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El Priorat. Pequeña comarca y denominación de origen

Cuando viajamos a la comarca de El Priorat, en Tarragona, debo reconocer que lo hice un poco a modo de sacrificio, porque ni soy aficionada al vino ni al turismo rural. Respecto al vino, no creo que vaya a cambiar de idea a mis años, pero en lo referente a la naturaleza y a las escapadas familiares fuera del entorno urbano, creo que voy a tener que desdecirme porque el turismo rural es una gran idea para viajar con niños. El Piorat es una comarca pequeña y bastante árida. Lo cierto es que no me entusiasmó especialmente, pero como no está de más conocer de todo, supuso un cambio en el tipo de salidas a las que estamos acostumbrados. Pueblos diminutos, campos de viñedos y de mucho secano, carreteras estrechas y sinuosas (con lo que yo me mareo) y algunos desniveles que pese a los quitamiedos me ponían los pelos como escarpias. Visto así ¿quién no estaría deseando volver a visitar El Priorat? Ya notaréis que no está entre mis preferencias personales, pero tampoco es tan mal sitio como lo estoy retratando.

Torroja del Priorat. Se pueden ver los coche ahí tirados. Foto: Priorat Turismo.

Torroja del Priorat. Se pueden ver los coche ahí tirados. Foto: Priorat Turismo.

1. Torroja del Priorat. En este pueblo fue donde nos alojamos para pasar la noche, en el hotel Abadía del Priorat, el cual no enlazo porque no dispone de página web (de hecho creo que ha desaparecido). Si tenemos en cuenta que el municipio tiene 138 habitantes (ni uno más ni uno menos), ya os podéis imaginar el ambientazo diurno y nocturno de la zona. A él se accede por una pendiente de vértigo. El coche se deja arrumbado en el arcén de una calle en cuanto pisas el territorio municipal. No creo que por allí pase la policía para poner multas, más que nada porque es prácticamente imposible circular con vehículos dentro del pueblo. Tiene un par de calles sin asfaltar, una empedrada y para de contar. Los únicos restaurante son los de los dos hoteles que había en aquella época, en uno de los cuales nos alojamos. Ahí estuve inspirada al elegir la reserva en régimen de media pensión con desayuno y cena, porque vistas las carreteras y la distancia a la que se encuentra el siguiente pueblo más cercano, creo que hubiésemos ayunado antes que salir de noche en busca de alimentos. Durante todo el fin de semana, el único humano con el que nos cruzamos en Torroja del Priorat fue el recepcionista del hotel. En las calles no había un alma, porque con lo pequeño que era aquello, si hubiese habido alguna nos la hubiésemos topado por todas las esquinas.

Mas Sinés, celler Burgos Porta. En Poboleda. Foto: Mas Sinén

Mas Sinén, celler Burgos Porta con Denominación de Origen Priorat. En Poboleda. Foto: Mas Sinén

2. Celler Burgos Porta. La finalidad del viaje era ir de turismo enológico y la bodega elegida fue la masía Mas Sinén en la que se elaboran los vinos Burgos Porta, con Denominación de Origen del Priorat, situada en Poboleda. Esta fue nuestra primera experiencia en este tipo de viajes y la verdad es que pese a mi rechazo por la bebida, la visita fue de lo más interesante. Éramos un grupo pequeño, de cuatro personas, y el propietario de la bodega dedicó más de hora y media a hacernos un recorrido por los viñedos, por el nacimiento del agua que regaba sus tierras, los diferente tipos de vid, la forma de las hojas, las variedades de uvas… Posteriormente vimos la bodega en sí, la sala de fermentación y el almacén, con esas barricas de madera enormes e impresionantes. Por entonces, no sabía cómo sería el funcionamiento de este tipo de negocios, y lo cierto es que me impresionó el cuidado y el mimo con el que se produce el vino en el Celler Burgos Porta. Supongo que al ser una bodega humilde y familiar, todo es más cercano y está hecho a pequeña escala, por lo que viven para su producto y eso se nota en el trato que dan a sus clientes. Del momento de la degustación, recuerdo hacer un intento por enamorarme del vino, blanco, mojarme los labios en el tinto y luego pasarme a beber agua y a comer piquitos de pan como los niños. Definitivamente no me aficionaré el vino nunca, pero lo de visitar bodegas y aprender sobre el proceso de elaboración sí me ha gustado. Elegimos Mas Sinén porque la entrada estaba incluida en la reserva del hotel Abadía del Priorat, y como no teníamos conocimiento de la zona, cualquier bodega podría hacernos el apaño. La visita se puede realizar perfectamente con niños, siempre y cuando controlemos que no van a hacer un destrozo en las plantaciones y que tengan paciencia para asistir a las actividades de cata, porque de lo contrario nadie disfrutará de la visita. El terreno de Mas Sinén era bastante llano, y aunque yo optaría por la mochila de porteo, quizás los carritos de ruedas grandes no tuviesen grandes dificultades para desplazarse por la propiedad.

En realidad, los pueblos más importantes de la zona de El Priorat son Falset y Gratallops, pero el alojamiento en ellos era excesivamente caro, de ahí que nos decidiésemos por dormir en Torroja del Priorat y desplazarnos para realizar algunas visitas. Próximamente os daré más detalles del hotel y de la escapada a Siurana, con diferencia el punto de mayor interés de este viaje.




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2 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    23 febrero, 2015 at 13:57

    Para lo pequeño que es el pueblo os ha cundido la excursión eh? Sí que es una zona muy árida, pero creo que eso es lo que necesitan las vides para crecer bien. Tampoco entiendo mucho de vino 🙂

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      23 febrero, 2015 at 18:12

      ¡Jajaja! Porque en el pueblo paramos solo a dormir y estuvimos visitando muchos alrededores, si no poca cosa habría que contar. Yo de vino tampoco entiendo, pero parece que sí, que esa tierra tan seca es lo que caracteriza el sabor de los de El Priorat.

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