Parto y postparto

Crónica de mi parto VIII: pruebas médicas, orina y cacas

pruebas médicas partoLa verdad es que la primera noche en el hospital yo creo que descansé bastante, a pesar de las interrupciones para que yo hiciese pipí, ponerme y quitarme la sonda, etc. La bichilla tenía su cunita, pero yo prefería tenerla conmigo en la cama porque entre la sonda, el suero, etc. no estaba yo para moverme mucho y que se desconectara cualquier cosa. El que menos descansó fue el recién estrenado papá, porque para los acompañantes aquí sólo existe un incomodísimo sillón que se reclina si pagas 5 euros por noche. Pero ni la inclinación está bien pensada ni la altura del papá le permitió descansar apenas nada. Yo pensaba que la actividad en el hospital empezaría muy temprano, pero qué va, antes de las 8:30 de la mañana allí no se molesta a los pacientes (excepto por la señora de la limpieza que vacía la papelera de los baños a las 7, y que después durante la mañana vuelve a pasar para limpiar el baño completo… ¡todo un misterio de organización!). De hecho, yo quería ducharme, porque la verdad es que no me sentía nada higiénica tras el parto, pero me dijeron que mejor me esperase a después del desayuno.

1. Revisión del bebé. Cada mañana, una enfermera de pediatría venía a pesar a la bichilla, mirarle el color de la piel, el de los residuos de los pañales y el estado general de espabile que tenía la criaturita. También te enseñan a realizar las curas del cordón umbilical y te dejan el material necesario para que te dure mientras estéis ingresados. Tras el parto, aquella primera mañana ya había perdido 150 gramos ¡que se me iba a quedar en nada! Es normal que pierdan hasta el 10 % del peso, y cuanto más grandes más peso pierden y mayor es el margen para que esta merma no sea preocupante. Esta teoría la llevamos todas bien aprendidas de las clases de preparación al parto pero aún así ¡tú te niegas a que tu bichilla pierda ni un gramo! Y ya empiezan las preocupaciones…

2. Revisión de la mamá. Al bebé solían revisarlo antes del desayuno y la ginecóloga pasaba después de desayunar. Realizan presiones en la barriga para palpar el útero y determinar si se está contrayendo adecuadamente. Posteriormente hace una revisión de los puntos y vigila la cantidad de sangre de la compresa. También se preocupan por otros dolores o molestias que podáis sentir, en mi caso, el hecho de ser incapaz de orinar pese a tener muchas ganas de hacerlo. Y me comenta tan normalmente, que a veces tras el parto el útero queda mal colocado y ocupa el espacio de la vejiga, oprimiendo el conducto de salida, por lo que no se puede expulsar el pipí. ¡Y lo dice como si tal cosa! Oiga usted, que se me han quedado los interiores descolocados. ¡A ver cómo los reubicamos ahora!

3. Segunda sonda. Para la recolocación de los interiores necesité ser sondada por segunda vez. La cuestión es que necesitaban que llenase dos tubitos para un análisis de orina y tras 20 minutos en el baño los llené por mí misma, pero eran de color rojo sangre y me dijeron que la muestra estaba muy contaminada por el sangrado de la vagina y que así no sería útil. La solución era ponerme una sonda puntual que me extrajese algo de orina para llenar los tubitos, pero claro, aprovechando la coyuntura, ya me podían dejar vacía de nuevo, puesto que yo me seguía sintiendo como si fuese a reventar de un momento a otro. Y allí vinieron las dos enfermeras jóvenes, y poco previsoras, con una sonda portátil, vamos el tubito de plástico y nada más, para ir vaciando la vejiga en la cuña que teníamos en el cuarto de baño. ¡Pobres de ellas! Pensarían que la cosa no sería para tanto, cuando la cuña empezó a desbordarse, se empapó la compresa, el empapador de la cama, mi camisón… ¡aquello era imparable! Ellas que querían unos pocos mililitros para el análisis y acabaron recogiendo 1,3 litros de orina. Una tuvo que salir a por una especie de botella con la que succionar orina de la cuña para poder sacármela y tirarla al váter sin mojar toda la cama ¡Un espectáculo vamos! En cuanto no quedó nada, me retiraron la sonda. A estas no les importó eso de que si me sacaban todo el líquido de golpe me podría bajar la tensión, porque así lo hicieron y la verdad es que no pasó nada. Después de esta segunda sonda ¡ya empecé a orinar con normalidad!

