Opiniones

¿Cómo se experimenta el instinto paternal?

instinto paternal¡El papá de la bichilla vuelve al ataque! Ya sabemos que no tiene mucho tiempo para colaborar en el blog, por el trabajo, por el tiempo que le dedica a la niña ¡y porque tenemos que pagar la factura de 313 euros de la calefacción que ha gastado este bebé! (como si el resto no estuviésemos calentitos en casa, pero echándole la culpa a ella yo me quedo mentalmente más tranquila). Pero en su primer viaje tras el nacimiento de la nena, el pasar un par de noches fuera de casa y alejado de la cuna, de los llantos, las tetas y los pañales, parece que le ha inspirado para escribir el siguiente post acerca de lo que para él ha supuesto su recién estrenada paternidad. O sea, que aquí resulta que los dos andamos en un sin vivir con esto del sufrimiento continuo por los aspectos más tontunos de la paternidad. ¡Ay, lo que nos quedará que pasar! O nos espabilamos un poco o a este ritmo las preocupaciones insignificantes nos van a hacer la vida muy dificililla.

Se ha comentado en algún apartado de este blog mi poca asiduidad al escribir y colaborar con mi mujer. Es absolutamente cierto, sin tapujos, y confieso que parte de la culpa la tiene mi absorbente trabajo pero también el pavor que me produce hacer el más absoluto ridículo conociendo de antemano su capacidad redactando y su recientemente adquirido profundo conocimiento sobre el mundo de las mamás, papás y bebés. Bueno, eso último es medio broma (lo del pavor), pero el caso es que uno de sus últimos posts llamado “¿Esto es el instinto maternal?” me inspiró y he decidido volver a escribir.

Yo no me atrevo a decir si se trata o no de un instinto, si nacemos con ello o si por el contrario es un comportamiento adquirido. No voy a etiquetar con un nombre algo que resulta tan difuso y que tratan disciplinas que están en las antípodas de mi formación. Más bien, me gusta describirlo de la siguiente forma: la percepción de muchas cosas cotidianas sencillamente ha cambiado para ambos, para ella y para mí, y seguidamente os cuento ejemplos en mi caso.

1. Objetos móviles no identificados. Paseando tranquilamente por la calle con el carrito de nuestra bichilla me encuentro de repente con otro carrito en dirección contraria. La mujer va distraída y charla con su acompañante. A pesar de las pintas que le confiere el “choni chándal” que lleva, mi parte racional la considera capaz de esquivarnos sin problemas. No obstante, y a pesar de intentarlo, no puedo evitar escorarme un poco hacia la derecha. Los músculos de los brazos se me tensan un poco ante la posibilidad de tener que reaccionar de sopetón y dar un giro para evitar el choque. “Ridículo”, pienso. Sí, pero  no ha despertado a mi niña que duerme plácidamente. Aquello de “ande yo caliente…”.

2.¡Pásame eso! La sal, vasos conteniendo todo tipo de bebidas, mandos de la tele… asemejo cualquier cosa que descuidadamente pase sobre mi hija a un peligroso artefacto que la pone en peligro, cual proyectil que suelta un bombardero sobrevolando su cabecita. Cierto es que hay que tener cuidado de no pasar nada por encima de un bebé, eso es obvio, pero particularmente es algo que me pone muy nervioso.

3. ¿Podría usted lavarse las manos? Si se tratara de un desconocido sería más fácil: usas la segunda persona de cortesía y listo. Pero a un familiar, a un amigo: ¿cómo diantres puedo decirle de una forma educada y sin que parezca que le tacho de poco higiénico que se lave las manos antes de coger a mi bichilla? Es un gesto que no cuesta nada y se evitan muchos contagios, especialmente en este tiempo. Me parece una falta de consideración no lavarse las manos cuando se trata de algún fumador, se tienen las manos aceitosas de haber picado algo o se llega directamente de la calle. No es que esté obsesionado con este tema, es decir, alguna vez me he callado, pero quizás me fijo más porque yo siempre me las lavo antes de coger a cualquier niño o niña, incluyendo la mía, y creo que es de recibo pedir a la gente como mínimo lo que yo sí hago por ella. Pues bien, ¿alguna idea?

