Parto y postparto

Crónica de mi parto IX: la sed de la bichilla

noticias4La vida en el hospital era fácil y feliz. Yo comía mucho y hacía pipí con normalidad. Y la bichilla también comía mucho y hacía pipí con normalidad ¡o eso creía yo! Porque en una de las revisiones rutinarias de la tarde, la enfermera que pasó dijo que le parecía que la bichilla estaba muy caliente (iba vestida sólo con un body y el pijama, y tapada con una manta finita). Fue a por el termómetro y en efecto 37,7 grados. No es que fuese una fiebre escandalosa pero había que procurar bajarla cuanto antes. Y ahí comenzó la aventura del día, que si bien es una mera anécdota, porque no es una cosa infrecuente ni grave, para nosotros como primerizos casi nos parecía un diagnóstico mortal de necesidad. El contratiempo se solucionó en pocas horas, con una secuencia de acontecimientos tal y como sigue.

1. La regañina. Lo primero que hizo la enfermera es acusarnos de la temperatura de la bichilla. Que no digo yo que no fuésemos responsables, pero es que en la maleta obligatoria te incitan a llevar una cantidad de ropa al hospital, y a cada prenda más abrigada que la anterior, que claro, ¡los primerizos la usamos toda de golpe! La cosa se complica porque en las habitaciones el calor es infernal. Yo no sé cómo tienen esa temperatura para los enfermos, pero la bichilla nació en noviembre y yo prometo que hay noches de verano en las que he ido más tapada para dormir que durante mi estancia en el hospital. Y la calefacción, más el calor humano de las visitas, más el body de manga larga, el pijamita aterciopelado, el gorrito y una mantita de lana pusieron a la bichilla a todo trapo.

2. Las órdenes. Las instrucciones para que bajase la temperatura fueron: dejarla solo con el body, sin gorrito, ni pijama ni nada. Tapada sólo con la sabanita si la íbamos a tener en su cuna, y si iba a estar con nosotros nada de más de abrigo. Eso sí, no deberíamos cogerla en brazos durante una hora entera, hasta que la enfermera volviese a visitarnos con el termómetro y comprobase que la temperatura era como máximo de 37 grados. Parecía cosa de fácil solución, pero una hora entera sin tocar a tu bichilla recién nacida para no traspasarle más calor ¡se hace eterna! Sobre todo si llora y no puedes ni acunarla, ni darle el pecho…

3. El diagnóstico. La pequeña fiebre de la bichilla no era nada grave y estaba provocada por su sensación de sed. ¿Se está deshidratando? Nos alarmamos el papá y yo. Pero la enfermera dijo que nada de deshidratación, que eso es una cosa grave de verdad en un recién nacido. Lo que a esta le pasaba es que había estado demasiado abrigada y claramente el calostro que conseguía sacar con todos sus esfuerzos no era suficiente ni para alimentarse ni para hidratarse. O sea ¡que la culpa era mía! Tanto perder calostro desde el sexto mes de embarazo y ahora me planto en el parto casi sin una gota. ¡Vaya despropósito de inicio de lactancia estaba teniendo! Eso sí, la enfermera no me acusó de nada y nos propuso lo siguiente.

4. La solución. La bichilla era zampona, y la pobre se pasaba hasta 40 minutos en cada pecho. Vamos que cuando terminaba en uno ya era hora de pasar al otro, y no tenía más de 15 minutos de descanso entre toma y toma. Viendo los esfuerzos que hacíamos ambas porque comiese, y que la niña seguía teniendo hambre y ese poco de fiebre, decidieron darnos una jeringa de 20 ml. con un suplemento de leche de fórmula. La cuestión era que ella siguiese estimulando el pecho todo el tiempo posible, tomase el calostro que fuese necesario, y si aún así no tenía bastante y se quedaba con hambre pediríamos una de estas jeringas para complementar la alimentación. Y así lo hicimos. Darle de comer con jeringa a un bebé de un día no es tarea fácil, porque una persona debe mantenerlo sentado y la otra ir metiéndole el contenido de la jeringa sin que se atragante y sin que todo se caiga de la boca. Eso sí, en cuanto íbamos por la mitad de la primera dosis ¡la bichilla quedó rellena cual pavo de navidad y se puso a dormir tan tranquila y sin fiebre!

