Lactancia

Mi lactancia (XI): malos tratos

¡Más dolores en mi lactancia! Arañazos a tutiplén

¡Más dolores en mi lactancia! Arañazos a tutiplén

Sé que el título es fuertecito pero es que esto ya era lo que me quedaba por ver en esto de dar el pecho: los malos tratos hacia mi teta y hacia mi persona en general. Dicen otras mamás que sus bichillos andan tan encadilados con su teta que la acarician y la cuidan mucho. Es su tesoro, que diría el loco pelón de El señor de los anillos. A sus 10 meses, mi bichilla también es una incondicional del pecho, pero me parece a mí que las formas que tiene de declararle su amor eterno distan mucho de ser mimosas, y mucho menos entendibles como muestras de cariño. Yo lo veo como malos tratos puros y duros, y casi como burlas en otras ocasiones. El repertorio de daños causados por mi bichilla desde que los primeros dientes hicieron aparición en nuestra lactancia, es bien variado, tanto en los métodos que utiliza para agredirme como en la gravedad de las secuelas que me ocasiona. Sin más, paso a enumeraros el calvario (unos días más y otros menos) que llevo viviendo durante los últimos 3 meses. Eso sí, el papá de la criatura del demonio también anda preocupado con el asunto, porque esos pechos que antes admiraba en solitario se están convirtiendo en una dolorida masa informe ¿quién dijo que la recuperación o no de la buena salud de las tetas dependía de la genética de cada mujer? Yo creo que más bien depende de los malos tratos que esas mismas tetas hayan sufrido durante todo el periodo de lactancia.

1. Manotazos. En ocasiones, cuando la pongo al pecho, la bichilla empieza a palmearme las tetas con toda la mano abierta, dándome manotazos como si estuviese catando melones en el supermercado. Y así, a guantazo limpio, se pasa la mayor parte de la toma, lo que esta desproveyendo de todo romanticismo esto de la lactancia a demanda. Si bien no es una de sus técnicas más dolorosas, por lo sonoro resulta molesta, ya que no me deja escuchar la tele ni concentrarme en nada. Porque además, como palmea con todo el brazo estirado tengo que ir esquivando para que los golpes no me caigan en la cara. ¡Un primor esta niña! Al acabar la toma tengo todo el pecho colorado como el culo de un babuino.

2.Pedorretas. De esto debería no quejarme, porque hasta tiene su gracia, es indoloro y el único daño colateral es que me deja toda la parte delantera chorreando de babas cuando termina el espectáculo. Aún así, se ve claramente que mi bichilla no tiene mis tetas en un altar, ya que se cachondea de ellas cuando quiere. Por extensión, cuando empieza con la sección de pedorretas, lo mismo me las hace en una teta, que en un brazo, en la barriga o la pierna. Porque le da la risa, se vuelve loca con el sonido y ya no atina para volver a apuntar en el mismo sitio.

3. Arañazos. La culpa de que la niña ande siempre con la manicura hecha unos zorros es mía (su papá ya dejó claro desde su nacimiento que él no se atrevería a cortarle las uñas). Y claro, esta dejadez se ha interpuesto gravemente en nuestra lactancia Hasta el punto de que ahora que le ha dado por arañarme el pecho contrario del que está mamando, se ensaña dando pellizcos y arañazos, clavándome las uñas hasta dejarme toda una maraña de pequeñas cicatrices (algunas incluso con sus perlitas de pus) por todo el escote y alrededores tetiles. Vamos, que ando deseando que llegue la temporada de invierno para tapar semejante estropicio con un jersey de cuello vuelto.

4. Pellizcos y moretones. Los segundos son consecuencias de los primeros, porque la afición de mi bichilla a cogerme las carnes, estirarlas y retorcer el pellejo entre sus mini dedos, ha hecho que tenga el pecho hecho un arco iris, que va desde los tonos rojos de los manotazos, hasta el púrpura de los cardenales recientes, y el amarillo macilento de los que ya llevan días ahí implantados y andan en periodo de recuperación. Por si fuera poco, como vea un pezón libre y volantón, antes de engancharse si quiere hacer una toma, le ha dado por manosearlo y pellizcarlo, como esperando a que el botoncillo cobre vida y se ponga a segregar leche por él mismo. ¡Qué durilla es la lactancia en esta etapa!