 4. Aire, ¡que me agobia! En ocasiones, cuando estamos en algún lugar muy concurrido, es habitual que la bichilla sea el centro de atención. Ella está dormidita en el carrito y de repente se arremolina un montón de gente a su alrededor, con el espinazo arqueado respirando sobre su carita y susurrando piropos. También aquí suelo callarme. Soy consciente de que no le pasa nada, de que no se va a despertar, de que esas cosas son normales y de que me pondría en evidencia si se me ocurriera quejarme por algo así. No obstante me agobia, ¿por qué? Quizás tenga una sensación de pérdida de control sobre mi hija tras observar la barrera humana que se levanta entre ella y yo ¿o quizás es puramente el instinto paternal?

Sea lo que sea, coincido con mi mujer en que espero que esto se vaya modificando y que los temores infundados dejen paso a las preocupaciones reales, ya que por estas últimas al menos el sufrimiento está justificado, y que seguro nos encontraremos conforme vaya pasando el tiempo, como por ejemplo el primer día de guardería… ¡o de discoteca!

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50 Comentarios

  • Responder
    salmantina. g.g
    28 enero, 2014 at 07:25

    estoy totalmente de acuerdo contigo, lo de lavarse las manos me parece fundamental, un beso a los 3

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 13:53

      «Fundamental», esa palabra tendría que haber usado, efectivamente, jeje. Un abrazo.

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    28 enero, 2014 at 07:45

    Yo directamente no entiendo que haya gente capaz de alargar las zarpas hacia un bebé con las manos sucias… Me dan ganas de agarrarles y fumigarles de arriba a abajo y luego bañarles en desinfectante jijiji! Pero vamos, con lo delicados que son los bebés, y más en invierno, es lo mínimo no? Yo hasta he visto gente que le tosía encima a mi hijo pequeño! Pero hombre apartate no? Tose para otro lado so cerdo! Grrr qué rabia oye!

    Me encanta leer papás de vez en cuando por cierto! 🙂

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 13:57

      En general noto que la gente que no tiene niños es más descuidada en esos aspectos, y los que ya han sido padres o madres lo tienen más en cuenta. No se si pensar que es en cierto modo normal. Lo del fumigador me lo apunto, ¡verás como ya no les quedan ganas la próxima vez!

  • Responder
    MamadeunSurvivor
    28 enero, 2014 at 08:35

    Completamente de acuerdo con lo de lavarse las manos….. Nosotros tenemos gel antibacteriano. Les dices: «toma echate un poquitín» y asunto resuelto aunque da palo. Ahora ya no lo hacemos pero es que lavarse las manos sucias es de sentido común….

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:01

      ¡Mira!, pues no sería mala idea colocar un gel de esos desinfectantes en la entrada de cada, como los había en el crucero de nuestro viaje de novios, o como los hay en algunos restaurantes. Sólo por el hecho de que es gratis ya lo utilizas, ¿no? Pues podría funcionar, sí, sí…
      Y respecto a lo del sentido común, me temo que por desgracia el refrán que asegura que se trata del menos común de los sentidos en ocasiones tiene razón.

  • Responder
    Amarantisima
    28 enero, 2014 at 08:41

    He muerto de risa con el primer día de discoteca! Usted no podrá dormir, sépalo de una vez, si es que acaso se entera del primer día real. Saludos!

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:12

      Sabias, muy sabias palabras. Qué ingenuo soy: pensar que voy a conocer todos los planes de la niña a partir de la adolescencia, ¡o incluso antes! jeje. Ahora me río porque lo veo lejano, pero todo llega, o eso dicen.
      Me alegro de haberte provocado risa, pues dicen que el día en el que no ríes o lloras, es un día irremediablemente perdido.
      ¡Un abrazo!

  • Responder
    sradiaz
    28 enero, 2014 at 09:20

    Creo que todos ésos sentimientos son normales, y aportan mucha ternura al post, jejeje

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:14

      Que a uno le cataloguen dentro de lo normal siempre es tranquilizador, ¡gracias! Realmente en algunos casos llego a pensar que soy un exagerado, pero leyendo estos comentarios veo que no estoy muy alejado de la media.

