Crianza

Los volteos de la bichilla

Así anda mi bichilla hocicando por sus volteos a traición

Así anda mi bichilla hocicando por sus volteos a traición

Vaya por delante que pese a las alarmistas advertencias de que un día la niña se nos echaría a rodar, gatear o realizaría cualquier otro movimiento que daría con sus huesecitos y sus carnes en todo el suelo, 10 meses después de su nacimiento me alegro de anunciar que somos los orgullosos papás primerizos de un bebé que aún no se ha caído de las alturas. Y toquemos madera para que la racha se mantenga. Eso no quiere decir que no vivamos al borde del abismo a diario, porque desde los 6 meses mi bichilla se ha convertido en un terremoto que no para quieta un minuto, cosa que se ha complicado desde lo 9, ahora que se apoya en todo lo que pilla a su altura para ponerse de pie y mantener del equilibrio, mientras se pone a hacer filigranas sujetándose sólo con una mano. Mi bichilla es así, no teme a la muerte.Ni tampoco a la posibilidad de abrirse la cabeza contra cualquier esquina. Y yo que soy una primeriza inconsciente, la dejo hacer y experimentar, bajo el lema de que ella solita se autogestiona, mientras su padre va detrás de nosotras con el alma en un puño porque no se fía de nuestros tejemanejes. Desde que aprendió a darse la vuelta y ponerse panza arriba y panza abajo ¡esto ha sido un no parar!

1. Desde que nació. Esta criaturita era de mucho movimiento de bracitos y de pataje, pero nada de hacer cambalaches a lo loco que pusieran en riesgo su integridad física. Por no moverse, cuando la poníamos a dormir en la cuna se pasaba en la misma posición la noche completa, sin destaparse en absoluto y prácticamente sin desplazarse un milímetro. Fueron tiempos felices y quietos.

2. La revisión de los 6 meses. Ahí la pediatra estaba interesada en ver si se giraba sobre sí misma. Yo le dije la verdad: alguna vez sí que lo había hecho pero no es que fuese algo muy frecuente. Vamos, que con 6 meses mi bichilla seguía quedándose tal y como la dejásemos ¡era más obediente! Para llevarme la contraria, allí que se lió a rodar encima de la camilla de la consulta. La pediatra se quedó contenta con las destrezas de la niña y yo retratada como mala madre exigente a la que todos los avances de su churumbelita le parecían escasos.

3. Un pulpo para el colecho. Yo he visto fotos de niños que adoptan posturas más inverosímiles que las de mi bichilla para dormir con sus padres. Sin embargo, la mía es de desplazarse sobre su eje vertical y horizontal recorriendo toda la cama, pero a la hora de quedarse dormida se pega como una lapa a mi teta o a la espalda de su papá. No tiene más preferencias. Eso sí, hay noches que se despierta animada y fiestera, se sienta en la cama y se pone a aplaudir, a hablar, a invocar a Alá (por sus movimientos al cielo y al suelo como si estuviese rezando para otras religiones). El caso es que su papá por miedo a no aplastarla, y yo por miedo a no despertarla, dormimos confinados en los bordes de la cama y ella se ha hecho la dueña de todo el colchón. Así, rueda de un lado a otro e incluso de arriba a abajo de la cama, por lo que tememos que de noche se nos caiga por los pies. Aunque de momento no ha pasado y hemos reaccionado a tiempo para cogerla. Creo que es verdad eso de que dormimos con un ojo abierto.

4. El cambiador ¡ese potro de tortura! Desde hace unas semanas, esta niña que estaba encantada en lo alto del cambiador, porque preveía que le íbamos a liberar del pipí y las cacas, a ponerle cremitas y vestirla de limpio, se tumba de muy mala gana y lía los espectáculos del siglo. A veces le da por llorar como una loca durante todo el proceso. Otras trata de ponerse de pie, agarrada a los barrotes laterales y fingiendo hacer un abdominal (se le va a quedar un tipín monísimo para lucir bikini el verano que viene) y la muy tarambana hasta intenta engancharnos por los brazos para ponerse de pie encima de la colchoneta del cambiador. Lo de dejarla allí sin vigilancia no lo hemos hecho nunca, pero antes nos desplazábamos un metro hasta la puerta del armario si se nos había olvidado algo. Ahora es impensable semejante periplo kilométrico con la habilidad de desplazamientos que está adquiriendo por momentos.

