Ocio y viajes

Vacaciones lejos de casa con un bebé. Supervivencia

Estas navidades estamos planeando pasar fuera de casa los típicos días de Nochebuena y Navidad. Vamos a ir a Madrid y a alojarnos en un hotel durante los días de fiesta grande. Tras la experiencia ganada con las vacaciones de verano, me doy cuenta de que no se necesitan tantas cosas para salir al mundo con un bebé. En casa, como papás primerizos que somos, cuando estamos dentro de nuestra zona de confort, en la tranquilidad del hogar, se nos hace muy cuesta arriba pensar en desplazamientos a zonas lejanas y con el mínimo equipaje posible. Nos da la sensación de que no vamos a poder sobrevivir sin cuna, sin cambiador elevado, sin una cocina propia en la que elaborar purés, sin una rutina de horarios para la comida y el sueño… Pero cuando por fin reúne uno las ganas de salir a cambiar de aires, y se lanza a lo loco, cargando con el equipaje justo, descubres que la supervivencia no es tan difícil como uno creía y que hay muchísimos elementos de puericultura de los que directamente podemos prescindir. Os expliqué hace unos meses que existe la posibilidad de alquilar ciertos productos para bebés en algunos de los destinos más turísticos de España. Pero si vuestro presupuesto es ajustado y planteáis el viaje en otros términos, descubriréis que pasar las vacaciones lejos de casa con un bebé puede ser realmente sencillo. Os cuento nuestros planes para estas navidades, puesto que como viajaremos en tren, la logística va a ser radicalmente diferente a la de nuestro periplo veraniego en coche.

1. Colecho. En casa eso de compartir la cama de matrimonio con nuestra bichilla ha sido más una imposición por parte del bebé que un deseo tomado por propia iniciativa. Pero a la hora de salir de vacaciones se convierte en una ventaja enorme porque no tenemos que cargar con la cuna de viaje, ni depender de la disponibilidad de cunas en los hoteles y mucho menos en casa de nuestros familiares. Ya sea en pareja o en camas individuales, tenemos muchísima práctica en esto del colecho y no nos preocupa la incertidumbre de pasar una mala noche en vacaciones, porque mi churumbelita ya está acostumbrada a dormir con nosotros.

2. Lactancia. La teta es una bendición para la crianza de un bebé, pero cuando la lactancia está bien establecida facilita enormemente el tema de la alimentación en todos y cada uno de los desplazamientos. Da igual que salgas de paseo al parque de tu pueblo o a las antípodas de tu casa. Con la teta a cuestas no vas a tener problemas para atender las necesidades de tu bebé. Es que dará igual cómo vayáis de horarios o si el hambre le sobreviene al bebé en el momento o el lugar más inoportuno. Siempre lo vais a tener todo dispuesto. Incluso aunque alimentéis a vuestro bebé con biberón, la época desde que nacen hasta los 6 meses es fácil mantener este asunto bajo control.

3. Comidas. Pero el bebé crece (es lo que todos los padres queremos) y llega un momento en el que la lactancia debe ser complementada con otros alimentos “normales” de los que comemos los adultos, para que se vayan familiarizando con texturas, sabores y se preparen para el momento en que decidan destetarse o dejar el biberón. Dependiendo del sistema de alimentación que hayamos escogido, la organización de los viajes será más o menos complejas. El Baby Led Weaning cuenta con la ventaja de que el bebé puede comer cualquier cosa que coman sus padres, siempre que sean alimentos saludables y preparados de una forma adecuada. Esto hace que en cualquier restaurante podamos dejar que el niño experimente y que la hora de la comida siga siendo otro de los atractivos turísticos de las vacaciones. Sin embargo, si solemos darle a nuestros bebés purés y comidas trituradas, no podremos salir de casa con un cargamento suficiente para muchos días, por lo que otra opción es recurrir a los famosos potitos. Yo no soy partidaria de utilizarlos en casa a diario (por muy mala cocinera que sea prefiero elaborar yo la comida de mi bichilla) pero reconozco que los potitos son de lo más práctico a la hora de viajar. También es verdad que en casa seguimos un método mixto de BLW y comida triturada, por lo que incluso estando de viaje como mucho nuestra bichilla ingeriría un potito envasado al día. Yo me lo tomo como si fuera una comida fast food para ella. Porque además le encantan y los devora en pocos minutos.

4. Siestas. Por el tema del sueño y el descanso, lo más probable es que seáis los padres quienes sufráis por este punto básico de la supervivencia durante las vacaciones. Los bebés, si descasan menos de noche, se os irán durmiendo durante el día, en la sillita de paseo, mientras porteáis, en el coche…. En vez de una siesta harás 3 o 4, mientras que son los adultos los que suelen ver más alterados sus periodos de descanso durante las vacaciones. Por mi experiencia personal no me preocuparía mucho de este asunto. A no ser que vuestro hijo sea especialmente delicado para dormir, caerá fulminado cuando esté verdaderamente cansando sin importarle lo que estéis haciendo o los planes que hayáis ideado para pasar el día en familia.

Y vosotros ¿sois capaces de salir ligeros de equipaje y poner en práctica estas nociones básicas de supervivencia en vacaciones?




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4 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    24 noviembre, 2014 at 14:42

    Yo intento reducir volumen de trastos cuando viajamos con los niños, pero cuesta.. Eso sí, si viajamos en avión no hay opción porque no podemos pasarnos del límite a facturar.

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      24 noviembre, 2014 at 17:17

      Nosotros creo que logramos ir bastante ligeros, pero aún así el avión es nuestra asignatura endiente por lo del número de bártulos que se pueden llevar y por lo que cobran por facturar esos kilos.

  • Responder
    wcprotect
    26 noviembre, 2014 at 12:18

    Es mejor reducir el llevar miles de cosas en las maletas, sólo por “si acaso”, y más si vas en tren o avión, luego te das cuenta que no necesitas tanto. El tema comidas tampoco tiene que ser complicado, me ha gustado la idea que explicas, de cómo organizarlo. Ah!, algo que nunca nos olvidamos en nuestros viajes, un mini botiquín.

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      7 diciembre, 2014 at 13:42

      ¿Ves? Yo nunca pienso en que nos podamos poner enfermos o sufrir un pequeño accidente, y los del botiquín ni se me había pasado por la cabeza. Soy de pocos por si acasos y está visto que igual me lanzo demasiado ligera de equipaje.

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