Crianza

Yo colecho (IV): bendito chupete y cuna con ruedas

Para el colecho, la cama ¡cuanto más grande mejor!

Para el colecho, la cama ¡cuanto más grande mejor!

Tengo pendiente hablar de por qué elegimos comprar una cuna con ruedas para mi bichilla, y ahora que la niña se ha dado al colecho diario y sin medida yo creí que esta elección iba a salirnos rentable, pero no, todo fue una falta alarma. Como os he ido contando en las semanas anteriores, el colecho con la bichilla empezó en el hospital, prácticamente desapareció al mes y medio y hasta los 7 meses se producía de forma esporádica, con un único despertar de la niña entorno a las 5 de la mañana y no a diario. Pero fue cumplir 7 meses y la bichilla se espabiló. La pediatra ya nos había advertido de que esto podía pasar: que a partir de los 6 meses notan la ausencia de la madre, que saben por dónde anda la teta y no quieren separarse de ella, por lo que algunos bebés se vuelven más demandantes, y además saben que sus padres están ahí cerquita, en la cama junto a la cuna, y hemos comprobado en nuestras carnes que ella no quiere verse excluida de ese entorno. Y así comenzó este último mes, en el que para dormir a gusto en esta casa o se colecha o no se duerme.

1. El cumplemes. Literalmente, el día que la bichilla cumplió 7 meses todo se desmadró. No sé si sería porque de verdad empezó a apretar el calor del verano en junio, o si fue motivado por el inicio de la salida de los primeros dientes, el caso es que la niña dormía plácidamente en su cuna cada noche, pero en cuanto notaba que nos acostábamos, abría los ojos de par en par, reclamaba su teta y ya no había quien la traspasase a su cuna. El papá de la bichilla, que es bien cabezón, hizo algunos intentos durante un par de noches y finalmente se rindió. Porque perdía más de una hora paseándola en brazos para nada: en cuanto tocaba el colchón de la cuna se despertaba ¡y vuelta a empezar con la teta!

2. Aumento de los despertares. Lo de tener que dormir con la bichilla casi era lo de menos, el mayor problema es que desde que cumplió los 7 meses se pasó unas 3 semanas en las que se despertaba casi cada 2 horas. ¡Nosotros no estábamos acostumbrados a esto! Que la bichilla nació durmiendo más horas que un reloj y sin hacer ni un ruido en toda la noche. Y ahora ¿cómo podía ser que al crecer se estuviese volviendo tan dependiente? A mí la respuesta no me quitaba el sueño, porque si la solución pasaba por dar la teta cada 2 horas y colechar toda la noche, buen invento me parecía con tal de dormir. De hecho, su padre ni siquiera se entrada de algunos de los despertares, porque la niña simplemente se removía un poco en la cama, palpaba en busca de la teta, se enganchaba a ella y en 5 minutos estaba plácidamente en sus sueños de nuevo. Ni un llanto, ni un quejido ni ningún otro incordio. La cosa parecía fácil.

3. El peligro. A los pocos días de estar enredados con el colecho nocturno a tutiplén, descubrimos que la bichilla campaba a sus anchas por toda la cama. Se giraba, se ponía bocabajo y se arrastraba como un gusano hacia los pies de la cama. Así, cada vez se quedaba dormida en un trozo diferente del colchón, y yo me daba cuenta porque al volver a buscar la teta lo mismo se liaba a chuparme una rodilla que el hueso de la cadera. El papá de la bichilla temía que en una de estas excusiones los dos nos quedásemos profundamente dormidos y la niña se cayera por los pies de la cama.

4. ¡La solución! Mi madre, la señora que nació sabiendo, me aconsejó que si se despertaba al acostarnos nosotros probase a ponerle el chupete, le meciese un poco la cuna y quizás así se volvería a dormir. ¡Milagro! El día que lo pusimos en práctica el método funcionó a la perfección. Pero su encanto duró una sola noche. Al día siguiente, en cuanto la bichilla se desveló y fui a ponerle el chupete, se volvió loca y comenzó a girar la cabeza y a darme manotazos como si le estuviera intentando poner un ascua al rojo vivo en la boca. Mover la cuna tampoco funcionó, porque parecía quedarse tranquila, pero en cuanto se acababa el movimiento volvía a quejarse con lo cual ¡otra noche más que volvimos a darle al colecho!