Y así anduvimos con este suplemento alimenticio otras 3 tomas más. Normalmente a media mañana y a primera hora de la noche la bichilla hacía gala de su hambre acumulada y debíamos cebarla con la jeringuita. Como nos dijeron que sólo hiciésemos uso de ellas en casos puntuales, nosotros creíamos que 2 al día ya era un exceso y hasta nos daba reparo pedírselas a las enfermeras cuando la bichilla no paraba de llorar. ¡Pero resulta que podía haber tomado hasta 4 diarias sin problemas! La cuestión es que nunca nos dijeron lo que contenía la jeringa y claro, nosotros pensábamos que era algún medicamento o algo que habría que dosificar más según un horario estricto ¡no que era leche de biberón que podríamos darle cada vez que la pobre llorase de hambre!

Ni que decir tiene que cuando nos dieron el alta pedimos el nombre de la marca que había estado tomando y nos abalanzamos sobre la primera farmacia para comprar un bote de leche en polvo y otras jeringas, por si en casa nos encontrábamos con el mismo problema. Pero no fue así. Al día siguiente del alta ya se produjo la subida de la leche y ahí sigue el bote de polvos y las jeringas, sin abrir y arrinconado en un mueble de la cocina.

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44 Comentarios

  • Responder
    portakanguritos
    10 febrero, 2014 at 08:14

    Nosotros también compramos un bote de leche en polvo por si se quedaba de hambre…:) Y usamos porque me tardó 4 días en subir la leche y dos semanas en ajustarme a su demanda ya que ella estuvo en neonatología 1 semana y yo con el sacaleches cada 3 horas… Asi que me siento muy orgullosa de los 6 meses de lactancia exclusiva y los que seguimos… saludos y buen lunes!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 febrero, 2014 at 11:21

      ¡Enhorabuena! Porque veo que tus inicios con la lactancia tampoco fueron fáciles pero ahora lo tienes dominado y de forma exitosa. A ver hasta cuando podré prolongar yo esta etapa.

  • Responder
    Gestando una idea
    10 febrero, 2014 at 08:57

    Ay, la bichilla pasando calor con tanta ropita. Y pobrecita, teniendo que darle con la jeringuilla. Se ven tan pequeñitos e indefensos… Normal que os asustarais.

    Es verdad que en los hospitales hace muchísima calor. Yo la última vez que fui a visitar a una recién parida, hasta me mareé del calor que hacía!!! Qué show…
    Claro, normal que estén los bebés sólo con el body y una sabanita, si no, menudo agobio.

    ¡Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 febrero, 2014 at 11:24

      A mí siempre me pasa eso tanto en los hospitales como en los hoteles, por lo que los camisones de lactancia que llevaba eran todos de verano ¡y eso que iba a parir en noviembre! Pero ya me veía yo venir esta situación de acaloramiento. Mi madre, que confiaba menos en la solvencia de la sanidad pública para pagar tanta calefacción, sí se empeñó en regalarme una bata polar «por si acaso», pero vamos, que se pasó toda la estancia colgada dentro del armario. Lo de dar de comer con la jeringa a un bichillo de estos es una aventura porque claro, se les va la cabecita para todos los lados, había que hacerlo en postura vertical y daba cosita tenerlos así de sentados en lugar de tumbados, la leche a veces se salía, otras se atragantaba… Menos mal que fueron unas pocas tomas así y ya se solucionó todo.

  • Responder
    mamapuede
    10 febrero, 2014 at 09:17

    Pero una hora entera sin tenerla en brazos… eso es imposible!!
    Estoy de acuerdo, para que ponen tan alta la calefacción!!! si hasta los bebés pasan calor que la bajen un par de grados no?

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 febrero, 2014 at 11:26

      ¡Como te lo digo! Una hora entera mirándola en su cunita abandonadita y tocándola sólo con un dedito para que no se acalorara más. El método funcionó, pero el tiempo se te hace eterno cuando llora. La calefacción era agobiante y eso que yo iba con camisones bien fresquitos de verano.

  • Responder
    Roser
    10 febrero, 2014 at 09:53

    Dad el bote a Cáritas, que hay familias que lo estan pasando fatal!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 febrero, 2014 at 11:29

      El papá de la bichilla se niega a deshacerse del bote de leche en polvo por si tenemos algún episodio de crisis con la teta (y eso que ya vamos a cumplir 3 meses de lactancia). No puedo deshacerme de él porque no dormiría tranquilo y necesita saber que lo tiene a mano para una emergencia. Pero llegado el momento no lo tiraremos eso seguro.

  • Responder
    saradapia
    10 febrero, 2014 at 10:03

    Cuánto tiempo sin leeros y qué alegría volver a hacerlo. Un besito enorme para la bichilla!!