  • Responder
    Esther
    28 enero, 2014 at 09:46

    A mi y a mi marido lo que mas nos molesta o mas bien odiamos es que estés despistado en la calle, supermercado o mercado y te venga un desconocido (generalmente mujeres mayores con la higiene sospechosa) y le toquen la carita y las manos! Las manos, que además no para de llevarse a la boca…
    Porque lo harán?? Será también instinto…
    Cuando era mas pequeño e iba al mercado tapaba el carro con alguna gasa y si me preguntaba alguien…está dormido. Así me evitaba que cualquiera pudiera tocarlo. Solo tenia que rezar para que no hiciera ruidos o no se moviera mucho, sino las mujeres sospecharian e irían a manosearlo.

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:19

      ¡Totalmente cierto! ¿Qué ocurre con las manos y la cara? La cara lo puedo casi entender, está ahí expuesta, pero las manos se mueven y son objetivos más difíciles en teoría, ¿no es así? Ahí está la barriguita, bien protegida, o las piernecitas del bebé que nada saben de tener que estar expuestas a la intemperie en invierno. Aunque lo mejor sería que la gente desconocida se metiera las manos en sus… bolsillos.
      ¡Un abrazo muy fuerte a vosotros y al pequeñín!

  • Responder
    Fatima
    28 enero, 2014 at 09:56

    Yo creo que esto les pasa a todos los papas y hasta que no lo eres lo ves como una cosa exagerada, a mi me pasaba cuando veía a otros papas. Lo peor de todo es cuando vas por la calle y le tocan las manitas que luego se llevan a la boca, con todos los virus que hay ahora en el ambiente. Y los camareros que justo vienen a servir donde está el carrito del niño, y aunque cambies el carro y pienses como será mejor cuando menos te lo esperas hay esta el camarero.

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:24

      Bien, en mi caso sí es cierto que me preocupaba de lavarme las manos siempre antes de tocar bebés ajenos y entonces no era aún papá. Pero para otras cosas sí comprendo que puedo ser algo exagerado y de ahí los esfuerzos por callarme que describo.
      Mira por donde, el camarero es un individuo capaz de hacer varios de los ejemplos del post a la vez: acometer con el carrito de los postres, pasar las botellas por encima de la cabeza del bebé y tocarlo con las manos grasientas! A partir de ahora tendré en distinta consideración a los self-service jeje.

  • Responder
    Gestando una idea
    28 enero, 2014 at 10:07

    No había pensado en lo de las manos, pero, papá de la bichilla, me has metido en el cuerpo un nuevo miedo, jajaja. Es verdad, no lo había pensado. Hombre, yo no sería tan radical, quiero decir, que me daría igual que se cogiera al bebé sin haberse lavado las manos expresamente para ello, si las tiene limpias. Pero lo de los fumadores, si alguien las tiene sucias, o ya, me ha rematado, si las tiene pringosas de haber picado algo y demás…. ¿pero esa gente no piensa? Eso sí que es un asco!!! Normal que te comas las uñas viendo eso…. Yo no podría aguantarme y en esos casos, les diría que se las lavasen. Más vale una vez colorada, que ciento amarilla (que dicen por aquí).

    Luego, lo de que se pongan todos alrededor, es algo que también me agobia, pero creo que es algo temporal y que con el paso del tiempo dejarán de hacerlo. Pero sí que es verdad, que es un agobio ver a tanta gente encima de la peque.

    En fin, que si finalmente encuentras la solución para decirles cortésmente que se laven las manitas, Cuéntanoslo, porque como te he dicho, yo es algo que no soportaría y lo diría incluso de mala manera…jajajaj. Así que si hay forma de decirlo con tacto, me lo apunto.

    ¡Besos!

