Alimentación complementaria

Alimentación complementaria (IV). Avances y retrocesos con el BLW

 

alimentación complementaria y BLW

La alimentación complementaria se complica

¡Ay mi bichilla! Que se me está haciendo grande y delicada para el BLW. Aún recuerdo como justo el día después de la revisión pediátrica de los 6 meses le planté un plato de verduras con pollo por delante, así, a lo bruto, en cantidades industriales y esperando que se abalanzase sobre los trozos de comida igual que sobre la teta. Y claro, la chiquilla no sabía cómo gestionar semejante montañas de alimeto, ni siquiera se sentaba correctamente en la trona, de hacer pinza ni hablamos, y todo su afán era amorrarse en el borde del plato y sorber, esperando ansiosa a que la comida subiera así hacia su boca. Y no le hacía ascos a nada. No ingería gran cantidad pero todo le parecía bien. Empezamos con el BLW mixto porque mi madre y su papá no creían que la niña comiese lo suficiente a trocitos. Y yo quería dormir en paz. Así es que a mediodía comía puré y por las noches experimentábamos con la comida en formato de adulto estándar. Y todo era felicidad: cada padre tenía lo que quería, ella zampaba como una mula y crecía de peso y de talla, y seguía con la lactancia materna. Esta crianza iba sobre ruedas. Pero un día… un día, más o menos cuando cumplió el primer año ¡empezaron los melindres de niña tonta!

1. Rechazo a los triturados. Los cambios se producían en cuestión de días. Durante algunas semanas, mi churumbelita parecía no querer la comida en puré. Se revolvía en la trona, volvía la cara si le acercabas la cuchara, pero si le dabas un trozo de carne suelta, un pedazo de pan o queso, lo devoraba en un tiempo prudencial. Por lo que ganas de comer sí tenía. Pensé que este iba a ser el momento decisivo para pasar al BLW completo, y a comer como una adulta, pero me equivoqué. Sería otra cosa lo que le estuvo pasando (la salida de un diente, una textura de puré inadecuada, mi mala mano en la cocina…) o simplemente se sintió tentada por experimentar algo más en otro horario que no fuera el nocturno. Pero el interés se le pasó pronto.

2. Porquerías ¡sí gracias! Debo decir que no siempre logramos comer todos a la vez, porque soy incapaz de cocinarlo todo a la misma hora. Vamos, que a veces hasta el papá de mi bichilla y yo comemos en horarios diferentes. Esto ha hecho que en casa, la niña suela comer antes que nosotros, de forma que así ella se entretiene jugando a nuestro alrededor y no tenemos que estar pendientes de ir controlando lo que come. Pero esta técnica hemos tenido que erradicarla por completo porque después de zamparse su ración, cuando veía cosas como patatas fritas, pizza, natillas o bizcochos (no me lo digáis, ya sé que no damos ningún buen ejemplo a mi criaturita) se abalanzaba sobre nosotros para seguir engullendo cosas no apropiadas para su edad. Así es que ahora tratamos de sentarnos todos a la vez (más o menos) y si hay alguna porquería buena que ella no debería tomar, esconderla hasta que esté rellena como un pavo de sus cositas sanas. Eso sí, con la comida basura no tiene remilgos y se la puede comer a puñados y en cualquier momento. Para eso siempre tiene hambre.

3. El odio heredado hacia las verduras. Se veía venir. Y es que no en vano, la niña tiene mis genes. Al inicio de nuestros experimentos con la alimentación complementaria, ella disfrutaba lo nunca visto con una patata cocida o un trozo de calabacín. Pero este enamoramiento por los tubérculo y vegetales ha pasado a la historia. Ahora, si los ve en trozos sobre su plato, lo expurga todo y lo estampa graciosamente contra el suelo, la pared o lo que tenga más a mano y sea más difícil de limpiar. No quiere ni un resto de nada verde o amarillento sobre su carne o pescado. Ni cerca tampoco. Y lo que antes se comía tan alegremente, ahora hay que disimularlo haciendo puré. Porque digo yo que por mucho BLW que quiera poner en práctica a rajatabla, alguna verdurita con sus vitaminas y sus coas buenas debe ingerir mi criatura. El puré le apasiona y sigue con la boca abierta pidiendo más hasta cuando ya se ha acabado su ración (250 ml. le suelo poner como mucho, para que se coma lo que quiera). Esto es un retroceso, porque antes las verduras eran de sus alimentos preferidos. Y yo no soy un ejemplo para ella, pero su papá sí. Por suerte la fruta, triturada o en trozos ¡sigue siendo un éxito asegurado!