  • Responder
    anyguas
    10 febrero, 2014 at 10:09

    Pues mejor!!!!el bote y jeringas guardado menos trabajo!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 febrero, 2014 at 11:42

      Eso desde luego, aunque con los problemas con la lactancia más de una vez hemos estado a punto de recaer (sobre todo por las preocupaciones del papá de la bichilla).

  • Responder
    matronaonline
    10 febrero, 2014 at 10:22

    Jo, lo de la hora sin cogerla tuvo que ser un tormento! me alegro de que todo acabara bien, la verdad es que el tema de la calefacción en los hospitales es una pasada… por no hablar del gasto económico, es una pena ver cómo en pleno invierno la gente tiene que abrir las ventanas de las habitaciones porque no puede regularse la temperatura.

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 febrero, 2014 at 11:43

      Nosotros llegamos a abrir las ventanas y eso que el parto fue en uno de los fines de semana más fríos de noviembre, pero aún así, cuando salía el sol era insoportable estar allí dentro. Y lo único que se puede regular en este hospital es elegir si la quieres encendida o apagada, no hay posibilidad de graduar la temperatura.

  • Responder
    Rural Baby Project
    10 febrero, 2014 at 10:32

    Qué despropósito lo de la calefacción! Si es que era lo más normal en noviembre un body y un pijamita… el problema no es la ropa, es que la temperatura debería ser la adecuada. Luego te fríen a informaciones en todos los medios sobre la adecuación de tener la temperatura entre x y x en invierno y en verano… Menudo susto! Menos mal que no fue nada. También bien que expliques que la jeringuilla era leche de fórmula y que se podía dar todas las veces necesarias. Yo tengo una amiga a la que no le explicaron nada, la bebé muerta de hambre hasta que vino una enfermera a echarle la bronca por no darle un suplemento y se frustró tanto con la lactancia que le dio biberón directamente ya para siempre.

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 febrero, 2014 at 11:47

      Es que aquí también nos dieron la jeringa sin decir lo que era sólo con la advertencia de que primero debíamos ponerla al pecho todo el rato posible para que lo estimulase, y si realmente se quedaba con hambre o sed hacer uso de la jeringa. pero un uso puntual. Claro, pensábamos que el contenido sería otra cosa, aunque por la consistencia yo ya sospechaba que era leche de fórmula, pero mejor no desafiar al personal que luego se te predisponen en contra. Por eso también íbamos dosificándola y no queríamos darle más de una al día, aunque cuando finalmente nos dijeron su contenido tampoco pasamos de 2 diarias y pro suerte al volver a casa ya subió la leche y no volvió a llorar más por el hambre. Yo es que iba muy decidida a hacer triunfar la lactancia a toda costa, pero entiendo que en casos así la gente se pueda asustar creyendo que al bebé le va a pasar algo por pasar hambre.

  • Responder
    sradiaz
    10 febrero, 2014 at 11:16

    ¡Qué susto!

  • Responder
    nosoyunadramamama
    10 febrero, 2014 at 12:37

    Cuando nacieron los peques, tuve siempre la sensación de que tenían hambre así que, aunque mi idea inicial era darles sólo pecho, empecé a darles algún biberón en el hospital… es que el calostro será muy nutritivo, pero el hambre no les quita, al menos esa era mi sensación… Conozco un caso cercano de una niña a la que tuvieron que ingresar por desnutrición porque no cogía el pecho y su madre estaba tan obsesionada con la lactancia materna, que se negaba a darle un bibe… El pediatra les dijo que pudo haberle dado un derrame… así que, sinceramente, bienvenidos suplementos y bibes cuando sean necesarios!!!
    Pues yo pensaba que en todos los hospitales públicos, como pasa en el de Gijón, no te dejaban llevar ropa más que para el día que te vas de allí, así que te puedes imaginar que la ropa que llevaban mis peques era más bien escasa, mi madre decía que parecían niños de la guerra, y la verdad que sí!!!! pero es que es cierto que en la planta de maternidad de los hospitales hace un calor del infierno,je…

    • Responder
      planeandoserpadres
      11 febrero, 2014 at 14:48

      Dicen que el calostro es muy nutritivo y les aporta lo que necesita, pero claro, hidrata poco, y si no tienes mucha cantidad, la cosa se complica, como me pasó a mí. Yo no había escuchado antes ningún caso que llegase a ser tan grave como el que me comentas. En todo caso, si se necesita ese suplemento yo opino que se puede dar sin problema y no por ello hay que renunciar por completo a la lactancia. Esta sólo necesitó unas cuantas dosis y en cuanto se produjo la subida de la leche ya no volvimos a saber del bote de leche de fórmula. ¡Y todos tan contentos! La niña porque dormía con la panza llena, el papá porque no sufría por el hambre de la bichilla y mi empecinamiento con la lactancia y yo porque estaba tranquila sabiendo que si la subida tardaba mucho esta no se me iba a quedar desnutrida. Aquí tienes que llevarlo absolutamente todo, allí no te los visten con nada, sólo los envuelven con una toalla en el momento de nacer y si no vas preparada te los dejan así durante toda su estancia ¡Estos sí que son niños de la guerra! Por no poner no les ponen ni los pañales…

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    10 febrero, 2014 at 15:47

    Creo que todas nos llevamos la regañina por abrigar demasiado a los bebés…con el calor que hace en los hospitales!!!