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:28

      Siento inducirte una nueva preocupación, como si los bebés no trajeran consigo ya bastantes quebraderos de serie, jeje.
      Veamos, no es que me pase el día lavándome las manos ni obligando a la gente a hacerlo antes de coger a la pequeña, pero me sorprende la cantidad de casos en los que claramente es necesario y la gente no lo hace, por ejemplo como ya he citado: después de comer, al subir directamente de la calle a casa, etc. ¡Es ahí donde creo que sí puedo quejarme!
      «Más vale una vez colorado…» Me gusta, lo había oído otras veces pero es un buen consejo cuando se trata de mi pequeña, lo tendré en cuenta.
      Seguiré entrenando y conseguiré decirlo ya sea amablemente o no, pero no cejaré en mi empeño.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    28 enero, 2014 at 10:15

    Papá de la bichilla…estoy obsesivamente deacuerdo contigo sobre todo en los dos últimos puntos; lo de las manos me hizo pelearme con la mitad de la familia «que era muy delicada» me decian…pues si, lo soy!!! no permito que venga nadie con las manos, que solo dios sabe donde las ha metido, a plantárselas a mi tesoro…y lo de los bocones apestosos sobre su carita…argggg eso me superaaaaaaaaaaaa!!!!

    Menos mal que ya lo voy llevando mejor ahora que es más mayorcito…así no se podía vivir hombre!!!

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:32

      Me encantaría que vinieras a la próxima reunión familiar… jajaja.
      No, ahora en serio, creo que a veces no iría mal ser un poco más directo. Hay gente a la que le basta una insinuación pero otros no se enteran ni aunque les pegues un post-it en la nariz. En esos casos, aunque tratando de no perder las formas, pienso ser más contundente después de que todos/as me hayáis animado con estos comentarios.

  • Responder
    matronaonline
    28 enero, 2014 at 10:58

    Aggggg lo del fumador de manos grasientas, me ha matao!!! yo por no discutir, me inventaría que está muy malita la bichilla y que como tiene las defensas bajas, preferís que no esté en contacto con nadie. Si son desconocidos, no sabrán si es verdad… no sé si será un método efectivo, pero al menos no te obliga a decirle a un desconocido de manera sutil «lávate esas zarpas, cerdo!!!»

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:39

      Aunque creo que no tengo por qué mentir en lo referente a nuestra bichilla, también tengo que darte en parte la razón: en el caso concreto de un desconocido que no atienda a razones supongo que se tiene que valorar qué sale más a cuenta: una confrontación directa, que probablemente ganaría sin dificultad porque la niña es mía, o mentir como un bellaco a una persona que, en definitiva, es desconocida y probablemente no volverás a ver, y evitar así tener que ser grosero. ¡Queda anotado! Un abrazo.

      • Responder
        matronaonline
        28 enero, 2014 at 16:38

        jeje que yo en tu lugar no tengo ni pajolera idea de lo que haría eh? hay que verse en la situación, lo mismo me daría por apartar el carrito y ponerle cara de loca de remate…

  • Responder
    Constance & Mireille
    28 enero, 2014 at 11:46

    Me identifico contigo. Yo me agobiaba mucho al principio, sobre todo cuando algún fumador intentaba tocar a mi bebé… Y el tema de lavarse las manos…vaya pelea con la familia. Después con el tiempo me fui relajando.
    Un saludo

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:41

      El tabaco… yo lo odio, y no puedo aguantar que fumen cerca de mi hija sin ninguna consideración y menos que la toquen después de haber fumado. Eso no ha ocurrido ni ocurrirá, así tenga que enfadarme y quedarme sin amigos, ¡vaya!

  • Responder
    Ana
    28 enero, 2014 at 13:16

    El de discoteca seguro te preocupara mas!!! Aiis supongo que esas cosillas son bastante normales, un saludo!!

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 14:47

      En general estoy de acuerdo, y mucho más después de leer todos los amables comentarios sobre mi post. Se trata de algo normal y con lo que se enfrentarán todos, o casi todos, los padres de nuestro entorno y sociedad. Lo que ocurre es que cuando estás reunido con conocidos, familiares o amigos, a la que dices dos cosas seguidas te tachan de papá obsesivo, y el justificarse no ayuda, lo digo con conocimiento de causa. Pero en definitiva eso no es que me preocupe demasiado, y tampoco son ocasiones que se den muy frecuentemente, aunque sí me ha parecido oportuno compartirlas y me alegro ahora aún más de haberlo hecho al ver que otros y otras sienten cosas parecidas en las mismas situaciones.
      ¡Un abrazo!

