Opiniones

Cosas de padres primerizos (III)

Los padres primerizos aprendemos con error-error

Los padres primerizos aprendemos con error-error

Los padres primerizos no escarmentamos, por más consejos verídicos o lecciones de sabiduría popular que trate de transmitirnos nuestro entorno. Hasta que no experimentas en primera persona todos los despistes, accidentes y fenómenos paranormales que son capaces de protagonizar cada uno de estos bichillos, no crees que lo que han vivido otros te vaya a pasar a ti. Y por lo visto, esto no mejora con el tiempo. O sea, que cuando tu bebé tiene 2 meses vas a meter la pata en ciertas cosas; cuando tenga 4 dominarás esos temas y tropezarás con otros; cuando tenga 6… y así hasta el infinito y más allá. Desde la última entrega de Cosas de padres primerizos, hemos ido recopilando otro puñadito de situaciones de las que hemos hecho memoria durante este tiempo. La niña sigue bajo nuestra custodia, así es que por favor, que estos despistes no salgan de las 4 paredes de la pantalla del ordenador.

1. Los sonajeros son peligrosos. Y los mordedores también. Entiendo que unos tienen una función de entretenimiento muy efectiva, y que los otros calman a algunos bichillos en esos momentos difíciles de la salida de los dientes. Lo que no alcanzo a comprender es por qué están hechos de materiales tan sumamente duros. Cuando un bichillo empieza a tener destreza para cogerlos con la mano (sobre los 3 meses o así, porque además pesan un quintal y antes de estas fechas pocos tienen fuerza suficiente para levantarlos en el aire) aún no dominan sus movimientos. Pero para nada, vamos. Van dando manotazos a lo loco, con un objeto duro de colorines que en sus manitas tiene el mismo peligro que una piedra en manos de un loco fanático de las lapidaciones. Y claro, como padres primerizos nos fiamos de los fabricantes de juguetes, que llevan haciéndolos toda la vida y si los hacen así de durísimos será porque no tiene riesgo ninguno. Pues el primer día que mi bichilla estrenó un sonajero con cabeza de rana y un bombo giratorio en la barriga, se arreó un viaje contra el ojo derecho y… allí le surgió: un cardenal abultado y oscurito a la vera del ojo. Llantos, llantos y más llantos. Pero los bebés son reincidentes, y por más que intentamos separarla del dichoso artilugio ella seguía fascinada con él. Esta niña lleva el masoquismo en la sangre.

2. Manos que empiezan a ser muy largas. Y no digo a la hora de ir repartiendo tortas a diestro y siniestro, que también. Si no a esos primeros momentos en que los bichillos empiezan a ser conscientes del mundo hogareño que existe a su alrededor. Todo les llama la atención, saben que tienen un brazo extensible y un pulgar oponible y ¡zas! Comienzan a coger todo lo que tienen a su alcance. La primera vez que me pasó esto, mi bichilla estaba en su hamaquita mientras yo me duchaba. Siempre que la llevaba al baño tenía la precaución de ponerla en el centro de la habitación, para que no alcanzase nada de lo que pudiese tener cerca. Cual no sería mi sorpresa cuando desde la ducha oigo un golpe de algo que cae al suelo y, al descorrer la cortina para mirar, veo que ha agarrado el pijama de su papá, que estaba encima del bidé, y ha tirado de él hasta dar con mi libro electrónico en el suelo. Y ya puesta allí que estaba chupando la camiseta del pijama.

