Opiniones

¿Es peor colechar con tu perro o con tu hijo?

Los peligros de colechar con tu mascota o tu bebé

Los peligros de colechar con tu mascota o tu bebé

¿Ya estáis con la boca abierta y tratándome de loca? ¡Ay que ver lo que os gusta criticarme a la ligera! El caso es que la semana pasada, andaba yo leyendo noticias sobre esto del colecho (lo de siempre, votos a favor, votos en contra, abstenciones…) cuando me topé con este notición del diario Libertad Digital. En la sección de Salud, se abordaba una cuestión que yo no sé si alguien antes que la periodista que escribió el artículo se había planteado alguna vez, bajo el titular ¿Es peor dormir con tu mascota o con tu hijo? Lo leí, por encima, me guardé el link y a los pocos días seguía rondándome la cabeza este asunto porque ¿de verdad es posible establecer comparaciones entre el colecho con un bebé y el dormir con tu mascota? Yo de psicología y crianza animal no entiendo nada (de bebés tampoco mucho, que soy primeriza y aún ando manejándome con esto) pero me da que las diferencias deben ser grandes, empezando por el tema de que ni siquiera somos de la misma especie. El caso es que el artículo me caló hondo, y no me ha quedado más remedio que contaros mi drama personal.

1. Soy culpable. Lo reconozco, soy culpable de haber colechado con mi gata durante 8 años mientras vivía con mi madre y hasta que me independicé. Era una gatita que parecía un perrillo faldero: había cambiado la independencia gatuna por un carácter raruno en su raza y dormía con nosotras, se nos subía en el regazo para ver la tele, se sentaba a la mesa mientras comíamos, nos vigilaba desde el borde de la bañera mientras nos higienizábamos, quería beber directamente de los grifos y de nuestros vasos y no del agua de su bebedero, se me tumbaba en el cuello por las noches, dando la sensación de que me hubiese acostado con la bufanda puesta… En fin, que resulta que la criamos con el mismo apego que a un bebé, sin saber entonces nada acerca de la paternidad responsable, ni del colecho ni de todas estas cosas relativas a las nuevas formas de criar. En este artículo que os traigo hoy, sesudos doctores del Departamento de Salud de California (me los imagino un poco como cuando mi paisana Celia Villalobos fue Ministra de Sanidad y presumía de echarle al caldo los huesos del espinazo de las vacas locas) dicen que esto es poco más o menos que un intento de suicidio, por los gérmenes que los animales nos pueden transmitir. Curiosamente yo sobreviví a esto de dormir con mi gata ¡y por no pegarme no me pegó ni la dichosa toxoplasmosis! Con lo bien que me hubiera venido para hartarme de jamón serrano durante el embarazo.

2. Colechar no supone un riesgo para los padres. Al llegar a este punto del artículo ya me entró la risa, porque lo habitual es que la gente contraria al colecho destaque la cantidad de miedos y de trastornos que los progenitores piensan que les pueden causar a sus bichillos al dormir juntos (sin ir más lejos, véase mi post de hace unos días sobre las paranoias del papá de la bichilla en lo que a nuestro colecho por horas de refiere). Pero este mensaje de “Tranquilos padres: dormir con vuestros churumbeles no os va a perjudicar” es la primera vez que lo oigo. Eso sí, a la periodista le faltó tiempo para echar mano de las teorías vigentes y contrarias al colecho.

3. Unicef, la Academia Americana de Pediatría, el British Medical Journal y Estivill. Así, un batiburrillo de gente metida en el mismo saco, porque estas son las fuentes que utilizó la redactora para apoyar su idea de que la muerte súbita y la asfixia rondan a los bebés que duermen con sus padres. ¡Uy, uy, uy! Que se está metiendo en camisa de once varas. Que esta muchacha comenzó hablando de los bichos que tienen las mascotas y de golpe y porrazo, en unas pocas líneas ha saltado al conflictivo ruedo de las teorías anti colecho. Ella no se posiciona, ni de un bando ni de otro, pero sólo hace un pequeño apunte de un defensor de las ventajas del colecho. Vamos, que sí se posiciona.

Yo no sé cómo un titular que al principio me hizo gracia acabó degenerando en una apología del no colecho. Y mira que en esta casa estamos durmiendo juntos por necesidad (no económica, que cuna tenemos, sino necesidad de dormir a cualquier precio, aunque sea metiendo a la bichilla entre nosotros), con lo cual nadie podrá tildarme de defensora radical del colecho, pero desde mi humilde posición como inexperta primeriza me pregunto ¿cómo ha llegado a sobrevivir la mayor parte de la humanidad antes de que se inventara, la cuna, la mini cuna y el moisés? ¿Es que entonces no existía la muerte súbita y la asfixia? Puede que la primera catástrofe sea un invento reciente, pero la asfixia no. Que digo yo que también existiría el hombre (y la mujer) de Atapuerca, gordos y lustrosos que pudiesen aplastar a sus churumbeles mientras dormían y miradnos ¡hemos logrado sobrevivir a los peligros del colecho y llegar hasta hoy!