No nos quedó más remedio que mentalizarnos en que esta fase no duraría eternamente (yo recurro mucho a esa expresión de que no hay jovenzuelo de 15 años que siga durmiendo con sus padres porque el colecho le haya provocado algún trastorno o vicio grave) y aceptar a la bichilla como dueña y señora de toda la cama. Nosotros nos arrinconamos cada uno en una esquina y dejamos que ella ruede de uno al otro, según sus intereses (teta con mamá, descanso con papá…). En esta última semana parece que los despertares se han vuelto a reducir, de forma que volvemos a dormir más o menos hasta las 3 de la mañana en que se mete en nuestra cama. Después no suele volver a despertarse hasta las 5-6. A ver si es todo cuestión de tiempo y podemos recuperar pronto el espacio. Porque yo soy de las que opinan que el colecho es beneficioso, nos arregla el sueño a todos pero nos quita una cantidad de espacio y de libertad de movimientos… ¡yo necesito esa zona del colchón para acomodar decentemente este cuerpazo que tengo!

¿Tendremos más recaídas de este tipo en el futuro? ¿Vosotros también habéis vivido esto del colecho por etapas con vuestros bichillos?

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35 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    23 julio, 2014 at 09:02

    Mi hijo pequeño también ha pasado por varias etapas; en cuanto le pillo el tranquillo a una, cambia y hay que volver a empezar. Hoy en día nunca sé cuándo me voy a despertar, ni cuántas personas habrá en mi cama jaja! A veces estoy sola si mi marido se ha ido con la mayor, y otras veces estamos los 4 enredados con brazos y piernas por todas partes 🙂

    Si te sirve, a partir de los 3 años mi hija mayor empezó a dormir a pierna suelta toda la noche, y otras madres me han dicho lo mismo, que en torno a los 3 la cosa ya mejora muchísimo.

    • Responder
      Planeando ser padres
      23 julio, 2014 at 16:02

      Ya estoy pensando que mi problema viene derivado de la comparación d emi bichilla con la dormilona de su primita S. que es un lirón. Que va a cumplir los 3 años ahora y lleva durmiendo del tirón desde los 9 meses, con su par de siestas de hasta 3 horas durante el día… Vamos ¡el sueño de toda madre! Y claro, mi bichilla nació y parecía que seguía sus pasos, pero ya ha dejado claro que ni de coña se va a parecer a la prima. ¡Qué asquito de mala genética!

  • Responder
    Layla
    23 julio, 2014 at 10:42

    Nosotros solo hemos colechado en el hospital, de momento. Aunque es pronto para decirlo porque Leire acaba de cumplir el mes de vida =P Pero de momento duerme en su minicuna pegadita a nuestra cama.
    En cuanto al chupete… Yo no quería dárselo por lo menos hasta que cumpliera un mes… Pero hubo una noche, que después de 5 horas intentando dormirla y, en un acto desesperado, se lo pusimos y se quedó frita! No lo necesita siempre y casi siempre lo escupe cuando se queda dormida, pero a ella la consuela muchísimo.
    Espero que sigáis durmiendo bien, con o sin colecho 🙂 El padre de mi niña tampoco se entera de sus despertares… 😛

    • Responder
      Planeando ser padres
      23 julio, 2014 at 16:05

      Yo te aconsejo de que disfrutes de esta etapa buena y ojalá te dure siempre. Yo me confié porque hasta los 7 meses mi bichilla era una dormilona nata, sin apenas despertares por las noches, pero en esas fechas se me estropeó (o empezó a madurar en el tema del sueño, que es la justificación científica que tiene este cambio). Y respecto al chupete, si a ella le alivia ¡úsalo sin miedo! Mi bichilla es que nunca le hizo mucho caso, lo utiliza como un juguete más. Aquella noche que lo aceptó tan bien ya vi mi salvación en el trocito de plástico, pero qué poco me duró el remedio.

  • Responder
    desire
    23 julio, 2014 at 10:48

    Guapa, los despertares a partir de los 6 meses son muy habituales sobre todo porque se establecen nuevas fases de sueño que tienen que aprender a dominar.
    Cuanto mas cerca estés de ella más te reclamará, pero por otra parte más rápido podrás atenderla y más rápido se dormirá de nuevo ella y en consecuencia tu.