4. El meconio infinito. Y siguiendo con los temas escatológicos de nuestro primer día en el hospital, volveremos al tema del meconio de la bichilla. Tras el paso del pediatra por la habitación durante la primera noche, en su primer día de vida la bichilla defecó al menos 4 veces más y claro, entre que ya no tenía más meconio que expulsar y que mi cantidad de calostro no le daba para mucho, se pasó los siguientes 4 días sin hacer caca. ¡Otra preocupación! Porque orinar sí orinaba, pero las caquitas desaparecieron por completo. Allí no se preocupaba nadie por esto, excepto el papá de la bichilla: si no había calostro suficiente y orinaba tanto, con lo zampona que era poco podía quedar para expulsar algo en forma de cacas. Cuando me subiese la leche todo cambiaría ¡y así fue! Además, ella había expulsado todo el meconio durante el primer día, y hay niños que lo expulsan poco a poco en varios, por lo que mientras no diese muestras de encontrarse incómoda no había que preocuparse por esto.

La semana que viene continuaremos con mi falta de leche y la sed de la bichilla ¡entre otras cosas de mi aventura hospitalaria!

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24 Comentarios

  • Responder
    Gestando una idea
    3 febrero, 2014 at 09:08

    ¡Qué bueno lo del pis! Estabas que ibas a explotar. Pobrecita, qué incómoda. Yo sabía que quedaba todo descolocado, pero nunca imaginé que tantísimo como para que se perdiera la facilidad de hacer pis totalmente. Menos mal que después de esta segunda sonda ya todo fue bien.
    Y la bichilla, ay, para comérsela. Hasta para expulsar el meconio, se portó bien. Jajaja

    Muchos besos. Me encantan estas crónicas (aunque haya cosas que me den repelús imaginármelas, como el descoloque de tripillas y cosas de la barriga). Pero está bien saberlo para que luego no nos pille de novatas a las demás.

    • Responder
      planeandoserpadres
      3 febrero, 2014 at 10:20

      Mi marido dice que él cree que se moriría sólo de saber que los órganos se le han movido de esa forma y que a saber cómo se recolocan en su postura original. Pero no es para tanto ¡sólo hay que tener paciencia! A mí la verdad es que nadie me había contado que estas cosas pudiesen pasar, y claro cuando me las encontré pensé que yo era el caso de parturienta más raro del mundo, pero resulta que no, que esto es normal, aunque todo el mundo se le olvida comentarlo.

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    tuspatucosymistacones
    3 febrero, 2014 at 09:29

    Jolín, pobre papá!! Y 5€ para reclinar el sillón???!!! Estamos locos o qué??? Madre mia…
    Eso de poder dormir con la bichilla encima y no tener que dejarla en la cunita me gustaría hacerlo a mi 🙂 Veo que no se llevan a la niña en ningún momento de la habitación y que todas las revisiones las hacen allí, no? Es que me parece que en HGC se los llevan por la mañana un ratito, pero supongo que podría «negarme».

    • Responder
      planeandoserpadres
      3 febrero, 2014 at 10:35

      Sí, lo del precio de poder reclinar el sillón no tiene nombre.Eso sí, como buen catalán que es lo reclinó el primer día y ya no lo movió de esa postura hasta que nos dieron el alta, así que con 5 euros tuvimos para toda la estancia. A la niña sólo la sacaron sin nuestra supervisión el día del alta para hacerle una prueba llamada hipoacusia (del oído) y la devolvieron en 10 minutos. Ahí no permitían ir a acompañarla, pero a esas alturas ya la has mirado y remirado durante tantas horas que si te la cambian por otra ¡te darías cuenta!

