Crianza

Grupo de masajes 2: piernas y pies

masajes en piernas y pies

¡Mira que tienen los pies bonitos!

Hoy debo reconocer que después de estar acudiendo durante semanas a las clases de masajes para bebés con la bichilla, el asunto de los masajes en piernas y pies es el que más domino, porque todas las sesiones empiezan así. Al cabo de unos minutos, la bichilla se queja, quiere teta, quiere dormir, se hace caquitas… en fin, que semana tras semanas pasar de las piernas a otras partes del cuerpo cada vez es más complicado. ¡Esta niña no tiene paciencia! Y la matrona la verdad es que a veces se entretiene hablando de lo divino y lo humano, mientras la misma pierna del muñeco al que ella masajea ya reluce de tanto roce en un punto concreto. Que por cierto, ahora que no me escucha: a ese muñeco de prácticas no le vendría mal un bañito de vez en cuando porque está bastante churretoso y para mí que no ha conocido el agua desde que acabó su proceso de fabricación. Pues vamos paso por paso con el masaje de piernas y pies para bebés.

1. Aplicar el aceite. Lo primero es ponernos un poco de cantidad en las manos y frotarlas entre sí para que no estén frías al contacto con la piel del bichillo. A continuación esparcirlo por toda la piernas, desde el tobillo a la ingle, simplemente acariciando, o como si estuvieseis aplicando cualquier crema a vuestro propio cuerpo. Si hace frío, no es necesario que los desnudéis completamente, pueden seguir con el body y vestidos de cintura para arriba e ir destapándolos por partes. Primero se realizará el masaje completo en una sola pierna  cuando acabemos con esta pasaremos a la siguiente. Si veis que vuestro bichillo se cansa con facilidad, empezad cada vez por una pierna distinta para ir tocando ambas de vez en cuando.

2. Vaciado hindú y vaciado sueco. Consiste en poner nuestras manos en forma de C alrededor del tobillo del bichillo e ir delizándolas hacia la ingle ejerciendo un poco de presión. Este es el sueco. El hindú es al revés, desde la ingle o cadera hacia el tobillo. En ambos casos sólo se desplaza una mano, mientras que la otra sujeta la pierna del bebé por el tobillo estirada hacia arriba. Más o menos como si quisiéramos estirar las arruguitas de la pierna al mover nuestras manos.

3. El ordeñito. Consiste en coger la pierna del bichillo con ambas manos y moverlas como si estuviésemos intentando retorcerla (pero lógicamente sin llegar a ese punto y sin forzar demasiado). Igualmente nos desplazamos desde la zona de la ingle hasta el tobillo. En cuanto a los nombres… ¡con que quede claro el movimiento que describo creo que tenemos bastante!

4. El churrito. Seguro que esto también tiene otro nombre más técnico, pero a nosotras nos lo han explicado así. Con ambas manos colocadas en los laterales de la pierna, frotamos esta como si estuviésemos intentando hacer un churro de plastilina. Lo hacemos de forma suave pero enérgica ¡que se dé cuenta el bichillo de que lo estamos toqueteando! Seguimos siempre una dirección ascendente desde la ingle hacia el tobillo.

5. Presión en la planta del pie. Con el dedo pulgar presionamos unos segundos en la base del talón. A continuación, situamos nuestro dedo índice en la base de los deditos del pie (donde están esas almohadillitas) y presionamos unas cuantas veces.

6. Caminar en el pie.  Deslizar los dedos pulgares alternativamente desde el talón hasta la base de los dedos, como si estuviésemos acariciando toda la planta del pie. Notaréis que tensan el pie y encogen los deditos, por lo que hay que dejar de hacer pasadas hasta que vuelvan a relajar los dedos y luego ya podemos volver a repetir el movimiento .Después, hacer lo mismo por la parte superior del pie, desde el nacimiento de los dedos hasta la altura del tobillo.

7. Separar los deditos. Con el dedo índice y pulgar coger los deditos de los pies de uno en uno e ir tirando suavemente de ellos como si quisiéramos estirarlos.

8. Círculos en los tobillos. Situar nuestros pulgares a ambos lados de un tobillo y describir círculos mediante un suave movimiento.

9. Peinar la pierna. Una vez que se han acabado todos los movimientos en una pierna, pasamos los dedos de nuestra mano estirados sobre toda la largura de la pierna del bebé, como si estuviésemos peinándola, hacia el tobillo.

10. Repetir todos los movimientos en la pierna contraria. Si no queremos que el bichillo se nos quede patizambo o con una pierna vaga y la otra siempre en tensión.

11. Levantamiento de culete. Cuando hemos finalizado el masaje de ambas piernas y pies, situaremos las palmas de nuestras manos mirando hacia arriba, bajo el culete del bebé y haremos un par de movimientos ascendentes, como si quisiésemos impulsarlos un pelín hacia el techo. Un poquito sólo, no hace falta que el niño acabe enganchado en la lámpara de la habitación.

Si vuestro bichillo tiene paciencia y se deja ¡ahora podríais pasar a masajear el abdomen! Pensad, que aunque son muchos movimientos podéis hacer pocas repeticiones de cada uno, de forma que el masaje de piernas no se alargue más de 5 minutos, porque no es necesario y así podréis evitar que el bebé se canse, quiera pasar a otra actividad y no podáis seguir con el masaje del cuerpo completo. Por cierto, todos estos movimientos de piernas y pies se pueden repetir exactamente igual para masajear los brazos y las manos, así es que ¡un post explicativo que me ahorro! La semana que viene ¡atacaremos la barriguita!