  • Responder
    pequeboom
    28 enero, 2014 at 15:34

    Qué tierno!!!! Yo se lo pedí a MF y nada de nada, también le pedí una reseña de un libro que leyó durante el embarazo y cero pelotero. Qué suerte tienes jodía!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      28 enero, 2014 at 15:47

      ¡Jajaja! La verdad es que este post me ha sorprendido porque no pedí que lo hiciese. Pero la sorpresa mayor me la he llevado cuando me ha llamado para decirme que estaba contestando él mismo a los comentarios que iba dejando la gente en el post. ¡Ay, madre mía! Que como se me enganche a esto me va a quitar todo el protagonismo…

      • Responder
        pequeboom
        28 enero, 2014 at 22:50

        Jajajaja Qué crack!

        • Responder
          Gestando una idea
          29 enero, 2014 at 10:10

          Ay, pues a mi me ha encantado leer al papá respondiendo a los comentarios. 🙂 🙂 🙂

          • planeandoserpadres
            29 enero, 2014 at 12:37

            Si es genial ¡anda y que no me ha quitado faena! Pero me ha pillado por sorpresa. Por cierto, que el hombre se explaya de lo lindo con los comentarios ¡al final va a resultar que no está tan justito de tiempo!

          • Gestando una idea
            30 enero, 2014 at 10:29

            Jajajajajaja. ¡Lo hemos pillado! Jajajajaja

  • Responder
    rosayazul
    28 enero, 2014 at 15:34

    El otro día esperando en la sala del pediatra se nos acercó una señora mayor que no conocíamos, metió la cabeza en el cuco y venga a decirla cosas y cogerla de las manitas…..me estaba poniendo mala!!! pero por educación a una señora mayor no iba a decirla lo que estaba pensando…..ains….asi que la sonreí la dije que si que tengo una nena muy guapa y nos dejó para ir a meter la cabeza en otro cuco…….. Menos mal que estas cosas no nos pasan mucho…

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 20:39

      A nosotros tampoco nos pasan muy a menudo estas cosas porque la mayoría de las personas son sensatas, (yo soy de los ilusos que aún tienen fe en la Humanidad), aunque la verdad es que me harían falta las dos manos con casi todos sus dedos para contar los casos de gente conocida no tan sensata, y tendría que llegar hasta los dedos de los pies si quiero contar también a los desconocidos entrometidos y desconsiderados.
      Me alegro de que hubiera más cucos, al menos la fechoría quedó repartida. Un abrazo.

  • Responder
    mamapuede
    28 enero, 2014 at 15:40

    Tranquilo esos miedos pasarán…. pero llegarán otros!!! lo siento.. jaja pero esto es así…

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 20:44

      Supongo que cuando la niña tenga dieciocho años nadie iré a respirarle a la cara, a toquetearle… uy espera, mejor no sigo por ahí… :-p

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 20:59

      Yo no quería dar la impresión de que me lavo las manos cada vez que cojo a la pequeña, ni mucho menos llego a los extremos de esterilizarlo todo ni aislar a la niña, cosas que de hecho parece que revierten en un sistema inmunológico más débil, según he oído (nota: no soy médico ni nada que se le parezca). Sólo incido en que hay situaciones concretas en las que sí creo conveniente un mínimo de pulcritud, como las que he mencionado antes.
      Por cierto, un niño tiene la excusa de la inmadurez, pero un adulto no goza de ella, pues aún siendo inmaduro, que los hay, no le sirve de pretexto tal condición o al menos yo no se lo concedo.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    28 enero, 2014 at 16:05

    A ver, que igual es que yo soy muy tranquila pero lo de lavarse las manos antes de coger a los peques ni me lo he planteado, y ya tengo dos… Normalmente, la gente que tiene las manos sucias, no te pide coger al bebé, vamos, a mí no me ha pasado… Piensa que en el hospital no permiten visitas de niños pequeños en la planta de maternidad, ¿y al final para qué sirve si luego van a verte a tu casa primos pequeños, amigas con sus hijos…? Por no hablar de sus propios hermanos, si los tienen. Y ya ni te cuento la sala de espera del pediatra, llena de niños enfermos. Yo es que por eso no sufro, debe ser porque tengo tres hermanos varones que de pequeños estaban asilvestrados..
    Y para evitar que la despierten con toqueteos, lo mejor es poner la capota y la manta hasta la barbilla, así casi ni la ven…
    Yo con lo único que sufro es con que les despierten, con ruidos o lo que sea…porque el que duerman bien es fundamental para que estén tranquilos y de buen humor… Ánimo!

