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Hospedería Monasterio de Rueda. Un remanso de paz

Monasterio de Rueda vistas

Cuando nos casamos, varios invitados a la boda nos regalaron esos bonos de experiencias rurales para disfrutar de fines de semana románticos y especiales en lugares recónditos. Yo no soy nada de campo, pero debo reconocer que el descubrimiento del Monasterio de Rueda me cambió la mente por completo. Al pensar en el turismo rural me asaltan los temores de incomodidades, de estar aislada y perdida lejos de la civilización ¡y de las tiendas! Sin embargo, este hotel situado entre los diminutos pueblos de Sástago y Escatrón en la provincia de Zaragoza, es una gozada y un deleite en medio del desierto de Los Monegros. Y es que desde que abandonas la autopista o la carretera nacional, debes recorrer 35 kilómetros por una carretera estrechísima, en la que apenas cabrían dos coches si te toparas con alguien de frente. Pero es que no te vas a encontrar a nadie. A un lado y a otro de la carretera sólo había paraje árido, montones de piedras en montículos y un llano que se extendía hasta el infinito. Y como era verano, todo estaba seco y polvoriento. Pues aún así me gustó. Llegar al Monasterio de Rueda tras atravesar semejante panorama ¡es un gustazo de los grandes!

1. Habitaciones. Por su nombre es fácil deducir que la Hospedería Monasterio de Rueda fue morada de una congregación religiosa en sus orígenes. Posteriormente pasó a quedar en estado de semi abandono hasta que se reconvirtió en alojamiento para turistas ¡y qué alojamientos! Nuestra habitación era una doble sencilla, con cama, tele, baño y poco más, pero muy luminosa, con vistas al patio y a la piscina, agradable, acogedora y confortable. En aquella ocasión no viajamos con niños, pero en caso de ir en familia, el tamaño de las habitaciones estándar sí resulta pequeño para viajes con churumbeles, porque estos bichillos no paran quietos y allí no hay apenas espacio para moverse. Pero vamos, que con el entorno en el que se encuentra, creo que la habitación es lo de menos.

Restaurante Monasterio de Rueda

Rincón íntimo del restaurante del Monasterio de Rueda

2. Restaurante. Generalmente, la comida de los hoteles no suele apasionarme. Está bien para salir del paso y no morir de inanición en vacaciones, pero no suelen servir nada del otro mundo y casi todo es precocinado. En el Monasterio de Rueda esto no pasa. Tienen una pequeña selección de platos del día. El desayuno es estilo bufete, pequeño pero con productos de primerísima calidad. También optamos por cenar allí, porque como no hay nada en kilómetros a la redonda, no estábamos por la labor de recorrer otra vez el desierto en sentido contrario y de noche. Y creo que es la mejor idea que pudimos tener. La comida es espectacular. Todos los productos son frescos y como la carta para elegir es corta y muy bien acotada, se cocina diariamente. Nosotros probamos el bacalao al horno con alioli y la parrillada de carne y las raciones era tremendamente abundantes. La pena es que el postre casi nos lo comimos por no hacer un feo (y porque también estaba riquísimo) pero es que estábamos ya a punto de reventar. Una cocina buenísimas, un restaurante elegante y tranquilo pero donde los niños son bien recibidos. De esto hace 4 años y no he vuelto a comer al mismo nivel en ningún otro hotel.

La alberca o piscna del Monasterio de Rueda. Con el calor que hacía en julio ¡me hice con ella para mí sola!

La alberca o piscina del Monasterio de Rueda. Con el calor que hacía en julio ¡me hice con ella para mí sola!

3. Piscina y alrededores. Tiene una pequeña piscina, que parece una alberca, y en julio el agua estaba hasta caliente. Un poco de césped alrededor de esta y un patio grande en la zona trasera del hotel. Al entrar por la fachada principal, sí se accede a una zona ajardinada y más fresca que queda dentro del monasterio, en el interior del claustro y bordeada por los muros del edificio. Fuera del hotel poco hay que ver. Desierto de Los Monegros a un lado y a otro y una pequeña maravilla: un trocito boscoso por el que si se camina unos pocos metros se puede ver pasar el río Ebro, que a esta altura recibe el nombre de Mar de Aragón. En Escatrón, el pueblo que hay más cerca del Monasterio de Rueda, existe incluso un club náutico, cosa que nos sorprendió puesto que la zona es árida a más no poder. Pero sí que se llevan a cabo eventos deportivos en esta roza del río. Por cierto, en el restaurante del Club Náutico comimos el día de nuestra llegada, un menú sencillísmo, de 10 euros, en un ambiente súper animado y familiar.

Visita al Monasterio de Rueda

Zona interior del Monasterio de Rueda ¡para que corran los niños! Al fondo, lo que queda del monasterio para la visita guiada

4. El Monasterio de Rueda. Como no podía ser de otra forma, aprovechamos para realizar la visita guiada al resto del Monasterio de Rueda,  que se ha restaurado y reconstruido de la forma más fiel posible y que no es parte de las estancias del hotel. El recorrido dura una hora y la guía que nos atendió no pudo ser más agradable ni explicarlo todo con mejor ánimo ni detalle. Creo que la entrada costaba 3 euros, pero es un dinero muy bien invertido por la cantidad de historia que se aprende.

El alojamiento en habitación doble estándar con desayuno para dos personas costaba 60 euros y la cena 20 euros por persona ¡pero merece mucho la pena!




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2 Comentarios

  • Responder
    mamaenbulgaria
    21 abril, 2015 at 21:21

    Qué bonita la última imagen! Parece un sitio precioso, pero si encima la comida está rica gana puntos, con la barriga llena todo se ve incluso mejor!

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      24 abril, 2015 at 21:13

      ¡Estaba buenísima! De verdad espero que no haya decaído con el paso del tiempo porque fue una experiencia estupenda de desconexión.

    ¡No te cortes, deja un comentario!

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