se te queden los «interiores· descolocados. En mi caso, el útero aprisionaba la vejiga e impedía la salida de la orina, que se iba acumulando a lo loco y en mucha cantidad. Lo del cambio de pañal supongo que puede ser algo normal. Te pasas el rato enchufándole la teta y mirándole a la carita y claro ¡del estado del culete nadie se acuerda!

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    MamadeunSurvivor
    27 enero, 2014 at 15:29

    Me he reído mucho con este post. Con lo del meconio y lo del pis. Y me he sentido súper identificada con lo de no poder comer, aunque en mi caso era beber, quería beberme un pantano entero, hasta ir al baño, las enfermeras acompañando, yo sin hacer nada, en fin. Muy bueno ;-).

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      planeandoserpadres
      27 enero, 2014 at 18:59

      ¡Jajaja! Es que mira que dicen que si las recién paridas suelen tener pérdidas de orina y yo al contrario ¡la retenía toda! Sed no sentía porque me dejaron bebes algo durante la dilatación y también al subir a la habitación. Con el descuido del meconio ¡un poco más y tenemos que evacuar la planta! Me alegro de que te haya gustado.

  • Responder
    mamapuede
    27 enero, 2014 at 15:35

    Jaja, tanta hambre y al final con una sopa te vale?
    Y no se os ocurrió cambiar a la bichilla? yo creo que es algo que tienes tan en mente que vas a pasarte el día haciendo durante el embarazo que llegado el momento se te va de la cabeza. Pero al final te vino bien, así el pediatra pudo comprobar que estaba todo bien.

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 enero, 2014 at 19:01

      Para que veas, creo que me la bebí tan deprisa y con el estómago tan vacío que sentí que si seguía con el pescado acabaría por vomitarlo todo ¡y vuelta a empezar! Lo del pañal es que no logro entenderlo, porque encima aquí debemos llevarlos nosotros de casa, así que íbamos cargaditos de pañales y toallitas, que estaban rodando por la habitación, y a ninguno se nos ocurrió echar un ojillo a los bajos de la bichilla.

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    matronaonline
    27 enero, 2014 at 19:10

    jajajajajaja tan a gusto que estabas tú sin tener que levantarte para ir al baño…
    Por cierto! ahora que mencionas el meconio, encontrasteis algo que no fuera al por mayor de toallitas secas?

    • Responder
      planeandoserpadres
      27 enero, 2014 at 22:14

      De momento no pero la verdad es que solo he mirado en Internet y no en farmacias normales. Aunque antes debo acabar el surtido de toallitas normales que nos han ido regalando, porque como usamos la esponja normalmente ¡nos van a durar eternamente!

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    El rincón de Mixka
    29 enero, 2014 at 23:15

    ¡Eres una valiente de cuidado! A mí lo que me daba mucha impresión eran los puntos. Jamás de los jamases me he roto nada ni me han cosido salvo en el parto… Y lo pasé muy mal para ir al baño e incluso lavarme. Pero lo tuyo hija es de diez!

    • Responder
      planeandoserpadres
      30 enero, 2014 at 10:44

      Yo sólo había tenido puntos una vez al borde de la nariz, y claro, era un sitio poco comprometido porque no me estorbaba para nada. Los del parto como externos sólo tenía 2 la verdad es que no me molestaron nada y lo hice todo con normalidad: ir al baño, lavarme, como si estuviera enterita e igual que siempre.

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    Probamos KegelSmart de Intimina - Planeando ser padres
    30 enero, 2015 at 07:01

    […] tras el parto. Ya conté en su momento que yo debí ser la primera recién parida del mundo que en lugar de tener pérdidas de orina me dediqué a retenerla, hasta tal punto que me tuvieron que sondar dos veces para sacarme más de un litro de líquido en […]

  • Responder
    Probando el ejercitador Kegel Smart de Intimina ¡y sorteo!
    7 diciembre, 2015 at 10:52

    […] ahí abajo. Mi caso es peculiar, porque tras el pato, en lugar de tener incontinencia urinaria ¡yo retuve orina por litros durante dos días seguidos! Me tuvieron que sondar y todo, y claro, me creí la reina del mambo y […]

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