    Mi tesoro también tomó ese suplemento porque mi teta tardó en subir, pero igual solo en el hospital, luego en casa todo fue sobre ruedas.

    • Responder
      planeandoserpadres
      11 febrero, 2014 at 14:50

      Pero la culpa es de ellos que nos obligan a levar un ciento de cosas inútiles para nuestra estancia. Viendo que lo del suplemento es algo tan frecuente en los hospitales, ya nos lo podían haber comentado en los cursos de preparación al parto para no preocuparnos tanto.

  • Responder
    Futura Mamá
    10 febrero, 2014 at 20:23

    ¡¡Ay!! Menudos momentos… No te preparan para estas cosas nunca. Argh.

    • Responder
      planeandoserpadres
      11 febrero, 2014 at 14:51

      Pues no, no te preparan, pero deberían. Porque resulta que es algo bastante frecuente que la leche tarde en subir ¡hasta una semana! Y que sean necesarios estos suplementos, sobre todo para los niños más glotones. Yo lo incluiría como punto a tratar en las clases de preparación al parto, para que otras mamás no se asusten si les pasa lo mismo.

      • Responder
        Futura Mamá
        11 febrero, 2014 at 14:54

        Exacto. Todavía no se me ha dado el caso, lo sé de segunda mano por mi hermana pequeña, pero la sensación de impotencia tiene que ser tremenda. El que no te suba la leche y no poder alimentar a tu hijo cuando deseas criarle con leche de teta…

        Menos mal que nos informamos entre nosotras. A mí no me prepararon psicológicamente para la operación de rodilla y trato de enmendar errores ajenos.

        • Responder
          planeandoserpadres
          11 febrero, 2014 at 15:32

          El pediatra de la niña durante la estancia en el hospital pasaba cada día y me decía que la pérdida de peso que tenía ella era normal, que a veces tarda hasta una semana en subir la leche, y la verdad es que me tranquilizó bastante más que la enfermera que nos alarmó con el tema de la sed. Ellos no le dan mucha importancia porque saben que a las malas ahí está el biberón que todo lo arregla, pero cuando estamos tan concienciadas con el tema de la lactancia podemos llegarnos a preocupas, y mucho, cuando el bichillo no logra sacar suficiente alimento de ahí. También es verdad que si esta niña hubiese sido menos zampona quizás ni nos habríamos dado cuenta: hubiese ido tirando con el calostro hasta la subida de la leche y nadie se habría alarmado, pero mi tonelete engulle todo lo que se le pone por delante y no estaba dispuesta a esperar tanto.

  • Responder
    Cuestión de madres
    10 febrero, 2014 at 21:44

    otra que compró un bote de leche porque el mayor era un zampon y se quedó sin estrenar..jejejeje.. menudos sustos nos dan los hijos ya desde bien pequeñitos… y lo que os paso lo más normal del mundo en padres primerizos… piensa que con el segundo no te pasará 😉

    • Responder
      planeandoserpadres
      11 febrero, 2014 at 14:53

      Pues tengo que mirar la caducidad del bote, porque lo mismo me lo dejo de reserva para el segundo ¡por si se me olvidan estos momentos de preocupación y vuelvo a recaer en el drama!

  • Responder
    Bego
    11 febrero, 2014 at 01:05

    lo de la ropa al principio es un poco lío. yo pregunté y me contaron esta regla de oro que usé siempre: como tú+1, es decir, viste al bebé según como vayas tú y añade una capa porque ellos no se mueven apenas y tú sí, y muy bien, siempre funcionó.
    un beso

    • Responder
      planeandoserpadres
      11 febrero, 2014 at 14:55

      Esta regla la conocimos justo después ¡y es la que estamos aplicando desde entonces! Aún así, al papá de la bichilla parece que siempre le de la sensación de que la llevamos desabrigada (si por él fuera le precintaría la boquita, la nariz y las orejas para que no el pudiese entrar en aire frío por ahí).