5. Dentelladas a traición. Y no me refiero a los mordiscos durante la toma, que comparados con estas otras torturas entiendo como algo inevitable, involuntario y pasajero. Sino a que cuando le viene en gana y no está comiendo, se tira en plan caníbal para hincarle el diente a todo lo que se mueve ¡y aprieta mucho! Como a veces también succiona, los 4 mini dientes y un chupetón tengo marcados en la teta izquierda.

6. Intento de arrancarme los dientes. Sólo los de la mandíbula inferior, ha tenido esa deferencia. Mientras estamos inmersas en plena faena de lactancia si me descuido me mete la mano entera con su dedo índice en forma de gancho y se lía a tirar de todo lo que se topa en el interior de mi boca, cual dentista loco y desaforado. ¡Qué cruz!

Hasta ahora no tenía ni idea de que estos comportamientos pudiesen darse en un bebé ¡que vive pegado a una teta a la que debería venerar! Así es que este nuevo obstáculo en la lactancia me ha pillado completamente por sorpresa. ¿Alguna de vosotras ha pasado por algo así? ¿Conocéis otras nuevas formas de tortura para las que deba ir preparándome en el futuro?

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44 Comentarios

  • Responder
    Irene Lopera
    18 septiembre, 2014 at 07:37

    Madre mía, que bichejo está hecho 😮
    aunque la mía no se queda corta, en cuanto te descuidas estira la mano en forma de gancho y te coge un cacho de la cara, una vez fuertemente agarrado, te lo estira y te lo retuerce hasta dar la vuelta, y da igual donde, el labio, un ojo.
    Al pobre papi le tiene toda la cara marcada. Y da igual que le digas no, ella sigue tan concentrada.
    También hace pedorretas y eso si me gusta, me hace cosquillitas. 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 10:23

      ¡Ay sí! Los labios y ojos deben ser los grandes protegidos porque parece mentira que con esas manitas alcancen todo lo que más duele. El papá de la bichilla también ha vertido ya ríos de sangre por esos arañazos, pero claro, al ser más esporádicos y no dolerme a mí ¡ni me había acordado de ellos para el post!

  • Responder
    ¡Y yo con estas barbas!
    18 septiembre, 2014 at 08:15

    La verdad es que no son comportamientos raros; supongo que la mayoría de críos hacen cosas similares (en mayor o menor medida, claro…)

    Recuerdo, en el caso de la nuestra, las pedorretas, los agarrones, los mordiscos, los manotazos, las palmadas en la espalda… Eso sí, no parecían tan cañeros como los que describes.

    Y fíjate, que hay una cosa que nos llama mucho la atención: tras todos esos meses como única fuente de alimentación, día y noche, cuando acabó la lactancia, en muy pocas semanas, se olvidó por completo del pecho, a tal punto que ni siquiera parecía recordar nada relacionado con eso… Puede mirarlos, y no lo relaciona con nada… como si ni siquiera supiese qué son esas cosas que tiene su madre ahí.

    Así que desconectan rápido. Muy curioso.

    ¡Un saludo, guapa!

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 10:52

      A mí la lactancia me viene genial por lo cómoda que es, lo beneficiosa para el bebé y lo práctico de llevar la comida siempre a mano sin tener que preparar nada. Pero todos daños me hacen pensar que cuando la niña se destete de forma voluntaria mis tetas lo van a agradecer mucho. Y si la bichilla tiene esa amnesia selectiva ¡mejor! No vaya a ser que se quiera reenganchar más tarde.

  • Responder
    Marta
    18 septiembre, 2014 at 09:00

    Jajajaj, al leer el título pensaba que algo malo «de verdad» te había pasado!!! ¡¡Menuda bichillo tienes entre brazos!! de armas tomar!

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 10:55

      Dudé al poner el título del post, porque me pareció muy fuerte, pero esta la paliza más grande que me han dado nunca ¡y espero que acabe pronto! Para que la lactancia vuelva a discurrir por senderos tranquilos.

