Ocio y viajes

Baños públicos y cambiadores para bebés ¡esa gran odisea!

Después de recorrernos España de punta apunta, y dar algunos rodeos por el interior, durante las vacaciones de verano con una bebé de 9 meses, hay un tema que no me ha dejado indiferente. Vamos, que me ha marcado profundamente durante nuestro periplo, y no es otro que el estado de los cambiadores para bebés en las áreas de servicio, restaurantes, bares y demás establecimientos público de nuestro país. Lo cierto es que hasta este viaje, pocas veces había tenido que hacer uso de los cambiadores en baños públicos, e incluso nos habíamos apañado mejor cambiando los pañales directamente en el carrito o en el asiento trasero del coche. Pero la niña ya tiene mucha movilidad, se echa a rodar en cualquier momento y para evitar el riesgo de dañar y apestar tapicerías de difícil limpieza, no nos ha quedado más remedio que arriesgarnos en el incierto juego de averiguar el buen, mal o pésimo estado en el que se conservan estos elementos.

1. ¿Habrá o no habrá cambiador? Aún hoy es posible que algún establecimiento ni siquiera se haya planteado la necesidad de instalar cambiadores para bebés en alguno de sus baños. Es una especie de lotería en la que la suerte te lleva a elegir un lugar donde comer, o parar a descansar un rato, y mientras te vas acercando al edificio en cuestión, vas cruzando los dedos para que tenga cambiador. Esté en el estado que esté, pero al menos que tengas un lugar elevado para adecentar a tu bichillo de la mejor forma posible.

2. ¿Siempre en el baño de mujeres? Esto es completamente discriminatorio, porque al menos en esta casa creo que puedo asegurar que el papá de la bichilla ha cambiado tantos o más pañales que yo desde que nació la niña. Pero cuando sales a la calle ¡olvídate de la igualdad y del reparto de tareas entre ambos progenitores! Si encuentras un local con cambiadores para bebés, estarán instalados en el baño para mujeres, y con un poco de suerte en el de minusválidos, que suele ser unisex y así puedes delegar la tediosa tarea al menos por una vez. ¿O no? Porque al ser tan frecuente lo de la instalación en el baño femenino, al final siempre suele ser la madre la que inicia el recorrido hacia la búsqueda del cambiador, por lo que si al final resulta que estaba instalado en un espacio no comprometido ¡le va a tocar a ella igualmente la faena! Durante las decenas de paradas de este viaje, sólo en un área de servicio encontramos una zona específicamente habilitada para bebés. Un baño propio con lavabo, cambiador y hasta decoración infantil en las paredes. Apestoso y lleno de moscas, pero ya es un paso hacia la popularización de un espacio propio para los bebés.

3. Modelos de cambiadores. Lo más habitual es que sean esa especie de mesa plegable que está atornillada a una pared del baño. No es mal sistema porque está situado a una buena altura para no tener que forzar la espalda, pero no suelen estar nada higiénicos. Sólo el color ya delata la de años que llevan ahí instalados y la de pocas veces que les habrán pasado un trapito por encima. Tienen una correa para atar a los bebés y evitar que echen a rodar en un despiste y acaben en el suelo (siempre en peor estado de suciedad que el propio cambiador), pero nadie en su sano juicio osaría tocar semejante elemento churretoso. Suelen estar sucias a más no poder. Algunos de estos modelos no quedan completamente horizontales, por lo que el bebé suele rodar hacia la pared y esto complica aún más la tarea del cambio de pañal. Tampoco suelen tener habilitada una zona cercana que haga de repisa para dejar las cosas: pañales, toallitas, ropa, etc. y así proceder de una forma más rápida y cómoda. En su origen, parece que se idearon para albergar en su interior un espacio hueco que dispensase una especie de pliegos de papel para que no tener que depositar a los niños directamente sobre el plástico mugroso. Pero nunca, jamás, he visto que esos papeles hayan sido repuestos. Yo he optado por llevar cambiadores desechables porque me da pena utilizar el cambiador de tela que mi cuñada la artista nos regaló con la canastilla del bebé.