Por otro lado, el artículo me ha dejado un trauma personal porque nunca me negué a colechar con mi gata y sin embargo preferiría que la bichilla sí quisiera dormir en su sunita ¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? ¡Ay! Cada día me siento peor madre, pero es que el animalito ocupaba mucho menos que mi bichilla y se movía con una delicadeza que esta niña no va a conocer jamás. ¿Qué pensáis de este tipo de artículos periodísticos que acaban desinformando a la gente, cuando su intención era seguramente otra? ¿Se les debería exigir a estos redactores más responsabilidades sobre sus textos?

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53 Comentarios

  • Responder
    ¡Y yo con estas barbas!
    11 julio, 2014 at 08:30

    Nuestro gato también ha dormido infinidad de noches en la cama, y tampoco hemos practicado el colecho con nuestra lechoncilla… así que tu caso me es familiar 😀

    Yo creo que son cosas que directamente ni te planteas… Como dices, un gato es diferente a un perro: no se mueve… apenas molesta y apenas le notas si se queda a los pies. Y cuando uno tiene un crío, creo que efectivamente puede ser el típico ejemplo que se nos puede pasar por alto… el de comparar lo que hacemos con el gato. No sueles caer en ello.

    Y respecto a lo de los artículos… pues básicamente, que de una u otra forma, al final sí que intentan generar opinión, así que hay que tener eso en cuenta.

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:19

      ¡Jajaja! Cierto, yo no hubiese caído nunca en hacer este tipo de comparaciones si no me llego a topar con el artículo de marras. Por muy neutral que se quiera ser al dar una opinión sobre cualquier tema, por un lado o por otro tendemos a dejar ver con cual de las posturas estamos más de acuerdo y yo puestos a elegir ¡prefería dormir con mi gata! Lo del colecho incómodo con la bichilla es cuestión de necesidad.

  • Responder
    Reloj de madre
    11 julio, 2014 at 09:04

    Yo también soy culpable colechamos con la gata. Te entiendo perfectamente en tus preferencias, o por lo menos la parte gatuna la otra aun no la he experiementado.

    La nuestra cuando nos acostamos nos visita y después se va a la arena, al comedero y vuelve antes de que nos hayamos dormido, se pone en medio y ya no la notas en toda la noche hasta que 10 minutos antes de que suene el despertador se baja y va a la arena. En invierno es una estufita maravillosa, no hay nada como ese ser peludo para dar calorcito. La única pega es que si por la noche le acercas una pierda desnuda le da por limpiarla, pero bueno, pasa muy de vez en cuando.

    Yo estoy encantada colechando y estoy segura de que tengo más gérmenes yo que ella.

    Un beso!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:22

      ¡Jajaja! Esa es otra. Mi gata era relimpia, se pasaba el día atusándose y además no salía de casa porque vivíamos en un piso y era imposible que cogiera más suciedad que la propia de la casa. Pues si ya tienes costumbre de colechar con la gata ¡vete haciendo a la idea por si necesitar repetir la experiencia con tu futuro bebé! Porque las comparaciones son odiosas, pero seguro que cuando hayas vivido ambos tipos de colecho y puedas buscar semejanzas ¡vas a preferir la opción de la gata! ¡Es mucho más cómoda y tranquila!

  • Responder
    en paro biológico
    11 julio, 2014 at 09:10

    Hay que ver cuanta desinformación hay por el mundo… Y no sólo en el mundo del bebé, sino en el de las mascotas…Seguro que tu gata la tenias perfectamente desparasitada y con todos los controles veterinarios que se necesiten. Como yo con mi perro.
    Y sobre los peligros del colecho, no lo será tanto si la Aeped y la Oms lo recomiendan, con precauciones. Así que peligroso dormir con mascota o con niño… No mad que con ciertas personas. En fin.
    Seguro que la periodista ni tiene niño ni mascota.

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:24

      ¡Jajaja1 ¡Qué razón tienes en eso de que a veces es peligroso dormir con ciertas personas! Que están los telediarios llenos de gente que veía en su vecino a un chico muy normal y al final acabó haciendo un estropicio criminal con algún miembro de su familia. El desconocimiento de ambas situaciones es lo peor, pero claro, personas (sobre todo padres primerizos y asustones) se encuentran con este tipo de noticias y de datos y no dudarían en abandonar al animalito a su suerte ante la llegada del bebé.