  • Responder
    nosoyunadramamama
    3 febrero, 2014 at 10:55

    Bueno, yo es que alucino con la diferencia entre hospitales… En Gijón, en el hospital público, que es el mejor para dar a luz porque las clínicas no están preparadas para imprevistos, al papá no le dejan dormir en la habitación salvo en caso de cesárea… A las seis y media de la mañana ya viene la enfermera, previa apertura ruidosa de la puerta y encendido de luz, a tomarte la tensión y la fiebre..pero sin exagerar, entran como si fuesen las cinco de la tarde… Y ya he dado a luz dos veces allí!!!!
    Yo, una vez salí de la sala de dilatación después de dar a luz, ya no llevaba sonda alguna en ninguno de los dos partos, supongo que dependerá de cómo ha sido el parto, no??? Jo, vaya historia lo del pis, no??? Yo que en cuanto me llevaron a la habitación fui al baño a hacer pipí sin problema… y después comiendo donuts 😉
    En fin, cada parto es un mundo, no hay duda!!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      3 febrero, 2014 at 18:21

      Aquí si te dejan que esté el padre, eso sí, que pueda dormir o no ya es otro cantar y dependerá d eo delicado que sea cada uno para acomodarse en ese sillón ortopédico y medio reclinable por 5 euros. Ahora que lo dices una noche sí que pasó una enfermera a darnos el ibuprofeno para los dolores, y entró en la habitación como si no hubiera un mañana, con una furia que nos despertó a todos, pero el resto de pruebas ya eran bien de mañana. Lo mejor es no necesitar nada durante la noche, porque es verdad que ellas actúan siempre como si fuese de día (por ejemplo, cuando me sondaron, me tenían que acompañar a hacer pipí, etc. sí que entraban de forma escandalosa en la habitación y yo sufría por la otra pobre pareja que no tenía culpa de mis males). Y donuts ¡yo también los comía de madrugada! Porque mi tía me traía un surtido de todos los dulces cada vez que venía a visitarme… pero el pipí no había forma de sacarlo.

    • Responder
      marichollos
      3 febrero, 2014 at 18:26

      Anda pues aquí la hipoacusia si que vas tu con el bebe.Aqui la hacen a la semana de nacer y entras tu,tu pareja o ambos por que si se despierta te piden que lo duermas (a base de teta) por que si despierta la prueba no es valida. También teníamos cunita pero yo dormí con el en mis brazos (no te lo prohíben) así que genial jeje.
      El sillón si se reclinaba (sin previo pago jaja) y las enfermeras si entraban y estabais dormidos no molesaban y volvían mas tarde. Era SS. Lo de la sonda ni idea por que yo parí sin epidural así que no tenía que mear si o si 😀

      • Responder
        planeandoserpadres
        3 febrero, 2014 at 18:46

        Aquí la hacen el último día de estancia en el hospital, y sí que se la llevan sólo cuando está tranquila, después de que hubiese tomado el pecho y estuviese medio traspuesta de sueño ¡pero sin acompañante! Nos dijeron que dormida del todo no tenía que estar, pero sí lo más tranquila posible para que no se moviese. ¡Qué bien lo de tener un sillón reclinable gratis!Y unas enfermeras tranquilitas y silenciosos, porque es verdad que estas eran de lo más agradable y serviciales, pero como echaras mano de ellas durante la noche se presentaban en la habitación con la furia de una horda de orcos encendiendo luces y dando portazos.

        • Responder
          marichollos
          3 febrero, 2014 at 18:53

          Jope pues aqui todo lo contrario,había mas mamis y si alguno despertaba salian a dormirlos y volver a entrar. Chollito estuvo dormidito y un momento se despertó y la maquina pitaba y hubo que dormirle.Llevaba dos electrodos de pegatina en las sienes y una especie de orejera de goma en la oreja,eso habia que repetirlo en ambas,y estar dormidito durante la medición.
          Del personal no tengo queja por que nos trataron de cine.

          • planeandoserpadres
            3 febrero, 2014 at 22:55

            La verdad es que no tengo ni idea de cómo se realiza la prueba porque ninguno estuvimos presentes. Además la señora responsable de las hipoacusias era poco comunicativa y no permitía preguntas acerca de nada y para todo nos remitía al pediatra.

          • marichollos
            3 febrero, 2014 at 22:56

            Jajaja que estupida!!

