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Libros recomendados: Mi niño no me come

"Mi niño no me come". Pues mi bichilla sí.

Mi niño no me come. Pues mi bichilla sí.

¡Qué gran frase! ¿Quién no ha pronunciado alguna vez eso de mi niño no me come? Y Carlos González (Carlitos para los amigos de este blog) lo sabe, y lo ha explotado en uno de sus libros sobre crianza, que también me leí antes de que mi bichilla diese el paso a la alimentación complementaria. Lo que pasa es que “Mi niño no me come“, lo traté ya con cierta distancia y respeto, tras el trauma sufrido al haberme dado de morros con casi todos los infrecuentísimos problemas que Carlitos enumeraba respecto a la lactancia materna en su obra “Un regalo para toda la vida”. Y como yo soy muy lista, y a mí me pueden engañar una vez, pero 2 ya sólo lo consiguen los mucho más listos que yo, allí que me aventuré a darle una nueva oportunidad a las ideas de Carlitos, que me siguen apasionando pero que en mi día a día parecen más una quimera que una realidad cotidiana. Ante todo dejo claro que sí, que el libro lo recomiendo para desmitificar todas las falsas creencias que hay respecto a la alimentación de los bebés a partir de los 6 meses, pero en mi caso las cosas han pasado de la siguiente forma.

1. Mi bichilla sí me come. Debo ser la única madre del mundo preocupada por el caso contrario al que detalla Carlos González en su libro, porque a mí lo que empieza a preocuparme es que al borde de los 8 meses esta niña me da la impresión de que come demasiado. A ojo no se la ve excesivamente gorda (está recia, que diría mi abuelo materno, y con lustre), pero con carnes apretadas y nada colgonas, y muy alta, como su papá. No sé cómo andaremos de peso porque hasta los 9 meses no tendremos revisión, pero creo que debe andar por los 9 kilos. El caso es que yo instauré (por petición familiar) un sistema de alimentación complementaria mixto entre los triturados y el BLW. De momento, la bichilla sólo come sólidos por la mañana (una galleta o un trozo de pan mientras me acompaña en mi desayuno), a medio día (verduras, pollo, arroz, ternera, vamos cualquier cosa de comida consistente) y por la tarde algo de fruta para merendar. El resto del día, y también antes de estas comidas, lo fundamental sigue siendo la leche materna. ¡Genial! Pensaréis algunos. Te ha tocado una niña tragona ¿y aún así te quejas? No exactamente, pero sigo teniendo mis dudas, pese a la cantidad de lecturas que he hecho sobre el tema.

2. Cantidades. Carlos González defiende que los papás queremos atiborrar de comida a los niños, que ni de lejos necesitan esas cantidades astronómicas que nos empeñamos en forzarles a comer. Tras leer su libro, lo que tenía claro es que no quiero que la bichilla desarrolle ningún tipo de trauma relacionado con la comida, y que aprenda a comer mejor que yo, que no soy ningún ejemplo a seguir. Como confío es las teorías de Carlitos (y de mi madre, defensora de los triturados pero contraria a eso de obligar a comer a los niños) ya vamos camino de los 2 meses de alimentación complementaria y a mí me parece que lo que come esta niña no es ni medio normal. Porque Carlitos en su libro cita ejemplos como “usted dele el pecho, y si después le ofrece 3 macarrones (contados, no es un número por decir) y el bebé se los come, puede probar a darle más, pero si no los quiere es que no los necesita”. Pues yo he puesto en funcionamiento el método de la siguiente forma. Primero la bichilla se harta de teta hasta que me la deja seca. Como se supone que ya está alimentada y feliz, la siento en su trona mientras voy preparando o calentando la comida que haya, y mientras hago estas tareas (le gusta verme de pie y trabajando, pero no sentada sin hacer nada) le doy unos trocitos de la misma comida para que se vaya soltando en el manejo (una tira de filete de ternera, de zanahoria, calabacín, berenjena, pollo, un macarrón…), lo que sea. Si se lo come le doy más. Y luego pasamos al triturado: 250 ml. de puré de verduras y hortalizas con carne ¡lo que se comería un adulto!