    • Responder
      Planeando ser padres
      23 julio, 2014 at 16:07

      Por eso me niego a cambiarla de habitación justo ahora. No quiero pasarme las noches pasillo arriba, pasillo abajo, desvelándome yo constantemente (así de egoísta soy). Puede que ella se durmiese igual a solas y no me reclamase tanto pero de momento no tengo ánimos para hacer el experimento. Quizás en vacaciones…

  • Responder
    nosoyunadramamama
    23 julio, 2014 at 11:15

    Ya sabes que yo no he sido capaz de «colechar» nunca, lo que mencionas de los bebés moviéndose y trepando hasta los pies me tenía la noche en vela. Tampoco es que ellos lo demandaran, los metíamos alguna noche puntual q estaban intranquilos. Además, a los 3 meses empezaron a dormir del tirón en su cuna y así hasta hoy,jeje…y que sigan!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      23 julio, 2014 at 16:11

      Es que la mía se me ha estropeado «de mayor». Antes sí colechábamos de forma puntual, si se despertaba aún de madrugada y queríamos que aguantara un poquito más. Pero ahora esto parece que no tiene vuelta atrás. Poco a poco nos vamos acostumbrando y la verdad es que no nos molesta tanto (aunque sí adquirimos unas posturas extrañísimas y arriesgadamente al borde de la cama) y al menos dormimos muchas horas. Por el momento, es el mejor sistema que hemos encontrado.

  • Responder
    mamiansiedades
    23 julio, 2014 at 11:54

    Nosotros colechamos (con cuna sidecar homemade) hasta justo el día que cumplía 7 meses y a partir de ahí, duerme en su cuna, en su cuarto…eso sí, del tirón nada, seguimos haciendo unas 3 tomas. A eso de las 6/7 de la mañana le llevamos a nuestra cama a lo que nosotros llamamos «intentar que duerma un poquito más» y él «pressing catch» Total que nos pone finos a base de mordiscos, patadas y puñetazos hasta que nos levantamos 😛 La verdad y así sin que me escuche nadie… le echo mucho de menos casi siempre!

    • Responder
      Planeando ser padres
      23 julio, 2014 at 16:14

      ¡Jajaja! Nosotros vamos al revés. Nació sin hacer tomas nocturnas y ahora hace 3-4-5 ¡las que le da la gana! Porque anda pegada a la teta en la cama y yo me duermo y pierdo la cuenta. La bichilla hay días que se mueve más y otros que amanece tranquilita y en su sitio. Las patadas, manotazos, cabezazos arañazos (a los mordiscos aún no hemos llegado) también son habituales en nuestro dormitorio. Pero la verdad es que hasta nos hace gracia y nos hartamos de reír con ella sea la hora que sea. Seguro que lo echaremos de menos cuando se independice a su cuarto.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    23 julio, 2014 at 13:30

    Nosotros hemos pasado por tantas etapas que ya no me creo nada…simplemente le echo paciencia y ya dormirá bien algún día…Por cierto llevamos una rachita que madre mía…y ya con 28meses!!!! esto no se acaba nuncaaaaaaaa????

    • Responder
      Planeando ser padres
      23 julio, 2014 at 16:17

      Mira, por aquí dicen que a los 3 años ya duermen del tirón toda la noche ¡ya te queda menos! Yo espero lograrlo antes o moriré en el intento y por la impaciencia. Al final nos vamos acostumbrando y tampoco vemos que la cosa sea tan dramática. Creo que la actitud a la hora de afrontar estos cambios es fundamental para no generar problemas donde realmente no los hay. ¡En tu casa lo hacéis muy bien!

  • Responder
    Marta
    23 julio, 2014 at 15:34

    Tengo que hacer memoria, porque no recuerdo bien. Sé que ambas han dormido siempre muy bien, y practicamente de seguido la petite, así que… A ver si me espabilo y recuerdo algo.

    • Responder
      Planeando ser padres
      23 julio, 2014 at 16:46

      ¡No te esfuerces! Si no recuerdas nada es porque no pasaría por estos baches de sueño, de lo contrario ¡no habrías podido olvidarlo!

