Parto y postparto

Crónica de mi parto XIII: el papá en el parto

papá en el parto

El acompañante en el parto

Debería haber reservado el número 13, la supuesta cifra gafe, para tratar el tema de las visitas en el hospital, en casa, etc. Pero claro, por orden de prioridades ¡el papá de la bichilla está por encima de todo eso! Con lo cual, siguiendo el orden de la crónica de este nacimiento, no me ha quedado más remedio que asignárselo. Ahora que ya ha pasado todo, y que la bichilla se acerca a los 4 meses yo me pregunto ¿podría haber parido sola, sin la compañía de nadie conocido? Pues la verdad es que sí. Yo soy muy independiente para todo y visto como transcurrió mi parto tampoco es que necesitase mucha compañía. Pero claro yo era primeriza ¡y en cuanto me quedé embarazada esto de parir completamente sola no entraba en mis planes! Jamás me pasó por la mente que el papá de la bichilla pudiese faltar en esos momentos, ni si quiera sustituirlo por mi madre, que tiene más conocimientos y más mano para ayudar en este tipo de situaciones. Él debía estar presente porque era su hija la que estaba a punto de nacer y no se hubiese perdido ese instante por nada del mundo.

1. Cursos de preparación al parto. No faltó a ninguna de las 8 clases del curso. Vamos, y el apartado de los ejercicios lo esperaba con más ansias que yo. Incluso cuando nos explicaban temas que seguro que ya le sonaban de algo, aguantaba las 2 horas con paciencia, cada lunes, después de trabajar su jornada completa, y nunca se quejó o si lo hizo sería poca cosa porque ya ni siquiera lo recuerdo. Y pese a que los hombres de hoy están más implicados en esto del embarazo, el parto y la crianza que nuestros padres, hay muchos que pasan olímpicamente de estas sesiones, que se creen en posesión de la verdad absoluta y que a ellos no puede enseñarles nadie nada acerca de los bebés. ¡Ilusos! (Y pobre mamás primerizas que deben ir solitas a estas clases).

2. Planes incumplidos. Una de las ventajas principales de la implicación del papá de la bichilla en los cursos de preparación al parto residía en que llegado el gran día se suponía que yo iba a estar nerviosa perdida, muertecita de dolor y no recordaría nada de lo aprendido. Él debería ser el encargado de guiar mis respiraciones, de hacerme masajes en la zona lumbar para aliviar los dolores (porque yo iba a parir sin epidural), de procurar que no me ahogase en la bañera de dilatación entre una contracción y otra (porque yo iba a parir sin epidural), de que no echase a rodar por un escape de la pelota de pilates (porque yo iba a parir sin epidural). Y claro, no pudo hacerse cargo de nada de esto. En primer lugar porque fue un parto inducido y no pude moverme de la cama durante todo el proceso (conectada a monitores, al gotero de oxitocina, etc.) y en segundo lugar porque la epidural no me hizo efecto hasta que estuve dilatada de 9 centímetros, por lo que entre contracción y contracción yo perdía prácticamente la consciencia, me concentraba sólo en respirar, en esperar a que pasase el dolor y no estaba para conversaciones. El papá de la bichilla se limitó a estar sentado en una silla a mi lado, calladito y casi sufriendo en cada contracción al mismo nivel que yo. Cuando empezaron las verdaderas contracciones intercambiamos muy pocas palabras y yo me quedaba casi dormida entre una y la otra por lo que ni siquiera notaba su presencia a mi lado. Pero igualmente agradecía que no me martirizase con cháchara inútil (que seguramente hubiese sido el error que yo hubiera cometido en su situación).

3. ¡No llores! Este era básicamente mi único ruego hacia el papá de la bichilla. No es un hombre nada llorón, pero a mí me gusta chincharle de vez en cuando soltándole esta frase. Aquel día no quería que llorase ni por verme sufrir por las contracciones ni tampoco por la emoción al ver salir a la bichilla. ¡Ay, qué poquito tolero las lágrimas! Y cumplimos los 2 porque aquel fue un parto sin llantos por ninguna parte.