3. El procedimiento. Me parece mucha cantidad de puré para un bebé tan pequeño, pero como también le dejo meter la mano en el plato para que se rechupetee los deditos o juegue con una cuchara, que ya trata de llevarse a la boca, una parte se desperdicia ¡pero no mucha! Y cada vez menos. El caso es que la zampona suele comerse la ración completa. Mientras yo recojo la comida, como no se cansa de estar en la trona, a veces le ofrezco otros trocitos de la misma comida, por si quiere jugar un poco ¡y también se los come! Con la carne, que es su alimento preferido, la chupa y la estira lo que puede, pero pocas veces logra arrancar un trocito que se trague, pero las verduras sí que se las come bien a gusto ¡sobre todo la colflor! Vamos, que dejamos de comer porque ya no le ofrezco nada más, pero pocas veces me he encontrado con señales claras de que por ella la hora de la comida ya ha terminado. En todo este proceso pasamos como una hora, o una hora y cuarto, porque voy dejando ratitos en medio para ver si así nota esa sensación de saciedad y no quiere seguir comiendo, pero siempre quiere más. Y de momento ni una arcada, ni un vómito, ni un llanto por la comida.

En fin Carlitos, yo no puedo decir eso de que mi niño no me come porque está cerca el día en que mi bichilla llegue a devorarme a mí, pero tu libro me ha servido para despreocuparme del tema alimentario, saber que todo debe hacerse con naturalidad, adaptándose a las necesidades de cada bebé y sin obsesionarse con los percentiles de peso ni de altura mientras el bebé luzca sano y feliz. Eso sí, a mí alimentar a esta glotona me va a costar un ojo de la cara ¡ya podría conformarse con la teta y los 3 macarrones!

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24 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    10 julio, 2014 at 08:33

    Jajaja es estupendo que disfrute tanto comiendo! Y dandole pecho te ahorras un pastón en leche de bote. Yo una vez me entretuve calculando lo que me ahorraba al mes gracias a la LM y tela marinera…

    Me leí este libro hace tiempo, y algunas cosas me gustan pero otras no. Creo que no hay que cebar a los niños, y que cuando están satisfechos no hace falta seguir embutiéndoles comida. Yo al pequeño le voy dando trozos de lo que sea, y si se lo come le doy más, si sólo juega pues no.

    Con la mayor viví angustiada varios meses con el peso, las cantidades y los nutrientes. Ahora estoy mucho más relajada y el peque come de todo y abundante, así que paso bastante de pesarle o de calcular percentiles.

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      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 16:40

      Yo no he calculado el ahorro, pero hay quien dice que como las que amamantamos comemos más ¡acabamos gastando más de lo que cuesta la leche de fórmula! Yo no lo creo porque la lista de la compra se mantiene igual que antes del parto y a lo mejor eso funciona con niños que coman poco pero con lo zampona que es mi bichilla ¡no nos iba a dar el sueldo para bites de leche!
      Es que tú ya tienes una experiencia muy grande con la mayor, y lo que digan los libros te debe resbalar, porque si tengo yo un segundo churumbel ¡voy a ser yo la que enseñe a los demás sobre crianza! Ya no leeré nada de nada y estaré súper segura al tomar cualquier decisión. Eso sí, la bichilla me lo pone muy fácil, pero si hubiese tenido una niña justita de peso y tiquismiquis para la comida ¡la hubiera repudiado! Con lo que yo zampo, no podría ser hija mía.

      • Responder
        mamaenbulgaria
        10 julio, 2014 at 21:16

        Al tener el segundo una no es experta, sino primeriza por segunda vez. Mis hijos son muy diferentes y poco de lo que aprendí con la mayor me sirve ahora con el pequeño…

        • Responder
          Planeando ser padres
          11 julio, 2014 at 15:00

          ¡No me lo puedo creer! Yo creía que con el segundo ya iba todo rodado y que éramos completamente expertas. ¡Qué rollo empezar desde el principio!