4. El quiero y no puedo. En otros locales he visto que han optado por no instalar estos cambiadores e improvisar una superficie lisa cualquiera para poder realizar el cambio de pañales. Generalmente suelen utilizar el mármol que rodea a los lavabos, y sí, son espaciosos y con más de un metro de territorio, pero muy duros para depositar al bebé y lo peor, casi siempre suelen estar mojados. Cuando no están chorreando por la cercanía de los propios grifos, lo están porque a alguna cabeza pensante se le ha ocurrido situarlos justo debajo de esas máquinas infernales que soplan aire haciendo un ruido insoportable para secarse las manos. El peor que me he encontrado era una placa de mármol suspendida en medio de ninguna parte, de medio metro de largo y no más de 30 centímetros de ancho, por lo que mi bichilla se me escapaba por todas artes y además tuve que estar haciendo malabarismos con el bolso.¡Una odisea!

Del mal olor, las moscas, los charcos de agua y demás falta de higiene, mejor no hablo y me lo guardo para mis adentros. Pero en el siglo en que estamos ¿no se podría mejorar este tema para facilitarle la vida a las familias que viajamos con niños?




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10 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    22 septiembre, 2014 at 21:22

    Yo tengo muchos problemas para encontar sitios con cambiador por aquí. Las instalaciones comunistas no incluyen nunca cambiadores!
    Esas cosas de plástico plegables son un asco y ya no puedo poner ahí a mi bestia de 12 kg con lo que se mueve, así que a veces toca cambiarle sobre mis rodillas, sin mucho glamour pero bueno.. 🙂

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      24 septiembre, 2014 at 19:10

      ¿Y eso? ¿Es que las comunistas no tenían bebés? Pues la bichilla hasta ahora e quedaba bastante quietecita en el cambiador, pero hace un par de semanas se echa a rodar y se levanta como si estuviese haciendo abdominales, así es que en próximas salidas me veo como tú: con cambios en las piernas o en el carrito. ¡Para lo que hemos quedado!

  • Responder
    Marta
    23 septiembre, 2014 at 09:19

    Y tanto que es una odisea. Yo hace mucho que no los uso, pero cuando había un cambiador que estaba decente, acudía siempre a ese sitio.

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      24 septiembre, 2014 at 19:12

      ¡Jajaja! Es buena técnica pero cuando vas en coche a atravesar territorio con destino lejano ¡no se puede volver atrás!

  • Responder
    Esther
    23 septiembre, 2014 at 14:35

    Tal y como dices, la mayoria son un desastre. Sucios, mojados, en malas condiciones… Mas vale cambiar al bebé en el carro que en esos cambiadores. Como dato curioso, este verano por Francia además de cambiadores para bebé (mas o menos en las mismas condiciones que los de aquí) había adaptadores para wc para niños. Una buena idea, desde luego, no me fijé en las condiciones en las que estaban por eso. Aunque si siguen la norma del cambiador, mal vamos.

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      24 septiembre, 2014 at 19:14

      Pues lo del adaptador me parece buena idea, pero si los tienen en las mismas condiciones poco higiénicas que los cambiadores ¡apaga y vámonos! Para cuando ya se pueden sentar en el váter, vi una vez un invento que era como llevar contigo tu propia tapa con unas bolsas de plástico desechables para tratar de reconventir un lugar asquerosete en algo al menos útil.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    29 septiembre, 2014 at 16:35

    la verdad es que da mucha pena el tema de los cambiadores y a veces incluso mucho asco como los tienen.
    Yo siempre me llevo mi protector porque me da repelus dejar a la peque allí encima.

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      30 septiembre, 2014 at 23:13

      Bueno, es que dejarlas sin nada es impensable,pero es que aún así ¡yo temo por la integridad del cambiador que me hizo mi cuñada! Por eso llevo algunos desechables, y no dan para más de un uso con la de roña que hay en estos muebles.

  • Responder
    Besalú. El pueblecito medieval - Planeando viajar con niños
    16 octubre, 2014 at 07:07

    […] Facilidades. Algo que me gustó de Besalú es que disponen de baños abiertos al público ¡y con cambiador para bebés! Baños que además son unisex, por lo que por primera vez desde que el mundo es mundo, y desde que […]

  • Responder
    Áreas de servicio para familias
    23 julio, 2015 at 08:50

    […] una tortura durante la época estival. Al haber tenido conciencia de la existencia de Airea, y tras nuestros descalabros con los cambiadores, salas para bebés y demás equipamiento de otras áreas de servicio durante nuestras vacaciones […]

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