Crianza

Grupo de masajes 4: espalda, cara y estiramientos

¡Qué paz tienen estos bebés! (cuando se dejan)

¡Qué paz tienen estos bebés! (cuando se dejan)

En el grupo de masajes 4, cuando acabemos con el estómago y el pecho, giraremos al bebé y lo pondremos boca abajo para comenzar con los masajes de espalda. A este punto ¡nunca llegamos la bichilla y yo en las clases! Esta niña no tiene paciencia para tanto rato de toqueteos, y la única vez que estuvimos más cerca, en cuanto la giré ya noté yo que se removía incómoda, además de que por la hora estaba más que claro que había que enchufarla a la teta antes de que montase en cólera. Aún así, mientras ella comía yo estuve bien atenta a los movimientos recomendados para masajear la espalda de los bebés. Sin embargo, ni siquiera en casa hemos practicado esta técnica con posterioridad. Sí le hago alguna que otra vez el masaje de cara, porque para ese no hace falta ni desnudarlos e incluso podemos efectuarlo sin aceite ni cremas ¡aunque siempre se corre el riesgo de que te quiera comer los deditos! Al menos mi bichilla, en cuanto te acercas un poco a su carita ya va con la boca abierta por si le cae algo dentro. Los movimientos para el masaje de la espalda son los siguientes.

1. Hacia los lados. Poner ambas manos a ambos lados de la columna del bebé y estirar la piel hacia afuera, hacia los costados, como si tratásemos de alisar arrugas con la mano.

2. Peinar la espalda. Apoyamos una mano en el inicio del culete y la otra la vamos deslizando desde el cuello hasta el final de la espalda, con los dedos abiertos como si estuviésemos peinando una larga melena. Al llegar al culete cambiaremos de mano.

3. Hombros. Hacer un suave masaje en la zona de los hombros y el cuello, como si estuviésemos amasando pan, igual que haríamos con un adulto que sienta sobrecargada esa zona pero con delicadeza, tratando de no ejercer una presión excesiva.

4. Caracoles. Dibujar pequeños círculos suaves con los dedos sobre la columna, mientras vamos desplazando del movimiento desde el cuello hasta el culete.

5. Con un dedo. Desplazar un solo dedo por toda la columna desde el cuello hasta las nalgas.

A continuación giramos de nuevo al bichillo, lo ponemos boca arriba y empezaremos con el masaje de la cara. También se puede aplicar un poquito de aceite, y sobre todo tener mucho cuidado de no introducir ningún producto en los ojos. Todos estos movimientos deberán alejarse lo máximo posible de esta zona.

1. El libro. Colocamos nuestros 2 dedos pulgares juntos en el centro de la frente del bebé y los arrastramos hacia el exterior de su carita estirándole la piel de esa zona.

2. Sobre las cejas. Del mismo modo que en el paso anterior, con los pulgares colocados en la misma posición pero ahora sobre las cejas, recorreremos la línea que forman estas desde el centro de la nariz hasta el extremo externo de los ojos, presionando suavemente.

3. La mariposa. Con los pulgares sobre la nariz, estiraremos la piel hasta las mejillas, siempre hacia el contorno exterior de la cara, como si tratásemos de dibujar una mariposa que extiende sus alas hacia los bordes del óvalo facial.

4. Caracoles. Con todos los dedos de la mano menos el pulgar, presionar las mejillas mientras realizamos en los mofletes del bebé círculos en sentido ascendente, empezando a la altura de la boca y subiendo hasta la altura de las orejas.

5. Contorno de las orejas. Dibujar circulitos pequeños alrededor de toda la oreja, por delante y por detrás. Si el bebé es aún muy chico estos círculos sólo podréis hacerlos con un solo dedo o no os cabrá el movimiento completo.

6. Hormiguitas. Para terminar con el masaje facial del bebé usaremos las yemas de los 10 dedos para ir haciendo leves presiones, como si estuviésemos tocando un piano, simulando que son hormigas que corretean por toda la cara del bichillo (mejillas, contorno de la boca, frente, etc.).

Y con este último movimiento ¡la sesión de masajes para bebés habrá llegado a su fin! Visto así parece algo larguísimo pero ya os comenté que en principio debe durar unos 20 minutos para trabajar el cuerpo entero del bichillo ¡que no podemos estar tanto tiempo entretenidos con esos mini cuerpos! Para completar la sesión, podemos realizar algunos estiramientos que destensen aún más las articulaciones de los bebés. Son movimientos muy sencillos y que además de poner el punto final al masaje pueden realizarse a modo de juego cuando están tumbados con nosotros en la cama, en el sofá o en sus mantitas de actividades.

1. Cruce de brazos. Coger ambos brazos del bebé por las muñecas y cruzárselos sobre su pecho.

2. Mano-pie. Con una de nuestras manos cogemos un brazo del bebé por la muñeca y con la otra mano le cogemos la pierna contraria a la altura del tobillo. Se trata de intentar unir la mano con el pie contrario a la altura de la barriga ¡pero sin forzar! Que no todos los bichillos andan igual de elásticos a estas edades. Los pequeños no llegarán ni por casualidad y los más grandecitos puede que ya lo hagan hasta solos, sin nuestra ayuda. Repetir después con el otro brazo y la otra pierna.