4. Conversaciones en el paritorio. Yo es que soy muy cachondona, y además de no parar de repetirle a la matrona que lo que recogía el monitor no eran las contracciones sino el ruido de mis tripas por el hambre que tenía (todo esto en mitad del expulsivo), también tuve tiempo de criticar al papá de la bichilla. La matrona me animaba diciendo que siguiese así, que estaba empujando muy bien, que ya faltaba poco… Y el papá de vez en cuando repetía alguna de estas frases por lo que no me quedó más que preguntarle: “Gordito ¿tú qué sabes si lo estoy haciendo bien o si queda poco? Lo dices sólo para animarme pero tú de esto no entiendes”. El pobre se defendió diciendo que si la matrona lo decía sería por algo, así que arremetí más contra él: “Eso se lo dirá a todas las que paren para animarlas, pero seguro que no es verdad”. Yo creo que la matrona no se había visto en semejante situación antes, así es que me aseguró que si alguna preñada no empuja bien también se lo dicen, porque el bebé puede sufrir y no se puede esperar eternamente a que salga.

5. El protector de la bichilla. Lo mejor del papá durante nuestra estancia en el hospital es que se convirtió en la persona que lo controlaba absolutamente todo para que a la niña no le faltase de nada. Se encargaba de dosificar la entrada de las visitas, de que abandonasen la habitación cuando era necesario, de acompañarla a todas las pruebas que no se realizaban dentro de la habitación, de llamar a las enfermeras… y la lista sería interminable.

Desde que supo que iba a ser padre ha vivido enamorado de la bichilla y si alguna vez dudé de su capacidad para la paternidad, desde el mismo día del parto me ha quedado bien claro que si es necesario se desvivirá por ella. Para el próximo parto ¡creo que también voy a invitarlo!

Esto te puede interesar

46 Comentarios

  • Responder
    Isis
    10 marzo, 2014 at 08:09

    Que bonito que el papá pudo estar en el parto, acá en México por nada del mundo dejan que entre alguien más, a menos que sea en hospital privado, así que yo tuve que estar sola pero me hubiera gustado tener a quien regañar jajaja

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:29

      Aquí si dejan a un acompañanate estar presente, tanto en los centros públicos como privados, a no ser que haya alguna complicación.

  • Responder
    sradiaz
    10 marzo, 2014 at 08:28

    ¡Cómo aguantó!
    Yo te aseguro que soy muy de llorar y lloraré por todo, porque me duela y porque esté contenta.

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:29

      ¡Jajaja! La verdad es que se comportó muy bien. Como en tu parto las normas las pondrás tú ¡pues a llorar todo el mundo!

      • Responder
        sradiaz
        10 marzo, 2014 at 15:35

        No, no, con llorar yo vale, que para éso soy la co-protagonísta del evento 😀

        • Responder
          planeandoserpadres
          10 marzo, 2014 at 15:52

          Pues cuando la bichilla salga seguramente también llorará ¡y te quitará algo de protagonismo!

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    10 marzo, 2014 at 08:52

    Jaja le volverás a invitar? Interesante que ya tengas un nuevo parto en mente.. 😉
    A mí me habría dado algo si mi marido no hubiera estado conmigo cuando dí a luz… Estuvo un montón de horas de pie sin quejarse y aguantando mis protestas cuando me dijeron que no había anestesista disponible.

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:31

      Sí, sí que lo invitaré al siguiente. Lo del próximo parto ¡yo lo tengo clarísimo desde antes de salir de ese paritorio! La verdad es que mi parto fue fácil y tampoco hubiese necesitado a nadie, pero al menos él era muy rápido buscando anestesista (aunque después la anestesia no me hiciese efecto). Pero se preocupa tanto que a veces pienso que el parto le dolió a él más que a mí.

  • Responder
    luisa
    10 marzo, 2014 at 08:58

    Se comportó como un campeón.

