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Marbella y Puerto Banús con niños

Marbella puente

Si sois de la jet set y os sobra el dinero a espuertas, seguro que alguna escapadita habréis tenido por Marbella, Puerto Banús y sus alrededores. Y si sois gente normal alguna vez habréis tenido curiosidad por saber cómo es esa Marbella del lujo y el glamour que hace años inundaba nuestras televisiones. Cuando yo era niña, parecía que el universo de los famosos tenía su epicentro en Marbella, pero de un tiempo a esta parte, yo no sé si por el caso Malaya, porque yo no veo programas del corazón o porque se ha pasado la moda marbellí, ya no suena tanto como destino de vacaciones. He estado varias veces en Marbella por la cercanía a mi pueblo de origen, no porque me sobre el dinero para gastar. Es un típico pueblo blanco y mediterráneo, con un centro pequeñito de casitas antiguas y encaladas, una famosísima plaza del ayuntamiento con sus naranjos y plantas bien cuidadas y calles estrechas, algunas peatonales y empedradas (pero con un empedrado suave, que no destrozará vuestros carritos de bebé). Vamos, que cuando uno visita Marbella no tiene la sensación de que sea algo del otro mundo, sino un mero municipio que vive del turismo y poco más. Para viajar con niños, Marbella es cómoda porque su centro tiene unas dimensiones pequeñas, y aunque el lujo auténtico se encuentra a un par de kilómetros, en Puerto Banús, son distancias más que salvables para los desplazamientos en familia.

1. Espacio y gente. La ventaja de visitar Marbella con niños es que tiene muchas plazas y zonas peatonales, en las que podemos caminar sin peligro. La gente de la ciudad suelen ser andaluces cálidos y acogedores y no extranjeros estirados y millonarios, como podríamos creer en un primer momento. De hecho, en el casco antiguo se pueden encontrar comercios de toda la vida y en la zona nueva también restaurantes y negocios adecuados para todo tipo de clientela. Vamos, que los marbellíes comen del supermercado como cualquiera y tienen cantidad de restaurantes y bares económicos en los que tapear y alternar.

An¡venida del mar

Avenida del mar en Marbella con esculturas ideada por Dalí

2. Parques. Viajando con niños, lo de pasar un ratito en el parque parece una cuestión obligatoria. Marbella hace gala de numerosos parques y zonas verdes, aunque el de la Constitución creo que es especialmente idóneo para visitarlo con niños, ya que tiene una completa zona infantil. Pese a que no es una zona ajardinada en sí, la avenida del mar que nos lleva hasta el paseo marítimo, también es un espacio cómodo y peatonal en el que podemos encontrar además una colección de esculturas diseñadas por Dalí. Los niños pueden tocarlas sin problemas y disfrutar como si de un museo al aire libre se tratase.

3. Paseo marítimo y playas. No sólo de visitantes de un día vive Marbella, aunque el pueblo es perfectamente abarcable en una jornada. Si tenéis previsto alojaros en alguno de sus hoteles (muchos de gran lujo, pero otros sorprendentemente asequibles) podréis disfrutar de un clima templado todo el año, de los 6 kilómetro de su paseo marítimo y de los baños en sus playas. Además, el clima de Marbella suele ser bastante agradable incuso en los meses de invierno y en los más calurosos del verano. Creo que esto marcará toda vuestra visita, porque hacer turismo con una temperatura ideal pone de buen humor a cualquiera, incluso cuando los niños se desesperan o se encaprichan con meterse en el agua en enero y sin llevar bañador. Tanto en el paseo como en las playas hay entretenimientos para los niños, columpios, toboganes, etc.

Puerto Banús

Yates de Puerto Banús ¡no me ha salido ningún coche de lujo en la foto!

4. Puerto Banús. Desde niña, una de mis aficiones era escandalizarme con los precios de los modelitos, joyas o complementos que lucían los maniquís en los escaparates de Puerto Banús. Y es que mientras Marbella es un pueblo andaluz del montón, es en esta zona marítima donde se aglutinan las tiendas de grandes marcas, las joyerías, y donde se puede ver la colección de yates de sus adinerados visitantes. O el ir y venir constante de Ferraris, Porsches y demás coches de alta gama, por lo que su apodo de La Milla de Oro es más que merecido. A los adultos,el lujo siempre nos llama la atención, pero es que a los niños tampoco va a dejarles indiferentes ver semejante despliegue de cosas caras. Es el paraíso del consumismo, pero como atracción turística es cuanto menos pintoresca.

¡Quién tuviera dinero para ver el lujo como algo normal y no como una rareza turística!




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2 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    23 marzo, 2015 at 17:59

    Ya me siento como si me hubiera dado un garbeo por ahí! Pero ahora se me antoja un yate, uno chiquitín 🙂

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      25 marzo, 2015 at 20:02

      ¡Jajaja! Los de Puerto Banús son impresionantes. Y eso que llevo viéndolos desde niña, pues aún me siguen asombrando. Eso es otro mundo dentro de Andalucía.

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