    • Responder
      "El papá"
      28 enero, 2014 at 21:00

      Yo no quería dar la impresión de que me lavo las manos cada vez que cojo a la pequeña, ni mucho menos llego a los extremos de esterilizarlo todo ni aislar a la niña, cosas que de hecho parece que revierten en un sistema inmunológico más débil, según he oído (nota: no soy médico ni nada que se le parezca). Sólo incido en que hay situaciones concretas en las que sí creo conveniente un mínimo de pulcritud, como las que he mencionado antes.
      Por cierto, un niño tiene la excusa de la inmadurez, pero un adulto no goza de ella, pues aún siendo inmaduro, que los hay, no le sirve de pretexto tal condición o al menos yo no se lo concedo.

  • Responder
    Mamá Robinson
    28 enero, 2014 at 21:10

    Me ha encataooo. Los miedos van y vienen, pero siempre estan ahí.
    Cuando mis melliz eran peques, fueron muy prematuros y estaban muy débiles, en la puerta del hospital se nos plantó una señora delante del carro intentando meter la mano y toquetearles, amablemete la invitamos a irse pero no nos hacia caso, así que a mi marido se le ocurrió preguntarle si venia a visitar a algún familiar, cuando digo que sí él le aconsejó que se lavara bien las manos porqué los peques tenian un virus muy muy contagioso y peligroso en adultos. La sra. salió corriendo literalmente.
    Un besito!

    • Responder
      "El papá"
      29 enero, 2014 at 14:11

      Muchas gracias. Espero que tus pequeños estén muy sanos y fuertes ahora, a pesar de haber nacido prematuros y recibir ataques potencialmente patógenos con tan temprana edad. Un abrazo.

  • Responder
    Amaia
    29 enero, 2014 at 15:58

    Hola! ! A mi me ha hecho gracia lo que cuentas pero me parece super exagerado, entiendo que no venga un mecánico después de cambiar una rueda y le toque la cara a tu hija pero bueno, que todos hemos sido niños y mis amigas y yo sin ir más lejos nos comíamos las piedras y estamos como una lechuga de frescas! De momento estoy embarazada de 3 meses pero conozco gente tan maniática como tu para lo de las manos y lo sigo viendo exagerado, besis!

    • Responder
      "El papá"
      30 enero, 2014 at 20:48

      Vuelves del trabajo, vas a poner la mesa para cenar, ¿te lavas las manos antes de tocar los cubiertos? Si la respuesta es «no» entonces acabo diciendo que cada cual tiene su respetable opinión, pero si es que «sí» entonces se trata de un hábito normal, para nada obsesivo, ni maniático, ¿no crees? En esa línea va lo que pido a la gente, nada exagerado, sólo sentido común. Si he dado otra impresión siento el malentendido.
      ¡Un abrazo!

  • Responder
    maica
    29 enero, 2014 at 17:13

    Jajajaja….que bueno el post;dile al sr. padre de la bichilla que todos esos temores(mas o menos infundados o no)son normales,»ESO» es instinto maternal/paternal,normal en todos aquellos que de repente pasamos de ser un individuo adulto,responsable e independiente a tener a nuestro cargo para siempre a esa cosita pequeñ@ y totalmente dependiente.
    Que ese bonito recibo de gas lo tenemos todos el primer invierno de nuestros peques,obvio que no van a pasar frio,para el siguiente invierno aprenderas que como ya se mueven,andan y van mas abrigados la calefaccion sera mas racionada(p….crisis),que yo vivo en zona fria(hoy nos a nevado)y que el primer año del peke y con la casa nueva, la broma fué de casi 500euros y te hablo de hace 7años…jeje
    Y ya por ultimo,en la republica independiente de tu casa(vuestra),las normas las poneis vosotros y punto,nadie a de molestarse,que para eso sois los padres y acuerdate de esto,que con el tiempo tendras que recordar que es vuestra casa,vuestra hija y vuestras normas ya que tendemos a dar nuestra opinion respecto a todo con los hijos de los demas(tios,abuelas,madrina,vecina del 5,portero,señora de la calle que pasa x ahi…..etc) y cuando llegue tu hija a la edad de la discoteca…a ella!!!!…con lo cual ya sereis padres al 100%,bienvenidos