  • Responder
    Padresenpracticas
    11 julio, 2014 at 09:50

    Que exagerados son en estos articulos. Mi perro tiene 7 años y 7 años que dormimos con el. El animalito se pone a los pies y listos. Y eso de enfermedades…si lo vacunas y tienes limpitoningún problema!
    Y el peque, nosotros intentamos que duerma solito.

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:26

      la redactora por lo visto era desconocedora de las obras y milagros de la desparasitación animal ¿qué le vamos a hacer? No se puede nacer sabiendo de todo en esta vida, ni tampoco perder el tiempo en intentar aprender los 4 datos básicos acerca del tema sobe el que se va a escribir. Nuestro colecho con la bichilla nos ha venido impuesto por ella: cuanto más crece más cercanía demanda, y aclaro, al final ha invadido también la cama.

  • Responder
    María Garrido
    11 julio, 2014 at 10:06

    Pues ya que me has tuiteado para que leyera el post allá voy a comentarte jejeje (prepárate).

    A ver, las razones por las que tu gata decidió colechar con vosotros, son de ella no tuyas. Vamos a ir por pasos, si a la gata la criastes a biberón, sólo se improntó con la especie humana, con lo cual es como si fueses su madre gatuna (ojo, con ciertas salvedades, no vayamos a exagerar eh), por otro lado, tenemos la idea de que los gatos son antisociales por naturaleza y no es así, tienen sus formas de comunicarse y relacionarse, y por supuesto, al igual que en las personas, lo hay más y menos sociables, el caso de tu gata es el que la mayoría de propietarios de gatos que no tienen ni idea, desean, un gato-perro faldero. Por otro lado, lo de que los gatos se suban a la cama es más que normal, les gustan los sitios altos y mullidos para dormir (es raro ver a un gato dormir en el suelo). Lo de que le gustase beber del grifo, es una práctica muyyyy habitual en gatos, ellos son muy finolis con respecto a agua y comida, todo les gusta muy fresco, no verás a un gato comerse un trozo de carne podrida o beber agua estancada (ni siquiera un gato callejero), les gusta mucho beber agua corriente (mis gatos se pirran cuando oyen un grifo abierto).
    Lo de que se sienten a observar también es típico de la conducta gatuna, ellos pasan horas observando lo que ocurre a su alrededor, es parte de su etograma, es lo que hacen para cazar, para tener controlado el territorio… Vamos, para «echar el día».

    Lo que vengo a decirte con esto, es que TODO lo que hace tu gata en su vida es absolutamente normal.

    Respondiendo al colecho te diré, que a mi me ocurre igual!!! Nosotras colechamos con Lady Berta porque para poder dormir no nos queda otra, con lo mona que es su minicuna y su cuna!! Pero claro, es que dormir con un gato no provoca tanta preocupación, ni siquiera con un perro!! Tal y como tú dices ellos se mueven con delicadeza y si se cansan de estar en la cama se bajan sin decir ni mú y sin embargo mi hija me tiene la barriga destrozada a patadas y la cara torteada a diario. Así que seré una madre horribleeeeee pero prefiero colechar con mis gatos o con mi perrita pequeña jajajaja.

    Un besote!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:34

      ¡Ay, lo que tranquilizan las palabras de una experta! A mi gata la crió su madre, con la teta, nosotros la acogimos cuando ya tenía 2 meses y era algo independiente, ya comía su pienso y esas cosas, pero hemos estado apegadísimas a ella (mi madre y yo, no sabría decirte quién de las 2 en mayor grado) y claro, era un miembro más de la familia, con sus caprichitos, sus regalos de cumpleaños… ¡La mimaba más que a mi bichilla! Y dormir con ella sólo era una mijita agobiante en verano, porque tenía mucho pelo y daba mucho calor, pero el resto del año no era ningún inconveniente.
      Y luego llegó mi bichilla, y ese aumento progresivo del tiempo de colecho que estamos viviendo. Que menos mal que no invertimos dinero en mini cuna porque entonces ya me habría entrado la depresión completa por tanto dinero mal invertido. Ya veo que Lady Berta tiene las mismas artes amorosas que mi bichilla (patadas a traición y manotazos a mansalva), cosa que una no se imagina cuando ve esas fotos idílicas de bebés durmiendo con adultos ¡que me dan unas ganas de coger al fotógrafo de los pelos para obligarle a que retrate la vida real en esto del colecho!
      Muchas gracias por pasarte a comentar.

  • Responder
    María Garrido
    11 julio, 2014 at 10:25

    Por cierto, se me ha olvidado añadir, que el artículo del diario Libertad Digital, es pura basura. Siento decirlo así pero lo es.