En definitiva, que hemos pasado de comer triturado sólo a mediodía, a tener que introducirlos también con las verduras de la cena. El resto de cosas (pasta, arroz, carne, pescado, fruta, etc.) sí se lo come en piezas manejables pero con las verduras ya no hay manera. Pensando en que esto sería una etapa más en su crianza y en el establecimiento de las pautas de alimentación, de vez en cuando le vamos arrimando alguna verdurita mona, para ver si se le ha pasado la fase de hacerles ascos y desearles una muerte por caída desde la trona. Pero no. Ni siquiera las patatas que son su pasión estando fritas, las quiere si están hervidas o al vapor. También debería comentar el tema de los condimentos. Y es que yo se lo cocino todo sin sal, ni especias ni nada, sólo con un chorrito de aceite de oliva. Sin embargo, cuando la niña prueba los platos de mi madre, con todos los mejunjes y aderezos que ella les pone ¡ahí si que se zampa lo que la abuela le plante en el plato! ¿Será habitual esto de hacer avances y retrocesos en el BLW?

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40 Comentarios

  • Responder
    Cuestión de madres
    4 junio, 2015 at 07:27

    Yo creo que todos los niños pasan por fases y lo mejor es ir adaptándose a ellas… no conozco a nadie que tome todo triturado con 10 años así que… mi pequeña tuvo una temporada.. allá por los casi 3 años… que todo tenía que ser triturado sino no comía y… yo lo trituraba… ya sabía que masticaba y seguro que era por algo que no lograba entender.. y tal cual apareció la manía se marchó y ahora no quiere ver ni una crema de calabaza… jejejejeje… Tener hijos es eso.. PACIENCIA y ADAPTACIÓN

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:06

      Nosotros siempre hemos ido mezclando y confío en que cuando le salgan más dientes más comida normal querrá. Aunque como siga mis pasos, yo las verduras también las prefiero aún hoy en puré ¡y hasta las lentejas! Paciencia y adaptación ¡qué buen resumen de la crianza!

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    nuestrocachorro
    4 junio, 2015 at 07:55

    es normal claro que si. oye pero hazle con sal!!! yo sin sal tampoco comeria

  • Responder
    La mama fa el que pot
    4 junio, 2015 at 08:37

    Con la mía el tema de las verduras es siempre un drama, así que la mayoria de las veces en puré o trocitos muy pequeños en arroz o pasta.
    Espero que se le pase. A mi las verduras me gustan mucho pero mi marido no las quiere ver ni en pintura, así que lo tengo un poco complicado para que seamos ejemplo.

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:08

      Sí en trocitos minúsculos que se disimulan con la carne o el pescado también los tolera. Pero en puré te abre un pedazo de boca que podrías meterle el plato entero de golpe. El caso de tu marido es el mío ¡a ver si con un único padre como ejemplo en casa es suficiente!

  • Responder
    Cristina Madre Autónoma
    4 junio, 2015 at 08:39

    A partir el año es normal que de repente coman menos, a M le pasó lo mismo con las verduras. Estuvo semanas sin probarlas y ahora vuelve a comerlas de vez en cuando, claro que a veces es lo único que hay para comer (tipo arroz con verduras) así que sí tiene hambre, es eso o fruta o teta

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:13

      Lo sé, que se produce un parón en el crecimiento, necesitan menos nutrientes y es normal que coman menos. Pero es que mi bichilla se podría comer un kilo de queso, o de bizcocho, pero no de verduras. Yo también he decidido que come de lo que haya, pero su papá enseguida empieza a buscar yogures, o pan o jamón para contentarla, y así vamos mal.