    • Responder
      "El papá"
      30 enero, 2014 at 20:54

      Jeje, gracias por los sabios consejos. Creo que has dado con la clave cuando hablas de que las normas las ponemos nosotros. Creo que hay gente a la que le cuesta un esfuerzo tremendo aceptar opiniones distintas a las suyas. Creyéndose poseedores de la verdad universal, se comportan según «sus» normas estén en la casa que sea. Creo que tiene nombre esto que he descrito: intolerancia, o irrespetuosidad… o una mezcla… «intolerosidad»… ¿me estoy volviendo majara? 🙂

  • Responder
    El rincón de Mixka
    29 enero, 2014 at 23:06

    Yo creo que es verdad que hay ciertas cosas que da apuro decir. Es como violentar la situación, ¿Verdad? Pero también es cierto que cuando las cosas se dicen con corrección no tienen por qué sentar mal. Creo que con el tema higiene además está más que justificado.

    ¡Un abrazo!

    • Responder
      "El papá"
      30 enero, 2014 at 21:03

      La dificultad la encuentro al intentar conjugar la educación que creo tener y el tacto para no ofender a nadie a la vez que trato de sugerir que la higiene que la persona en cuestión considera suficiente para la ocasión de tocar a la niña no lo es tanto como para contentarme a mí. Dicha persona podría interpretar este razonamiento, a pesar de mis buenas intenciones y dialéctica, como un ataque personal y creer que le estoy llamando algo poco menos desdeñoso que «guarra». Y si lo interpreta así, que repito no es para nada la intención, ya no sirve disculparse pues la mente del ser humano parece que quede nublada cuando se le ha ofendido.
      En fin, como he dicho antes, ¡seguiremos investigando! Un abrazo.

  • Responder
    MA
    8 febrero, 2014 at 14:26

    Una cosa es no lavarse las manos cada vez que tocas a un bebé y otra tenerlas sucias. Lógicamente no se va a tocar a un bebe con las manos manchadas, ¿acaso es correcto tocar a un adulto con las manos negras, llenas de aceite, barro…? Pues es lo mismo.

    Pero tampoco es bueno lavarse las manos cada vez que se toca un bebe. Va a tener que vivir en un mundo donde entrará en contacto con adultos, otros bebes, plantas, animales, suciedad… Un limpieza extrema siempre puede provocar un efecto contrario a lo que se busca.
    Fuí criada cuidando muchísimo la limpieza. Eso me creó una alergia al polvo, que gracias a unos años de tratamiento superé.

    Simplemente se trata de ser lógicos

    • Responder
      "El papá"
      9 febrero, 2014 at 18:19

      No puedo estar más de acuerdo contigo, lo has resumido perfectamente.
      El tema de las alergias por culpa de esterilizarlo todo ha salido de pasada en el blog, creo, pero quizás sea una idea para un nuevo «post» de mi mujer! jeje. Un abrazo.

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    Irene psicóloga de Fluff
    17 febrero, 2014 at 13:38

    Hace poco descubrí el blog y al ver esta entrada me ha gustado aún más. Estamos acostumbrados a leer siempre opiniones desde el punto de vista de las madres, de los cambios que trae la maternidad. Sin embargo, este es un claro ejemplo de que la paternidad también conlleva cambios, preocupaciones. El hecho de escribir de forma conjunta creo que nos enriquece a todos. Debería haber más hombres que ofreciesen esta perspectiva, pues como decís al principio el instinto paternal también existe, pero desgraciadamente se ve muy influido por los cánones sociales. ¡Enhorabuena!

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      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 17:09

      Muchas gracias por tus palabras, aunque debo reconocer que sólo en contadas ocasiones el papá de la bichilla colabora escribiendo algo para el blog. No por cuestiones sociales ¡sino de su apretada agenda laboral!

    ¡No te cortes, deja un comentario!

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