  • Responder
    Mama Blogger
    23 julio, 2014 at 19:46

    Nosotros con la mayor nunca hemos tenido problemas para dormir, vale que los primeros meses se despertaba para comer cada tres horas, pero ya está. Nunca se quejó ni por la salida de los dientes, ni cuando estaba enferma, ni por nada. Vamos un auténtico solete de niña! Pero con la pequeña todo ha sido (y sigue siendo) diferente. Para que durmiera probé de todo.. Y hacer colecho de poco me sirvió porque lloraba igualmente. Hasta que llegó el gran día en que durmió toda la noche!!!!! No me lo podía creer, pero fue ella solita la que se «regulo». Ahora tenemos días que se despierta y otros que no… Pero nada que ver con lo que hacía al principio.

    • Responder
      Planeando ser padres
      24 julio, 2014 at 14:24

      Yo no considero que sean problemas, porque entiendo que es el proceso normal de un bebé, que debe acostumbrarse a estos ritmos de sueños, que demanda comida o compañía nocturna. Eso es lo normal, que se regulen ellos solos, y por muchos inventos e ideas peregrinas que queramos poner en práctica no adelantaremos ese momento. Hasta que llegue el día es que quiera volver a su soledad ¡el colecho está siendo nuestra salvación! Porque tiene varios despertares cada noche, pero muy breves y casi nada molestos.

  • Responder
    Marta
    23 julio, 2014 at 22:21

    Ufffff como.me recuerda esta historia a la mia. Y es dura porque cuando nacen vas presupuesta a no dormir y cuando duermen tanto y del tiron no te lo crees incluso fardas delante de la gente. Y justo a los 6 meses todo cambio!!!! Que horror!!! Momento cumbre a los 8 meses, no aguantaba ni una hora.seguida. Poco a poco y a lo largo de otro largo año los despertares fueron disminuyendo hasta los 18 meses que la metimos en su cama y empezo a dormir toda la noche del tiron, como mucho un par de despertares para beber agua.y a dormir. Mucha paciencia y animo porque nunca sabes.como va a evolucionar el sueño de tus hijos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      24 julio, 2014 at 14:28

      Sí, sí justo así nos ha pasado a notros. Una bichilla recién nacida que dormía del tirón y que a los 7 meses se nos ha desarreglado y ha cambiado por completo. He leído sobre el tema y sé que es habitual que tengan estos cambios en las pautas de sueño porque es parte de su maduración. Unos aprenden a controlar los despertares al año, al año y medio… hay quien llega a los 3 años y aún sigue sin dormir una noche del tirón (espero que no nos pase esto o moriremos de sueño en el camino). Paciencia y a tomar las cosas y el desarrollo de la bichilla tal y como venga.

  • Responder
    Ensancha los pulmones
    23 julio, 2014 at 23:41

    En invierno, Peque dormía en su cunita pero de hace tres meses para acá duerme con nosotros porque no para de llorar (y me leí al amigo Carlos González). Algo que funcionaba era poner un saquito de aroma de lavanda en su cunita templado que al pasar de brazos a la cuna no se despertaba por el cambio de calor.

    ^^

    • Responder
      Planeando ser padres
      24 julio, 2014 at 14:31

      ¡Ay Carlitos! Sus libros ayudan mucho y otras te hunden en la miseria. Lo del saquito caliente no lo había oído pero no creo que nos funciones, porque esta tendencia de la bichilla le ha llegado justo en verano ¡y estamos todos asfixiados de calor!

  • Responder
    Baberos Y Claquetas
    24 julio, 2014 at 02:27

    Nosotros optamos por comprar una cuna de colecho directamente. Vikingo va por etapas de irse solo a su cuna y dejarnos espacio, o pegarse a mí y no dejarme ni moverme. Tiene despertarse de abrir los ojos, mirarnos y seguir durmiendo. Tengo claro que por el momento es una locura cambiarlo a su habitación, si en uno de esos despertares no estamos se pone a llorar como un loco.

    • Responder
      Planeando ser padres
      24 julio, 2014 at 14:36

      El papá de la bichilla sí se plantea lo de llevársela a otra habitación y quiere que le pongamos ya una fecha definitiva de fin al colecho, pero ya le he dicho que yo no pienso andar por la casa de excursión cada noche, y con la de tomas que ha empezado a hacer de madrugada (antes no hacía ni una) que se prepare para calentar biberones de leche materna y vaya él a buscarla cuando la necesite. esto le ha hecho recapacitar y de momento la niña se queda en la cama. Hasta que ella quiera.