5. El suelo. Rodar y rodar. Mi churumbelita se sienta desde los 6 meses, se desplazaba a culetazos desde los 8, hace un gateo estándar desde lo 9 meses y con 10 sólo quiere ir de pie a todas partes. No puede y lo sabe. Pero aún así, esta niña tiene una confianza ciega en sus posibilidades, y esto la lleva a perder el equilibrio en las situaciones más tontas y echar a rodar por el suelo de forma muy cómica. Yo soy la primera que me harto de reír cuando estando sentada sin más es capaz de volcar y pegarse un coscorrón contra el suelo. O cuando intenta ponerse de pie haciendo un trípode y le pone tantas ganas que acaba dando una voltereta completa. Eso sí, todos los porrazos van a parar a la cabeza. Menos mal que yo soy de preocupaciones livianas, porque si no andaría con ella todo el día en urgencias. Aunque muy fuerte no se dará, porque chichones aún no le ha salido ninguno.

Los que vais por delante de mí en el apasionante mundo de la crianza ¿podéis decirme qué tipos de malabarismos me quedan por ver? Es para ir preparándome el cuerpo y tratar de pillarla al vuelo, antes de que se me rompa la crisma con la siguiente idea de bombero que se le cruce en su proceso de aprendizaje.

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30 Comentarios

  • Responder
    Rural Baby Project
    30 septiembre, 2014 at 08:30

    Que risa que se siente y aplauda jejeje

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 22:37

      La verdad es que es gracioso,lo que pasa es que elige unas horas para ponerse de fiesta…

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    mamaenbulgaria
    30 septiembre, 2014 at 08:30

    Yo creo que cada niño es diferente, y lo que haga uno no tiene por qué hacerlo otro, pero ya que preguntas, mi hijo da unas buenas patadas en el cambiador mientras le intento vestir o cambiar el pañal. Me da en la cara día sí, día también, y en el pecho y en el estómago. Hacen falta tres brazos: uno para sujetar las piernas asesinas, otra para sujetar la parte superior del enano y que no pueda culebrear, y una tercera para poner el pañal o la ropa. Y yo sólo tengo dos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 22:39

      Hoy, contándole esto a mi madre, me decía que ya es muy grande para cambiarla en el cambiador. ¿Entonces para qué lo compré? Dice que la cambie en la cama,pero entonces es peor,porque tiene más espacio para moverse y encima todo lo que necesito lo tendría a desmano. Sin contar con que deberíamos inclinarnos y la espalda ya se va resintiendo entre el porteo, los paseítos en brazos,la bañera… ¡teníamos que haber tenido los niños antes! Bueno, nosotros, que tú ya lo hiciste mejor.

  • Responder
    Lydia - Padres en Pañales
    30 septiembre, 2014 at 09:21

    jajja que recuerdos cuando se despertaba y se ponía a aplaudir ya no me acordaba, nos moríamos de sueño pero no podíamos evitar reirnos de verla aplaudir!! Nosotros quitamos el cambiador a los 8 meses o así y la cambiamos sobre la cama porque el cambiador era un riesgo mortal, se movía demasiado. Ahora te empieza la marcha de verdad! más movimiento y menos siestas!!! yuhuuu!! jajaj

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 22:42

      Sí,la risa se nos escapa, pero anda que si pienso en que el que me despierta con la jarana nocturna es el hijo de otro y ya no le veo chiste. Ahora, como la que lo hace es mi bichilla. Va a tener razón mi madre con lo del cambiador, pero es que para la espalda es tan cómodo. Siestas hace las que le viene en gana: unos días una, otros dos, otros ninguna, otros abiertos hasta el amanecer. ¡Ay, qué descontrol de criatura!

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    mamablogger1
    30 septiembre, 2014 at 09:36

    Cuando pongo a mi peque en al cambiador también parece que la ponga en el potro de tortura, jajajajaja!! Pero ella siempre le ha pasado, cada vez que la quiero vestir/desvestir, cambiar el pañal, ponerle cremitas, etc. Me lía cada una que los vecinos deben estar horrorizados, jajaja!!!!!
    Mis hijas siempre se han movido mucho, de echo en invierno les tengo que poner un saquito para dormir porque sino se destapan y se resfrian… En fin toda una aventura!!
    Me alegra saber que en 10 meses tu bichilla no se ha echo nada! Que siga así!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 22:46

