Ocio y viajes

Hotel Capri en Lloret de Mar. Un horror para familias

Hace algunos años, al poco tiempo de mudarme desde Andalucía, pasamos un fin de semana para conocer Lloret de Mar. Pese a la mala fama que está adquiriendo el municipio, que parece haberse convertido en el Salou de la Costa Brava por el tipo de turistas jóvenes, jaleosos y maleducados que lo frecuentan, tratamos de elegir unos días de temporada media, a mediados de septiembre, cuando todo el bullicio de los extranjeros debería haber abandonado Lloret. Los hoteles presentaban precios baratísimos, por lo que esperábamos encontrar una verdadera ganga y realizar un viaje tranquilo. Loret no me disgustó. Será porque me he criado tan cerca de Torremolinos y el ambiente me resultó tan familiar que fue un poco como volver a casa por vacaciones. Pero el hotel ¡ay,el hotel! Elegimos el Hotel Capri, porque éramos más jóvenes, estábamos más faltos de dinero y la oferta que encontramos era simplemente espectacular. O al menos lo parecía. Pero si no es el peor hotel en el que me he alojado en España debe andarle cerca. De hecho, ahora mismo no recuerdo haber estado en un lugar más horrendo que el  Capri de Lloret.

1. Ubicación. El Hotel Capri no se encuentra en primera línea de playa pero esto no nos pareció una desventaja porque en 3 minutos caminando podíamos llegar a la orilla más cercana y pensamos que al estar algo resguardado del paseo marítimo sería un lugar más tranquilo. Desde la ventana de nuestra habitación se veía la piscina y una esquinita de mar. Eso sí, para ir en coche hay que tener en cuenta que las calles del centro de Lloret son algo laberínticas, por lo que aparcamos bastante lejos del centro y nos desplazamos caminando hasta allí. La calle del hotel es una miniatura y está llena de coches en doble fila, aparcados en lugares no permitidos. Un despropósito se mire por donde se mire.

2. La habitación. Teníamos una habitación doble, grande, horrenda y antiquísima. El hotel fue construido en los años 60 y renovado en 1992, pero por lo visto no les cundió la obra o les faltó el gusto, porque el suelo parecía de corcho y la bañera era un tubo kilométrico pero desgastado por tantísimos años de uso. Había perdido el baño de pintura blanca y empezaba a clarear el color del metal. Las cortinas, perfectamente conjuntadas con el esperpéntico edredón, eran floreadas y feas a más no poder. Tenía un escritorio largo y una minúscula tele prehistórica. Lo único que podríamos salvar era el balcón, con un par de sillitas y una mesita de plástico desde el que se veía el mar.

Esta es la decoración del Hotel Capri que aún me atormenta el recuerdo

Esta es la decoración del Hotel Capri que aún me atormenta el recuerdo

3. La clientela. De lo peor que me he topado nunca. Con decir que al lado dormían 9 franceses de unos 16 años en una habitación doble como la nuestra… no digo más. Una de las mañanas me levanté y había 2 de ellos enrollados en una sábana y durmiendo en el balcón. Tal cual salí a ver el mar a primera hora, me volví a meter en el interior y a cerrar la ventana por si ese gentío decidía saltar a nuestra terraza para invadirnos. Con lo aficionados que son las juventudes extranjeras al balconing en las costas españolas… Esta era una parte de los clientes y el resto eran extranjeros jubilados, de vuelta de todo, que también había recalado en Lloret por el alcohol barato y el precio irrisorio del Capri. Y se les notaba, porque desde el desayuno ya iban contentos y entonados por los pasillos. Las familias con niños allí eran inexistentes.

4. La animación. He llegado a pensar que éramos los únicos españoles que habíamos recalado por error en este hotel, porque los eventos de animación también eran de lo más surrealista. Espectáculos con serpientes y ¡bingo! Juego al que por cierto, nos apuntamos por hacer algo y acabé ganando, más que nada porque el resto de turistas no entendían las normas del juego (que es de un nivel intelectual bárbaro) y estaban cantando el bingo cuando la chica del bombo sólo había sacado la primera bola de la tanda.

5. La comida. De batalla y bastante mala. Aquello era el paraíso de los platos precocinados y recalentados. ¡Mediterráneo 100%! La comida siempre se servía mediante bufet libre pero pese a la variedad, si eras muy delicado o te gusta llevar un tipo de vida saludable ¡este hotel definitivamente no está hecho para ti! Para los niños: fritos y más fritos. Bueno y lasaña o canelones congelados. Se acabó la variedad.

La verdad es que por el precio que pagamos (40 euros por noche en régimen de media pensión los 2 adultos) ya debimos sospechar de las malas condiciones del hotel, pero nos confiamos al ser un 3 estrellas no situado en primera línea de playa y nos llevamos un disgusto considerable una vez allí. Para ir con niños no ofrece ningún tipo de comodidad. Al decidirme a escribir este post he visto que ya no existe como tal y que la cadena Guitart (que por otro lado me parece que tiene establecimientos excelentes y nunca comprendí que hacía este esperpento dentro de su cartera de hoteles) se ha deshecho del edificio. Ahora se llama Hotel Sun Village Lloret, ha subido de categoría (4 estrellas) y ha sido remodelado a conciencia, aunque la fachada siga siendo la misma. Del nuevo establecimiento nada puedo opinar, pero confío en que hayan mejorado las graves carencias del anterior.




Esto te puede interesar

Sin comentarios

¡No te cortes, deja un comentario!

La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.