Crianza

Yo colecho (VI) En vacaciones

colecho

El colecho en vacaciones ¡ayyy!

A raíz de mi pasado post sobre el exceso de cunas de viaje que compramos antes de que naciese mi bichilla, me he dado cuenta de que en todos los posts que he escrito sobre el tema del colecho en esta familia, me he saltado un episodio fundamental: el de las vacaciones. Siempre digo que en esta casa el colecho nos ha venido impuesto por la necesidad de descansar a cualquier precio, no por motivaciones de apego, sentimentales ni románticas. Sí, mi bichilla está monísima cuando duerme a nuestro lado, con esos mofletitos y esa carita de buena… Pero verla en la distancia, en su cuna, no creo que le la pusiera más fea. Y así empezamos de la forma más tonta con el colecho en el hospital, porque yo no legaba bien a la cuna, y se volvió intensivo cuando mi bichilla cumplió 7 meses. Desde entonces, aquí colechamos cada noche, unos días más horas y otros menos, pero ¡demasiadas para mi gusto! Y para las preferencias del papá de mi churumbelita ya ni os cuento. Sin embargo, como se sigue despertando de 2 a 4 veces cada noche y yo no estoy por la labor de salir de la cama para atender criaturas en dormitorios ajenos, después de varias escapadas y viajes en familia he llegado a la conclusión de que estando de vacaciones todos dormimos mejor. ¡Qué pena no ser ricos y vivir en unas vacaciones perpetuas.

1. Cunas de viaje. Y no me refiero a las nuestras, a esas dos inversiones que no han viajado nunca jamás y que no prevén hacerlo. Sino a las que te montan en la mayoría de hoteles y demás establecimientos turísticos. O en casa de familiares que también tuvieron bebés y que las guardan como oro en paño. Los hoteles se han modernizado en este aspecto, y sólo hemos estado en uno en el que la cuna era rústica, de madera y antigüita como ella sola. En el resto todos los modelos son parecidos a los que tenemos en las casas de las abuelas, si bien suelen ponerles colchones más cómodos, de los de cuna normal, en lugar d ellos plegable so enrollables. Pues yo no entiendo por qué razón cuando estamos de vacaciones, mi bichilla puede dormir hasta 6 horas seguidas en estas cunas y en casa, si llega a las 2 horas, hacemos fiestas por haber podido disponer durante un ratito de más espacio en la cama. ¿Por qué en la calle sí y en casa no? Hay teorías para todo: que si de viaje hace más cosas y se cansa más (como si diariamente estuviera ella quietecita y sin moverse, vamos); duerme menos rato de siesta (mentira, duerme más); madruga (mentira, se levanta a la misma hora); trasnocha más (mentira, trasnocha lo mismo e incluso menos que en su rutina diaria). El caso es que en vacaciones colechamos menos.

2. Camas extra grandes. Pero cuando hay qué colechar ¡qué gusto da tener una cama de dos metros de ancho! O mejor aún, dos camas de más de un metro unidas entre sí. Porque así el colecho se vive de otra forma, con mucho mejor espíritu y mayor confort. Lo de las dos camas unidas tiene una ventaja que nunca había imaginado, y es que mi bichilla suele acostarse justo sobre esa unión, se queda como encajada y se mueve mucho menos si duerme con nosotros. Los centímetros de más se notan muchísimo, porque cuando mi churumbelita comienza con su danza de patadas y manotazos nocturnos, nos permite a su papá y a mí permanecer a salvo en nuestras respectivas esquinas, sin recibir malos tratos y lo mejor, sin que la niña se despierte al notar el contacto.

3. El colchón al suelo. En nuestro caso, si dormimos en un colchón en el suelo durante las vacaciones en casa de la familia, el que se queda con una cama para él solo es el papá de mi mochuela. No es que el hombre no se quiera implicar en esto de la crianza, sino que como no viene dotado con teta de serie, que es lo único que demanda esta niña durante sus despertares nocturnos, no me queda más remedio que tirarme con ella al colchón. La última vez ella tenía 9 meses, no controlaba los laterales de la cama y tuvimos que poner una almohada en el lado de la pared, para que no se dejara a cabeza contra ella cada vez que echase a rodar. Los pies del colchón eran un espacio seguro, porque aunque gateaba a mucha velocidad sobre el suelo, sobre los muelles perdía su técnica, y si empezaba a desplazarse era fácil pillarla antes de que llegase al precipicio (de 15 centímetros). La peor parte la viví yo, porque ese colchón estaba adosado a los bajos de nuestra cama, de forma que para tapar el hueco que quedaba entre el somier de la cama grande y la parte superior del colchón, no se nos ocurrió otra cosa que poner la alfombra del salón enrollada. Esto era muy útil, porque en las horas en las que la niña dormía a solas no podría caerse rodando bajo la cama, pero cuando yo debía traspasarme para compartir el colchón con ella y tetear ¡esa alfombra era una tortura! Picaba y daba mucho calor en pleno agosto. Claro que podríamos haberla cubierto con una sabanita suave y fresca, pero se me olvidaba al despertarme y sólo me acordaba del desbarajuste cuando tenía que volver al colecho. Y en estas condiciones infrahumanas, pasé una semana.