  • Responder
    matronaonline
    3 febrero, 2014 at 11:01

    Aaaaah! qué buena idea lo de reclinar el sillón el primer día y no moverlo! es de traca lo de los 5 euros…
    Me parece genial que hicieran la revisión de la bichilla en la habitación contigo y que os dieran el material para que vosotros hicierais las curas del cordón, así os habituáis y si surgen dudas, se pueden preguntar.
    Lo de la bajada de tensión por vaciar la vejiga de golpe la verdad es que lo comentaste en el otro post y no te dije nada, pero es la primera vez que lo oigo. Es cierto que si se vacía de golpe una vejiga excesivamente llena, puede dar lugar a espasmos vesicales después que resultan molestos, pero lo de la tensión no lo había oido nunca, con lo feliz que te quedas cuando llevas horas haciéndote pis y llegas al baño de tu casa y vacías hasta la última gota! me imagino que así te quedarías tú de a gusto.
    El tema de la pérdida de peso es inevitable pensarlo, aunque sabes que es lo normal, te da pena perder un solo gramillo de bebé!

    • Responder
      planeandoserpadres
      3 febrero, 2014 at 18:25

      Veo que lo de pagar por el uso del mierda-sillón escandaliza bastante, así que este debe ser el único hospital en el que someten a los acompañantes a este tipo de tortura con robo. Pues ya ves tú que yo me quedé tan convencida con eso de que el pipí había que sacarlo despacio por el tema de la tensión ¡pues hubiese preferido que me lo sacasen a chorro rapidito y andando! Y el alivio que se siente es que no se puede describir con palabras, porque había acumulado tantísimo líquido… En cuanto al peso de la bichilla ¡supongo que ya estamos enseñados y para el próximo parto no nos asustaremos tanto!

      • Responder
        matronaonline
        3 febrero, 2014 at 20:25

        Sí que escandaliza, sí… pero ya leí hace meses que se hace en algunos hospitales. Y no me extrañaría nada que los demás copiasen la idea, todo se pega menos la hermosura!

    • Responder
      nosoyunadramamama
      3 febrero, 2014 at 19:25

      En Gijón también hacen la prueba del oído en el hospital el último día, antes de irte. Con respecto al pipí, da lo mismo dar a luz con epidural que sin ella, te lo digo porque yo di a luz de las dos formas y te piden que lo hagas antes de darte ningún alimento. Sinceramente, a mí me dio la sensación de que lo hacen por curarse en salud, como cuando estás de parto y no te dan nada de comer, por si la cosa acabara en cesárea… Sin embargo, en mi segundo parto, yo estaba de 8 cm en mi casa (obviamente no sabía que estaba con esa dilatación ) tomando croissants tan pancha, y no pasa nada, sin embargo, en el hospital no me hubieran dejado… En el fondo, se cubren las espaldas para todo, lo cual puedo entender…

      • Responder
        planeandoserpadres
        3 febrero, 2014 at 22:58

        Eso nos lo decían en las clases de preparación al parto, que mientras estuviésemos en casa no había reglas ninguna, pero que al ingresar en el hospital¡se acabó el comer! Esto era todo un aliciente para dilatar el máximo posible en casa y ese era mi plan, pero como me tuvieron que inducir el parto¡todos los detalles cambiaron!

  • Responder
    Rural Baby Project
    3 febrero, 2014 at 12:11

    Qué bien lo cuentas! De cuántas cosas voy a estar ya prevenida… Ya no es la primera vez que entro en el blog para buscar alguna de tus entradas en busca de información! Esto me lo voy a grabar a fuego, porque si me dicen que me he quedado descolocada y no estoy prevenida, me da algo! Menos mal que después de esta segunda vez se te «recolocó» todo!
    Lo del peso del bebé, parece que preocupa un montón a todas las mamis, por más que te hayan avisado!
    Tienes que contar en un post otro día lo de la cura del cordón con más detalle: qué productos se le echan, cómo y cuántas veces hay que hacerlo…
    Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      3 febrero, 2014 at 18:29

      ¡Jajaja! Ahora qu elo pienso, mi pachorra debe ser enorme, porque la verdad es que cuando me explicaron que este era el motivo de que no pudiese orinar me quedé tan normal. Vamos, como si yo estuviera acostumbrada a descolocarme y recolocarme los órganos a diario… Y lo del cordón ya conté algo en este post: pero verás en los comentarios que dependiendo del hospital te van a enseñar de una forma u otra ¡y son muy diferentes!