  • Responder
    Diana
    24 julio, 2014 at 07:31

    Mi niña desde los 6 meses era pisar la cuna y se despertaba como un resorte y se ponía de pie como si la cuna fuese una prisión. Con la cuna en sidecar cuando lo hace viene hacia mi y se acomoda bajo mi abrazo y listo.
    Desde los 9 meses tengo todo el tinglado montado en mi habitación: la cuna sin barrera atada a la cama, barandilla extra larga de 150 cm a los pies de la cama (me costó 30 euros en Amazon) y 2 chupetes.
    Mi nena empezó a usa chupete a los 3 meses y la verdad es que la calma muchísimo, sino me utilizaba a mi de chupete a todas horas.
    También es de las que se mueve por toda la cama, por eso he puesto la barandilla a los pies, ahora solo tiene 40 cm entre la cuna y la barandilla para caerse, ya tendría que acertar…
    Me dan envidia las amigas que cuentan que desde los 4 meses ya tienen a sus hijos durmiendo solos en su cuna en su habitación… (no tanto porque yo no sabría dejar a la mía sola, pero por lo menos duermen del tirón).

    • Responder
      Planeando ser padres
      24 julio, 2014 at 15:49

      Lo de la barandilla a los pies de la cama de matrimonio es lo que se está planteando el papá de la bichilla, ya que es la única vía de escape que tiene la niña con esto del colecho. El chupete lo sigue usando de juguete o de mordedor (ahora con los 2 mini dientes que tiene le pega unos bocados que va a romper las tetinas) pero para dormir o como sustituto de la teta me dice que me lo ponga yo si quiero, que a ella no la engaño con eso. ¡Ay esos 40 centímetros! Que son muy avispadas y cuanto menos te lo esperes te encuentra el resquicio y por ahí que se te va de cabeza. Vigila, no te vayas a llevar un susto y ella un buen golpe. La mía durmió del tirón en nuestra habitación hasta los 7 meses y ahora mira cómo nos vemos. Aún así, no me quejo de mi situación. Tiene despertares muy breves y hay papás que lo han pasado muchísimo peor que nosotros.

      • Responder
        Diana
        24 julio, 2014 at 15:56

        Jajaja, tengo un cojín a los pies del resquicio de 40 cm por si le da por hacer Misión imposible, por lo menos caerá en blandito!

  • Responder
    Pasuco a Pasuco
    24 julio, 2014 at 14:35

    Como ya te he contado alguna vez, nosotros también colechamos «inconscientemente» y nos ocurrió lo mismo que a vosotros sobre esa misma edad, alrededor de los 7 meses, aunque pensé que en nuestro caso era porque coincidió con el destete, pero lo mismo era otra cosa, vete tú a saber. El caso es que no sé en que momento exacto, pero alrededor de los 10-11 meses una noche no se despertó al ir nosotros a dormir y siguió en su cuna toda la noche. A partir de entonces cada vez eran menos las noches que se despertaba pidiendo su parte de nuestra cama y poco a poco recuperamos nuestro territorio, aunque ahora, a punto de cumplir los 17 meses de vez en cuando se despierta y pide pasarse con nosotros. Como tú dices, no conozco a ningún adolescente durmiendo con sus padres, y llegará un día en que hasta lo echemos de menos!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      25 julio, 2014 at 15:53

      Esa incertidumbre de no saber por qué justo en ese momento nos reclaman, cuando ya nacieron siendo bastante más independientes que otros bebés es algo que me cuesta entender. La gente dice muchas cosas, y el papá de la bichilla se deja influenciar por los comentarios ajenos. Yo soy más durilla para eso, por lo que me da igual si alguien independizó a su hijo a los 2 meses: yo no lo voy a hacer mientras sigamos con las tomas nocturnas porque no me voy a pasar la noche haciendo kilómetros de un dormitorio a otro. Mi madre al principio se negaba a esta idea del colecho y de tanta juntera familiar, pero ahora me dice justo eso, que aproveche esta cercanía que luego crecerá, renegará de mí y lo echaré de menos.

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