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Hotel La Bobadilla. El paraíso andaluz

Quizás no debería reconocer esto tan abiertamente, pero espero que el delito ya haya prescrito y que no se me tenga en cuenta. Y es que el Hotel Barceló La Bobadilla, es uno de los establecimientos de los que más disfruté de sus instalaciones cuando era una niña ¡y sin haberme alojado nunca en él! De hecho, hace ya tanto tiempo de todo que ni siquiera pertenecía a la cadena Barceló. La cuestión es que el hotel estaba muy cerca de la casa de mi abuela materna, y a mi padre se le metió entre ceja y ceja llevarnos a mi hermano y a mí de vez en cuando a disfrutar de la piscina, de los caballos, del entorno rural… Con la excusa de que mientras los niños nos hacíamos los dueños y señores de La Bobadilla, él se estaba tomando un cubata a precio de oro en el bar del hotel, ya se creía que se nos podía considerar clientes del mismo, y que teníamos derecho a hacer uso de todo. Recuerdo aquel bar, las carísimas coca colas a 500 pesetas (3€ de hoy en día) ya hace 25 años y esos baños con grifería dorada y con toallitas de algodón de verdad, para usar y tirar cuando te lavaras las manos. ¡La Bobadilla era y es el paraíso andaluz! De las habitaciones no puedo opinar, pero presupongo que deben ser fabulosas por lo que experimenté en el resto del hotel.

1. El entorno. El Hotel La Bobadilla es una especie de cortijo andaluz situado en medio de ninguna parte, entre una vasta extensión de olivos y alejado de carreteras, de pueblos y del mundanal ruido. Pertenece al municipio de Loja, en Granada. Con bosque propio, coto de caza y con kilómetros de terreno alrededor para que sus clientes no sean perturbados bajo ningún concepto, debe ser uno de los rincones del mundo mejor pensados para desconectar de la realidad. El edificio del hotel simula casi un pequeño pueblo de callejuelas empedradas, con esculturas en el camino y muros blanqueados. Es una delicia para los sentidos.

El famoso bar "El cortijo" que nos permitía disfrutar a hurtadillas del Hotel La Bobadilla

El famoso bar “El cortijo” que nos permitía disfrutar a hurtadillas del Hotel La Bobadilla

2. Exteriores. No sé si hace 25 años existían los resorts hoteleros, pero si no, La Bobadilla debió ser el modelo en el que se inspiraron este tipo de establecimientos. Con jardines verdes y frondosos, con una piscina lago con puente de piedra incluido y una fuente central que lanzaba un chorro de agua a presión hacia el cielo, que mi hermano se empeñaba en romper con la mano, salpicando a los clientes que tomaban el sol en las hamacas. Los niños no encontrarían el momento de aburrirse, porque entre las zonas verdes y la piscina el entretenimiento está asegurado. Además del propio césped, la zona estaba vallada para separar las instalaciones del hotel del inicio del bosque que lo rodea, y hasta aquella verja se acercaban ciervos a los que se les podía dar de comer algunas ramas de arbustos cercanos. Imaginad esto de bañaros en la piscina con un pariente de Bambi a escasos metros. La naturaleza nunca fue tan divertida para un niño como entonces para nosotros.

Imaginad a mi hermano poniendo remojo a todos loa clientes de gran lujo del hotel...

Imaginad a mi hermano poniendo remojo a todos loa clientes de gran lujo del hotel…

3. Los caballos. Además del bosque privado de La Bobadilla, también organizan paseos a caballo para los clientes. Estos viven en un establo situado en la carretera de acceso al hotel, dentro de los dominios de todo el complejo. Eran los caballos más bonitos y mejor cuidados que nosotros habíamos visto nunca. Bien peinados, limpios, bien tratados… En aquel entonces todos tenían un nombre propio que empezaba por P (Perla, Piola…). Nunca montamos a caballo pero mi padre nos acercó una vez a charlar con los cuidadores y nosotros quedamos impresionadísimos por su cercanía y belleza.

Habitación "económica" del Hotel La Bobadilla. Con una de etas ya me conformaría

Habitación “económica” del Hotel La Bobadilla. Con una de estas ya me conformaría

4. Para familias. Si los niños no se vuelven locos con el diseño del hotel, la espectacular piscina y los caballos, en La Bobadilla también tienen un parque infantil y un miniclub con actividades de animación, pero sólo funciona en temporada veraniega, del 15 de julio al 31 de agosto. El tenis, el pádel, a petanca y las bicicletas de montaña se pueden utilizar también sin cargo adicional. Bajo petición, se puede contratar incluso un servicio de niñeras, quizás para que los adultos puedan disfrutar un rato de la tranquilidad del spa. Y ya metidos en el derroche podríamos contratar un paseo en globo, o un vuelo en ultraligero, jugar al tenis con un monitor, ir de senderismo con un guía… ¡Ay, menos mal que soñar es gratis! Las mascotas también pueden viajar con la familia, aunque deberán pagar por su estancia de lujo.

En la actualidad, el hotel La Bobadilla es un establecimiento de 5 estrellas Gran lujo, por lo que se nos escapa de nuestro presupuesto familiar a la hora de planificar las próximas vacaciones. Dependiendo de la temporada, el alojamiento y desayuno en una habitación Deluxe Classic (la más económica y ya el nombre asusta) empezará a partir de los 150 euros. Quienes sí están disfrutando de este lugar emblemático de mi infancia, son las parejas japonesas, que incluso lo utilizan como sede para tener su boda de ensueño al estilo occidental. ¡Ay, quien fuer una asiática rica para poder disfrutar de La Bobadilla en una noche romántica o incluso familiar con niños!




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2 Comentarios

  • Responder
    MamaUniversitaria
    24 febrero, 2015 at 12:21

    Este hotel es una pasada! A nosotros tambien se nos va del presupuesto! pero hemos ido a tomar un cafe/copa y aunque es carillo (vamos caro… lo de carillo es para no darme un guantazo yo misma por ir ahi a tomar algo y pagarlo a precio de oro!) es precioso!
    Que envida los japonenes de poder casarse ahi! 🙂

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      24 febrero, 2015 at 13:54

      Es un lujazo se mire por done se mire. Las instalaciones, el entorno, los detalles tan cuidados ¡quién fuera japonesa para disfrutar así de Andalucía!

    ¡No te cortes, deja un comentario!

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