Ocio y viajes

Hotel l’Ast en Bañolas ¡sí pero no! O al revés…

He vuelto indecisa a casa tras pasar el último fin de semana viajando con la niña para recuperar la celebración de nuestro aniversario de bodas que llevábamos con atraso. Decidimos no ir muy lejos y visitar el pueblo medieval de Besalú. Como aquello es una miniatura y los precios de los hoteles eran desorbitados, nos desplazamos un poco hasta Bañolas, para conocer su famoso lago y porque la oferta turística era más variada, aunque igualmente cara. Como se trataba de pasar una sola noche, no le dimos muchas vueltas al asunto y el día antes de salir de viaje elegimos el hotel que disponía de la tarifa más barata. Y el ganador fue el Hotel l’Ast, en Bañolas. Es un establecimiento de 2 estrellas, tremendamente antiguo pero reformado con buen gusto, aunque con acabados algo toscos. La fachada descoloca un poco, porque da la sensación de ser un hotel de playa de los años 60 mal ubicado al borde de un lago, pero el interior no tiene nada que ver. Lo han modernizado de una forma elegante y muy resultona, por lo que es muy agradable a la vista. Veamos en detalle cómo ha sido nuestra experiencia en el Hotel l’Ast.

1. Ubicación. Está justo a la salida del término municipal de Bañolas, aunque al centro se puede llegar dando un agradable paseo bordeando el lago, de poco más de kilómetro y medio. El primer trocito de lago que podéis encontrar está a unos 100 metros del hotel, al finalizar la calle. Delante del edificio comienza ya el bosque, y en la parte trasera hay casas individuales y huertos familiares, por lo que la zona es realmente tranquila por la noche ¡y por el día!

Nuestra habitación doble en el Hotel l'Ast. La 302. Una miniatura

Nuestra habitación doble en el Hotel l’Ast. La 302. Una miniatura

2. Habitación. Nosotros nos alojamos en la 302 del Hotel L’Ast. Es muy, muy pequeña. Constaba de 2 camas individuales (de 90 centímetros) unidas entre si y muy cómodas, 2 mini mesitas de noche prácticamente incrustadas a ambos lados de la almohada, y unos pocos centímetros más alrededor de los lados y los pies del catre. La cuna de viaje taponaba el paso desde la puerta hasta el resto de la habitación, a lo que había que sumar el carrito, que también teníamos que estar desplazando para acceder al armario. No había escritorio, ni mesa, ni silloncitos. Sólo una silla espartana donde dejar algo pequeño, no la maleta porque no cabe, y nada más. El armario está bien, pero para pasar una noche nosotros ni siquiera deshicimos la maleta. La decoración es preciosa y original, y parece haber sido renovada recientemente, con lo cual es un punto muy a favor del hotel. Porque dadas las estrecheces de la habitación, si encima fuese fea no habría quien parase allí dentro. La tele era una miniatura colgada en la pared. Y luego estaba el baño, que parecía ser demasiado amplio en comparación con el resto de la habitación. Está visto que cuando emprendieron la reforma se les acabaron la ganas, el presupuesto o las ideas al llegar al baño. Las piezas son antiguas, quizás las originales del hotel, pero en las paredes sí han tratado de hacer algún cambio medianamente llamativo, lo que es de agradecer. Sin embargo, el remate de la obra es fatal, y el suelo sigue teniendo restos de pintura, de yeso, por lo que da la sensación de estar a medio acabar y produce sentimientos encontrados. Las cañerías deben ser también antiguas y apestaban, por lo que a pesar de tener su propia ventana que daba a la calle, esa puerta debía estar siempre cerrada.

El baño. Donde la reforma se dejó a medias.

El baño. Donde la reforma se dejó a medias.

3. Desayuno. El salón del desayuno del Hotel l’Ast y su decoración eran muy espectaculares. Parecía que fuésemos a alternar con un grupo de hadas dentro del tronco de un árbol. También se puede desayunar en la terraza del restaurante que da a la piscina pero, aunque hacía muy buen día, esa noche había llovido mucho y estaba todo el suelo mojado y poco accesible. Largas cortinas blancas que se amontonaban en el suelo, mesas robustas y vistosas, muchos motivos de decoración vintage por todas partes… Y un bufete libre de poquitas cosas pero muy buenas. Pan con aceite y tomate, con embutidos a elegir (jamón cocido, queso, chorizo y poco más). Mermeladas, cereales, yogures y frutas, croissants y otros dulces surtidos. Vamos, poco elaborado pero estaba bueno y el entorno era muy agradable. Además, el desayuno está incluido en el precio de la habitación, por lo que no íbamos a renunciar a él. La niña también desayunó bastantes cosas de las que servían, y luego nos dimos el hartón de limpiar todo lo que había tirado al suelo, así es que fue un poco como estar en casa.

4. Otros servicios. En el precio de la habitación la cuna para el bebé es gratuita, aunque por no poner no pusieron ni toalla para ella. La conexión wifi a internet, también es gratis en el Hotel l’Ast y tiene buena cobertura y velocidad. En el restaurante disponen de tronas para bebés. También tienen un servicio de cafetería de 8 de la mañana a 10 de la noche, para comer bocadillos o cosas rápidas si no se tiene mucho tiempo o el presupuesto es ajustado (el menú a la hora de la comida o la cena en el restaurante son 20 euros por persona). Aunque no sea un extra de cara al servicio prestado a los clientes, la decoración de los rellanos de cada planta y de los pequeños pasillos es muy acogedora. El hotel dispone de 2 pequeñas piscinas, pero no era tiempo de ponernos en remojo y además una de ellas estaba vacía. Al fondo tiene un pequeño trocito de jardín, así es que si el tiempo lo hubiera permitido quizás se podría haber desfogado un poquito por allí mi bichilla.

5. Precio. Pues nuestra mini habitación doble en el Hotel l’Ast costó 86 euros. Yo lo veo caro para ser un hotel de 2 estrellas en un pueblo de 20.000 habitantes. Supongo que la gente que va a hacer deporte al lago o no sé qué otras cosas por la zona, le tiene afición y por eso las tarifas son tan altas, porque la verdad es que yo creo que es un precio excesivo para lo que ofrece.

En definitiva, el Hotel l’Ast puede ser la alternativa más “económica” para visitar Bañolas. No tiene grandes lujos, ni grandes servicios, ni grandes habitaciones, pero la estancia puede ser confortable, aunque al viajar con niños se pasen muchas estrecheces de espacio.




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3 Comentarios

  • Responder
    Carmen
    14 octubre, 2014 at 13:21

    Me encanta tu sinceridad a la hora de describir la cosas. Que nos guste viajar con nuestros peques no quiere decir que todo sea de color rosa.

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      15 octubre, 2014 at 14:01

      ¡Muchas gracias! Sí, aunque vayamos encantados por viajar con ellos a veces la logística se complica y hay que tener más cosas en cuenta a la hora de organizarse.

  • Responder
    Banyoles. Un pueblo y un lago - Planeando viajar con niños
    4 marzo, 2015 at 18:46

    […] de establecimientos hoteleros, aunque con pocas gangas. Ya os contamos nuestra experiencia en el Hotel L’Ast en Banyoles, un sí pero no, un 2 estrellas caro para esa categoría pero barato para los precios […]

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