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Huerto urbano en casa ¡y con niños!

huerto urbano

Yo, que soy menos de campo que un centro comercial, me acabo de sumergir en la moda de montar en casa un huerto urbano e intentar autoabastecernos de las verduritas elementales. Desde luego, la idea no se me ha ocurrido a mí sola, sino que a raíz de un evento organizado por Nestlé y al que acudí en representación de mi otro blog, nos deleitaron con una clase de cocina y a continuación nos dieron un cursillo acelerado para que podamos aprovechar nuestras azoteas, balcones y hasta el poyete de las ventadas para dar rienda suelta a la horticultura. Sin salir de casa. Yo acabo de iniciarme, y aún no sé si esta nueva afición me va a llevar a alguna parte, pero el descubrimiento del huerto urbano me ha parecido un experimento genial para hacer con los niños. Porque ¿cuántos de ellos piensan que la leche sale de un tetra brick y los tomates del cajón inferior de la nevera? Pues eso, que hay que ponerle remedio a esta incultura de la vida diaria. La vaca no la voy a criar en el balcón, pero con las plantitas sí me he atrevido. De la clase de huerto urbano me volví a casa con 3 macetas, una de cebollas, otra de judías moradas (cosa que no había visto en mi vida) y con una tomatera de tomates cherry. En realidad yo planté una mata de pimientos de Padrón, pero se mezclaron las pertenencias de unas con las de otras y al final voy a criar tomates. Os voy a contar algunos consejos que nos dieron para iniciarnos en la aventura del huerto urbano.

1. ¿Dónde poner el huerto? Suerte que mi piso está orientado al sur, que resulta que es la ubicación ideal para ponernos a cultivar. Un huerto urbano necesita al menos 5 horas de sol directo. No de claridad o luminosidad, sino de sol de verdad, que le dé a la plata de lleno. En mi caso, el balcón es el mejor sitio en el que podría ponerlo, pero si tenéis un patio, jardín, ático e incluso ventana ¡cualquier sitio es bueno! Siempre y cuando elijáis macetas adecuadas. Si tenemos menos luz, quizás deberíamos plantar sólo en primavera y verano, porque puede que de lo contrario no logremos cosechar apenas nada.

huerto urbano nestlé

Aprendiendo las instrucciones para saber lo básico acerca de cómo crear un huerto urbano

2. Regar. Para mí, esta es la tarea más difícil. La tierra debe estar siempre húmeda, ya que los cultivos van a estar atrapados en macetas y si no logran la humedad que necesitan no producirán nada. Si llueve ¡todo solucionado! Y si no, pues es buena idea implicar a los niños con algo de entendimiento en este trabajo. Así van desarrollando su capacidad de asumir responsabilidades y a la vez, serán una persona más que estará pendiente de que no se nos seque lo plantado. Si sois muy mañosos, podríais elaborar un intento de riego por goteo, pero no es mi caso, así es que yo tengo que estar siempre vigilando para que a mis plantas no les falte el agua. Y claro, ando temerosa de que se me mueran, porque de momento mi niña no puede ayudarme en nada.

3. Lo maceteros. El tamaño va a depender de lo que queráis sembrar en el huerto urbano. Lógicamente, las sandías y melones están bastante desaconsejados, por cuestiones de espacio, y es mejor optar por plantas con pocas raíces (lechugas, acelgas, canónigos) ya que cuantas más raíces tengan y más se expandan, más grande deberá ser el recipiente en el que estén sembrados. Vamos, que si mis tomates, en lugar de ser cherries fueran de los de la huerta murciana, necesitarían ser transplantados en breve a un macetero de unos 30 litros de capacidad. Y me quedaría sin balcón. Así es que voy a continuar con plantitas pequeñas a ver qué sale de todo esto.

huerto urbano barcelona

Yo misma, muy aplicada en mis tareas

4. Tierra y abono. Bueno, el experot lo llamaba sustrato y no, no vale la tierra de las macetas normales. Tienen que ser muy ricos en nutrientes, en materia orgánica y muy ligeros. Porque si nos pasamos de peso con el huerto urbano ¡podríamos hundir el balcón o la terraza! Oye, poca broma que se empieza plantando una lechuga y acabas con el piso al aire libre. Nos recomendaron una mezcla de base de fibra de coco y compost. Y cada vez que se completa un ciclo de cultivo hay que reponer el compst, porque es lo que gastan las plantas para crecer. Otra cosa no, pero andar trapicheando con la tierra y rebozarse hasta arriba, eso sí que le gusta a mi churumbelita.

Os seguiré contando más sobre el huerto urbano para hacer con niños en próximas entregas. Pero si os ha picado la curiosidad, podéis visitar el perfil de Facebook de Marc Casabosch, que es quien nos enseñó a nosotras. Para empezar, quizás deberíamos optar por plantones y no por semillas. Son mejores porque ya están algo creciditos y sabremos que están sanos, mientras que los niños serán más conscientes de que ahí hay algo de lo que deben cuidar. Y ¡ojo! Porque hay huesos de alimentos en casa (aguacate, níspero, aceituna) que si los dejamos bien enterrados nos agarran y nos hacen un bosque en el balcón. ¿Os animaríais a tener vuestro propio huerto urbano?




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