Parto y postparto

Crónica de mi parto X: calor, frío y eritema

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Crónica de mi parto X

Las horitas de estancia en el hospital iban pasando, por lo general de forma plácida y tranquila, sin grandes sustos ni complicaciones, pero con sus peculiaridades que quedarían para el recuerdo. Creo que como nunca antes había estado hospitalizada, y no es lo mismo acudir para una enfermedad de cualquier tipo que por el nacimiento de tu primer bichillo, yo iba con un ánimo y unas ganas que más parecía que estuviese disfrutando de unas vacaciones pagadas (en un establecimiento modestito y sin lujos) que recuperándome después de parir. Así es que continuaré con la crónica de mi parto, recordando algunos momentos de aquella estancia.

1. Frío y calor. El despropósito del sistema de calefacción. La semana pasada hablábamos del exceso de calor que hacía en la habitación y la pequeña fiebre de la bichilla por la sed. Pues bien de un día para otro pasamos del calor tropical al invierno polar, así, como quien no quiere la cosa. Andábamos todos plácidamente dormiditos durante nuestra segunda noche en el hospital cuando escucho a la recién parida de al lado decirle a su marido: “cariño, sal y pídele una manta a las enfermeras que no sé qué me pasa que estoy tiritando de frío y con el tembleque me duelen mucho los puntos (de su cesárea)”. El marido sale silenciosamente y vuelve con la manta, mientras yo me percato de que no es que la muchacha esté malita, porque yo me sentía estupendamente pero el brazo que se me había quedado fuera de la sábana lo tenía helado. Como tenía a mi bichilla incrustadita contra mí en la cama, ella estaba calentita pero si llega a estar en su cunita, que encima estaba justo debajo del aparato por donde salía el aire ¡se me hubiera quedado hecha un cubito de hielo! A esto que despierto yo también al papá de la bichilla (pobre, para un rato que se había quedado dormidito en el sillón semi reclinable de los 5 euros/noche…) y le pido que saque los abrigos del armario y nos los eche encima de la cama porque con esa temperatura no vamos a ver la luz del día. A él le dejamos mi bata rosa (monísima, regalo de mi madre) para que se tapase con ella. Pero él no estaba conforme con esta situación y trató de arreglar el sistema él mismo, hablarlo con las enfermeras, pero hasta que no llegase el chico de mantenimiento a las 8 de la mañana no habría nada que hacer. Resulta que las 2 habitaciones situadas en las esquinas de los pasillos siempre les suelen dar problemas de este tipo ¡pues ya podían ser más previsores! Porque allí sólo había un radiador para todos, que la otra pareja nos cedió ya que ellos tenían a su bebé prematuro calentito en el nido, y no querían que se helara la bichilla. En cuanto arreglaron la calefacción, ya entraba el sol por la ventana, empezaron a llegar las visitas y tuvimos que apagarla de nuevo para no morir asfixiados.

2. Eritema del recién nacido. En uno de los cambios de pañal, el papá de la bichilla notó que tenía parte de la barriga con pintitas rojas. Y también se extendía, por el pecho, la carita, las piernas ¡vamos que estaba llenita de manchas y no nos habíamos dado cuenta! Ella no parecía incómoda, pero como éramos tan primerizos y la conocíamos tan poco, decidimos llamar a la enfermera. Vinieron tanto una enfermera como una pediatra que nos dijo que lo que tenía era eritema del recién nacido. Por el nombre, y dados mis pensamientos abocados a la catástrofe ¡eso tendría que ser mortal de necesidad! Pero no, resulta que es una tontada de cosa, que no se sabe por qué se produce y desaparece también en poco tiempo, sin tener que hacer nada de nada. Pero claro, a ojo daba la impresión de que íbamos a tener que encremarla de arriba abajo y medicarlas para que recuperara un color más normal. Pues no, esto se deja sin tocar, y en las siguientes horas pensaba que el brote le iba y le venía (parece ser que empeora mientras duermen) por diferentes zonas hasta que desapareció sin darnos cuenta.

