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El Palacio de Riofrío en Segovia

Siendo uno de los palacios de Patrimonio Nacional, me dio la sensación de que era un enclave recóndito y hasta desconocido. Cuando uno planea su viaje a Segovia, el Acueducto, el Alcázar y el Palacio de la Granja, aparecen como un destello de clarividencia, como visitas obligadas que nadie en su sano juicio se abstendría de hacer al visitar la ciudad castellana. Sin embargo, hasta poco antes de emprender el viaje, en esta casa no teníamos ni idea de la existencia del Palacio de Riofrío. Para viajar con niños, creo que los palacios y castillos son mucho más entretenidos que los museos, sobre todo si ya tienen una cierta edad y andan encandilados con los cuentos de príncipes y princesas. La decoración de las estancias y las enormes dimensiones del edificio pueden hacer soñar a los niños, y que se crean realmente inmersos en un cuento de hadas. Por otra parte, pese a que no podrán tocar todo lo que querrían, los espacios son amplios, y no se verán constreñidos ni limitados en sus movimientos. Además, el Palacio de Riofrío guarda un secreto que entusiasmará a los pequeños de la casa: el Museo de la Caza, con diaporamas de lo más realista que los pondrán en contacto con la naturaleza propia de España.

1. Ubicación. Lo cierto es que el Palacio de Riofrío está en medio de ninguna parte. A sólo 7 kilómetros de Segovia capital, debes atravesar un enorme coto de caza, de bosque puro, en el que se pueden ver corzos viviendo en libertad ¡y atravesando la carretera! Por lo que hay que conducir despacito y con mil ojos. Una carretera estrecha sube hasta la cima de una colina en cuya parte más alta se encuentra el palacio, con vistas inmejorables pero aislado de toda civilización. Y ya estuvo así desde su construcción.

2. Un poco de historia. Resulta que el edificio fue un antojito de la reina Isabel de Farnesio, la segunda esposa de Felipe V, quien se empecinó en construirse una residencia lujosa y moderna al estilo del Palacio de la Granja. Pero el proyecto quedó paralizado y abandonado cuando su hijo Carlos III resultó ser heredero del trono y ella se trasladó a la corte con él, sin haber estrenado el Palacio de Riofrío. Posteriormente, otros reyes lo utilizaron como pabellón de caza, pero sólo una parte del palacio, quedando el resto sin estrenar ni decorar, completamente cerrado a todo el mundo. Como cotilleo de la prensa del corazón de aquellos tiempos, diré que el Rey Alfonso XII, pasó unos meses de duelo por su esposa María de las Mercedes en el Palacio de Riofrío.

Mi bichilla en el entorno aterciopelado del palacio

Mi bichilla en el entorno aterciopelado del palacio

3. La visita. Nosotros tuvimos la suerte inesperada de realizar la visita completamente a solas. Era un día de agosto, a las 4 de la tarde, y no había ningún turista más en el palacio. Aún así, las visitas al Palacio de Riofrío son siempre guiadas, pues esto está incluido en el precio de la entrada. Todo el personal resultó ser muy agradable y servicial, estando pendientes de nosotros y de la niña en todo momento. La visita se inicia en las escalinatas del palacio, pero al ir con carrito de bebé, la empezamos subiendo en ascensor, en la zona de entrada la Museo de la caza, y desandando el camino hasta el inicio oficial. La duración del recorrido guiado es más o menos de una hora y una vez finalizado no se puede volver atrás ni visitar las estancias a tu aire. En la planta baja del palacio se sitúan las oficinas, entrada y demás cuestiones administrativas, y la primera planta es la zona dedicada a los turistas. De esta, más o menos la mitad del palacio es una sucesión de habitaciones, dormitorios, salones, etc. que ocupaban las diferentes familias reales que se fueron hospedando en él durante sus jornadas de caza. El resto lo ocupa el Museo de la Caza, construido a posteriori para aprovechar esa enorme cantidad de dependencias del palacio que jamás habían sido utilizadas.

4. El Museo de la caza. Consta de una buena colección de diaporamas, composiciones que recrean animales en su hábitat natural y preservados tras un cristal. Mi bichilla se volvió loca al ver esa sucesión de animalitos (muertos y disecados, pero la verdad es que parecían vivos y muy reales) y nos llevamos una gran sorpresa al comprobar la reacción tan feliz de un bebé de 9 meses de paseo por su primer museo. ¡Qué gritos de entusiasmo daba! Las recreaciones estaban muy, pero que muy bien hechas. Y allí había de todo, desde linces, hasta búhos reales, águilas y buitres, corzos, patos… ¡toda una lección de fauna ibérica en unos pocos metros!

5. Precio. Si se compra la entrada de forma conjunta con la del Palacio de la Granja, el precio por persona es de 10 euros. Sale muy a cuenta porque compradas por separado sólo la visita al Palacio de la Granja ya cuesta 9 euros. Tienes 2 días para visitar ambos palacios, así es que no hay que hacer jornadas maratonianas. Y lo cierto es que tampoco se invierte tanto tiempo en conocer cada uno de ellos.

Nuestra visita al Palacio de Riofrío fue tan privada que tuvimos oportunidad de charlar con casi todos los trabajadores, muy agradables, y muy pendientes de la niña. Al ver las piernecitas regordetas de mi bichilla, una de ellas me dijo eso de “¡Cómo se nota que los niños de pecho se crían con otro lustre!” y claro, con tal halago hacia mi bebé y a nuestra forma de crianza ¡la jornada turística era imposible que nos defraudara! En definitiva, aunque poco conocido, es una visita muy tranquila y en un entorno agradable para frecuentarlo en familia.




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2 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    16 septiembre, 2014 at 14:28

    Un palacio entero para vosotros solos!!

  • Responder
    El Palacio de La Granja de San Ildefonso - Planeando viajar con niños
    18 septiembre, 2014 at 07:08

    […] visita completa al Palacio de La Granja cuesta 9 euros, pero si compras la entrada combinada con el Palacio de Riofrío, como ya os explicamos hace unos días, el total será de 10 euros para poder visitar ambos […]

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