    Lo del tema higiene de las mascotas es algo un poco «manido», está más que demostrado que no transmiten tantas enfermedades, y ojo, lo que comentas de la toxoplasmosis, SOLO podrías contagiarte ingiriendo las heces de tu gato!! Cosa que me parece bastante poco probable!! Basta con lavarse las manos cuando se limpia la bandeja y fin del problema.

    Para las pulgas y garrapatas hace años que existen unos productitos fantaaaaaaasticos que se llaman pipetas o collares y que son efectivos en su mayoría al 99%. Un perro o gato, al que se le mantengan sus desparasitaciones al día, sus baños correspondientes y esté sano no transmite más enfermedades que un ser humano, al revés!!

    Cuidado con estos artículos sin base científica y sensacionalistas porque a veces crean alarma para nada.

    Otro beso 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:40

      Es que la redactora, tanto en el tema de los animales como en el del colecho con bebés tiene lagunas enormes (vamos, lo que creo que no tiene es tierra firme por ningún lado). Porque además de mezclar 2 temas que no tienen nada que ver ha cogido las fuentes que le han salido del alma (o de una mijita más abajo) y ha hecho un revuelto de cosas sin pies ni cabezas pero bastante alarmistas para quien no domine ninguno de los dos temas. Durante mi embarazo, la matrona decía que actualmente se encuentran muchos más casos de embarazadas que cogen la toxoplasmosis por no lavar bien las frutas y verduras (sobre todo las de agricultura ecológica, abonadas con excrementos de animales) que por el contacto con gatos ¡y menos si son caseros!
      Yo no sé los animales de los demás pero mi gata ¡estaba más limpia y pasaba más controles médicos que yo!
      ¡Hasta pronto!

  • Responder
    Anónimo
    11 julio, 2014 at 10:38

    Es que la gente compara cuando no tiene que comparar y cuando tiene que comparar no compara. ¡Hay que ver!
    Bueno, aparte de que el artículo de Libertad digital es una pura basura te diré que estoy totalmente de acuerdo contigo. Una cosa es colechar y otra acompañarse en la cama. No tiene nada que ver una cosa con la otra ni tampoco nadie se muere por ello, al menos que yo sepa, y soy veterinaria.
    Mencionar al Dr. Estivill es como mencionar al diablo. Está más que obsoleto y ya se ha demostrado que sus teorías (que eran copiadas, no de él), eran crueles e iban totalmente en contra del bienestar de un bebé, con consecuencias muy negativas para su salud física y mental.
    Yo creo que la cosa está muy clara, cada uno/a que haga lo que le venga en gana en su cama, mientras eso no conlleve problemas para nadie, bien estará.
    Y si lo que se hace es para descansar mejor, ¡bienvenido sea!
    A mí cuando la gente me pregunta si debe dejar al perro subir al sofá o a la cama les digo siempre lo mismo: lo que tú hagas en tu sofá o tu cama es cosa tuya. Por supuesto, siempre que no vaya a representar un problema para nadie en un futuro, que tu perro no entenderá que lleves 2 años dejándolo subir al sofá y de repente te moleste y lo castigues por ello.
    En fin, cosas de la vida, lo mejor, la naturalidad y la fluidez, sin agobios, que ya se tienen bastante problemas en la vida como para preocuparse por si el bebé o el perro están en la cama.
    Besos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:46

      Dependerá de cómo tenga de limpio cada unos a su animalito ¡y a su hijo! Pero con una higiene básica yo creo que es imposible que los animales transmitan tantas enfermedades, porque si no, no es sólo que nadie dormiría con ellos, sino que ni siquiera nos arriesgaríamos a tenerlos metidos en caso si supusieran un foco de infección tan virulento.
      Supongo que cuando alguien sin hijos piensa en un experto en crianza, Estivill es el primer nombre que le viene a la cabeza (al menos a mí me pasaba antes del embarazo) y piensas que sus teorías son de lo más acertadas.
      En cuanto a lo de la gente que después de consentir durante años a su mascota empieza a marginarla y castigarla (cuando no directamente a deshacerse de ella) por la llegada de un bebé ¡esto debería estar prohibido por ley! Normal que los animales no entiendan el cambio en la reacción de sus dueños ¡es que si a mí me hiciesen lo mismo de un día para otro tampoco lo entendería. ¡Gracias por comentar!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    11 julio, 2014 at 10:52

    Pues parece ser que soy colechadora universal; igual me valgo para mis padres, un bebé, que para un gato, con el que coleché desde que vine al mundo hasta que me fui de casa…y al igual que tu me veía embarazada rodeada de jamones y salchichones por haber sido contagiada por la toxoplasmosis, y ya sabes lo que me comí…

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:48

      ¡Jajaja! La colechadora universal. Pues va a ser que al final esto se trae en el ADN porque ahora que lo pienso yo también he llegado a esto del colecho con la bichilla con bastante bagaje anterior. Para que veas lo bien cuidaditos que estaban nuestro animales que ni la toxoplasmosis nos contagiaron.