3. Yo bien, gracias. A todo esto yo jamás pensé que el post parto iba a ser algo tan fácil. Lo único que nos administraban como calmantes era un paracetamol unas veces y otras un ibuprofeno (los iban alternando) cada 8 horas. A mí no me dolía absolutamente ninguna pieza del cuerpo, ni interna ni externa, ni los puntos, pero me recomendaban que me tomase la pastillita para prevenir el dolor ¡que por suerte nunca llegó! La verdad es que creía que esto iba a ser más traumático, o al menos que sentiría alguna molestia interna, pero nada de nada, una vez solucionados mis problemas para orinar (que tampoco fue algo doloroso sino pasmosamente alucinante) el resto de mi estancia fueron unas vacaciones en las que me hacían la comida, la cama, mi madre me lavaba la ropa y me traía bandejas enteras de embutido, mi tía me surtía de dulces… Vamos, que pese a lo de la habitación compartida ¡yo no tenía ningunas ganas de que me diesen el alta! Si hubiese sido por mí creo que aún estaría viviendo allí ingresada a cuerpo de reina.

Pues ya me van quedando poquitas cosas que relatar. Creo que la semana que viene ¡a lo mejor entramos ya en el tema del alta hospitalaria! Que ya va siendo hora de volver con la bichilla a nuestra casa.

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28 Comentarios

  • Responder
    Gestando una idea
    17 febrero, 2014 at 08:49

    Lo mejor de todo: Tú, que estabas genial!!!! ¡Qué bien, pero bien, bien!
    Lo de la calefacción, de pasar del calor del desierto al frio polar….qué rollo, ¿no? Y bueno, el calor se aguanta, pero es verdad que si se tiene mal cuerpo, como la chica de la cesárea, con el frío se pasa mal. Al menos a mi me pasa. Aguanto menos el frio que el calor. Y si lo saben, deberían arreglarlo. Pero bueno, que todo lo malo sea eso…
    La bichilla, con su eritema. Mejor que no sea nada y que tal y como viene se va. Desde luego, esta niña, ha salido a la madre en lo buen paciente que ha sido, jajaja.

    ¡Besos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 16:47

      Yo también soporto peor el frío que el calor y más cuando yo iba toda preparada para lo contrario y me encontré de noche viviendo en el polo norte. La mamá de al lado de hecho decía que la niña era menos problemática que yo, porque como di tanto el coñazo la primera noche con el tema de la orina…

  • Responder
    sradiaz
    17 febrero, 2014 at 09:09

    ¡Qué bueno que estuvieses tan estupenda!
    Por otro lado lo del calor/frío no mola nada…

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 16:48

      ¡Genial me encontraba! Ni en mis mejores sueños hubiese imaginado que me encontraría así después de parir. Lo de la calefacción descontrolada fue un verdadero trastorno, sobre todo porque nos aba miedo que se nos enfriase la bichilla.

  • Responder
    Marta
    17 febrero, 2014 at 09:40

    Lo del calor y el frío en las habitaciones, me lo había comentado mi marido, el sistema de calefacción/refrigeración es central, y cuando no se congela uno… Lo del sofá a 5€, agüíta!!! Como cambian los tiempos!

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 16:49

      Allí lo máximo que se podía elegir era tenerla completamente encendida o completamente apagada, nada de regular la temperatura grado arriba grado abajo. Lo del precio del sillón está trayendo cola. ¡Creo que debe ser el único sitio de España donde lo cobran!

  • Responder
    Futura Mamá
    17 febrero, 2014 at 10:32

    Eres un pozo de sabiduría para el futuro!!!!

    Qué bien que fuera tan fantástico. Si me dan a elegir, me pido un parto como el tuyo.

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 16:51

      ¡Jajaja! Supongo que los habrá aún mejores (yo quería uno sin epidural) pero la verdad es que no tengo quejas del que tuve.