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    Pasuco a Pasuco
    10 julio, 2014 at 09:45

    Que buen saque tiene la bichilla!! El libro no me le he leído, aunque me habían hablado muy bien de el. Yo creo que cada uno tiene diferentes necesidades y si a la bichilla le gusta comer pues enhorabuena! La de disgustos que te vas a evitar!! Esta claro que todos los niños cuando no quieren comer rechazan la comida y si ella no lo hace será que tiene hambre así que adelante! Y oye, a mi también me pasa que mientras ando trajinando por casa limpiando o moviéndome para lo que sea todos contentos pero en cuanto me siento…como se pone! Ni cinco minutos me deja descansar!! Son unos pequeños explotadores! Jajajajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 16:44

      ¿Tú también tienes un pequeño tirano en casa? Ya me siento menos sola. A la bichilla es que le gusta el movimiento una cosa mala, y no quiere reposo nada más que en los ratitos de dormir. La verdad es que es una suerte que se lo coma todo sin hacer ascos ni montar un espectáculo. Claro que hay días que deja algo, pero presupongo que será porque ha tomado más leche o simplemente porque no le apetece, por lo que el asunto no llega a más. Creo que si no hubiese leído estos libros, sí me habría obsesionado con el tema de las cantidades, y si la niña hubiese dejado una cucharada en el plato ya hubiera creído que se me iba a desnutrir. Para alimentarla tranquila sí que me han servido.

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    Mama Blogger
    10 julio, 2014 at 09:53

    Que suerte tienes que la bichilla coma bien!!!! Yo con la mayor no tengo problema, pero con la peque es otra historia… Nunca he leído este libro y me lo compraré a ver que tal es, ya te contaré!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 16:45

      Si ya tienes la experiencia de la mayor ¡no necesitas libros! Aunque claro, si dices que son muy diferentes en este sentido, entiendo que te surjan dudas. Este la verdad es que sirve para que te despreocupes por completo con el tema de las cantidades.

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    unamamaarquitecta
    10 julio, 2014 at 10:05

    El libro está muy bien, yo me lo leí (en el metro) cuando la emperatriz tenía 4-5 meses, justo al incorporarme a trabajar. Es genial que la bichilla coma tan bien, y que siga así!! A la mía la gusta todo salvo la fruta..no hay manera… besos!!

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      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 16:47

      Pues la mía es que no tiene ni gustos ni disgustos conocidos. Todo se lo come con la misma ansiedad ¡como si no fuéramos a darle de comer más veces! Su papá cree que el plátano es la fruta que más le gusta pero yo creo que lo que pasa es que le es más fácil de comer que las demás, pero nunca rechaza nada de lo que le damos. ¡Ni siquiera la coliflor! Que trae a mi madre por la calle de la amargura porque dice que le va a dar gases y que es muy pequeña para eso ¡pero le encanta!

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    Diario de una madre ingeniera
    10 julio, 2014 at 10:21

    Creo que el hecho de que tu hijo coma bien es una de las cosas que mas preocupan, no???? vamos, ya lo veré cuando me toque, pero… si, debe serlo.
    Es una suerte que la bichilla coma bien.

    Yo tengo descargado ese libro de carlos gonzalez que se llama “comer, amar, mamar” que creo que es una mezcla de varios… cuando me quede preñá lo pasaré al kindle y me lo leeré…

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      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 17:00

      Siempre se dice que lo principal es que coman y duerman bie, el resto es accesorio. El de Comer, amar, mamar reúne este libro acerca de la alimentación del bebé, más el de “Bésame mucho” (crianza) y “Un regalo para toda la vida” (lactancia) así es que vas a estar bien surtida.

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    creciendoconmicachorro
    10 julio, 2014 at 10:37

    Jajajaja a mi me pasa como a ti cada día me preocupa más todo lo que come el.fiera. Se come un plato de verdura cómo el mío, luego lomo pollo bacalao o tortilla y luego un yogur y su trozo de pan… Nos va a endeudar jaja! El libro me gusta mucho aunque necesito uno que se titule mi niño no para de comer… Un besazo

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 17:01

      Verás que le vamos a dar ideas a Carlitos y al final acabará publicando otro libro para niños glotones. Porque digo yo que nuestros casos no serán los únicos de bebés que se comen todo lo que tienen a mano.