  • Responder
    tuspatucosymistacones
    11 julio, 2014 at 10:53

    Cuando vivía en casa de mi madre teníamos una yorki y a veces dormía conmigo, y tan pequeñita que era parecía un muñequito 🙂 Ahora que vivo con MaridoGuapo y tenemos a nuestra Peludins de vez en cuando duerme con nosotros, aunque una bicha de 12kg en la cama molesta un poco… jajajaja Pero en invierno viene muy bien su calor corporal 😛
    Eso sí, del artículo pienso lo mismo que tu…

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:55

      Bueno, pues si tenéis un perraco de 12 kilos con el que practicáis el colecho ¡a lo mejor lo de hacerlo con el bebé no os va a suponer trastorno alguno! Yo ya hacía años que no dormía con mi gata (desde que me independicé) y se ve que había perdido habilidades para el colecho, de ahí que ahora lo practiquemos por necesidad más que por vocación y sensibilidad.

      • Responder
        tuspatucosymistacones
        11 julio, 2014 at 15:58

        Yo cuando me quedo sola, porque MaridoGuapo está de viaje, no puedo dormir si no es con Peludins, ¡no sé dormir sola! Y las siestas juntas en el sofá también 🙂 Aunque cuando llegue el bebé la va a destronar, pobrecita mía…

        • Responder
          Planeando ser padres
          11 julio, 2014 at 16:25

          Uy, ten cuidado con eso porque si el animalito está acostumbrado a esas atenciones, no entenderá que el bebé lo desplace y sufrirá mucho. Sé que hay libros acerca de este tema, si te surgen dudas de cómo gestionar la convivencia entre un bebé y tu mascota.

          • tuspatucosymistacones
            11 julio, 2014 at 16:29

            Sí, ya le estamos acostumbrando a que tenga su propio espacio, antes de que me quede embarazada y antes de que llegue el bebé. Además, su entrenador nos ayudaría en caso de necesidad.

          • Planeando ser padres
            12 julio, 2014 at 10:21

            Ay bueno, teniendo entrenador y todo ya quedáis en buenas manos.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    11 julio, 2014 at 11:16

    Yo poco te puedo decir sobre esto, soy de las que no he tenido mascota en la vida. Es cierto que mis hermanos rescataban gatos por cualquier esquina pero mi madre enseguida llamaba a la Sociedad protectora de animales para que se los llevaran porque con 4 hijos ya tenía de sobra,jaja… En cualquier caso, siempre digo lo mismo, los estudios (el otro día el médico del programa que presento y yo hablábamos de esto) son tendenciosos, todos, porque toman unas variables y olvidan otras, por lo que sinceramente, cada uno q haga en su casa lo q quiera. Lo que si tengo claro es que un gato en mi cama molestaría menos que mis hijos, por el movimiento, básicamente,jaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 16:04

      Yo que he experimentado los 2 tipos de colecho (con gata y con bichilla) te aseguro que un animalito es el paraíso para los colechadores, comparados con los movimientos endiablados de nuestros niños. ¡Es que eso no es forma de dormir! ¿Cómo se puede descansar con semejante despliegue de golpes a traición? Lo de tu madre me parece normal ¡4 niños ya son un trabajazo! Como para tener que ocuparse también de las mascotas. A nosotros mis padres nos dijeron de pequeños que éramos alérgicos a los animales (a todos) y así se ahorraron el darnos más explicaciones acerca de por qué otros niños tenían perros y gatos y nosotros nada. La gata ya llegó cuando yo tenía 21 años y estaba capacitada para ocuparme de ella. Los estudios, las encuestas, ciertas estadísticas ¡todo es factible de ser manipulado por los medios!

  • Responder
    Mama Blogger
    11 julio, 2014 at 11:23

    Lo confieso, yo soy de las que nunca he colechado con ningún animalito, ni perros ni gatos! Prefiero la cama para mi, jejejeje!!!

  • Responder
    Ensancha los pulmones
    11 julio, 2014 at 12:05

    Yo no he practicado «colecho-mascotal» pero si con nuestro pequeño y la verdad es que se mueve un montón, tan pronto está dormido contra mi pecho como me aparece con la cabeza en las rodillas, que yo me quedó «pero, hijo mío, ¿te teletransportas por la noche?» De todas formas quien lea esa clase de artículos debe tomarlo como la opinión personal de una persona sin experiencia, no como la biblia del colecho.