    Yo tengo mis serias dudas de que el pobre vaya a aguantar todo el proceso, supongo que la motivacion de ver a su hija supera todos estos miedos.

    estoy ansiosa por leer tu post de las visitas y como puede evitarse ese agobio!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:33

      El papá de la bichilla es muy fuerte y aguanta lo que le echen. Además como no es nada aprensivo para esto de los médicos,la sangre… hizo muy buen papel. Respecto a las visitas, yo no logré que las cosas fueran exactamente como me hubieran gustado, pero seguro que algunas ideas podrás extraer.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    10 marzo, 2014 at 09:03

    En mi centro de salus, por ejemplo, los padres pueden entrar en la clase teórica pero en la pràctica no… y ademàs las clases son por las mañanas, con lo que la mayoría de nosotras íbamos muchas veces sin compañía, no por falta de interés de los papás.. de todas formas, después de dos partos, con y sin epidural, lo único que necesitamos es que estén a nuestro lado porque realmente poco más pueden hacer en un parto… asi que creo q es más útil que vayan a las clases teóricas para ir preparados sobre cómo es el proceso y los cuidados del bebé que a las de cómo respirar y empujar, porque ahí no nos pueden sustituir 😉

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:35

      Aquí podían acudir a todas las clases y las hacían en horario de mañana y de tarde, para que cada pareja eligiese lo que fuese más compatible con sus horarios. Lo de acudir a las clases teóricas yo pienso como tú que es lo más importante, para que luego no lleguemos a casa con el bichillo como si fuese un muñeco al que no sabemos manejar ni atender. Aunque en el parto hacen poca cosa, entiendo que les hace ilusión presenciar el gran momento, y por eso les permitimos la entrada.

  • Responder
    Esther
    10 marzo, 2014 at 09:13

    La verdad es que la compañia va bien, eso si,si no hubiera estado mi marido me hubiera dormido cuando me pusieron la epidural…que agustito me quedé y que sueño!
    Lo de las preparto,como a mi no me gustaron tampoco le exigí que viniese. De las ocho creo que solo realicé cinco.

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:38

      ¡Jajaja! Pues haberte dormido. Yo la verdad es que con tanto dolor no era consciente de lo que pasaba a mi alrededor, así es que noté poco la presencia. Luego en el paritorio ya fue distinto porque allí fue muy fácil y ya si charlamos entre nosotros, con la matrona… Yo al papá de la bichilla tampoco le exigí nada (que conste que no soy tan mandona) pero él se tomó ya como una obligación todo lo que ha tenido que ver con el embarazo desde el momento en el que hice pipí en el palito y dio positivo. De hecho, hay pruebas chorras a las que tuve que convencerle de que no pidiese tiempo en el trabajo para venir, porque si no no hubiese faltado a nada.

  • Responder
    mamapuede
    10 marzo, 2014 at 09:37

    Yo creo que quién tiene que estar ahí es el papá, por mucho que tu madre tenga mas experiencia o lo que quieras… el papá es el papá.
    Lo de llorar?? pero cómo eres así? jaja, dejale tranquilo, con lo bonito que es llorar de emoción.
    (te lo digo yo que llevo un fin de semana de llorera… si yo antes no era así…)

    • Responder
      Amatista
      10 marzo, 2014 at 12:06

      Estoy igual que tu con la llorera…. No sé que pasará el día del parto, pero tal como voy ahora seguro que lloro. Lo que sea no pienso aguantarme. Que no es un lloro de tristeza, es algo que nunca me había pasado antes.

      • Responder
        planeandoserpadres
        10 marzo, 2014 at 15:44

        Como todo el mundo no es igual ¡tú llora y todos contentos! Porque el día del parto no es el mejor para aguantarse absolutamente nada, así es que haz lo que te pida el cuerpo.

      • Responder
        mamapuede
        10 marzo, 2014 at 15:51

        Pues llora!!! yo lloré mucho pero de alegría y pienso hacerlo también con el segundo, esta chica es que es muy dura…

        • Responder
          planeandoserpadres
          10 marzo, 2014 at 15:55

          ¡Jajaja! Que sí, que yo estoy a favor de que la gente llore de alegría y de emoción en sus partos, pero es que a mí esto no me sale ¿qué le vamos a hacer? Yo soy más de reírme por todo.

          • mamapuede
            10 marzo, 2014 at 15:57

            Pero y cuándo te pusieron a la bichilla encima tampoco???
            Yo antes era mas dura, lloraba menos, pero desde que tengo a Leo… soy una blandengue total.

