Ocio y viajes

Besalú. El pueblecito medieval

Besalú era uno de los pueblecitos que llevaba años queriendo visitar. Suele pasar que aquello que tenemos más cerca de casa se convierta en lo más desconocido, porque cuando disponemos de tiempo libre nos aventuramos a destinos más lejanos. Y el pasado fin de semana, Besalú se convirtió en uno de los lugares elegidos para celebrar nuestro tercer aniversario de bodas, el primero desde que nació nuestra bichilla. Besalú es un buen destino para ir con niños, pero algo más grandes. El principal problema de accesibilidad que presenta es el empedrado de sus calles. Nosotros nos fuimos estrenando la nueva sillita de paseo de la niña y me pasé la jornada sufriendo por el traqueteo infernal que le estaba dando. Resistió a los trotes sin problemas, pero hubiera sido más adecuado visitarlo con la mochila de porteo. Lo que pasa es que la niña ya tiene un peso considerable y cada vez nos cuesta más aguantar tantas horas con ella colgada. El empedrado tiene la ventaja de narcotizar a los bebés y hacer que se duerman, pero si ya están descansados pueden mostrarse irritables por este meneo excesivo.

1. Besalú. Una miniatura de pueblo. Con deciros que en 2 horas, a paso lentísimo y parando cada dos metros, le dimos 3 vueltas completas a todo Besalú, ya os podéis hacer una idea de las dimensiones descomunales del municipio. Vamos, ideal para viajar con niños porque si son de los que se quejan al andar enormes distancias, en Besalú van a tener la batalla perdida. Besalú tiene 3 calles, 3 plazas y poco más. Sus iglesias, sus edificios de piedra bien cuidados, su cantidad de casitas típicas reconvertidas en tiendas de comestibles y tiendas de souvenires para sacarle los cuartos a los visitantes… Lo normal en este tipo de pueblos.

2. El puente y el río. Las vistas más espectaculares y típicas de Besalú se obtienen antes de entrar propiamente en el municipio. Desde el enorme puente de piedra situado sobre el río, se divisa todo el patrimonio de Besalú. La verdad es que es una estampa preciosa, pero que ya deja entrever que la jornada turística será cortita. Se puede bajar hasta el río, donde hay una especie de pequeño embarcadero de madera al que los niños se asomaban para dar de comer a los patos. Nosotros no nos aventuramos hasta allí con el carrito, por la irregularidad del terreno y porque había que bajar varios tramos de escalera. Pero si los niños ya caminan, pueden pasarse un buen rato entretenidos junto al río, que a su paso por Besalú lleva poquita agua.

Besalú vista desde el puente romano

Besalú vista desde el puente romano por el que se accede al pueblo

3. Patrimonio arquitectónico. Como conjunto medieval, los encantos de Besalú están verdaderamente bien conservados. En esta web de la Oficina de Turismo de Besalú tenéis un listado de los puntos de interés que podréis encontrar en este ámbito. No voy a repetirlos en el post porque no voy a aportar más datos que ellos, ni mejores fotos. Pero sobre todo porque prácticamente cada uno de estos monumentos estaba cerrado a la hora en que nosotros realizamos la visita. Con lo cual, a parte de la fachada poco más pudimos ver. Una cosa curiosa es que en un par de estas joyas arquitectónicas, sí dejan la puerta abierta pero porque la entrada está bloqueada por una cristal, de forma que si quieres ver el interior a través de una ventana debes echar 1 euro para que se encienda la iluminación durante 3 minutos. Ya no nos permiten ni recorrer los monumentos a pie, sólo echarles un vistazo rápido y previo pago ¡dónde iremos a llegar!

4. Para comer. Pese a que se ha convertido en un importante enclave turístico. Besalú dispone de varios restaurantes con menús comprendidos entre los 12 y los 15 euros, incluso siendo fin de semana. Todos contemplan también la opción del menúinfantil a un precio reducido. Nuestra elección dejó mucho que desear (ya os contaré en otro post) pero supongo que en otros restaurantes la cosa andará más fina. No es que sean baratos del todo, pero tampoco tienen un precio desmesurado y la verdad es que han sabido sacar partido a platos elaborados con ingredientes propios de la zona, lo que siempre es de agradecer para no acabar comiendo pasta y filetes en todas partes. ¡Que la gastronomía también es una forma importante de conocer el mundo!

Una de las plazas de Besalú

Una de las plazas de Besalú

5. Facilidades. Algo que me gustó de Besalú es que disponen de baños abiertos al público ¡y con cambiador para bebés! Baños que además son unisex, por lo que por primera vez desde que el mundo es mundo, y desde que nació mi bichilla, su papá ha podido ayudarme en la ardua tarea de poner un pañal limpio esquivando la suciedad del entorno. Otro punto a favor para la visita es que a la entrada del pueblo han habilitado dos amplios aparcamientos para los turistas. Callejear por Besalú en coche es poco menos que impensable. Una locura. Entre las estrecheces de las calles, el empedrado, la cantidad de gente que camina por todas partes haciéndose a la idea de que todo es peatonal… vamos, yo diría que ni aunque viviese allí me atrevería a cruzar con el coche al otro lado del puente.

En definitiva, Besalú es una opción apta para ser visitada con niños. Un pueblo pequeño, bien conservado y muy resultón. Un ratito de desconexión agradable entre empedradas calles medievales.




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3 Comentarios

  • Responder
    Restaurante L'arcada: mal sitio para comer en Besalú - Planeando viajar con niños
    20 octubre, 2014 at 08:43

    […] de ninguna parte, de mala leche y sin saber dónde parar para recargar fuerzas. Ya os conté que Besalú es tan pequeño que en un par de horas le dimos tres vueltas completas, por lo que nos dio tiempo a […]

  • Responder
    Restaurante Lluís. Comer como en casa en Tossa - Planeando viajar con niños
    23 octubre, 2014 at 11:01

    […] nuestro viaje de fin de semana visitando Besalú y Bañolas, lo pequeño de ambos pueblos acabó por dejarnos tiempo suficiente para aprovechar el […]

  • Responder
    Banyoles. Un pueblo y un lago - Planeando viajar con niños
    30 octubre, 2014 at 11:02

    […] Banyoles no fue para nosotros un destino turístico por sí mismo. Yo estaba emperrada con ver Besalú, pero al ser un lugar tan pequeño y con unos alojamientos tan disparatadamente caros, decidimos […]

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