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24 Comentarios

  • Responder
    Esther
    4 abril, 2014 at 09:31

    Solo de leerlo me relajo. Hice hace años un curso de masajes para adultos y es practicamente igual que el infantil. Yo a M. le hago algo de eso, pero exprés, después del baño (cuando lo baño yo) pero es que es imposible que esté quieto, es ponerlo en el cambiador y hacer la croqueta sin parar. Imagináte como es cambiarle el pañal….

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 abril, 2014 at 15:13

      ¡Jajaja! La bichilla es de mover mucho los brazos y las piernas pero la barriga y el culo creo que le pesan bastante y por ahí se queda bien quietecita. Claro que es más pequeña y aún no ha aprendido a revirarse sobre sí misma. El día que empiece con esos malabarismos ¡se le acabaron los masajes!

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    4 abril, 2014 at 10:17

    A veces cuando te leo, casi casi te oigo el acento andaluz jaja!
    Yo igual que Esther, no tengo un bebé, tengo una anguila! Cuando mi pequeño tenía unos meses le masajeaaaaaba durando largo rato, pero ahora ya me cuesta que se deje cambiar el pañal sin retorcerse, me da patadas, mete la mano en.. ya sabes, puajjj! No hay manera de masajearle ya.

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 abril, 2014 at 15:15

      ¡Si es que se me escapa el acento hasta por las teclas del ordenador! Cuando son pequeñitos se dejan manejar más. Los niños más grandes del grupo tenían unos 5 meses. A partir de esta edad las mamás dejaban de ir porque ya no paran un momento y encima lloran y se enfadan si intentas meterles mano.

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    4 abril, 2014 at 10:18

    *durante largo rato, sorry

  • Responder
    Constance & Mireille
    4 abril, 2014 at 11:07

    Muy buena información. Muchas gracias por compartirlo.

  • Responder
    Sra Díaz
    4 abril, 2014 at 12:38

    Buena descripción. Lo apuntamos.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    4 abril, 2014 at 15:52

    De verdad tienen esos nombres?? ordeñito, churrito, vaciado hindú…???!!! jamás lo había oido… curiosooooooo

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 abril, 2014 at 21:11

      Bueno esos son los que nos han explicado a nosotros pero seguro que tienen nombres más serios, lo que pasa es que con estos se entiende mejor.

  • Responder
    madrexilio
    4 abril, 2014 at 16:22

    Estoy de acuerdo con eso de que los bebés no es que se queden muy quietos con los masajes. Mamá me dijo (una vez sacó un diploma en masaje de la India y reflexología) que el problema, o lo bueno, depende de cómo se vea, es que el masaje activa los órganos, y con esa activación pueden venir respuestas muy inmediatas, especialmente en lo niños y ancianos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 abril, 2014 at 21:14

      Debe ser cierto porque la bichilla es bastante tranquila en general y después de los masajes se queda a gusto pero muy activa. Personalmente me encantan los masajes y yo creo que la niña lleva esta carga genética y por eso le gustan tanto.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    4 abril, 2014 at 17:16

    La mamá jefa se desespera porque no puede darle masajes a la peque. Siempre se los daba después del baño, pero ahora, primero se enfada por salir del agua y pilla un berrinche, y después se mueve como una anguila y es imposible hacerle nada. ¡Hasta cambiarle un pañal se convierte en una actividad física comparable a una clase de spinning!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 abril, 2014 at 21:16

      La bichilla ya ha comenzado a chapotear en la bañera y a ponerlo todo perdido de agua pero de momento no se indigna cuando pasamos del baño al masaje. Eso sí, cada vez se mueve más en los cambios de pañal y también se está convirtiendo en deporte de riesgo.

  • Responder
    mamá puede
    4 abril, 2014 at 17:24

    Les encantan los masajes, se relajan un montón y me parece que ayuda a establecer el vinculo afectivo. Por eso esta parte se la dejo a mi pareja, para mi la teta y para él los masajes, que tenga contacto con los dos 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 abril, 2014 at 21:19

      A mí me tocan los masajes en la clase del grupo pero en casa también lo dejo para el papá de la bichilla que se da mucho arte y tiene mucha paciencia. Aunque como estreche más el vínculo con la niña ¡me va a acabar sustituyendo por completo!

  • Responder
    Matronaonline
    4 abril, 2014 at 21:24

    El ordeñito y el churrito me han encantado!! jaja

  • Responder
    Marta
    7 abril, 2014 at 13:00

    Esta misma tarde, cojo a mis hijas e intento hacer todos estos masajes. Para que aprendan, y luego me los hagan a mi!! Jajaja
    Me encantan los nombres.

  • Responder
    sandra_uky
    19 abril, 2014 at 00:18

    Lo de los masajes es una bedición cuando están tranquilos, porque hay veces que no se dejan. Mi matrona, el primer día de los masajes, lo primero que dijó fue: hay que pedir permiso al bebé. Y yo dije hombre como que permiso, pues si le toca darle un masaje pues le toca le gusta o no. Pero estaba en lo cierto. Si el bebé no quiere, no tienes nada que hacer al respecto. Jeje. Pero cuando quieren y se dejan es una bendición como les gusta! Yo tengo unas hojas que ya os pasaré en breve.

    • Responder
      Planeando ser padres
      20 abril, 2014 at 20:42

      Lo de pedir permiso al bebé también nos lo dijeron a nosotros, de ahí que recomienden empezar por las piernas y no por otras partes del cuerpo que se consideran más invasivas de su intimidad. Cuando se niegan, lloran, patalean, tienen hambre, sueño, etc. es misión imposible esforzarse y tratar de relajarlos con el masaje porque no se van a dejar. Pero cuando están tranquilitos ¡es todo un descubrimiento! Me da sueño hasta a mí…

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