Y hasta hoy, así ha ido transcurriendo nuestro colecho cuando vamos de vacaciones. Con cunas de viaje sin estrenar para este fin, pidiendo cunas en cada hotel al que vamos, que luego suelen usarse durante pocas horas, y sin fijarnos en lo grandes que serán las camas a la hora de realizar una reserva. De aquí en adelante, este punto cobrará mucha importancia en nuestras próximas salidas. ¿Vosotros dormís de forma diferente cuando estáis en casa o fuera de ella? ¿Mejor o peor?

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33 Comentarios

  • Responder
    Prisci
    21 mayo, 2015 at 08:25

    Hola!!
    Como en casa no se colecha en ningún sitio porque además del 1’50 de cama tenemos la cuna sin barrera pegada a la cama, así que cuando se suelta de la teta rueda hacia su rincón y todos felices aunque a veces sus pies queden en mi cara! :p
    Fuera de casa suele ser una tortura, camas pequeñas que tenemos que andar moviendo para pegarlas a la pared…la cuna de viaje la sacamos en una ocasión y nunca más, si la usó media hora en 5 días fue mucho.
    Un saludo!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 mayo, 2015 at 13:26

      Eso de la cuna colecho es algo que me arrepiento de no haber probado. Desde mi experiencia actual, quizás de este modo hubiera conseguido que mi bichilla tuviese más independencia al dormir y nosotros más espacio. Es algo que ya nunca sabré. Y sin embargo ¡nosotros dormimos mejor fuera de casa!

  • Responder
    mamaenbulgaria
    21 mayo, 2015 at 08:27

    Qué curioso lo de la alfombra!
    Hay que ser creativas cuando estamos fuera de casa y no tenemos nuestro tinglado a mano, eso está claro. Con la mayor nos apañabamos bien, y ahora más porque esa niña duerme como un tronco toda la noche, pero con el pitufo es otro cantar… Este verano en casa de los suegros supongo que volverá a protagonizar sus “cuna break” como un escapista profesional. Me da unos sustos cuando aparece cual espectro en plena noche!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 mayo, 2015 at 13:27

      ¡Eso siempre me ha dado miedo! Que yo deje a mi bichilla en la cuna y que pudiese aparecer en cualquier otro sitio ¡es de película de terror! De momento no me ha pasado, pero hace unas semanas colgué un vídeo en Facebook de un niño que se había ideado un sistema para escapar de la cuna que era digno de película de acción.

  • Responder
    marigem
    21 mayo, 2015 at 08:51

    Jajajaj, me he imaginado a la bichilla gateando por el colchón con poca técnica por culpa de los muelles.
    Mis hijos siempre han dormido mejor fuera de casa, y también comían mejor, no lo entiendo. Yo en cambio necesito una o dos noches para adpatarme así que las escapadas de 4 días me dejan agotada ya que solo duermo la mitad,jejeej. Un besito.

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 mayo, 2015 at 13:29

      Yo siempre he dormido bien fuera de casa. El delicado ene sta familia es mi padre, que a veces ha llevado a viajar con su almohada en el maletero del coche porque nunca le convencen las que le ponen por ahí. Para eso en esta casa estamos bien curtidos y no nos molestan los colchones ni almohadas extraños.