  • Responder
    La agenda de mamá
    4 junio, 2015 at 08:42

    Qué si es normal? Pues parece que si porque por aquí comía de todo y hacia el año se truncó la cosa y hasta hoy. Ahora hay días que come estupendamente y otros que no quiere probar bocado (literalmente) Ya os conté en el blog. Andamos ahora esperando a ver qué opina el de dieestivo y el alergólogo. Parece que en nuestro caso puede haber una alergia, pero nos dijeron que que coman muuuuucho menos a partir del año en principio es totalmente normal 😉 Además, mira que yo no me cansaba de repetir “hay que darle a probar de todo antes, que a partir del año tienen gustos muy definidos y si no les gusta no lo comen” pues cuando cumplió el año parece que se me olvidó!!
    Suerte!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:17

      Pues veo que Miss L. va al ritmo de mi bichilla. Esta de alergias no se sospecha nada. Lo que le pasa es que sólo quiere comer de lo que le gusta (vamos, como todos) y las cosas buenas y sanas que antes le entusiasmaba han dejado de hacerlo. Yo le sigo dando ahora prácticamente las mismas cosas que antes de que cumpliese un año porque ya entonces le daba de todo, pero aún así las rechaza.

  • Responder
    mamaenbulgaria
    4 junio, 2015 at 09:33

    El mío comía como una bestia parda y ahora se ha vuelto remilgado de golpe y porrazo. Yo creo que los niños van pasando fases de estas y es mejor que los padres no les forcemos, pero en fin, cada familia es un mundo!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:18

      Yo he visto al tuyo comer muchísimo ¡no me puedo creer que a esa edad también le sobrevengan estos cambios! Si yo forzarla, no la fuerzo, porque generalmente come ya lo que a mí me parece demasiado para un bebé, pero el problema ahora está en la selección que hace.

  • Responder
    diana
    4 junio, 2015 at 09:34

    Hay fases como en todo, la mía también hay cosas que adora y cosas que no quiere ni ver, jeje, pero como los adultos, que no comemos de todo!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:19

      Como haya salido a mí, desde luego que no comerá de todo. Ya podría imitar más a su padre, que en este tema anda mejor organizado que yo.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    4 junio, 2015 at 09:46

    Claro que es normal…es un ir y venir!!! oye y qué manía de erradicar los purés, UNMF come de todo, bueno de todo lo que le gusta, quiero de cir que sabe comer, y a veces le hago puré…a caso a ti no te gustan los purés!!?? a él le siguen encantando y así me aseguro que como bien y de todo. En cuanto a los condimentos, no es que se los pongas muy condimentado, pero yo si le echo una poquita sal hace ya algún tiempo…cómo le iba a dar su tomate de la cena sin sal!!!?? yo tampoco me lo comería!!!!

    Así que paciencia y déjale que vaya a su ritmo!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:23

      La verdad es que yo era muy fan de los purés, pero al empezar a leer sobre BLW es cierto que la gente los demoniza. Siempre hemos tenido un método mixto por comodidad, y por lo ansiosa que era la niña. Pero sí esperaba que a partir del año los purés fueran desapareciendo de su dieta, y no, nos está pasando todo lo contrario. Yo los mantengo por ese motivo, porque si no nunca, jamás, comería verduras. Al menos en esta etapa en la que nos encontramos ahora. La comida que e hace mi madre le encanta, pero ella se la condimenta con todo, igual que a los demás. Ya sabía yo que mis malas artes en la cocina tendrían consecuencias…

  • Responder
    marigem
    4 junio, 2015 at 09:46

    Siiii, todos tienen etapas. El mío pequeño siempre comió fatal así que ni lo cuento pero la mayor que comía genial tenía etapas y cuanto estaba remilgosa le hacía sopas o purés y listo, son épocas y mientras coma más o menos de todo lo demás lo vamos entrampiando.
    Un besín.

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:24

      Es verdad que hemos ido como muy hacia adelante y luego he notado un parón y hasta un retroceso. Porque no me digas tú ¿como iba a pensar que con año y medio habría cosas que se comía a los 6 meses que ahora no querría? Paciencia de momento nos sobra, y como en las revisiones la pediatra esta de acuerdo en que está bien criada, no nos preocupa mucho el tema. A ver si la podemos reconducir.