      Así, así estamos aquí ahora. Antes no, esto hace cosa de una semana que ha empezado. Antes ella era la más feliz en el cambiador: sus pañalitos limpios, su ropita mona, sus cremitas buenas. Pero ahora, ahora es un berrido detrás de otro, que parece que la estuviésemos desollando viva. Y no tiene consuelo. No canciones, ni bromas con las que habitualmente se ríe… sólo llorar y llorar y tratar de girarse o ponerse de pie. Para este invierno ya tenemos saquito preparado, pero vivíamos tan bien cuando se movía tan poco…

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    Madreyautonoma
    30 septiembre, 2014 at 11:19

    Jajaja, la verdad es que tu bichilla y M. van casi a la par. Yo le cambio en la cama pero desde hace un tiempo tampoco le gusta nada y huye con el culo al al aire cada vez que tiene ocasión. Lo que hago es tener un juguete que le guste mucho, por lo menos así tengo unos segundos de ventaja.
    Desde los cuatro meses duerme en cuna de colecho porque no pegábamos ojo con la de vueltas que daba. Últimamente le da por dormir en paralelo a la almohada así que todos en el mismo colchón no cabríamos ni de broma.
    Creo que dejarle hacer y moverse por dónde quiera es lo mejor. Es verdad que se dan algún que otro golpe pero yo a M. lo veo bastante prudente en sus movimientos y nunca hemos tenido un susto grande con él

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 22:50

      Eso es lo que me hace en casa de mi madre, que se me da la vuelta sobre la cama y se va gateando con el culo en pompa. Y yo temerosa de que se líe a hacer pipí en ese momento y me lo ponga todo perdido. Mi bichilla ni con juguetes, ni con botes de crema,ni haciendo el payaso. Cuando quiere huir no hay estratagema que la distraiga. Ese sueño en paralelo mi bichilla lo practica poco, pero también ha tenido sus días. Yo de día la dejo recorrer el mundo a su aire, y la verdad es que disgustos grandes no me ha dado ninguno, parece que ya nazcan sabiendo. A ver si sigue así pero se me vuelve a civilizar un poco en el tema del cambiador ¡sólo pido eso! (y que vuelva a dormir del tirón por las noches :P)

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    Un Papá en Prácticas
    30 septiembre, 2014 at 12:38

    jajajajaja ¡Me ha recordado en muchas cosas a Maramoto! Aunque esta kamikaze si que se ha tirado ya un par de veces desde las alturas. Y se tiraría todo el rato. No tiene miedo al dolor!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 22:52

      La bichilla es un poco inconsciente en ese sentido, porque nunca se ha caído desde lo alto y no sabe que después viene la pupa, el llanto, etc. Aún así parece que nos ha salido prudente, y ante un precipicio primero mira, se lo piensa y en ese rato ya nos ha dado tiempo a alcanzarla.

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    sradiaz
    30 septiembre, 2014 at 12:38

    Mi peque hace la croqueta que es una barbaridad, rapidísima, casi ni te das cuenta y ya está al borde de la cama. Ahora le ha dado por intentar escalar la pared del cambiador, así que tengo que tenerlo todo preparado para no perderla de vista ni un segundo… Y bueno, en la cuna es la niña pulpo también. Con ella no valen sábanas ni posturas decentes ¡no para ni durmiendo!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 22:56

      Esos, esos son los bichillos que tienen más peligro. Yo no sé si es que no le hemos quitado ojo o es que se ha movido a cámara lenta hasta ahora, pero por suerte no se ha llevado aún el porrazo del siglo (ni nosotros el disgusto). La bichilla se movía poco en la cuna. Cuando dormía parecía que no hubiese un bebé en casa. Pero ya e me alteró del todo y ahora es un no parar de brazos, piernas, giros, enredos de sábanas, saltos en el colchó, palmas en medio de la noche… Y no sigo porque se me quita hasta el sueño sólo de pensarlo.

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    nosoyunadramamama
    30 septiembre, 2014 at 16:48

    Así son los peques, un no parar!!! y espera, que va a más ehhh, aunque siendo fémina luego se relajan, a partir de los dos-3 años igual hay suerte…. Lo que me alucina es que podáis dormir con ella, el otro día nos metimos a Rafa en la cama a las seis de la mañana porque no sé porqué se despertó, y desde ese momento, ni un minuto pegué ojo!!!!! jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 23:07

      Pues ya ves, si no fuera porque la metemos tendría yo que estar pendiente cuando termina con la teta para devolverla a a cuna, y no estoy por la labor. Si alguien me la sacara de noche a traición y la devolviese a su cuna sería perfecto, porque ya sabes que aquí no colechamos por cuestiones sentimentales ni ideológicas de una corriente de crianza, sino porque es la forma en la que podemos descansar más y mejor. ¿A partir de los 3 años dices que se me va a empezar a quedar paradita? ¡No sé si viviré para verlo!