    ^^

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 15:58

      El problema es que hay gente que creen poco más o menos que todo lo que se publica en los medios de comunicación, no es que sea La Biblia, pero sí que debe ir a misa. Y cuando el contenido es tan engañoso y está tan distorsionado como el de este artículo, puede hacer mucho daño a familias que dudan acerca de la convivencia de un bebé con una mascota o de la idoneidad del colecho con un niño. Puede parecer mentira, pero aún hay muchas personas que tienen muy poco sentido crítico respecto a lo que publica cualquier periodista.

  • Responder
    Paula
    11 julio, 2014 at 12:59

    Pues yo la verdad prefiero dormir con mi churumbel a dormir con mi perra. Cuando la perra era más moza (ahora ya tiene 16 añitos y es muyyy anciana), se nos subía a la cama por las mañanas y ahí se quedaba tranquila, en lugar de estar azuzándome para bajarla, así que no me importaba mucho que se subiera. Y alguna noche de tormenta también la he subido, de nuevo cuando era mozuela y todavía le quedaba oído para asustarse con los truenos (ahora la pobre sordita en esto ha ganado mucho). Pero la perra pesa 20 kilazos, no para de jadear y suelta mucho pelo, así que mi enano de 8 kilos y medio por más vueltas que de en la cama y más patadas que me pegue es imposible que me moleste tanto.

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 16:08

      Mujer, es que un animal de ese tamaño en la cama ¡lo que menos te preocupa es que tenga bichos o que te pueda pegar una enfermedad! Lo que peor es que te ocupa media cama, y para esto del espacio en la cama somos todos muy nuestros. En tu caso es que si se metieran en la cama tu bichillo y la perra ¡os tendríais que salir vosotros! Porque yo no sé cómo será el dormitorio de los demás, pero una cama estándar no da para tanta ocupación extra.

  • Responder
    sradiaz
    11 julio, 2014 at 13:18

    Nosotros no colechamos porque SrDíaz duerme muy profundamente e incluso a mi me pegó algún codazo o manotazo durmiendo, y duelen… Así que a la peque mejor la metemos en la cama cuando papá no está.
    Mi gata no durmió nunca conmigo porque no la dejé… Su afán era esconderse entre la colcha o en el armario sobre mi ropa -nunca por la de cualquier otro de la casa- y por la mañana se las apañaba para entrar en la habitación y despertarme a lametazos. La verdad es que creo que en cierto modo tb la hemos criado como a un bebé.

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 16:14

      Por lo menos tu gata no sufrirá con la llegada de la Srta. Díaz, porque no habéis pasado de dormir con ella a alejarla por completo. Nosotros también preferiríamos que la bichilla usase su cuna, pero ya ves, se está haciendo grande y el exceso de entendimiento le hace elegir dormir entre nosotros. Que somo de sueño fácil, profundo y de mucho movimiento brusco pero parece que por arte de magia, cunado la bichilla está entre nosotros ¡la única peligrosa es ella!

  • Responder
    Marta
    11 julio, 2014 at 14:34

    Yo creo que ni peor ni mejor. A mi me hubiera gustado que mi gata se viniera a mi cama, pero prefería ir a la de mis padres. Mis perros… Eran boxer… Alguna vez subían, pero no se quedaban en mi cama.
    Y mis hijas, han colechado cuando han querido. Ahora si vienen por la noche, por pesadillas o porque están malas, en el mismo momento en que me dan un bofetón durmiendo o comienzan a hacer ruido con la boca (algún ronquido), me las llevo a su cama. Y por eso no soy ni peor ni mejor :p

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 16:16

      No mujer, claro que no se es ni mejor ni peor dueño o padre por colechar. Lo que no está bien es desinformar acerca de los beneficios o riesgos del colecho, tanto con niños como con animales. Que hay quien lo plantea como un suicidio higiénico y no tiene por qué ser así. En nuestro caso nos ha pasado bastante como a ti ¡han sido mi gata y la bichilla las que han decidido cuando se colecha en casa! Para que veas, ni siquiera para decidir con quién queremos dormir nos han dejado ni voz ni voto.

  • Responder
    mamaenbulgaria
    11 julio, 2014 at 15:09

    Buenas! Esta mañana he pasado y no he comentado porque como soy alérgica a los animales no sabía qué decir… Pero acabo de entrar para leer los comentarios, y me ha encantado leer las opiniones del resto, en especial la de María 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2014 at 16:24

      María es que es toda una experta en este tema y nos ha abierto los ojos sobre muchos errores acerca de las cosas que creemos saber de la convivencia con los animales y que no se corresponden con la realidad. Pues siendo alérgica ¡por lo menos te libras de que te critiquen por colechar con tus mascotas!