          • planeandoserpadres
            10 marzo, 2014 at 16:00

            Nada, nada, me hizo gracia verla por lo gordita y calentita que estaba, y me reía de lo que me pesaba encima del pecho, pero en todo el embarazo, exceptuando mi llanto de dolor por la lactancia, la única vez que se me saltó alguna lagrimilla fue en la ecografía de las 20 semanas, en el momento en el que me confirmaron que era una niña. Y ahí acabó todo mi episodio de llanto del embarazo.

          • mamapuede
            10 marzo, 2014 at 16:01

            Que tía!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:40

      ¡Ay las hormonas de la maternidad! A mí es que los llantos no me gustan nada, y la verdad es que lo de llorar de emoción o alegría no entra en mis planes. Yo sólo considero el llanto de pena, rabia, frustración y por eso me gustan tan poquito las lágrimas. No es que el papá de la bichilla sea una Magdalena, este no llora nunca por nada, pero por si acaso se le ocurría desatarse emocionalmente en el paritorio ¡avisadito iba!

  • Responder
    Rural Baby Project
    10 marzo, 2014 at 11:32

    Pobre, si por lo que cuentas lo hizo fenomenal! Yo en vez de «no llores» le voy diciendo «no te desmayes», porque es muy aprensivo y ya lo veo ahí desmayado y todos los médicos atendiéndole en vez de a mi 🙂 jajaja

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:43

      Este no es nada aprensivo. De hecho, otra de las advertencias que e hice fue que nada de asomarse a mirar por el agujero en el momento de salida de la bichilla, por lo de no acabar de golpe con el romanticismo que nos pudiese quedar después de semejante experiencia. Pero ni corto ni perezoso allí que se plantó llamado por la matrona para ver la carnicería en primera fila. Y si con eso no se desmayó y aún le quedaron ganas de tocar la placenta con sus propias manos ¡yo creo que este aguanta lo que le echen!

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    10 marzo, 2014 at 12:24

    En nuestro curso de preparación al parto no faltó ni un padre! Salvo alguna excepción puntual por motivos laborales!
    La mamá jefa se pasó todo el parto de charla y de bromas, pese al dolor. Excepto cuando le pusieron la epidural, que le dieron todos los efectos secundarios de golpe. Así que eso me permitió a mi estar extrañamente tranquilo. Y yo que pensaba que iba a morir de los nervios… 🙂

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:47

      En el nuestro también venían bastantes, pero aún así la matrona nos decía que no era lo habitual, porque a pesar de estos tiempos modernos más de uno se escaquea como puede. Es una suerte que lo llevaras tan bien y que ella estuviese tan animada. A mí el buen humor me duró sólo hasta que la oxitocina empezó a hacer efecto ¡después ya sólo quería la eutanasia!

  • Responder
    Pasuco a Pasuco
    10 marzo, 2014 at 12:36

    Mi Manfriend no pudo venir a ninguna clase de preparación al parto, aunque casi mejor porque la matrona que me tocó era arcaica perdida y opinaba que los padres no deberían participar en algo tan íntimo (comprenderás que yo a partir de la segunda clase tampoco volví). Y aunque le daba «yuyo» entrar al parto, aguantó como un señor a pie de camilla la dilatación, el expulsivo..Incluso se hizo cargo del niño cuando les dejaron a solas porque yo perdía mucha sangre y había que estabilizarme. Son más fuertes de lo que creen, aunque no sé si tanto como para estar en nuestro lugar!! jejeje. Besos.

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:51

      El papá de la bichilla aún sigue algo traumatizado por el dolor de las contracciones: nunca me había visto así, y eso que sufría en silencio, nada de parturienta con gritos a lo loco, pero aún así ha quedado marcado por esa imagen. Él sí reconoce que no se ve capaz de parir como nosotras (y mira que no no creo que la cosa sea para tanto y se lo desdramatizo todo) pero como acompañante sí resultó muy útil, por no ser nada inoportuno y estar presente sin estorbar ni martirizarme ‘eso no siempre es fácil!

  • Responder
    Una mama muy feliz
    10 marzo, 2014 at 15:38

    Olé ese pedazo de papá!!! UPMF es muy parecido pero sin duda él hubiera llorado…aquí que no me lee…es un poco llorica!!! jejej.