3. Los inicios de la alimentación complementaria.¡Empieza por dónde quieras! La primera vez que le di algo sólido de comer a mi bichilla debía tener unos 4 meses. La tenía en brazos mientras yo comía a mediodía, con una sola mano y con grandes bocados para terminar antes de que la desesperación por estar tanto rato sin movimientos se apoderase de ella. Ya llevaba días notando que esta niña se fijaba mucho en nuestra comida, y que cuando nos veía mover cucharas y tenedores de un lado a otro, ella abría la boca por si le caía algo dentro. Del mismo modo, en cuanto tenía un plato a su alcance, no dudaba en meter toda la zarpa dentro y agarrar lo que le diese tiempo. Así es que como iba a comerme un plátano de postre, y aquello se veía consistente y dulzón, y la pobre lo remiraba tanto, me atreví a darle un trocito ¡y le gustó! Tanto que se me comió medio plátano de golpe. Por aquel entonces yo no había leído nada sobre alimentación complementaria ni BLW, así es que cuando acudimos a la revisión de los 4 meses y me indicaron que de las 4 frutas habituales (pera, manzana, naranja y plátano) el plátano debería ser la última en introducirse porque hay niños que se pueden estreñir mucho, el papá de la bichilla ya me miró mal por haber empezado por donde no tocaba. Cuando te dan estas instrucciones en una consulta médica se este hace un mundo el haberte aventurado a hacer lo que te ha dado la gana en la crianza de tu bichilla. Pero ahora, a toro pasado, creo que da igual empezar la alimentación complementaria por las frutas, las verduras o la carne, con tal de que se observe al bichillo con atención para ver que no hay nada que le produzca una mala reacción. Pero en aquel entonces ¡estuve tentada de no volver a comprar plátanos en mi vida por el lío en el que me había metido! Eso sí, la bichilla no se ha estreñido nunca por tomar esta fruta o las manzanas, así es que una preocupación menos.

Y hasta aquí nuestros descalabros como padres primerizos por hoy. ¿Os habéis sentido identificados con alguno de estos tropiezos en vuestra crianza?

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35 Comentarios

  • Responder
    maternidadconcientemonicakofler
    3 octubre, 2014 at 07:32

    jajaja creo que nos pasa a todos! haría el intento de recordar un par de cosas que me pasaron a mí, pero son las 2 y media de la mañana y me caigo de sueño… ya iré pensando y te cuento. Besos!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:33

      Tengo un listado de despropósitos bastante grande para ir relatando poco apoco.¡Ay,lo que no hagamos mallos padres primerizos!

  • Responder
    mamaenbulgaria
    3 octubre, 2014 at 08:21

    Ay me ha encantado la parte de la lapidación jajaja!
    Por los plátanos no te preocupes, yo lo que hago es que si mis hijos comen mucho plátano/arroz/manzana, o sea cosas que estriñen, me aseguro de que tomen fruta (de la que no estriñe) o verdura para compensar, y va que chuta.
    Ah y las que no somos primerizas también la cagamos, que lo sepas… Y a todas horas 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:34

      Ya me temía yo que existiese esa posibilidad,de que incluso con más churumbeles volviésemos a recaer en estos primeros fallos o en otros nuevos. La verdad es que mi bichilla poco se ha estreñido, así es que supongo que el resto de la alimentación la lleva bien.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    3 octubre, 2014 at 08:24

    😀 Y como dices, el problema es que cada mes hay algo nuevo en lo que metemos la pata… Qué sufrimiento!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:36

      ¿Tú crees que llegará el mes en el que nos centremos del todo y se acaben los errores? Lo mismo hasta nos aburrimos entonces.

  • Responder
    cuestión de madres
    3 octubre, 2014 at 08:40

    Me he imaginado a la cuchilla y el plátano y me has alegrado la mañana…
    ¿Cómo no identificarme con lo que has escrito si también he sido madre primeriza?? 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:37

      Ya ves, temiendo haberla atascado de todo para la posteridad, con lo que le gustaba el plátano. Eso sí, ahora lleva unas semanas que me lo vomita siempre. Para mí que ya se ha hartado de el. ¡Con lo entusiasmada que lo pilló al principio de la alimentación complementaria!