  • Responder
    Una sonrisa para mamá
    11 julio, 2014 at 16:57

    Vaya con la periodista!! Nosotros compartimos los pies de la cama felizmente con Bolita, nuestra gata perfectamente limpita y desparasitada y de momento ni peste bubonica ni nada de nada. Iris duerme en su cunita porque cuando alguna vez la he metido en nuestra cama, no ha querido, y se ha intentado hacer espacio para no tocarnos, no le gusta que la rocemos ….ainsss y menos mal porque ¡no sabía que estaba poniendo en riesgo mi vida! 😉 jajajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      12 julio, 2014 at 10:23

      ¡Jajaja! Sí, esa parte de que un adulto no sufrirá riesgos por colechar con un bebé me ha matado del todo. Oye, pues que sepas que te envidio, porque nosotros atravesamos ahora una etapa de colecho intensivo y diario y empezamos a echar de menos la libertad de nuestra propia cama. Pero ya ves, en esta casa el colecho ha ido en aumento a medida que crecía la bichilla ¡con lo que se mueve y lo que ocupa!

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    Un Papá en Prácticas
    11 julio, 2014 at 18:49

    Menudo artículo. ¡Y por eso le pagan! 🙂 Yo con el perro no he consentido colechar, porque es muy pesado, no para de salir y entrar de la habitación, y al final no hay quien duerma. Con la peque es otra cosa. Por mucho que se mueva… 🙂

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      Planeando ser padres
      12 julio, 2014 at 10:24

      De periodista a periodista: no hay derecho a que por esta acumulación de datos sin sentido esta muchacha cobre algo y yo me vea en casa escribiendo posts gratis ¡qué mal repartido está el mundo! Espérate tú, que sólo faltaría que cuando Mara comenzase a andar ¡entrase y saliese de la cama como el perro! ¡Jajaja! ¡El más difícil todavía para conciliar el sueño!

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    maternidadconcientemonicakofler
    11 julio, 2014 at 20:57

    Me suena a «copiar-pegar, copiar-pegar, copiar-pegar, copiar-pegar, copiar-pegar» jaja

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      Planeando ser padres
      12 julio, 2014 at 10:25

      Mira, pudiera ser. Para mí que ha ido entrando en diferentes webs acerca de ambos asuntos y ha hecho una remezcla de conceptos, teorías y demás muy poco ortodoxa y muy mal documentada.

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    creciendoconmicachorro
    11 julio, 2014 at 23:07

    Nosotros tuvimos gatita hasta poco antes de nacer Cachorro, que se nos puso malita. Pero desde que entró en casa con 3 meses hata el último día durmió entre nosotros, y te aseguro que a mi me encantaba. Y ahora (hasta ahora que se ha independizado) me encanta dormir con Cachorro a mi lado. La verdad, que los titulares podían tener más cuidadito, que tu te tomaste tu tiempo para leerlo y sacar tus propias conclusiones, pero cualquiera que lo lea por encima o no le preste mucha atención… así pasa lo que pasa luego. Un abrazo

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      Planeando ser padres
      12 julio, 2014 at 10:28

      Con mi gata fue igual, desde que llegó a casa hasta que murió hizo lo que le dio en gana y estaba mucho más consentida de lo que pienso permitirle a mi bichilla (ya ves, lo durilla que me he vuelto con la maternidad). El titular hasta lo podría entender, porque una de las máximas del periodismo es ser así de sensacionalistas para enganchar al lector y que se quede un rato a leer todo el artículo. El problema, es que si alguien decide dedicar ese tiempo (como hice yo) y no tiene las ideas muy claras acerca de la convivencia con animales o del colecho con los hijos, puede salir tarumba del todo y con 4 claves mal aprendidas que puede aplicar en su día a día. Y a eso sí que no hay derecho.

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    Sandra_Uky (Sandra Sempere Cobo)
    11 julio, 2014 at 23:16

    Jeje yo la verdad que he intentado practicar colecho con mi gata. Pero es ella la que no quiere sólo quiere dormir a los pies y y sólo aguanta un ratito de nada. En cambio mini Moni le encanta dormir con nosotros. Y ahora se mueve más. No para. Es un culo inquieto. Pero a mí me gusta mucho verla dormir. Y mi gata no puede estar al lado minimoni, ya qque le tira del pelo y no le gusta. Jejeje normal. Pobrecita mi gata! 😉

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      Planeando ser padres
      12 julio, 2014 at 10:30

      Tu gata es de las independientes ¿qué le vamos a hacer? Los bebés y niños pequeños a veces son muy crueles con los animales. ¡Qué lastima! Yo los he visto tirarles del rabo, de las orejas, tratar de meterles cosas en los oídos, corretearlos y acorralarlos hasta atemorizarlos… en fin, que perrerías se les ocurren muchas.. Y mira que los pobres animalitos se resisten a atacar, pero claro, hay unas humillaciones de un nivel que no me extraña que al final acaben tratando de defenderse. Pues sí, mejor que mantengas a la niña y a la gata alejadas.