  • Responder
    mjmochon
    3 febrero, 2014 at 13:22

    ¡Cuánto ajetreo hay en un post parto! Entre malestares físicos, curas varias, visitas infinitas y papás nerviosos que a veces no saben ni donde meterse… las paz y la tranquilidad para hacer vínculo con el bebé parece ciencia ficción.
    En realidad somos madres superhéroes, poder salir de todo esto elegantemente es de súper héroes ¿o no?
    Es genial poder dormir con tu bebé. Yo siempre digo a las mamás que la cuna es solo un opción y que no estamos obligadas a dejarlos allí si lo que queremos es sentir ese olor tierno de bebé. Además, es el cuerpo a cuerpo nuestro retoño el que va a hacer que la leche fluya en nosotras mucha más rápido. El cuerpo del bebé manda información al nuestro para que se ponga en marcha y produzca leche… somos pura magia.
    ¿Os habéis fijado en ese olor de recién nacido? A mi me vuelve loca, es como de pastelito de leche, no sé. Y dura muchos meses a no ser que nos lo empotinguen de jabones y colonias que a veces pasa.
    Ay ¡cuántos recuerdos me has despertado!
    Un abrazo

    • Responder
      planeandoserpadres
      3 febrero, 2014 at 18:40

      ¡Jajaja! Lo de salir elegantemente de todo esto ya ni me lo planteaba, porque está visto que un embarazo, el parto y el post parto pueden arruinar el glamour de cualquiera, el romanticismo de la pareja, etc. Que sí que es verdad que lo de tener a tu bebé contigo merece todos estos sacrificios, pero ya podíamos tener un tipo de naturaleza diferente para hacer el sistema de procreación más vistoso.

  • Responder
    mamapuede
    3 febrero, 2014 at 13:59

    No has dicho nada pero me imagino que te tomarías todo el desayuno después del «atracón» de cena que te pegaste no? jaja

    • Responder
      planeandoserpadres
      3 febrero, 2014 at 18:41

      ¡Jajaja! ¡Me he reído mucho con tu comentario! Si es que al final me gustó tanto la comida del hospital que le pienso dedicar un post completito, de ahí que no siga dando más detalles. Pero sí ¡del desayuno sí que no quedaron ni las migajas!

  • Responder
    El rincón de Mixka
    9 febrero, 2014 at 19:42

    Bueno… Mira… Es que no doy crédito. ¿Me estás diciendo que os cobran 5€ por la butaca reclinable? No me lo puedo creer. Es que me parece la pera limonera. Esa mier…coles de butaca aquí está puesta en cada habitación sí o sí. Y además de que es una Mier…coles, sólo faltaba tener que pagar por ella. Parece mentira que vivamos en el mismo país.

    Yo salí del hospital sin que me viera un ginecólogo. Cuando pasó visita coincidió que estabacen la duchavy nunca más pasó. Cosa que me pareció también muy mal. Ni verme los puntos, ni nada de nada…

    Nosotros cuando vimos el meconio la primera vez alucinamos en colores. No teníamos ni idea de que era «meconio» simplemente creíamos que el bebé hacía caca así… Jajajajajajajaj qué ignorantes por dios! Nos dió un ataque de risa, porque aquello no parecía posible de un cuerpitovtan pequeño.

    ¡Un besote!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 febrero, 2014 at 11:14

      Mismamente eso es lo que digo: cobran 5 euros por noche para que e acompañante pueda tumbarse en una butaca estrecha y ortopédica de piel sintética y medio reclinable. Si quieres estar sólo sentado ¡eso es gratis! ¡This is Cataluña! ¡Jajaja! Para el próximo parto me vuelvo a Andalucía a que me lo hagan todo gratis y más completo.
      Aquí el ginecólogo pasaba cada día a revisarlo todo y si estabas en la ducha volvía más tarde. Lo del meconio y su textura no nos sorprendió porque en los cursos de preparación al parto ya nos hablaban de todo esto. Vamos, que la teoría la llevábamos muy bien pero lo que no se nos ocurrió fue mirar de vez en cuando para ver si había empezado a salir algo.

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