Ocio y viajes

Una navidad de lujo ¡con niños!

Cuando llegan estas fechas me gusta fantasear con la posibilidad de huir de las típicas reuniones familiares, por lo menos una vez en la vida, y aventurarnos a dilapidar una fortuna para vivir la magia de la navidad de una forma diferente y completamente espectacular. Hace años trabajé en una famosa cadena de jugueterías que de la noche a la mañana empezó a comercializar viajes para toda la familia, a cada cual más increíble (y caro). Nadie nos contrató nunca uno de estos viajes, pero yo me pasaba las horas muertas fantaseando con algunos de ellos. Siempre pensé que cuando tuviera hijos me gustaría poder permitirme el lujo de vivir una de estas experiencias, que yo creo que deben quedar grabadas a fuego en la mente de los churumbeles para toda la vida. Nosotros este año pasaremos las vacaciones de navidad fuera de casa, pero no de esta forma. Nuestra bichilla aún es pequeña y no guardaría ese gran recuerdo de uno de estos planes. Así es que mientras vamos juntando el dinero y ella crece a su ritmo, estos son algunos de los viajes de lujo que me gustaría hacer por navidad.

En un lugar parecido de Laponia vive Papá Noel

En un lugar parecido de Laponia vive Papá Noel

1. Conocer a Papá Noel. Ya era grandecita cuando descubrí toda la historia de que Papá Noel vive y tiene su taller en Laponia, un lugar físico y real que existe de verdad. Yo no estoy acostumbrada a pasar tanto frío (bajar de los 13 grados sobre cero ya me parece tener un frío siberiano y muy desagradable) pero me haría tanta ilusión poder hacer este viaje que estaría dispuesta a aguantar el invierno del Polo Norte (o casi). Y eso que en esta casa siempre hemos sido más de los Reyes Magos que de Papá Noel, pero creo que en estas fechas navideñas, Oriente no tiene tanto atractivo como esos paisajes nevados y esas construcciones de hielo que se crean en Finlandia. Y para un niño, eso de viajar lejísimos para conocer a Papá Noel, ver dónde se fabrican sus juguetes, la cantidad de ayudantes que tiene este hombre para poder cumplir con todos sus encargos o cómo corretean los renos ¡debe ser como vivir un instante dentro de una película! Eso sí, Laponia tiene una malísima combinación con España, con precios por las nubes tanto para el desplazamiento como para el alojamiento, por lo que esta fantasía tendrá que esperar.

El Rockefeller Center y su pista de patinaje

El Rockefeller Center y su pista de patinaje

2. New York, New York. El cine tiene la culpa de este deseo tremendo de poder llevar a mi bichilla a visitar Nueva York en navidad. Nosotros viajamos allí en 2012, en agosto, pero ese ambiente espectacular de jugueterías rebosantes de muñecos, pistas de patinaje al aire libre, árboles de navidad gigantescos… ¡eso sólo puede verse en navidad! Recuerdo que anduvimos por la juguetería FAO Schwarz y yo disfruté como una niña allí dentro. Sólo compramos un puzzle de madera para mi sobrina, pero para que lo envolvieran para regalo (a parte de que había que pagar casi 4 euros extra) debías bajar a los sótanos del edificio, donde un hombre que podía haber sido primo hermano de Santa Claus, hizo su tarea con un primor inimaginable mientras nosotros esperábamos cómodamente sentados en una sala de espera donde hasta podíamos tomar café ¡ver para creer! Nueva York también es un sitio demasiado frío para mí en invierno, pero esas estampas tan románticas que las películas han fijado en mi imaginación bien merecen el esfuerzo. Eso sí, si ya en agosto el viaje nos costó un ojo de la cara alojándonos en un hotel horrible, antiquísimo y con sus cucarachas correteando por el baño, no me quiero ni imaginar cómo nos iba a dejar la libreta de ahorros la estancia es un establecimiento a la altura de mis fantasías navideñas.

¿No me digáis que el Caribe no parece real?

¿No me digáis que el Caribe no parece real? Puede ser el lujo más barato

3. Crucero caribeño. ¿Que tenéis pánico al frío como yo? Pues qué mejor oportunidad para cambiar a los aires tropicales del Caribe. Durante nuestro viaje de novios hicimos un crucero por el Mediterráneo Oriental y las islas griegas. Es una de las experiencias que más hemos disfrutado, por la comodidad, la cantidad de lugares que visitamos, lo romántico de unas vacaciones en barco… A la vez, nos dimos cuenta de que es un tipo de viaje realmente ventajoso para ir en familia, porque aunque se cambie diariamente de destino no hay que estar pendientes del equipaje, de los desplazamientos… unas navidades de calor en un crucero por el Caribe podría ser toda una aventura. Incluso sé de empresas organizadoras que planean actividades para niños como por ejemplo, abordar un barco pirata. Además de la posibilidad de disfrutar de la playa ¡en diciembre o enero! Sólo por eso ya merece la pena el esfuerzo económico. Bueno, por eso, y por volver a casa siendo la familia con mejor aspecto y color de todo el Pueblucho Infernal. Si el crucero resulta caro, quizás podría plantearme el cambiarlo por una mera estancia en un resort apañadito de Cancún o sus cercanías, con su todo incluido y sus excursiones a aldeas mayas o parques naturales y exóticos.

¡Ay, soñar y soñar! Viajar y viajar. Menos mal que estas fantasías me salen gratis y que mi churumbelita aún es pequeña para pedirme estos lujos navideños. ¿Y vosotros? ¿Qué destino visitarías por navidad si los gastos corriesen a cuenta de otro?




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2 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    15 diciembre, 2014 at 15:04

    Sinceramente desde que tengo hijos lo que deseo es pasar unas vacaciones tranquilas, pero si tuviera que elegir, me encantaría ir de crucero por las islas griegas, porque Grecia es nuestra vecina de abajo y creo que es apenas una hora en avión.

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      15 diciembre, 2014 at 18:59

      ¡Lo tenéis muy cerquita! A mí me encantó Rodas (Atenas no estaba en el itinerario porque pasábamos por algunas ciudades de Italia y también por Dubrovnik). Y claro, en comparación con España los precios eran baratísimos, aunque el crucero cuesta igual porque lo pagas en tu país de origen.

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