      • Responder
        Futura Mamá
        17 febrero, 2014 at 16:52

        Yo me conformo con que no le pase lo que he visto por ahí y de lo que me han contado… Con uno normalito me conformaría.

        • Responder
          planeandoserpadres
          17 febrero, 2014 at 17:38

          Bueno tú no te dejes asustar porque hay cada una que yo creo que exagera su mala experiencia para meter el miedo en el cuerpo a las primerizas inocentes como nosotras.

  • Responder
    matronaonline
    17 febrero, 2014 at 10:45

    Me sangran los ojos cada vez que leo lo de los 5 euros del sillón!!! digo yo que de 5 en 5€ habrían podido recaudar lo suficiente como para arreglar esa avería de la calefacción… porque me parece importantísimo sobre todo en una planta de maternidad, con lo mal que regulan la temperatura los bebés!

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 16:53

      La avería era temporal y recurrente: día sí y día no se averiaban los sistemas de las habitaciones que hacían esquina. Los 5 euros no sé en qué los invierten, pero desde luego en sillones nuevos o mejoras en el sistema de calefacción seguro que no. Por eso nos preocupaba tanto el frío, ya que pasamos de que la bichilla se asase de calor a vivir un invierno polar porque el aire salía frío. Que se pasan el día advirtiéndonos de lo peligroso que es que un bebé se enfríe como para que ellos tengan mal el sistema.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    17 febrero, 2014 at 12:05

    Yo la verdad es que en el hospital también estaba genial, y la gente me decía que estuviera quieta… pero sin embargo, una vez que llegué a casa y los puntos de la episiotomía empezaron a cicatrizar, ahí ya quise morirme… En el segundo parto, como no hubo episiotomía, fui del hospital a un restaurante y después al parque con los dos peques,jeje… Pero vamos, es una suerte que tuvieses tan buen postparto, así que para el próximo, ni te enteras!!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 16:58

      ¡Jajaja! Sí que tuviste una buena recuperación del segundo parto. Yo no noté dolor en ningún momento del post parto, así que ojalá para el siguiente la cosa sea aún más sencilla. Nunca me dolieron los puntos, sólo en uno de ellos tuve un par de días una leve sensación de tirantez pero nada de dolor. Eso sí, seguí las recomendaciones de mi madre de no permanecer sentada más que lo imprescindible y en caso de hacerlo apoyar mejor todo el peso sobre uno de los glúteos y creo que me funcionó muy bien el consejo.

  • Responder
    Los Angeles de la Sierra
    17 febrero, 2014 at 12:34

    Me alegro que estuvieses tan bien!!! (mi estancia en el hospital no fue nada agradable, y eso que tenía habitación para mí sola!!!)

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 17:04

      Lo de compartir la habitación no me molestó nada. Yo soy poco delicada, pero aún así esto de convivir en una situación así con desconocidos no lo veía del todo claro, pero finalmente no fue para tanto.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    17 febrero, 2014 at 13:46

    Ay… Lo peor son los cambios bruscos de temperatura. De todas formas mira tú que es raro que en un hospital haga frío ¿Eh? Normalmente cuando he estado (de visita) casi te dan ganas de sacar el biquini y la sombrilla…

    Me alegro de que esas pequeñas manchitas sólo quedaran en un susto… Yo con mi primer enano lo pasé fatal al principio por las costras que le salieron en la cara «costra láctea»… Parecía un leprosillo el enano. Es normal que nos preocupemos. Son cosas nuevas, y aunque no sean graves ni importantes, pues… mejor preguntar y quedarnos tranquilas 😉

    ¡Un besote!