    Ayyyyyy yo deseaba tanto que pudiera vivir el parto conmigo…se lo debo para la próxima, jejjeje.

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 15:53

      Pues este no me llora nunca (tranquila, te guardaré el secreto respecto a la debilidad del tuyo) pero por si acaso se le ocurría dar rienda suelta a ese torbellino ya le previne con antelación.

  • Responder
    marilia
    10 marzo, 2014 at 17:45

    Mi marido también me ha acompañado a las clases preparto y creo que fue importante saber las fases del parto y las dificultades que se podían presentar en lactancia materna(que se presentaron casi todas…) sin él habría parido igual,está claro,porque no queda otra!!pero su apoyo fue crucial…tantas horas…y también el era de poco hablar y más de acompañar y escuchar..que se agradece porque yo creo que al final casi deliraba por el dolor…y desvariaba bastante… Pero ninguno lloramos y eso me dejó asi un poco mal porque por lo visto tod@s lloran…y no por falta de emoción pero es que ahí entre tanto personal cómo que no me salía. El me confesó posteriormente que lo pasó horrible (ya te dije que tuvimos un parto difícil) y que si hay un siguiente (yo salí sin ganas de más cuando era de las que quería dos hij@s seguiditos) que entre mi madre al paritorio!!!Pero cuando me ENAMORÉ si cabe más fue en los días posteriores de post parto..cómo nos cuidaba y apoyaba en los malos momentos(incluidas visitas nocturnas a urgencias).

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 23:16

      Para el tema de superar las complicaciones de la lactancia creo que el papá de la bichilla ha sido mucho más decisivo que para el momento del parto aunque a veces se desesperaba y me amenazaba con ponerse a preparar un biberón! Aquí somos de pocas lágrimas, pero no por eso nos emocionó menos la llegada de la bichilla, simplemente es que no solemos llorar de emoción. A mí sí me quedaron ganas para partos futuros y mira si ya tienes su permiso para llevar a otro acompañante en el futuro ¡pues un problema menos! Pero seguro que para entonces ya se le habrá pasado el susto y querrá volver a estar presente. La verdad es que en los 15 días de su baja de paternidad yo viví súper mimada y muy bien atendida, así es que tampoco tengo quejas del marido que me ha tocado en suerte.

  • Responder
    matronaonline
    10 marzo, 2014 at 17:51

    jajajaja pobrecito, queriendo animar en el expulsivo y tú quitándole credibilidad. Pero lo último que has comentado, de 10!! no creo que se te olvidara respirar durante el parto, pese a que no hicierais ejercicios de respiración 😉 y para ti, contar con un filtro de visitas que, además, acompaña a la bichilla a donde haga falta… es un lujo!!!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 23:18

      Es que se envalentonó con lo ánimos y yo estaba muy lúcida para creer que lo que decía era verdad. Los ejercicios me ayudaban a relajarme, saber que el dolor iría pasando y después volvería pero sin perder los nervios, etc. Y lo de que se ocupase de todo durante la estancia en el hospital y los primeros días en casa sí que es de agradecer.

  • Responder
    madrexilio
    10 marzo, 2014 at 17:51

    Mi marido y el tuyo se parecen bastante, la verdad es que a mí sí me hizo mucho bien que estuviera conmigo. Como yo no pedí epidural ni nada para el dolor, dice en santo hombre que antes de que todo se pusiera peliagudo y acabaramos en cesárea le maté a golpes y le culpé por estar ahí sufriendo y sin poder hacer nada para terminar con mi pena! Pobre esposo mío que ha aguantado como un mártir y yo no recuerdo nada de eso…

    Un beso, trataré de ponerme al día con las lecturas atrasadas. Te estoy votando para lo de embajadora de la vida sana.

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 23:20

      ¡Jajaja! De hecho yo no pedí la epidural ¡la pidió el papá de la bichilla! Porque decía que no tenía que sufrir tanto, y como no me hizo efecto la primera dosis tuvo que pedirla otra vez. Yo creo que no me desboqué de esa forma, o al menos yo no lo recuerdo y si sucedió él no me lo ha contado. ¡Muchas gracias por el voto! ¡Ay si lo consiguiese!