  • Responder
    happinessattitude
    11 febrero, 2014 at 10:10

    Me parece indignante el poco tacto que tienen algunos médicos y enfermeras para hablar a los primerizos, a mi cuando la peque tenía una semana el pediatra me dijo que la estaba matando de hambre. Con el primero siempre estas alerta y cualquier cosa te parece un mundo! Un besazo familia

    • Responder
      planeandoserpadres
      11 febrero, 2014 at 15:15

      Es que a veces te explican las cosas de forma muy brusca, y lo que para ellos es algo normal, simplemente por el tono y la forma de comunicárnoslo a nosotros se nos hace un mundo y todo parece una complicación grave. Pero vamos, que el tuyo se lleva la palma con eso de decir que la matabas de hambre. Eso sí, con el segundo bichillo creo que ya estaremos curados de espanto

      • Responder
        happinessattitude
        12 febrero, 2014 at 09:28

        Eso seguro, la segunda vez ya te lo tomas con más relax y conoces de qué pie cojea cada uno. Muchos besos family!!

        • Responder
          planeandoserpadres
          12 febrero, 2014 at 11:27

          Yo espero que sea así, y no que me vaya a sentir como primeriza por segunda vez.

  • Responder
    Pru
    11 febrero, 2014 at 15:28

    Jaja, nosotros también corrimos a comprar el bote de leche de «por si acaso» y también sigue ahí. De hecho lo tiré el otro día caducado 🙂 Pero es que los inicios son siempre difíciles sobre todo con lo agotado que estás en el hospital y lo poco que sabes.

    • Responder
      planeandoserpadres
      11 febrero, 2014 at 15:46

      Pues ya ves que yo creía que éramos los únicos asustadizos del mundo y resulta que un montón de gente ha convivido con el bote en casa. Lo que no sabía es que la caducidad era tan corta ¡yo que pensaba guardarlo como emergencia para un segundo bichillo! Pues como me recomendaron el otro día, lo donaré a alguna asociación para que lo aproveche otro bebé antes de que se me pase la fecha.

  • Responder
    patricia
    11 febrero, 2014 at 21:01

    Pues el piel con piel ayuda a bajar la fiebre. Los recién nacidos no pueden controlar bien la temperatura corporal y estar pegada a ti hace que tú se la Regules. A mí me pasó cuando D tenía un par de meses y funcionó.

    • Responder
      planeandoserpadres
      12 febrero, 2014 at 10:49

      Ya ves pues a nosotros nos prohibieron el contacto precisamente porque le traspasábamos nuestro calor…

  • Responder
    El rincón de Mixka
    12 febrero, 2014 at 06:25

    ¡Ay qué sustooooo!

    Jo… Tan pequeñina, tan… ¡Ay! Bueno, me alegro de que todo fuera una mera anécdota y nada más. A medida que avanzo en tus crónicas, más se van alimentando mis ganas de que llegue el gran día. Es que no veo el momento. Quiero verle, tenerle, abrazarle, ay… Que me emociono y todo. ¡Seré boba!

    • Responder
      planeandoserpadres
      12 febrero, 2014 at 11:18

      ¡Jajaja! Y eso que dicen que para el segundo ya no se pone una igual, pues yo te veo casi, casi como si fueras primeriza otra vez. Este tipo de cosas la verdad es que asustan porque supongo que los padres nunca las consideramos normales como hacen los expertos. Pero para una próxima vez sí creo que el número de sustitos de recién nacida disminuirían con estos conocimientos que ya hemos adquirido.

  • Responder
    madrexilio
    12 febrero, 2014 at 22:54

    Ya sabes que mi Muñe también es de noviembre y me has hecho recordar el calor infernal de la habitación y yo que soy muy propensa a sufrir de calores, abrí la ventana de par en par y la enfermera casi me mata, eso sí, la niña no estaba en la corriente ni nada, creo que la señora sólo exageraba. Aquí son muy de «overdress» a los niños. Lo de la jeringa,me lo puedo imaginar, una odisea!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      13 febrero, 2014 at 11:34

      Aquí lo peor es que te obligan a llevar un montón de ropa de abrigo cuando saben el bochorno que hay en las habitaciones, y lo peor es que te presentas allí cargadita como si no hubiese un mañana para al final acabar durmiendo con la bichilla semidesnuda. ¿Para qué exigen tantas cosas entonces? Yo siempre paso calor en este tipo de sitios, de hecho ya me fui con camisones de verano pese a parir en noviembre porque me lo veía venir. Lo de la jeringa fue todo un estreno a lo grande como primerizos. ¡Qué sufrimiento cuando se atragantaba o se le salía la leche de la boquita!

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