Crianza

Cosas de padres primerizos (IV)

cosas de padres primerizos

Batallitas y otras cosas de padres primerizos

Buenos días de lunes tengamos hoy. Al borde de cumplir los 20 meses con mi bichilla ¡declaro oficialmente que en esta casa seguimos siendo padres primerizos. Ya sé que hacía un montón de tiempo que no os contaba las barbaridades a las que nos hemos enfrentado durante los últimos tiempos de nuestra crianza. A ver, tomároslo todo en clave de humor, que la sangre andaluza me hace exagerar las cosas y parecer muy alarmista, pero que no cunda el pánico. Mi bichilla crece satisfactoriamente, si bien quiero abriros los ojos a quienes venís por detrás en esto de la paternidad primeriza, para que no os deis de bruces con algunos fallos que en la mayoría de los casos quedan como meras anécdotas y nadie quiere que pasen a tener mayor envergadura. Pero todos somos muy de alarmarnos con los fallos ajenos y luego ¡tropezamos todos en la misma piedra!

1. Tu bebé tiene uñas de los pies. ¿Sorprendidos? Pues sí, resulta que lo habitual es que los bichillos vengan equipados de serie con 10 uñas en los dedos de las manos y otras 10 en los de los pies. Las de las manos solemos tenerlas controladas después de vencer el pánico inicial a cortárselas: que si con tijeras redondeadas y con pinta de poco peligrosas; que si limarlas suavemente durante una eternidad para no pasarnos con el corte de la tijera… Pero en cuanto el churumbel te pega cuatro tarascazos en una teta o en toda la cara, ya sabes de su existencia Sin embargo las uñas de los pies ¡son esas grandes desconocidas! Además de que crecen infinitamente de forma más lenta, suelen llevarlas tapadas con patucos, pijamas con pies y en la bañera estás tan absorto en tratar de que no se te resbale y se te golpee o ahogue, que le das una pasada rápida con la esponja y no miras más allá. Total que ¡casi un año tenía mi bichilla cuando hicimos el descubrimiento! Para haberla dejado de la mano de Dios durante tantos meses, debo decir que el estado de las uñas no era tan escandaloso como cabría imaginar, pero sí se le habían enganchado algunas y otras hasta amarilleado como si fuesen unos pies de vieja. Ahora somos muy conscientes del cuidado que requiere esta zona. El problema lo tenemos para lograr que se quede quietecita mientras procedemos a la poda. Culpa del padre y la madre por quedarnos embobados mirando sólo las monerías de la niña de cuello para arriba.

2. El puño asqueroso del pijama. Como primerizos, no es que seamos unos apretados y queramos llevar a mi churumbelita todo el día con el traje de los domingos, de punta en blanco y hecha una pocholada con patas. Hacemos todo lo que podemos porque la niña vaya bien vestida y aseada, pese a su afición por la arena de las macetas, de los parques y cualquier guarrada que pueda marcar la ropa de por vida. Lo que ocurre es que solemos mirarle mucho la pechera de la ropa porque es donde generalmente, se le acumulan todas las manchas, por la comida que se le cae de la boca, porque se le cae de la cuchara, porque se limpia sus manitas ahí… Y el resto del atuendo nos pasa bastante desapercibido. Y así fue como durante el invierno, con ese frío, con ese poco salir de casa, mi criaturita tenía un pijama sólo para andar por aquí. Lo precintábamos muy bien con el babero a la hora de las comidas, y pasaron un par de días sin que se hubiera meado ni cagado en él. Vamos, que parecía que esa prenda iba a batir el récord antes de pasar por la lavadora. Cual no sería mi sorpresa al fijarme en uno de los puños del pijama, de mana larga por supuesto, y ver que estaba lleno de roña a más no poder. Todo lo que no se había acumulado en la zona del pecho durante esas horas, debía haber emigrado al puño que la niña se chupaba, arrastraba por el suelo y pasaba a traición por cualquier recoveco de la casa. Menos mal que lo que no mata engorda, y por suerte esa mugre resultó ser buen alimento. Culpa del padre y la madre por no revisar más a fondo los modelitos.