  • Responder
    Estrella
    4 junio, 2015 at 11:16

    Yo no me preocuparía en absoluto, sobre todo porque tú sabes que la nena está sana. Todos pasamos por fases e igual la pobre está harta de verduras y prefiere comerlas en puré que, todo hay que decirlo, siempre es más cómodo y aguanta todo. A mí me encantan las cremitas de verduras o legumbres y sobre todo ahora que empieza el calor tiro mucho de ellas. ¿Soy por eso peor comedora? No lo creo, como en el formato que más me apetece en cada momento porque tb pienso que la hora de la comida no debe ser una obligación ni “esto hay que comerlo sí o sí ahora mismo”.
    En cuanto a manías, te cuento dos propias de las que me acuerdo:
    * Durante años no quise ni probar el tomate frito hecho en casa, prefería el de brick listo para tomar. Nunca encontré explicación lógica porque ahora mismo no lo puedo ver ni en pintura, me sabe demasiado dulce.
    * Cuando tocaban calamares en su tinta con patatas tenía que comer 12 trocitos de calamar y 12 patatas. ¡Ay como hubiera un calamar sin su patatita! ¡Se armaba la gorda! Yo creo que esto sí era por fastidiar…

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:38

      Yo le tengo manía al arroz (imagínate la de platos que me pierdo) pero lo de lo tuyo con las patas del calamar ya es para mear y no echar gota ¡jajaja! ¡Qué paciencia tuvo que tener tu santa madre! Yo creo que mi bichilla come bastante bien, y variado en cuanto a carnes, pescado, verduras, frutas y cojeamos un poco con las legumbres, porque yo no suelo cocinarlas, pero con lo de hacerlas también en puré me has dado una buena idea. Obligarla a comer no lo hacemos nunca. Lo habitual es que si no son verduras enteras se lo coma todo del tirón e incluso siga picoteando de nuestros platos. Pero algún día se ha puesto a llorar al ver la comida,ha cerrado el pico y no ha probado ni una cucharada. Bueno, pues lo hemos guardado para la cena, ha hecho su merienda normal y la teta, y luego ha cenado tan normal. Como dice mi madre, estaría empachada de todo lo que suele comer.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    4 junio, 2015 at 11:17

    Yo opino como el padre de la bichilla y la abuela, con este método, al principio, comen muy poco! De todas formas,me sigue haciendo gracia q sea un método, ayer mismo le di a Gabriel un trozo de pan y otro de melón asi, x probar (nocreo q sea la unica ni q esto sea algo novedosos, jaja) pero ni me planteo q mi comida sea la suya, no entiendo las prisas xa q coman como nosotros…con la de especies de animales q trituran la comida xa sus crías!!! Cada uno a su ritmo, Rafa se vuelve loco por las papillas de su hermano y su primo y, con 15 meses, comía las manzanas a mordiscos.. una cosa no quita la otra!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:40

      Oye, no había pensado lo de lo animales que le trituran la comida a sus crías nunca. Lo de llamarle BLW es porque me he vuelto muy moderna, con tanta lectura, pero vamos,que antes de saber esto yo también le dejaba coger un trozo de plátano o de pan y tan ricamente. Las papillas es que no las ha comido nunca, porque ya pasamos a la comida normal y a los triturados. Lo que me generaba cierta desconfianza es que ahora quiera comer más cosas trituradas que enteras,pero seguiré con mi pensamiento de que es una fase y ya saldremos de ella.

  • Responder
    Mama Puñetera
    4 junio, 2015 at 12:54

    Pues yo creo que los niños van pasando por fases, y lo raro son los niños a los que les gusta todo, así que es normal que la Bichilla conforme se va haciendo mayor vaya teniendo sus preferencias.
    En esta casa el BLW se quedo en una idea, no llegamos a ponerlo nunca en práctica. A Valkiria le cuesta mucho comer y va justa de peso, así que pures a tope que si no las abuelas se preocupan de mas.

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:42

      ¡Pero ella era de los niños a los que le gustaba todo! Y se le estropeó el mecanismo (como ya nos pasó con el sueño, no sé de qué me sorprendo). ¡Jajaja! Las abuelas siempre son anti BLW al 100%, Ahora, que mi madre para arrimarle los trozos de bizcochos y mantecados en navidad ¡para eso sí que se apunta al BLW!

