Ocio y viajes

¿A qué edad ir a espectáculos con niños?

Consejos para ir a espectáculos con niños

Como tantas otras cosas en esto de la crianza, la edad a la que ir a espectáculos diversos con niños dependerá mucho de la clase de familia que seamos, de lo inquieto que sea el niño y del tipo de ocio que queramos disfrutar. Cuando estaba embarazada pensaba que el tener hijos no me impediría seguir eligiendo las actividades que prefería para el tiempo libre. Pero al parir y darme cuenta de la inconsciencia de ser madre primeriza, pasé al extremo contrario, creyendo que permaneceríamos los tres encerrados en casa de por vida hasta que la niña fuera mayor de edad. Ahora vivo un momento de calma en el que me doy cuenta de que mi realidad no discurre en ninguno de esos dos extremos. Sí que hemos ido haciendo pequeñas cosas desde que nació mi bichilla, incluso un viaje relativamente largo (y pesadísimo) en coche y varias escapadas de fin de semana, pero hay que modificar algo el chip para no morir en el intento. Sin embargo, un asunto que se nos resiste es el de acudir a espectáculos infantiles con una niña de casi 16 meses. Puede que aún sea muy pequeña para este tipo de diversión, pero era algo que ni siquiera sospechaba hasta que hemos pasado por un par de caros traumas. L agente suele plantearse cuál es la edad idea para que los niños vayan al cine por primera vez, pero antes de que aguante hora y media de películas, a oscuras en una sala y sin moverse, yo pensaba que podríamos organizar otras actividades, que no han salido lo bien que esperábamos.

1. Teatro musical a los 9 meses. Os hablé del evento Mickey’s Music Festival al que nos invitaron para deleitarnos con geniales coreografías Disney en el Barcelona Teatro Musical. La cosa no podemos decir que fuera del todo bien, pero tampoco traumática, porque la niña se pasó durmiendo todo el espectáculo y cuando se despertó, incluso miró con recelo al escenario, pero no llegó a entrar en pánico. Se mostró quejosa, desinteresada y reticente en un espectáculo muy bullicioso, con asientos estrechos en los que no nos podíamos mover y con una música atronadora. Nosotros disfrutamos como niños mientras ella se mostraba bastante pasota. Dentro de lo malo no fue lo peor que nos tocaría vivir. Aunque por aquel entonces yo pensaba que sí.

2. Estimulación musical a los 14 meses. Esto me pareció el mejor invento del mundo, porque era gratuito, en la biblioteca municipal y para bebés de 0 a 14 meses. Vamos, que mi churumbelita sería la más grande de toda la actividad. Y como en casa le encanta la música de todo tipo, y bailar y hacer ruido, y la sesión sólo duraba media hora, me pareció ideal para retomar el tema de los espectáculos infantiles con calma y en plan low cost. Antes de que comenzase la sesión, ella estaba feliz corriendo encima de las colchonetas, tocando el material y desafiando a todos los presentes. Pero en cuanto la monitora conectó el equipo de música y dio comienzo la sesión, en la que debíamos simular que escribíamos a máquina tecleando sobre la espalda de la niña y darle un golpecito en la cabeza cuando se acababa una línea y había que girar el rodillo, la niña empezó a incomodarse. Al final de este primer ejercicio, y debido a los aplausos de los padres al finalizar la primera canción, rompió en un llanto atronador e inconsolable, que nos obligó a huir del lugar avergonzados y sin mirar atrás. Ya no hemos tenido el coraje suficiente para volver a otra de estas actividades musicales, ni de idiomas ni de nada que se prevea un poco festivo en la biblioteca. A mi bichilla le gustan las bibliotecas silenciosas, para ojear libros y nada más.

3. Espectáculo de patinaje sobre hielo a los 15 meses. ¡Y volvimos a reincidir! Nos invitaron al espectáculo Disney On Ice. 100 años de magia en el Palau Sant Jordi de Barcelona. La niña era todo felicidad en los alrededores del Palau, porque había grandes explanadas para correr, zonas ajardinadas y fuentes, además de un día soleado y de impresión. Al entrar en el recinto y empezar a verse rodeada de gente ya se incomodó, y cuando por la megafonía anunciaron que quedaban 3 minutos para el inicio del espectáculo, se disparó el volumen de la música y se apagaron las luces del pabellón, el drama ya fue incontenible. Llantos a lo loco. Retorcimiento del cuerpo, mordiscos a la teta. En 5 minutos su padre había huido con ella a merendar a la calle y yo arañé unos pocos minutos más para deleitarme con las historias románticas de Disney sobre hielo. ¡Cómo me hubiera gustado poder ver el espectáculo completo!

A día de hoy, no hemos vuelto a hacer más experimentos de este tipo. Me dice la gente que aún es demasiado pequeña para estos actos ¡pero me lo podían decir antes de que lo viviésemos en nuestras propias carnes y no a toro pasado! Aunque creo que depende mucho de la forma de ser del niño, porque en el último de nuestros intentos yo juraría haber visto bebés tan pequeños como la mía y allí nadie desertó del show a los pocos minutos de haber comenzado. ¿Habéis tenido alguna experiencia de este tipo con vuestros niños?




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2 Comentarios

  • Responder
    MamaUniversitaria
    9 marzo, 2015 at 11:45

    Pues a mi peque no lo veo! Todavia me cuesta que pueda ver sentado tranquilo un capitulo entero de algunos dibujos… en general siempre los ve haciendo otra cosa en su trona sentado! Asi que podriamos ir, pero necesitaria lleva la trona que es un trasto bastante aparatoso. Por ahor nos conformamos con poder ir a comer/cenar fuera y que este mas o menos tranquilo una hora / una hora y media. Tiene 15 meses. A ver cuando aguanta un poco mas… pero se aburre mucho el muchacho por ahora.

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      9 marzo, 2015 at 14:08

      Mi bichilla, con comida por delante aguanta bien en los restaurantes, pero los espectáculos no le han gustado ni un poquito. El ruido, la falta de luz, la acumulación de persona, la estresan y enseguida se harta de llorar.

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