3. Zapatos al revés. Mi bichilla se pasó muchos meses sin zapatos, porque casi toda la ropa tenía sus propios pies de tela, luego usábamos calcetines para estar en casa y para salir a la calle, hasta que empezó a ponerse de pie y caminar. Los primeros zapatos los usó durante el verano. Se abrochaban con velcro a cada lado y para su padre aquel modelo era perfectamente simétrico. De ahí que se los pusiese del revés alguna que otra vez. Llegó el invierno y para su cumpleaños su primita le regaló unas botas bastante altas, de charol, con un pelo rosa rebonito y con cremallera que se abrochaba por el interior de cada pierna. Para su padre seguían siendo zapatos simétricos y también se las puso del revés alguna vez. Por lo visto no veía raro que una vez colocados, cada pie de mi mochuela mirase uno a Galicia y el otro Formentera de lo retorcidos que quedaban. El derecho y el revés en los zapatos es una clase indispensable del Barrio Sésamo de los padres primerizos. Culpa del padre porque la moda infantil no va con él.

No son cosa del otro mundo, y seguro que en alguna de estas os habréis visto alguna vez ¿no? Voy contándolas por orden de vivencia, así es que tengo otras cuantas de etapas posteriores del crecimiento de la niña. Sobre todo os aviso de que ¡la moda tiene la batalla perdida contra este hombre!

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41 Comentarios

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    6 julio, 2015 at 07:33

    Lo mejor es que los niños crecen y los padres la seguimos cagando! Nunca dejamos de ser primerizos, nunca dejamos de aprender. Cuando eres experta en tu niño de x años, va y crece.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:36

      ¡Jajaja! Pero al menos ya se que la mía tiene uñas en los pies. Tengo que ir descubriendo otras piezas que se me hayan pasado por alto.

  • Responder
    Eli
    6 julio, 2015 at 08:26

    A nosotros se nos olvidó que tenía orejas! O mejor dicho que detrás de las orejas se acumula roña a puñaos, hasta que un día me llama su padre porque tiene una herida o «algo» detrás de la oreja, ese algo se fué con agua y jabón, y dije; hace cuanto que no le lavamos detrás de las orejas?….. Nos quedamos mirándonos con cara de idiotas.. XD

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:38

      ¡Jajaja! Detrás de las orejas ha tenido mi bichilla una mijita de costra láctea hasta hace nada, y simplemente porque no frotábamos nada en serio esa zona. Vamos, que es otro triángulo de las Bermudas del cuerpo de los bebés.

  • Responder
    Anita
    6 julio, 2015 at 10:17

    Las uñas…son un temón! A los gemelos les crecen a la velocidad de la luz y no exagero! Se las cortamos cada dos o tres días y eso no impide que se arañen y autolesionen con ellas en plan síndrome de Lady Di. Ayer mismo les lime pies y manos armada de paciencia en el sofá, peli mediante, en una clásica escena de domingo por la tarde y nada, esta mañana ya se estaban arañando de nuevo…argg!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:40

      Con la edad de tus gemelos ¡aún no habíamos descubierto las uñas de los pies de mi bichilla! Esta niña es que parece que tiene el crecimiento del pelo y las uñas algo retardado ¡y es un descanso! Porque como dices, araña que da gusto cuando las tiene mínimamente largas. Yo me cansé de la lima al segundo intento y con las tijeras me manejo bien y le dura el corte bastantes días.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    6 julio, 2015 at 10:31

    Jajajajaj gracias por aclarar que los andaluces somos un pelín exagerados…me siento tan comprendida contigo!

    Las uñas, ayyyyy las uñas, las de los pies crecen menos mientras están al estilo ave rapaz, pero una vez las cortas, es como cuando empiezas a quitarte el bigote…ya no hay quien pare! Yo las tengo muy controladas porque mi tesoro no soporta los calcetines y no veas, hay días que he amanecido con las espinillas que parece que me he metio en un rastrojo!
    La porquería en los puños es todo un clásico y en cuanto a la ropa, UPMF tiene el, problema de ponerle los pantalones lo de atrás delante…en fin…

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:42

      Era por si a alguien le había pasado desapercibido el tópico, que nunca se sabe hasta dónde llega la cultura de cada uno. Oye, que creo que vas a tener razón en que desde que e las cortamos por primera vez las uñas de los pies le crecen a mayor velocidad ¿esto tiene base científica? Y ese hombre ¿cómo le pone lo pantalones al revés? Si él también se viste con modelos semejantes. Descuida, que cada una en nuestra casa tenemos un buen repertorio de despropósitos como primerizos.

      • Responder
        Una mamá muy feliz
        6 julio, 2015 at 16:05

        Pues hija igual que también se pone modelos semejantes de calzoncillos y se le olvidaba bajárselos cuando lo ponía a hacer pipí o caca…y esto, tendrá base científica!!??