  • Responder
    anitasuperstarr
    21 mayo, 2015 at 10:26

    Pues aún no hemos pasado una noche fuera pero lo del colec ho es un tema. Un hit, vaya. Solo el niño demanda teta y atención constante durante la noche, a la niña le da igual, está súper ancha en su minicuna y no le ve beneficios a la cama parental. Duerme pasando de nuestra cara unas 10 horas de media. Él, en cambio, reclama a sus padres y teta non stop así que la única forma de dormir es colechar. Harticos de sus patadas cambiamos a un colchón más grande pero igual no veo el día de que se duerma en su habitación…

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 mayo, 2015 at 13:31

      ¡Creo que has tenido mucha suerte con esa niña! Porque teniendo que ocuparte de dos, si los dos fuesen igual de demandantes te cansarías mucho más (digo yo). Nuestro colchón es de 150 centímetros pero aún así ¡creo que nos faltaría por lo menos medio metro para dormir a nuestras anchas!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    21 mayo, 2015 at 10:52

    Pues lo nuestro es el colecho, aquí, allí o donde sea. Pero si es cierto que las primeras vacaciones UNMF durmió mas horas que lo que acostumbraba en casa…vamos a tener que estar siempre de vacaciones , aunque yo muera de insomnio!

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 mayo, 2015 at 13:34

      ¡Jajaja! Piensa que no en todas tus vacaciones te van a perseguir huéspedes jaleosos mujer. ¿Por qué no podemos vivir de vacaciones perpetuas? ¡Qué pena ser pobres y estar encerrados colechando!

  • Responder
    mamaruja24horas
    21 mayo, 2015 at 10:57

    Es todo muy parecido, en casa el peque está en su cama aunque haya que ir durante la noche y el mayor viene y se hace el rey de mi cama, para que veas (aquí conté mis aventuras nocturnas: https://mamaruja24horas.wordpress.com/2015/03/24/colecho-y-re-colecho/) somos de moviditos por las noches…
    Y en vacaciones el peque a su cuna de viaje, aunque suele estar en el mismo domitorio y el mayor en otra cama, que si está en la misma habitación genial, si no, viene de visita para quedarse igualito que en casa.
    Tema con mucho jugo… 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      21 mayo, 2015 at 13:38

      Es un no parar. Mi bichilla aún no sale de su cuna de viaje, y de momento no nos hemos atrevido a dejarla en su propia cama.Pero el caso es que con la lactancia parece imposible plantearnos el fin del colecho. Sí, porque yo no quiero salir de la habitación por la noche mientras se siga despertando tantas veces. Además, que incluso en ocasiones, cuando pierde el contacto piel con piel, ya comienza a desvelarse, así es que por ahora no haré más experimentos.

  • Responder
    Cristina Madre Autónoma
    21 mayo, 2015 at 13:17

    Nosotros nos apañamos siempre con las camas que hay en los hoteles, las juntamos si son dos y si es una pues arreglado. He de decir que, no sé si será casualidad por el tute que nos pegamos cuando viajamos pero M duerme mucho mejor cuando nos vamos de vacaciones

  • Responder
    Saladita
    21 mayo, 2015 at 16:12

    De vacaciones no te puedo hablar… En casa hago lo mismo que tu. Yo antes tenía la cuna abierta en plan colecho pero la cerré cuando se empezó a poner de pie. Colechamos en una de 1,60 y mataría porque fuese de 2m!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      22 mayo, 2015 at 15:15

      Pues mira que 1,60 ya debe ser cómodo.Claro, lo de las cunas colecho cuando ya se ponen de pie es verdad que puede ser un problema. Como no la hemos usado, no lo había tenido en cuenta.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    21 mayo, 2015 at 17:08

    Ay, los viajes, que amansan a las fieras. Hasta les hacen parecer otras 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      22 mayo, 2015 at 15:16

      Sí, sí parece que me la hayan cambiado. Ahora, que no me importaría mudarme a Menorca para que mi bichilla siguiese transformada.

  • Responder
    mamá puede
    21 mayo, 2015 at 17:26

    Lo he contado muchas veces, la primera vez que Leo durmió del tirón fue en unas vacaciones cuándo tenía casi los 16 meses y a partir de ahí cogimos el ritmo, rezando estoy para que lleguen las vacaciones de este año y Gonzalo se parezca en eso a su hermano jaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      22 mayo, 2015 at 15:17

      A la vuelta de vacaciones ¡mi bichilla ha retomado su ritmo habitual! Ha sido todo un espejismo. Nos hicimos ilusiones pero no ha funcionado. Ojalá en tu familia sí sea una cuestión genética y Gonzalo imite al mayor.