  • Responder
    Esther
    4 junio, 2015 at 13:15

    Por aquí andamos cadi igual. Las verduras trituradas y engañándolo o entreteniendolo con algo. Lo que le gusta se lo come solito genial, lo que no le hace demasiada gracia al rico kétchup (en eso es como su papi) y verduras en puré.
    Paciencia!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:43

      Aquí el engaño no nos sirve ¡tiene una habilidad para sacárselo todo de la boca en cuanto lo detecta! Al kétchup aún no hemos tenido que recurrir ¿no es pronto para que coman todo con eso? Aunque por otro lado ¡tiene mucha vitamina C! Una cosa por la otra…

  • Responder
    clauminera
    4 junio, 2015 at 13:37

    Creía que era la única! Mi hijo ha pasado de ser un tragoncete que a nada le hacia ascos y abría una bocaza increíble cada vez que me veía acercarme con su comida, a empezar a escupirla, a ahora no, luego si, ahora quiero jugar y guarrear, ahora me dan hasta arcadas…en fin, que hay días que es una desesperación, y da igual q sea un trozo de pescado que en puré, según el día, rechaza lo uno o lo otro. Ya no se cómo acertar!
    Eso si, como tu dices, luego ve una patata frita, un pepinillo, un mejillón en escabeche…y se lanza como si no hubiese comido nunca, a dos manos! Con la alimentación tan sana que le he dado yo siempre, que siempre he evitado este tipo de alimentos (de hecho, en casa no suelen comerse para no darle ejemplo) pues ahora es salir por ahí y hasta irse a las mesas de al lado a quitarles su aperitivo! Un sinvergüenza!

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:47

      Mi bichilla a las arcadas no le tiene afición. Su especialidad es dejar que le metas la cuchara y en cuanto nota que el contenido no es de su agrado, saca la lengua, que se le estira hasta el pecho y empieza a rascársela para que no quede ni una brizna de verdura. Esa es otra: el día que haces puré lo quiere en trozos y el que le pones el trozo prefiere el puré. Y yo me niego a tirar comida y mucho más a cocinar el doble. ¡Jajaja! LO de robar aperitivos en la calle me ha encantado. Mi churumbelita, cuando salimos, suele quedarse sentada en el carro o la trona porque sabe que va a comer cosas diferentes que en casa, y no da un ruido. Pero seguro que en nada me la veo atracando por ahí como el tuyo.

  • Responder
    sradiaz
    4 junio, 2015 at 14:54

    Ay, mi peque está en fase de sí verduras pero no Plátano, que le encantaba. Éso sí, cuando no quiere más las chafa y las estampa contra lo que pille. La tengo que alejar de paredes y muebles, porque soy muy despistada y no lo noto hasta que es tarde.

    • Responder
      Planeando ser padres
      4 junio, 2015 at 16:49

      ¡Jajaja! En la limpieza no quiero ni pensar cuando hablo de la hora de la comida. Muchas veces me hace gracia ver hasta dónde puede llegar a lanzar lo que no le gusta. Confiaremos en esto de las fases y en que antes o después volverán a interesarse por las verduras y en tu caso ¡por el plátano!

  • Responder
    Una sonrisa para mamá
    5 junio, 2015 at 17:32

    Con Iris me he dado cuenta que son rachas que lo mismo aparecen que pasan. Con la comida tenemos una racha buena y una mala, eso sí mucho más larga la mala que la buena, pero antes o después acaban pasando. Ahora llevamos una racha sin arcadas en comidas menos trituradas que espero que dure 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      8 junio, 2015 at 12:02

      Aquí la relación con la comida suele ser muy buena, aunque hay días que mi bichilla pasa olímpicamente del desayuno, y en la cena suele dificultárselo bastante a su papá,pero por lo general no tenemos quejas.

  • Responder
    María {La cajita de música}
    5 junio, 2015 at 22:55

    Muy interesante la experiencia! Yo al final no me atreví con el BWL… Le dejamos experimentar un poco a la hora de la cena (la única comida que hacemos los 3 juntos) pero poco y con miedo (pánico) al atragantamiento.