      • Responder
        madrexilio
        11 marzo, 2014 at 08:13

        Mucha suerte, espero que lo consigas 🙂

  • Responder
    Futura Mamá
    10 marzo, 2014 at 19:40

    Bueno, bueno, bueno, la verdad es que se merecce un premio muy gordo, y no me refiero a la bichilla… Es un santurrón.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    10 marzo, 2014 at 21:54

    Así da gusto dar a luz! Un acompañante a la altura de las consecuencias. Claro que sí.

    Mi marido es muy cariñosón y sensiblote. Todo lo contrario a mí, que soy más bien como el dice estropajosa (Aunque por mis últimos post no lo parezca). Y ya le he dicho. En el parto tonterías las justas que no voy a estar yo para tonterías. Y que no se ponga a llorar como un magdaleno porque le echo del parto. Jajajajajajaja. A lo que él dice, lógico, que no se va a ir. Pobre… ¡No me lo quiero ni imaginar en ese momento!

    • Responder
      planeandoserpadres
      10 marzo, 2014 at 23:31

      ¡Jajaja! Pues te veo más o menos igual de brutita que yo en esto de las cuestiones sentimentales. El mío no llora nunca, pero como esto iba a ser un momento único (y doloroso) preferí advertirle de lo que esperaba de él. Si lloró mientras yo no estaba en este mundo, entre contracción y contracción sólo él lo sabe, pero yo creo que mantuvo muy bien el tipo. Con la emoción justa y sin espectáculos lacrimógenos. Ya nos contarás qué tal escapa tu marido de la experiencia del parto.

  • Responder
    manuela
    11 marzo, 2014 at 19:27

    La verdad es que a mí no se me ha pasado por la cabeza sustituirlo por nadie más, es la única persona que quiero que este a mi lado el día del parto. Es un momento especial para los dos, y merece estar allí viendo como nace su hijo. Además es un gran apoyo en esos momentos, y lo quiero a mi lado.

    SI me dejáis quisiera recomendaros la tienda referente en chupetes personalizados, biberones personalizados (entre otros artículos muy chulos de puericultura), de la que me he hecho fan en estos meses, se llama http://www.chupetitos.com/ y os invito a que le echéis una ojeada. Yo he comprado varias cositas en ella.

    • Responder
      planeandoserpadres
      12 marzo, 2014 at 17:02

      En las clases de preparación al parto conocimos parejas en las que ellos estaban seguros de no querer estar presentes (por aprensión, miedo, nerviosismo, porque no confiaban en ser de utilidad para sus parejas en esos momentos) con lo cual en estos casos yo sí creo que es mejor elegir otro acompañante. ¡Pero el papá de la bichilla está hecho a prueba de bombas! Así es que se ganó su sitio en este parto ¡y en los que puedan venir! Conozco la web que nos comentas pero como a la bichilla no hay forma de ponerle chupete…

  • Responder
    Marta
    18 marzo, 2014 at 13:25

    Yo… Imagino que hubiera podido también sola, pero el apoyo de él fue fundamental. Con el primer parto, yo aguanté hasta mediodía para que él pudiera descansar, ya que había trabajado de noche. Comencé con las contracciones a las 4 de la mañana… Y llegué al hospital dilatada de 7… Fue verme en el hospital, con él, y relajarme… Hasta las 9 de la noche, nada de nada!!!
    Para no haber dormido nada, se comportó como un campeón, se ocupó de llevarme las gafas, (que yo muy chula, me había puesto las lentillas), llamó a mi familia… El padre es una parte importante en todo embarazo.

    Besos especiales!

    • Responder
      planeandoserpadres
      18 marzo, 2014 at 19:27

      Sí, sí que son importantes y demuestran tener mucho aguante porque desde que ingresamos por la mañana hasta casi las 11 de la noche el papá de la bichilla no nos dejó ni para salir a comer. Así es que ¡todos en ayunas! Yo que también soy muy miope, ya me fui preparada con gafas y lentillas por si se alargaba el asunto, porque si no ¡no hubiera podido ver ni a la bichilla al nacer!

    ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.