  • Responder
    Lectora, profe y mamá
    18 septiembre, 2014 at 09:40

    Me permito hacerte una sugerencia, ¡yo, que aún no soy madre! ¡Qué desfachatez! ¿Por qué no te fabricas/compras un collar de lactancia? Hay dos tipos: unos que son como un cordón larguito de algodón (yo me voy a hacer uno con trenzas y nudos de trapillo en mis colores favoritos) y otros con cuentas de madera forradas con ganchillo. Los primeros son muy prácticos para los niños que retuercen la otra teta, tiran del pelo, etcétera; los segundos se supone que cumplen la misma función (aunque a simple vista no se retuercen tanto) y además sirven de mordedor. Una amiga tiene varios y está encantada. ¡Además, son monísimos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 10:59

      ¿Te puedes creer que hasta ahora pensaba que los collares de lactancia eran para entretener a los bichillos chupando bolitas que no fuesen la teta? Pues voy a echar un vistazo por internet a ver si encuentro alguno apañadete y me funciona. ¡Gracias por el consejo!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    18 septiembre, 2014 at 09:43

    Jajajajajajja tienes que encauzar a esa bichilla, llevarla por el buen camino del comportamiento tetil…
    yo tengo la suerte de que UBMF nunca me ha mordido a traición y si, mientras mama de una toca la otra, pero lo hace tan suavemente que digamos es una sensación como cuando me tocan el pelo, me quedo croquiiiiiiii…

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:01

      ¡Hija que suerte! Porque antes no lo hacía, pero lleva un par de meses que me tiene muertecita a palos. Su papá se harta de reír cuando escucha los palmetazos que me pega con toda la mano abierta,pero cuando ve los estropicios de los arañazos ya le cambia la cara ¡que me está dejando las tetas desfiguraditas! Mi madre dice que por este camino vamos a acabar en el programa ese de Hermano Mayor cuando llegue a adolescente…

  • Responder
    yademasmama
    18 septiembre, 2014 at 09:56

    Jajaja… Me suenan todas esas formas de maltrato, jajaj. Lo de agarrar la mandíbula también me pasaba, con arañazos en la encía incluidos, uf. Y los pellizos y tortazos a mano abierta también, qué sufridas somos las madres. Cómo sufrimos en silencio, jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:02

      Encima eso, hay que sufrir en silencio porque casi siempre que nos cae la paliza es en el momento en que queremos que se duerman y claro, porque cierren los ojitos aguantamos lo que sea. Esto de la maternidad a veces tiene estas cosas tan curiosas (y que duelen tanto).

  • Responder
    Padre Friki
    18 septiembre, 2014 at 10:07

    Jaja, mira, te puedo decir que mientras mi mujer da teta, a Mario le da por meterle el dedo en el ojo, o por el caño de la nariz. Pero a lo bestia, hasta lo más dentro que puede. Así que bueno, manotazos no son, pero acaba harta: imagínate la escena de un niño con el dedo en la nariz, mientras toma teta xd

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:03

      ¡Jajaja! Esa también es buena. La nariz se me salva de momento porque le doy el pecho con la cara girada o logro moverla rápidamente antes de que me alcance, pero de nariz para abajo todo es susceptible de ser atacado durante la toma.

  • Responder
    Mama Blogger
    18 septiembre, 2014 at 10:16

    Tu bichillo esta incontrolable, jajajajaja!! La verdad es que todo lo que has dicho me suena y mucho… Sobretodo lo del dedo a modo «gancho» que se lleva todo por delante. A mi una vez mi peque me pegó un arañazo en la lengua que me salió sangre y todo!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:04

      ¿Qué me dices? ¿En la lengua? A nosotros ya nos ha salido sangre de todas partes pero mira, la lengua aún la tenemos a salvo. Aún así,el papá de la bichilla es el que más ha sangrado por estas «caricias» de la niña.

  • Responder
    Gestando una idea
    18 septiembre, 2014 at 10:17

    Jajaja. Perdona que me ría, pero madre mía la que tienes liada en tus pechotes. Lo de las pedorretas me ha hecho tela de gracia xD.

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:09

      Las pedorretas son lo mejor, pero el resto de maldades me tienen con el entreteto hecho un Cristo.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    18 septiembre, 2014 at 10:45

    jajajajaja La bichilla es del clan de Maramoto! Tiene a la mamá jefa frita y llena de moratones y arañazos. Paciencia, compañera. Y a unas malas, denuncia los malos tratos 😛

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:10

      En la nevera de la casa de mi padre recuerdo que teníamos colgado un imán para denunciar los malos tratos a mujeres, pero si a guardia civil ya se ríe delos hombres que llaman y son maltratados por sus mujeres malas ¿cómo me iban a mirar a mí cuando acusase a la bichilla de estas fechorías? Seguro que acabarían por no creer mi historia y se llevarían a su papá.