    Gracias por compartir 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      8 junio, 2015 at 12:07

      La hora de la cena era la de BLW 100% en esta casa, por ese mismo motivo, que coincidíamos los 3 a la hora de cenar. Pero al atravesarse temporalmente el tema de las verduras, hemos tenido que ponerlas trituradas también en este horario. Eso sí, sustos con atragantamientos no hemos tenido ninguno.

  • Responder
    Aprendiendo a Ser Mamá
    7 junio, 2015 at 23:04

    Pues en esas estamos aquí también… Ains. Mi peque de 20 meses lleva desde los 14-15 meses que ya no come nada triturado. Se sienta a la mesa con nosotros y comemos todos juntos lo mismo. Intentamos que sea comida casera y lo más sana y equilibrada, pero algún día una pizza cae. E igual que tu bichilla, a eso no le hace ascos, pero útlmamente está súper delicado con la comida. No quiere nada que antes le gustaba (tostadas, melón, melocotón, helado de fruta casero, patatas, etc.) y rechaza de forma automática cualquier alimento nuevo que quieras ofrecerle… cuando hace un mes, todo lo comía gustoso y sentía curiosidad y pedía probar cosas nuevas. Sé que es una fase, y creo que los niños tienen cada cierto tiempo pequeñas regresiones en el sueño o la alimentación, pero todo forma parte de su desarrollo. Yo intento no obsesionarme, ni preocuparme. Porque otras veces le ha pasado también, y tal como ha venido se irá…
    Ánimo y paciencia!

    • Responder
      Planeando ser padres
      8 junio, 2015 at 12:12

      Paciencia creo que tendremos, pero es verdad que por mucho que nos cuenten, o que leamos, no deja de resultar chocante esa sensación de ir hacia atrás en la crianza. Que en vez de hacer progresos nos estancamos, o tenemos que retroceder a etapas que ya creíamos superadas. ¡Ay! Esto nos pasa por primerizos. Seguro que si hay más chrumbeles nos lo tomaremos todo con más filosofía. A mí no me preocupa el tema de la comida porque la niña se ve sana y bien alimentada, es más una cuestión práctica, porque creo que ya podría estar comiendo igual que nosotros y sin embargo parece que se haya acomodado al tema de los triturados, cuando hace unos meses comía más comida normal.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    9 junio, 2015 at 12:50

    Mara nos ve comer en casa de todo y, sin embargo, ella es súper delicadita. Le gustan cuatro cosas. Y come fatal. Tengo un post pendiente sobre ello. Es tan nerviosa, tan no parar, que es muy difícil que coma. Le es imposible centrarse o estarse quieta. Esperemos que con el paso de los meses, algún lejano día, se tranquilice 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 junio, 2015 at 14:57

      ¡Ay, qué consuelo! Porque como soy tan mal ejemplo ya pensaba que esto podía empezarle a afectar a mi bichilla. La mía empieza bien las comidas, come un poquito, mientras juega con ella, o con un libro o con cualquier cosa a la que le eche un ojo. Pero claro,al dejarla a su ritmo, a la media hora se ha cansado de estar sentada (en casa, fuera de casa aguanta quieta mucho más), no ha comido apenas nada y quiere ir a correr. Lo bueno es que ahora suele volver al plato, coge un trozo, sigue jugando, vuelve al plato. Vamos con un par de horas por delante sí que come.

  • Responder
    monstruuosa
    10 junio, 2015 at 00:43

    Jo, maja, parece que estás retratando a la mía. Eso junto con una época en la que parecía que también rechazaba la carne. Ya van volviendo las aguas a su cauce aunque más melindrosa con algunas cosas. En fin, con que no odie comer, me conformo 🙂 ¡Paciencia!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 junio, 2015 at 09:04

      Ya ves, nosotras que elegimos BLW para que fueran buenas comedoras, no hiciesen ascos a nada y se gestionasen a su ritmo ¡ahora nos salen con estas! Que sí, que a todos los adultos no nos gustan todos los alimentos, pero es que los tira con un desprecio…

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