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    Rosana Alvarez
    12 julio, 2014 at 15:36

    Es que la gente compara cuando no tiene que comparar y cuando tiene que comparar no compara. ¡Hay que ver!
    Bueno, aparte de que el artículo de Libertad digital es una pura basura te diré que estoy totalmente de acuerdo contigo. Una cosa es colechar y otra acompañarse en la cama. No tiene nada que ver una cosa con la otra ni tampoco nadie se muere por ello, al menos que yo sepa, y soy veterinaria.
    Mencionar al Dr. Estivill es como mencionar al diablo. Está más que obsoleto y ya se ha demostrado que sus teorías (que eran copiadas, no de él), eran crueles e iban totalmente en contra del bienestar de un bebé, con consecuencias muy negativas para su salud física y mental.
    Yo creo que la cosa está muy clara, cada uno/a que haga lo que le venga en gana en su cama, mientras eso no conlleve problemas para nadie, bien estará.
    Y si lo que se hace es para descansar mejor, ¡bienvenido sea!
    A mí cuando la gente me pregunta si debe dejar al perro subir al sofá o a la cama les digo siempre lo mismo: lo que tú hagas en tu sofá o tu cama es cosa tuya. Por supuesto, siempre que no vaya a representar un problema para nadie en un futuro, que tu perro no entenderá que lleves 2 años dejándolo subir al sofá y de repente te moleste y lo castigues por ello.
    En fin, cosas de la vida, lo mejor, la naturalidad y la fluidez, sin agobios, que ya se tienen bastante problemas en la vida como para preocuparse por si el bebé o el perro están en la cama.
    Besos!

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    madrexilio
    13 julio, 2014 at 08:29

    Yo he colechado con mi perra y a veces con mis padres, con mi hermano pequeño, con el gato de mamá mientras viví en casa de mis padrs, después coleché con mis novios, con mi marido y con mi hija. Ninguno de los mencionados sufrió ningún tipo de trastorno o enfermedad por dicha causa, pero ve tú a saber qué opina la sociedad-americana-de-no-sé-qué. Respecto a la «periodista», me jmagino que le dieron el siguiente brief: artículo polémico, tema actual y que de ser posible genere discusión y difusión en los mass media. Yo no soy periodista, pero en mis años mozos trabajé en un periódico y aprendí cosas interesantes del oficio, también aprendí que hay periodistas con ética, con ganas de informar y otros que se quieren ganar el pan y ya está.

    Un beso desde Budapest

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      Planeando ser padres
      14 julio, 2014 at 12:37

      Pues porque este periódico no tiene tanta repercusión pero si no creo que el tema sí que hubiera dado para polemizar ¡y bastante! Como no tuvo la muchacha suficiente con arremeter contra los animales domésticos, también decidió desquitarse con el peligro del colecho familiar. Es cierto que tiene derecho a ganarse el pan, como todos y cada uno de nosotros, pero seguro que no le impusieron tantas directrices como para acabar tergiversando tanto el tema. Creo que en su caso, la desinformación es lo que más le ha perjudicado a la hora de redactar la noticia.

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    Piezecitos
    14 julio, 2014 at 15:20

    Que fuerte me parece!!! Que feo que hagan este tipo de artículos informativos que son los que leen la gran mayoría y que estén mal documentados o que cojan posiciones.

    Me parece una comparación muy curiosa y como tu dices…yo tambien me siento malamadre de colechar con nuestra gatita y no con la piccola!

    Esta misma noche hablo con el papi! Jajajajabaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 julio, 2014 at 20:23

      ¡Jajaja! Seguro que a él también le parece de lo más curios esta mezcla de churras con merinas (o de mascotas con bebés). Muchos padres estarán completamente desinformados acerca del colecho, y noticias como esta no hacen más que aumentar esa brecha de conocimiento. Entre que es algo que no está bien visto por una parte de la sociedad y sumado a artículos como estos ¡no colecharíamos ninguno!

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    Eva - actualizando a 2.1
    17 julio, 2014 at 14:04

    Nosotros colechamos los cuatro, Mi marido, mi hija, mi perro y yo.

    Y tan agustico dormimos!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      18 julio, 2014 at 16:22

      Aquí el cuarto será un futuro bichillo, cuando llegue, pero de momento vamos a prescindir de la mascota.

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