  • Responder
    clauminera
    18 septiembre, 2014 at 11:01

    Jaja, que identificada me siento! En todos y cada uno de los ptos, justo esta mañana creo que he tenido un poco de cada. Y encima el muy bicho cuando me muerde y yo pego el alarido, se echa a llorar como si el agraviado fuese el, y claro, a darle mimitos que toca, vaya morro.

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:12

      Yo no grito nunca (así de sufrida soy) pero en alguna ocasión reconozco que por el dolor la he apartado bruscamente ¡y encima su padre casi me mata! Cómo se nota que a él no le está doliendo el ataque.

  • Responder
    mamaenbulgaria
    18 septiembre, 2014 at 11:21

    El mío hace lo mismo, pero él ha expandido su territorio a mi cara, mis costillas y mi barriga, estoy hecha un mapa jaja! Y también me da cabezazos en la mandíbula. Lo bueno es que una se acostumbra. Y las pedorretas son graciosas 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:17

      Yo de tetas para arriba lo tengo todo a tiro, pero la barriga, costillas, y demás no son de su devoción. Por los cabezazos no le ha dado (todavía) pero alguna forma habrá de quitarles estas costumbres y de que no tengamos que acostumbrarnos, que duele mucho. Sí, las pedorretas son graciosas: nos pegan una somanta de palos primero y luego nos hacen reír con las pedorretas ¡se las saben todas!

  • Responder
    Diario de una madre ingeniera
    18 septiembre, 2014 at 11:46

    Te he imaginado maltratada por tu hija y me ha dado risa…jajaja! lo siento, pero la imagen es divertidísima! Los collares de lactancia no te sirven para que se despiste???

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:19

      Verás cuando a ti te agarre tu futuro bichillo con esta mala leche como no te ríes tanto ¡jajaja! Sí, me han dicho lo delos collares en un comentarios anterior, que no tenía ni idea de que pudiesen serla solución. En un ratito me pondré a elegir uno a ver qué tal me funciona.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    18 septiembre, 2014 at 15:05

    Lo de tocar la cara lo hacen también los de bibe o meterte el dedo en la boca o nariz,jaja… según van creciendo, juegan con cualquier cosa que caiga en sus manos, y eso incluye pechos, narices y lo que sea…Pero vamos, yo tengo claro que, a esas alturas, ya no estaría dando pecho con semejante percal. Si para mí ya resultaba incómodo y doloroso cuando eran recién nacidos, ya t digo yo q no paso por los mordiscos y demás, q va!! ya me conoces, lactancia sí, pero siempre que a la madre no le resulte un trance… y si no, bibes… Y con el tercero, daré el pecho, y si veo que duele o que con los tres no doy a basto, pues eahhh, al bibe,jejeje

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:21

      Claro que los de biberón harán igual,pero seguro que con 10 meses ya se lo agarran ellos solitos y más de una madre no los acunará de esta forma para que se lo tomen, mientras que con el pecho ¡es inevitable! Con el biberón te puedes tapar con la ropa ¡y con un pasamontañas si hace falta! ¡Jajaja! Pero las carnes del escote y el pecho, por mucho que las cubras al dar la teta acaban encontrando el recoveco por el que torturarnos. Y duelen, sobre todo con lo bruta que es mi bichilla. Yo te deseo con el tercero una lactancia larga, feliz y nada dolorosa. Pero estate atenta que esta fase de los malos tratos llega sin avisar.

  • Responder
    Sra. X
    18 septiembre, 2014 at 21:15

    Jajaja madre mía! Tendrían que declarar la lactancia deporte de riesgo leyendote a ti! Habéis probado a entretenerle las manos con algo?? Yo no tengo ni idea, pero por ayudar…jeje. Besos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:22

      Ya me han dicho que para entretenerles las zarpas son recomendables los collares de lactancia ¡y yo sin enterarme!

  • Responder
    sradiaz
    18 septiembre, 2014 at 22:29

    Mi peque está en plan amor con su teta, la acaricia con suavidad, rie a carcajadas cuando la ve y un día incluso le dijo hola – Sr Díaz está de testigo. Pero también hubo días de manotazos y de chupar donde no era y casi hacer un chupetón. La cosa va por semanas…

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:24

      La virulencia de los ataques de mi bichilla han empeorado con la edad. Hasta los 7 meses vivíamos en esa situación idílica que describes, pero desde que se presentaron los primero dientes en nuestras vidas y ella descubrió el pezón ¡no para de torturarme!