3. Cruce de piernas. Como en el caso del cruce de brazos, sujetaremos ambas piernas por los tobillos y las cruzaremos.

4. Rodillas. Flexionar por las rodillas ambas piernas del bebé y empujarlas hacia la barriga (es el mismo movimiento que hacíamos la semana pasada para casos de estreñimiento).

5. Alternar rodillas. Este movimiento es igual que el anterior, sólo que en lugar de empujar ambas rodillas a la vez hacia la barriga del bichillo iremos alternando las piernas, manteniendo una flexionada y otra estirada.

La semana que viene os contaré los últimos consejos que aprendimos en el grupo de masajes para estos menesteres, relativos al uso de música y otros elementos que podemos incorporar durante las sesiones.

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15 Comentarios

  • Responder
    nosoyunadramamama
    9 mayo, 2014 at 12:11

    Estás hecha una profesional de los masajes!!!!! y te digo una cosa, eres muy paciente! las que somos unas incultas en el mundo del masaje infantil nos lo inventamos y según la cara del bebé sabemos si le está gustando el asunto,jaja… lo del masaje facial ni si me había ocurrido!

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 mayo, 2014 at 13:27

      Si al final no te creas que no voy improvisando sobre la marcha. Y más ahora, que la bichilla se mueve cada vez más y no hay por donde cogerla para seguir la teoría al pie de la letra. El masaje facial le suele hacer mucha gracia, y se queda boquiabierta y muy quietecita.

  • Responder
    Pasuco a Pasuco
    9 mayo, 2014 at 13:35

    Yo hago como No Soy una drama mamá, voy improvisando según el momento, lo bueno es que al Miniser le encantan las caricias y que le enredes en la espalda, la cabeza, la cara…asi que ahora gracias a tí lo haré con conocimiento de causa y seguro que él también te lo agradece!! Besotes.

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 mayo, 2014 at 07:21

      ¡Uy! Eso de que encima le guste y se deje te da mucha ventaja, porque normalmente cuanto más grandes más se retuercen y se resisten. Seguro que la improvisación también es una gran técnica para relajarlos.

  • Responder
    La cajita de música
    9 mayo, 2014 at 14:15

    Muchas gracias por toda la info! El futuro papi y yo estamos ahora venga a mirar vídeos en internet para aprender a hacer masajes al peque… jijiji

    Feliz día♥

    María {La cajita de música}

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 mayo, 2014 at 07:22

      Si es que ahora con internet se aprende de todo. A veces lo difícil es encontrar el momento adecuado para dedicar este tiempo a los masajes o conseguir que el bebé los reciba a gusto.

  • Responder
    mamapuede
    9 mayo, 2014 at 16:20

    Huy 20 minutos es mucho tiempo!! yo creo que con Leo nunca estuvimos tanto tiempo, no aguantaba! y con Gonzalo… dos minutos y ya que si no no llegamos!! jaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 mayo, 2014 at 07:23

      ¡Jajaja! Yo con la bichilla he llegado a los 2 minutos pero sólo en piernas y barriga, porque jamás he conseguido darle el masaje completito.

  • Responder
    matronaonline
    9 mayo, 2014 at 17:17

    Te aguanta tanto tiempo? porque poco a poco van pasando más y más del masaje… ilusos! dentro de unos años volverán a desear que alguien les de un masajito!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 mayo, 2014 at 07:27

      ¡Eso pienso yo! Ahora daría cualquier cosa por estas sesiones y ella que puede disfrutarla se resiste. Normalmente no llegamos a esos 20 minutos: si hacemos piernas y barriga en 5 ya es un éxito, porque ahora se mueve muchísimo y se aburre pronto, pero cuando era más pequeña sí que aguantaba.

  • Responder
    tuspatucosymistacones
    15 mayo, 2014 at 13:41

    mmmmm Iré a visitarte para que me hagas masajes a mi jejeje 😛

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 mayo, 2014 at 11:01

      ¡Nooo! No quiero yo más voluntarios, lo que quiero son profesionales que me manoseen a mí.

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 mayo, 2014 at 11:01

      ¡Uy pues no hay que dejarlo! Justo cuando ves buenos resultado ¡tienes que animarte a seguir adelante! ¡Suerte!

  • Responder
    Marta
    16 mayo, 2014 at 15:27

    Me encantan todos los masajes que se les pueden dar a los enanos. Hasta con juegos los hacemos nosotras (se rompe un huevo, caminan hormigas…)

    • Responder
      Planeando ser padres
      17 mayo, 2014 at 12:01

      Sí, sí el de las hormiguitas es genial y mira ¡me has recordado el del huevo que se rompe! Ese me lo hacía a mí mi madre de pequeña. ¡Otro para la colección!

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