Ocio y viajes

Viajar sin niños ¡mea culpa!

Antes de ser madre, incluso durante el embarazo, pensaba que cuando naciese mi bichilla querría ir con ella a todas partes, que no existirían actividades que quisiera hacer sin su presencia y que seríamos una unidad inseparable hasta que la niña entrase en la temida adolescencia y comenzase a renegar de sus padres, de su familia y hasta del ADN que le hubiéramos heredado. Sin embargo, aún no ha cumplido ni el año y esta misma semana lo tengo todo preparado para darme a la fuga y abandonarla a su suerte. Con su padre, con su abuela y con un cargamento de leche materna congelada, su comida complementaria preparada y todo lo que pueda necesitar por si empieza a añorarme. He decidido que voy a vivir en mis carnes la experiencia de una mamá primeriza que va a viajar sin niños. La propuesta surgió sin haberlo planeado: me han invitado a pasar un fin de semana en un evento en Granada, en el que todo está organizado para que se pueda acudir en familia, con un acompañante que vigile a mi bichilla cuando yo esté realizando las actividades programadas durante el viaje. Pero los astros se han alineado en nuestra contra y el papá de la bichilla tiene que quedarse obligatoriamente en Barcelona por trabajo.Mi madre se niega a montarse en un avión para acompañarme con la niña (le dan pánico las máquinas voladoras) y yo quiero salir de casa y relacionarme tras casi un año entre paredes y juguetes. En definitiva: que me voy sola pese a que no paro de darle vueltas a la cabeza a todos estos asuntos.

1. Viajar sin niños y los preparativos previos. No hablo de mi maleta, porque al ir sola estaré una noche fuera de casa. Cogeré un avión a medio día el viernes y el sábado sobre las 10 de la noche estaré de vuelta. Vamos, que estaré lejos poco más de 24 horas. Aún así, para dejar a la niña bien surtida ya llevo una semana extrayéndome leche, preparando tuppers con su comida para que quienes la cuiden lo tengan todo fácil y sólo deban descongelarla, y haciendo listas mentales de toda la ropa, complementos y entretenimientos que debo ir llevando a la casa de mi madre para que a última hora no se me olvide nada imprescindible.

2. ¿Quién cuida de tus churumbeles cuando decides viajar sin niños? Pues aquí va a haber un reparto entre el padre de la criatura, que básicamente se ocupará de ella a la hora de dormir de noche, porque la mala suerte ha hecho que esté súper atareado toda la semana con un evento de su empresa, y mi madre. Ella va a ser quien cargue con mi bichilla la mayor parte del día: le tocará darle de comer, lograr dormirla para la siesta, darle la merienda, darle la cena, el desayuno, la comida del día siguiente y la mayor parte de las tomas de biberón. Entre las dos tienen muy buena relación y se entienden fácilmente, y mi madre hace gala de una pachorra pasmosa para el cuidado de los niños (se nota que durante 13 años trabajó con recién nacidos y de ahí en adelante no hay edad que se le resista, ni contratiempo que la altere). Vamos, que va a estar mejor atendida y por personas que la van a vigilar más y mejor de lo que yo lo hago habitualmente.

3. El sentimiento de culpa al viajar sin niños. Esta es la peor parte. Mi niña es muy poco demandante. Se entretiene con cualquier cosa, no suele extrañar ni a las personas ni los lugares, come bien, duerme bien, nunca se ha puesto malita. Vamos, que dentro de la categoría de bebés de 10 meses me ha tocado el premio gordo y la niña fácil. Pese a todo, temo que pueda rechazar la leche congelada (no lo ha hecho nunca, pero la inseguridad está latente). Que sea consciente de que están pasando muchas horas sin verme y se altere. Que quienes la cuiden no logren hacerla dormir, porque tienen la leche pero no la teta. Que llore y no tenga descanso ni consuelo. Que se desvele de noche y su papá no logre tranquilizarla sin el pecho y no reposen ninguno de los dos. Que se caiga o le pase algún tipo de accidente de los que son tan frecuentes en los niños (y de los que hasta ahora nos hemos librado) y no poder volver para ocuparme de ella. Y lo peor ¡que mientras ella sufre yo estoy de parrandeo en la otra punta del país!

Y pese a todo ¡voy a viajar sin niños! Porque creo que me hace falta empezar a confiar en mi familia y en sus capacidades para cuidar de la niña en caso de verdadera necesidad. Porque este es casi un viaje de placer, al que podría renunciar sin consecuencias graves, pero que me hace mucha ilusión y creo que me va a venir bien para saber que es posible vivir separada de mi bichilla y que ella no me eche en falta. Que voy a poder dormir una noche del tirón (algo que no hago desde que ella cumplió 7 meses) si mis remordimientos de conciencia y mis sentimientos de culpa no me atrapan y me hacen pasar en vela esas horas nocturnas. Y porque quiero desconectar un poco de la maternidad durante 24 horas al día, y relacionarme con otros adulto, y hacer cosas de adultos aunque sólo sea por unas horas. Y después coger el avión y volverme a casa, desando que mi bichilla aún siga despierta cuando llegue y pueda darle la teta acumulada de todo el día, para sentir que no se ha olvidado de mí y que pese a la separación momentánea, nuestra crianza va a seguir siendo como hasta ahora. Sólo estaré fuera una noche, pero me paro a pensar en las mamás que tienen que viajar por trabajo habitualmente y se me hace durísimo imaginarme en esa situación. Y aún así, no hay quien me quite el sentimiento de mala madre por viajar sin mi niña.




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4 Comentarios

  • Responder
    Peter
    29 septiembre, 2014 at 07:18

    Que exageración, no? Lo cuentas como si fueras a la guerra y solo es un viaje de 24 horas!!! Que si leche, que si repartir las tareas, que si culpa. Relájate y disfruta mujer!

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      30 septiembre, 2014 at 23:12

      ¡Se intentará! Debe ser que las madres primerizas vivimos con esta incertidumbre hasta que vamos,lo hacemos y volvemos. Luego comprobamos que el mundo no se ha acabado y ya salimos con más naturalidad.

  • Responder
    marilia
    4 octubre, 2014 at 18:31

    Te entiendo muy bien cómo mamá primeriza!! Suerte tienes que tu bichilla coja el bibe porque el mío va a pasar de la teta a la leche con cola cao!!imposible para mí dejarlo aunque quizás tenga que acabar dejándolo en el futuro en casa de mi madre para destetarlo a la noche..irme de viaje.. No es viable porque mi nene es de alta demanda y duerme muy mal aunque siempre que lo he dejado unas horas con mi madre ha dormido mejor esos ratos…a pasarlo bien!!que nos lo merecemos cómo mamis

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      7 octubre, 2014 at 22:02

      Pues esta ha sido la primera vez que se ha negado a tomarse los biberones de leche materna. Ni con biberón, ni en vaso, ni con cuchara,ni con pajita ni en su botellita de agua. No ha habido forma de que tomase más s de un par de sorbos. Por el contrario, se ha hartado de comer de lo lindo, así es que una cosa compensará la otra, y como cuando volví llevaba 13 horas sin extraerme leche ¡menudo banquete se pegó!

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