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 17:12

      El frío vino por la avería, y como yo pienso lo mismo que tú de lo exagerada que suele ser la temperatura en los edificios públicos, pues iba yo de lo más veraniega y fresquita. No si aunque sean cosas sin importancia, a todas nos toca pasar por situaciones raras relacionadas con nuestros bebés y que no sabemos solucionar. Seguro que tú ahora, con el segundo, no perderás la calma con estas tontadas,.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    17 febrero, 2014 at 14:52

    Ayyyyyyy esos cambios de temperatura!!!! en todo los hospitales igual…y de verdad pagásteis 5€ por el sillón??? o no me enterado de algo…
    Mi tesoro también tuvo el exantema, solo un día, igual que vino se fue…
    en cuanto a la estancia, para mi no fue tan grata en cuanto a los dolores, la primera noche creí morir de dolor…los demás días mejor, y con mi felicidad puesta no me enteraba de nada!!!

    Besosssssssss

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 17:17

      No, no te has perdido nada: si queríamos reclinar el sillón del acompañante había que comprar una tarjeta que costaba 5 euros por noche. Yo dolor no padecí ninguno, en ninguna pieza de mi cuerpo, ya ves ¡y sólo con un paracetamol y un ibuprofeno cada 6 horas! A lo mejor yo también estaba tan concentrada en mi bichilla que por eso no sentía molestias.

  • Responder
    La agenda de mamá
    17 febrero, 2014 at 15:06

    Qué gusto que tuvieses un postparto tan estupendo!! Yo recuerdo las agujetas infinitas en las piernas el día siguiente y las molestias de los puntos que no me podía ni sentar!! jajajajaj. Lo del eritema también nos pasó a nosotros!! y menudo susto que te pegas 😉
    Un besote

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 17:31

      Yo creo que de tanto caminar en el embarazo hice músculo en las piernas y la verdad es que cuando recuperé la sensibilidad en las dos no tuve molestia alguna. Los puntos tampoco me molestaban para nada (supongo que que porque eran pocos, y exteriormente sólo tenía 2). Lo del eritema de la bichilla asustaba porque lo tenía muy extendido y se la veía tan roja que lo que no imaginábamos es que eso no fuese nada.

  • Responder
    Rural Baby Project
    17 febrero, 2014 at 15:07

    Qué susto lo del eritema! No tenía ni idea (tampoco). Ay! Me tengo que ir haciendo la lista de cosas para que no se me vaya olvidando!

    Un despropósito lo de la temperatura… en un hospital debería de funcionar bien, que la gente que hay normalmente son enfermos y no pueden estar pasando del frío al calor! Menos mal que la bichilla no pasó frío.

    • Responder
      planeandoserpadres
      17 febrero, 2014 at 17:35

      Ya te imagino llegando el día del parto con una lista de cosas que pueden pasarte y preocuparte y otra de las que no debes hacer caso porque no son importantes. Ya hasta pienso que esos cambios bruscos de temperatura igual son una técnica planeada a conciencia para exterminar pacientes… pero claro, te preocupas mucho por la bichilla ya que los recién nacidos pueden tener problemas serios por su incapacidad para autorregular su temperatura corporal, con lo cual si encima se lo ponemos m´ñas difícil desde fuera…

  • Responder
    mamadediaydenoche
    17 febrero, 2014 at 23:05

    eres una super woman y estabas genial! yo después del parto estaba pensando en el siguiente pitufo/a! besos

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 febrero, 2014 at 13:48

      ¡A mí también me pasó! De hecho, mientras expulsaba la placenta andaba yo comentándolo a la matrona que tampoco había sido para tanto y ella me decía «¡Hala! Pues dentro de un añito nos volvemos a ver por aquí». Aunque primero tengo que criar algo más a mi bichilla.

  • Responder
    mamapuede
    18 febrero, 2014 at 10:44

    Vaya con la calefacción…

    Ya te veo que tu estabas encantada allí!! cuánto tiempo estuviste ingresada?

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 febrero, 2014 at 14:00

      Muy mal mantenimiento el de la calefacción pero yo estaba como una reina mora. Pues ingresé el domingo por la mañana y me dieron el alta el miércoles a mediodía, así que pasé 3 noches allí.

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