  • Responder
    Aprendiendo a Ser Mamá
    21 mayo, 2015 at 22:03

    Pues fíjate que nosotros intentamos el colecho, pero con nuestro bicho era imposible… no lo consentía. Él quería toda una cuna para él, lo de compartir cama con sus padres no le molaba. Así que la pardilla de su madre (también conocida como las tetas sonámbulas) iba y venía de la cama de nuestra habitación a su cuarto (cuando lo pasamos a su habitación, porque el muchacho tiene un sueño muy ligero y se despertaba con los ronquidos del padre)… menos mal que empezó sobre el año a dormir del tirón, porque estaba ya cansada de tanto paseo, y frustrada de que mi hijo fuera el único niño del planeta que no aceptara el colecho como una opción.

    • Responder
      Planeando ser padres
      22 mayo, 2015 at 15:20

      Yo lo intenté cuando a partir de los 7 meses empezó a despertarse con mucha frecuencia, demandando el pecho y me quedaba dormida antes de devolverla a su cuna. Eso de ir y venir de noche es justo lo que yo quiero evitar, sobre todo porque mi churumbelita sí está comodísima durmiendo entre nosotros. Claro, tu situación es aún peor que la nuestra, porque al menos el colecho, aunque involuntario, sí ha servido para que todos durmamos mejor y podamos descansar. ¡Sí que te ha salido exclusivo el bichillo!

  • Responder
    nuestrocachorro
    21 mayo, 2015 at 22:38

    Nosotros cuando estuvimos fuera colechamos y ya aunque no te creas, to estoy encantada de que duerma en su habitación que el niño mete unas patadas….

    • Responder
      Planeando ser padres
      22 mayo, 2015 at 15:18

      Si yo estaría encantada de que llegase ese momento en el que mi bichilla se independizase, Pero no llega, y no la quiero obligar.

      • Responder
        nuestrocachorro
        22 mayo, 2015 at 22:58

        no o eh de obligar nada pobrecilla

  • Responder
    srajumbo
    22 mayo, 2015 at 21:57

    Nosotros colechamos cuando le da la gana.Osea, el pasa de su cama a la nuestra cuando le sale de los.. eggs. Unos días se viene pronto, otros no viene nunca, otros viene a por un poco de teta y luego se pira,según le de jeje. Cuando salimos de viajela primera vez, nos pusieron una cuna de esas que se quedó sin usar, no la quería jajaja .Pero es que nunca había dormido en una de esas. La segunda vez ya les avisé de que no la iba a necesitar, y como dices, por suerte te dan de esas camas tamaño king o dos camas enormes unidas así que tampoco la hemos necesitado.Vamos, que en mi cama somos tres dentro y fuera de casa 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      26 mayo, 2015 at 16:48

      ¡Jajaja! La mía no sabe pasarse sola, porque cuando la dejamos en la cuna tiene los barrotes muy altos. Yo preferiría que fuésemos sólo dos (y a veces incluso solo una) en la cama, pero la costumbre de ser 3 parece que va para largo. Por eso, fuera dormimos mejor y más espaciosos, además de que a mi bichilla parecen gustarle más las cunas de viaje que la suya buena.

      • Responder
        srajumbo
        26 mayo, 2015 at 21:06

        Ah claro, es que yo le quité un lateral a la cuna para pegarla a la cama así que eso no era impedimento jaja.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    23 mayo, 2015 at 08:24

    Nosotros en casa ya no colechamos casi nunca, solo dias muy puntuales.
    Pero si nos vamos de vacaciones la peque tiene claro que va a dormir conmigo. Vamos que su padre haga lo que quiera pero yo tengo que dormir con ella.

    • Responder
      Planeando ser padres
      26 mayo, 2015 at 16:49

      ¡Jajaja! Mira, el mío por lo menos ya está acostumbrado a lo del colecho y encima en la calle podemos aspirar a que duerma un ratito sola en la cuna.

  • Responder
    María {La cajita de música}
    25 mayo, 2015 at 23:15

    Nosotros cuando hemos dormido fuera de casa y era muy peque nos hemos llevado la cuna de colecho porque no abultaba nada (Next 2me de Chicco). Ahora colechamos en la cama porque es lo más cómodo… No nos cabe en el coche una cuna y el pipiolillo si no nos ve, no duerme bien… jejeje

    • Responder
      Planeando ser padres
      26 mayo, 2015 at 17:02

      La mía no duerme bien si no nota una teta cerca. Así es que del colecho no nos libra nadie. Lo de cargar con cunas de viaje no es lo nuestro, y no lo hemos hecho nunca,claro que el modelo que me comentas, si ocupa tan poco, quizás sí hubiera sido práctico para esto.

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