  • Responder
    cuestión de madres
    3 octubre, 2014 at 08:42

    Bichilla no cuchilla… el maldito corrector 😛

  • Responder
    Orimami
    3 octubre, 2014 at 09:29

    Mi hija es igual que la tuya a la hora de comer. Abre mucho la boca, con el cuerpo inclinado hacia delante por si le cae algo! Lo malo es que cuando le doy sólidos aptos no siempre le gustan y me pone cada cara! Ahora mismo mi mayor preocupación es la alimentación complementaria. Con la mano no termina de irle bien y la cuchara… solo me acepta dos o tres cucharadas y se cierra en banda! A este paso me quitan el carnet de madre!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:40

      Si aún sigue con lactancia materna o biberón no debes preocuparte dela cantidad que coman. Hasta el año,la leche va a ser su principal alimento y el resto es sólo para probar e ir descubriendo la comida de «adultos». Quizás el BLW no le vaya bien si aún no tiene destreza suficiente para agarrar los alimentos, y con el puré, al ser tan concentrado, se llenará pronto. Mientras se le vea sanita no hay que preocuparse.

  • Responder
    Mama Blogger
    3 octubre, 2014 at 09:31

    Jajajaja, es que cuando ven que hay comida en cualquier sitio se lanzan como locas!!! Lo importante, como apuntas, es fijarte en que nada causa reacción alergica.

  • Responder
    Marta
    3 octubre, 2014 at 10:09

    Jajajaj, yo creo que lo del sonajero es de traca, algún golpe si se han llevado mis hijas por eso mismo. Pero lo de coger algo de encima de algún sitio, todavía alucino como consiguen cosas que son casi imposibles.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:45

      Si yo fuera fabricante de juguetes, me replantearía un poco el tema de esos materiales tan rígidos para los sonajeros. Es que mi bichilla, con lo brutita que es, lo coge con mucho ímpetu y se ha arreado cada golpe… Eso sí, ahora que ya se pone de pie agarrándose a los muebles ¡que tiemblen todos los objetos a su altura y un poco más allá!

  • Responder
    Pasuco a Pasuco
    3 octubre, 2014 at 10:35

    Si es que estos fabricantes de juguetes… Ponen trampas a nuestros pequeños!! Totalmente identificada con lo de las lapidaciones, y es que cuando son tan pequeños (y cuando no) no controlan el poder que tienen en sus manos y se lían a mamporros con lo que se supone que les debe entretener, eso sí, deben ser de hierro o con memoria de pez, porque al rato vuelven a arrearse con el arma peligrosa!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:48

      ¡Ay sí! Esa fase en la que se golpean cada poco tiempo y reinciden tropezando 3,4,5 veces en la misma piedra ¡que parece que no vayan a aprender nunca! Menos mal que poco a poco van interiorizando el dolor y ya dejan de hacer estas cosas tan bruscas. Aunque en seguida encuentran otros juegos peligrosos: esquinas, enchufes…

  • Responder
    Madreyautonoma
    3 octubre, 2014 at 10:52

    Pues por aquí andamos todavía con la adaptación a la casa, cuando pensamos que lo teníamos todos seguro…¡es capaz de meterse en el lugar más insospechado y nos damos cuenta de que ahí no habíamos revisado. Pero en fin, es verdad que cuando crees superada una etapa empieza otra, ¡pero ahí está la diversión, jejeje!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:50

      El papá de la bichilla es el que se encarga de toda esta seguridad, hasta el punto que no me ha dejado enchufe libre y yo soy incapaz de quitar las protecciones que ha puesto para la niña ¡son también a prueba de mamás! Ahora a la bichilla le ha dado por abrir y cerrar cajones todo el día. El problema está en los de la cocina, porque primero se apoya en ellos para ponerse de pie y luego empieza a abrirlos y cerrarlos y se desequilibra.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    3 octubre, 2014 at 11:15

    Calla calla, que tenía UBMF un sonajero de chicco qu elo acabamos llamando martillo pilón, eso era un armal mortal en sus manos o si no que se lo pregunten a UPMF y al chichonaco que tuvo en la frente durante días….