  • Responder
    Cuestión de madres
    30 septiembre, 2014 at 16:56

    Yo creo que lo siguiente que te toca son el apasionante mundo de las escaleras… escalera que ven tienen que subir o bajar como sea… COMO SEA…. para descubrir lo que hay al final de ella… increíble lo pesaditos que se pueden poner… así que imagínate qué vacaciones de verano nos pasamos nosotros en la casa del pueblo que todo son escaleras… un sin vivir…
    Me encanta saber lo avanzada que va ya en eso de la motricidad… va para olímpica..jejejeje.. feliz día

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 23:13

      Mira, vamos a tener la ventaja de que al vivir en un piso, con suerte la despisto al coger el ascensor y así no me ve las escaleras, porque eso es lo que acabaría de remartarme. La verdad es que no tengo ni idea de si está avanzada o normal o lenta para su edad, pero por mí, que no tenga prisa en echarse a correr.

  • Responder
    unamamaarquitecta
    30 septiembre, 2014 at 18:37

    jajajaja, es como si hablaras de la emperatriz!!! Lo de invocar a Alá me ha encantado!! Nosotros cuando la ponemos en el cambiador la cantamos «El señor don Gato»..se está quieta y la encanta… Lo de caerse a punto estuvo una vez del cambiador, la cogí en el aire… besitos!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 23:20

      Yo le canto la de El señor don Gato, Hola Don Pepito,La gallina Turuleca y todo el repertorio de Miliki y los payasos de la tele, pero esta semana ya no funciona.Ninguna del repertorio.¿La Emperatriz también invoca a dioses ajenos? ¡Qué multiculturales nos han salido las bichillas!

  • Responder
    másqueelprimerdía
    30 septiembre, 2014 at 19:13

    jajaja esta bichilla es genial! Yo quiero uno que también se despierte con una sonrisa, aplaudiendo, e invocando a Alá! tiene que ser un momentazo (aunque te mueras de sueño!)

    un besito!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 23:25

      la verdad es que nunca se ha despertado llorando a grito «pelao» en la noche. Bueno, sólo un par de veces cuando empezaron a salirle los dientes.Lo normal en ella es espabilarse y ponerse a hablar, a saludar, a dar saltos, palmas e invocar dioses. Luego empieza a trepar por encima de nosotros ya sí pasamos la noche.

  • Responder
    Pru
    30 septiembre, 2014 at 22:17

    A mí que me expliquen qué es lo que les pasa con el cambiador, porque a la Cachorrina antes también le encantaba que la cambiaran y en los últimos meses se endemonia, llora y se retuerce de mil maneras en cuanto intentamos vestirla o cambiarle el pañal como si la estuviéramos torturando!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      1 octubre, 2014 at 23:29

      ¡Jajaja! Oye, perdona la sinceridad, pero viendo que es algo generalizado y ya sabes tú eso de que el mal de muchos es consuelo de tontos, creo que voy a pensar que es una fase normal y tratar de tener paciencia hasta que se acabe pasando por sí sola.

  • Responder
    matronaonline
    1 octubre, 2014 at 13:51

    jajaja pobre croquetilla sin chichones!!

  • Responder
    Una sonrisa para mamá
    1 octubre, 2014 at 23:22

    Iris también tuvo una racha que no había forma de mantenerla acostada en el cambiador, afortunadamente ha mejorado y ya aguanta lo suficiente cómo para que pueda cambiarla

    • Responder
      Planeando ser padres
      2 octubre, 2014 at 00:03

      ¡Anda mira! Ya me puedo ir a la cama más tranquila.Porque pensé que esto era señal de que se había hecho mayor para el cambiador y ya iba a tener que bajarla a una cama. Si yo sólo quiero que aguante allí un par de minutos,no que se eche la siesta en lo alto. Pero hija, que no hay manera de sujetarla.

  • Responder
    Marta
    3 octubre, 2014 at 10:07

    Yo recuerdo a madres que se asustaban al ver rodar a sus hijos, pero si lo han hecho siempre!!! Mis hijas rodaban y se quedaban mirando atentamente.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:43

      A mí nunca me ha dado miedo, y mira que más de na vez ha acabado dándose un cocotazo en el suelo, pero poco grave, como no ha caído de las alturas…

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