  • Responder
    Baberos Y Claquetas
    18 septiembre, 2014 at 22:45

    Esta Bichilla es una niña terremoto, yo no se que decirte Vikingo se destetó solo pero le encanta pellizcarme los pezones, si estoy durmiendo o en medio de la calle mejor y encima se ríe el jodío. Besos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:25

      Los pezones ahora le llaman muchísimo la atención. Antes no se había fijado nunca en ellos, pero desde hace unas semanas, incluso para en medio de la toma para manosearlos y darme pellizcos, como no. Y dices que el tuyo ¿aún estando destetetado sigue con estas agresiones? Pues yo creo que por ahí si que no paso.

  • Responder
    creciendoconmicachorro
    18 septiembre, 2014 at 23:12

    jajaja que cañera tu niña! Cachorro también tiene predilección por mis dientes, cuando lo tengo en brazos o estamos jugando tumbados se dedica a explorarme la boca con sus deditos intentando salvar algo jaja- un abrazo y ánimo

    • Responder
      Planeando ser padres
      19 septiembre, 2014 at 11:27

      ¿Tú crees que nos habrán salido futuros dentistas? ¡Qué afición por las dentaduras ajenas! Bueno, y mi bichilla también por la propia, porque ese dedito en forma de gancho se lo aplica así misma y se da unos tirones que me asunta, porque lo hace con tanta fuerza que parece que se quisiera arrancar un diente de verdad.

  • Responder
    Madreyautónoma
    19 septiembre, 2014 at 15:42

    Hola! Es la primera vez que comento aquí, me parece muy interesante tu blog y además, M. es casi de la misma edad que la tuya (tiene ahora casi 10 meses).
    Yo lo de los mordiscos en la teta lo dejó de hacer porque yo pegaba un grito que al pobre lo asustaba, no podía evitarlo, ¡qué daño hacen los jodíos! Yo intento evitar que coja del otro pezón mientras mama, siempre lo tengo tapado y procuro que juegue con mi mano, con la camiseta o con el tirante del sujetador

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 septiembre, 2014 at 22:18

      Pues muchas gracias por animarte a comentar por primera vez. Con el verano y los escotes ¡es que me pilla todo lo que quiere a traición! A ver si ahora con el otoño se regula la cosa, pero oye que he empezado a usar uno de esos collares de lactancia y parece que funciona. A ver si esta mala racha acaba por fin con este trasto.

  • Responder
    másqueelprimerdía
    19 septiembre, 2014 at 15:47

    Ay la bichilla! Me ha dolido hasta a mi leyendo lo que describes!!
    Espero que prontito se termine esa etapa, porque no hay tetas que resistan semejante tute…

    un besito!

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 septiembre, 2014 at 22:20

      Eso digo yo, que es mucho trajín y mucho dolorcito para dos inocentes tetas. Aunque seguro que como todo en la lactancia, y la crianza se acaba pasando el sufrimiento.

  • Responder
    Arantza
    17 noviembre, 2015 at 15:27

    Hola, los collares de lactancia son el gran aliado para evitar los tirones de pelo y pendientes, los arañazos y demás cositas que nos hacen nuestros peques durante la lactancia y el porteo. Pero no vale cualquier material, ya que van a ser babeados y manoseados por los pequeñines, por lo que es importante que sean materiales seguros y de gran calidad. Es por ello por lo que os invito a pasaros por mi página de Facebook, en la que ofrezco collares y más cosillas para los peques con materiales homologados y libres de sustancias nocivas. Artesanal, seguros y 100% personalizable a tu gusto, pregúntame sin compromiso.

    • Responder
      Planeando ser padres
      17 noviembre, 2015 at 16:20

      Ya no la puedo engañar con un collar, porque sabe bien lo que quiere, aunque hemos tenido varios cuando era más pequeña. Dejo tu comentario por si puede ayudar a alguien, pero que sepas que no es bonito eso de insertar links de negocios en blog ajeno (la gente te puede coger manía y marcarte como spam).

      • Responder
        Arantza
        22 noviembre, 2015 at 19:47

        Hola, perdona, no era mi intención molestarte, lo mío no es un negocio, me dedico como algo puntual de artesana, solo era poner mi granito de arena sobre la calidad de los collares de lactancia, que no vale cualquier cosa. Por favor, borra el mensaje porque yo no puedo hacerlo. Te reitero mis disculpas

        • Responder
          Planeando ser padres
          23 noviembre, 2015 at 22:03

          Tranquila entonces mujer, es que si supieras la de gente que aprovecha la coyuntura para el autobombo…

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