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 08:52

      La bichilla por lo menos ha tenido el detalle de autolesionarse ella misma y dejarnos intactos a los demás. Bueno, con los sonajeros,porque lo que son manotazos, arañazos, cabezazos y mordiscos, de eso nos tiene bien surtidos.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    3 octubre, 2014 at 15:13

    nada como la intuición!!!! y date cuenta de una cosa, nunca dejas de ser primeriza en algunos ámbitos….yo este finde seré primeriza en celebración de cumpleaños infantiles multitudinarios, y el año que viene seré primeriza en otra cosa…. Eso sí, ya no seré primeriza en partos, ni el lactancia… pero es que da igual porque ningún parto es igual a otro, ni ninguna lactancia…ni un hermano es igual a otro…lo que te funcionas, lo vuelves a hacer con otro hijo, y puede que tamb t funcione, o no,jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 09:00

      Eso se comenta por ahí, que como las preñeces,partos y caracteres de los churumbelitos son tan diferentes, puede que haya conocimientos que tengas que renovar por completo y que no te sirva lo aprendido. ¡Lo que me faltaba por saber! Total, que esto es un camino sin rumbo fijo, porque como dices, según van creciendo te topas con nuevos desafíos y encima si repites maternidad puede que la nueva no se parezca en nada a la que ya tenías dominada. Pues eso ¡a seguir aprendiendo a diario!

  • Responder
    diasde48horas
    3 octubre, 2014 at 15:23

    Huy, yo con el primer punto me siento identificadísima. Pero los sonajeros y/o mordedores no son sólo peligrosos para ellos, mi Redondo lo lanzaba que parecía campeón olímpico en lanzamiento de martillo, como te pillara por delante te mataba del golpe!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 09:02

      ¡Jajaja! Veo que cada bchillo tiene su estilo. La mía era de aferrarse al sonajero y moverlo a lo loco hasta que algún golpe se estampaba contra ella misma. Siempre en la cara. Y siempre con lágrimas. Pero lo a lo de lanzarlo no le ha tenido afición.

  • Responder
    Lectora, profe y mamá
    3 octubre, 2014 at 18:41

    ¡Ya estoy temiendo mis propias meteduras de pata! Dentro de nada empieza mi periplo como madre primeriza…

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 09:04

      Ya ves, pues tómatelo con calma que quien más y quien menos hemos tenido nuestros tropiezos. Y mientras no sean negligencias graves ¡todos los bichillos salen adelante!

      • Responder
        Lectora, profe y mamá
        6 octubre, 2014 at 10:13

        ¡Eso supongo! Que en meteduras de pata no seremos los primeros ni tampoco los últimos…

  • Responder
    Una sonrisa para mamá
    4 octubre, 2014 at 19:01

    Que verdad es lo de los sonajeros, Iris tenía uno que tenía un peligro… además no se cómo lo hacía pero siempre lo movía rozando su cabeza ainnsss no ganaba para sustos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 09:05

      Es verdad que a bichilla se ha llevado pocos golpes con el sonajero, si tenemos en cuenta que la mayor parte de esos movimientos los hacía como dices, alrededor de la cabeza y la cara.

  • Responder
    monstruuosa
    4 octubre, 2014 at 22:39

    Con el BLW comencé con carne de ternera xD ¡Cuando la proteína de vaca suele ser bastante alérgena! ¡Ahí, con un par! Pero vamos, que en lo demás, es una sorpresa tras otra y, aunque te lo adviertan, nunca sabes por dónde te va a caer xD

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2014 at 09:09

      Mira, con la carne si lo hice bien porque la verdad es que en casa éramos de poca ternera y lo que tenía más amano era el pollo, que si no ¡a saber por qué bicho hubiera empezado! Y ya vamos viendo que cada día que pasa es un desafío para la integridad física de la bichilla y para nuestra paz mental.

  • Responder
    María F. P.
    12 mayo, 2015 at 00:02

    Me he leído los tres post y me han parecido geniales. Además te diré que ahora que empiezo con los pensamientos inquietos y pesadillas me van muy bien, para tranquilizarme, para tomar notas de algunas cosas y saber que esto ocurre mas de lo que me creo… Besos!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      12 mayo, 2015 at 11:17

      Todos metemos la pata hasta el fondo. Por más listos que nos creamos, más estudios que tengamos y más atención que prestemos, estos deslices (u otros parecidos) serán frecuentes.

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