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    Una mamá muy feliz
    10 julio, 2014 at 10:48

    Vaya zampona tienes en casa!!! este libro tambiñen lo leí en su día y me gustó precisamente por lo que dices, ver el tema de la comida con naturalidad y no preocuparme…de todas formas a mi me pasa como ati, jamás he tenido problema en la comida, UBMF también come muy bien, creo que más que yo…

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 17:08

      Si estoy rezando para que la teta aguante eternamente y así podamos ahorrar… porque con el saque que tiene la bichilla se nos van a ir los euros en comiditas. A veces, a los primerizos, eso de tomarnos las cosas con normalidad es lo que más nos cuesta, por eso yo también creo que el libro es muy útil en ese aspecto.

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    Marta
    10 julio, 2014 at 12:41

    Yo creo que de todos los libros de Carlos González, fue el que menos atención me despertó. A ver, con l’aînée si estaba preocupada porque estaba delgadita, y parecía que no engordaba, hasta una eco le hicimos! pero después ha sido una tragaldabas como su hermana, que esta si que come por dos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 17:16

      A mí me gustó menos el de “Bésame mucho”, pero este, pese a que como de costumbre lo que me encuentro en mi casa es bien diferente a lo que se dice ene el libro, me ha sido muy útil para despreocuparme del asunto y vivir bien tranquila esto de la maternidad primeriza. Porque no todo pueden ser quebraderos de cabeza. Eso sí, de momento la bichilla come mucho y bien, pero puede que en torno a los 9 meses o el año haga ese cambio que sufren muchos bebés y me veas aquí de nuevo contando una versión bien diferente de mi historia (ojalá que no).

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    Un Papá en Prácticas
    10 julio, 2014 at 12:45

    Qué suerte tiene usted, señora 😛 Nosotros cuando pensábamos que Maramoto empezaba a comer, ahora le ha dado por no querer comer nada. Sólo pan y tortitas. Del resto ni hablar. Y le da igual que sean sólidos y purés. Y con la teta igual. La tía es más dispersa… A ver si se le pega algo de la tuya pronto 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 17:19

      Pues sí señor, de momento me puedo dar con un canto en los dientes por el saque con el queme ha nacido la niña. Todo puede ser que en unos meses me haga como con el sueño y se me trastoque también. Entonces mandaré a hacer puñetas todos los libros y mis conocimientos sobre maternidad y dejaré de pensar en traer más bichillos ingratos a este mundo. Pero de momento ¡el asunto de la comida va rodado! Suerte con Mara.

    • Responder
      BuggyMama
      13 julio, 2014 at 17:03

      No os preocupeis!!! El bichito con 9 meses solo tomaba prácticamente teta y ahora come que me asusta!!! Menos mal que no le di triturados, sino tendría una bola en vez de una hija…

      Besos!

      • Responder
        Planeando ser padres
        14 julio, 2014 at 12:50

        ¡Jajaja! Ahora que está a punto de cumplir los 8 meses la bichilla se va soltando cada vez más con los sólidos, y aunque seguimos con los triturados también, lo que quiere es manipular ella la cuchara igual que hace con los trocitos de comida ¡sí que avanzan rápido!

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    mamá puede
    10 julio, 2014 at 16:43

    Pues si quiere comer que coma, tu no la estas obligando a comer.
    Yo te puedo decir que ahora mismo Leo come más que yo, y ahora se esta quedando delgadito, será que lo quema todo

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 julio, 2014 at 17:22

      Desde luego, yo no la obligo pero veo una cantidad tan grande de comida para un cuerpecito tan chico. Menos mal que expulsa un montón en los pañales y ya me quedo más tranquila sabiendo que se vacía de vez en cuando, porque si no yo creo que reventaría. Aunque mi sobrina también es una glotona y desde que comenzó a caminar se le fue quedando un tipín… Será normal.

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