  • Responder
    Cuestión de madres
    6 julio, 2015 at 10:48

    son de primerizos pero con el segundo también se suelen repetir…es más… algunos que no cometías con el primero lo haces con el segundo… ufffffffff la maternidad..jejejeje

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:43

      ¡Ay no! Me niego a pensar que con el segundo me voy a volver a olvidar de las uñas de los pies. Otros fallos nuevos segur que cometo, pero estos otra vez… ¿en serio?

  • Responder
    pequeboom
    6 julio, 2015 at 11:10

    Y la de veces que meteremos la pata!!!! jajajaja Lo bueno es lo que haces, tomárselo con humor!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:44

      Es que si no me riera, me habrían quitado ya la custodia de mi bichilla y a nosotros nos hubieran internado en un manicomio. Y no queremos eso, claro.

  • Responder
    marigem
    6 julio, 2015 at 11:42

    Jajajaj, me encantan los puños con roña!!!!
    De los zapatos no digo nada que hace unos dos meses fui de paseo con unas botas muy chulas sin cremallera no broche, lo que despista, y al llegar a casa le dije a mi marido que seguramente tenía los pies hinchados porque me hacían daño las botas. No!!! estuve unas 4 horas con ellas al revés, a los 40 años!!!!!!
    Besos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:45

      ¡Era mucha roña! ¿Cómo no pudimos verla antes? ¡Jajaja! Mujer ¿cómo te pones los zapatos al revés a tus años? Como lea esto el papá de mi bichilla, no me dejará recriminarle ese «fallito» nunca más. ¿Te has recuperado ya del daño?

      • Responder
        marigem
        6 julio, 2015 at 17:58

        Del daño físico sí, pero del moral jajajaja, no porque como los zapatos no tegan un adorno, cremallera o algo como para los niños pequeños, a veces me los pongo al revés y siempre hay alguien que se da cuenta.

        • Responder
          Planeando ser padres
          7 julio, 2015 at 13:57

          ¡Qué bueno! Pero ¿cómo pueden darse los demás cuenta antes que tú? Mujer, tienes que centrarte en tu bienestar (sobre todo con el tema de los zapatos).

  • Responder
    Eulàlia Carbonell (Princess and Owl stories)
    6 julio, 2015 at 11:42

    Si es que cada etapa tiene lo suyo y no nacemos aprendidos! jajajajaja. Son anécdotas divertidas que algún día le podréis contar a ella 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:46

      Al ritmo que las vamos cometiendo y redactando ¡tendremos un libro de despropósitos para recordar!

  • Responder
    Mama Puñetera
    6 julio, 2015 at 15:20

    Yo creo que seremos eternamente primerizos! jejeje Y lo de los zapatos por aquí sigue pasando con demasiada frecuencia! jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 julio, 2015 at 15:47

      ¡Ay no! En verano parece que con el tema de las sandalias lo vamos viendo todo más claro… Ya te contaré cuando llegue el otoño.

  • Responder
    mamá puede
    6 julio, 2015 at 17:09

    Uy en lo de los zapatos del revés no creo que ganéis nunca a mi pareja! No los pone bien ni una vez! Leo ya le dice que se los pone él solito mejor… Jaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 julio, 2015 at 13:56

      ¡Jajaja! Menos mal que Leo le ha cogido el truco a lo de los zapatos. Tendré que enseñar a mi bichilla ara que se espabile ella sola también en este aspecto.

  • Responder
    Beatriz
    6 julio, 2015 at 21:19

    Es que yo no se que manía tienen las uñas y los pelos de crecer. Nosotros cada tanto pegamos poda de uñas y cada muchooo tiempo lo llevamos a la peluquería. Ahora tiene unos pelos! Y con este calor…uff pobre

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 julio, 2015 at 13:59

      A la peluquería no la hemos llevado nunca 8 y a la pedicura tampoco, aunque esto le haría más falta, la verdad). Yo el pelo sí quiero que le crezca, pero las uñas… cuanto menos mejor.

  • Responder
    Mónica de confieltroycosiendo
    6 julio, 2015 at 23:06

    Jajaja lo mejor está por llegar créeme 😛 cua do decida que sale d casa en zapatillas porque es lo que quiere, cambiarse? Para que? Mami yo quiero ir en pijama y ellos mismos se ponen los zapatos al revés así que … Quizá la tuya lo haga al derecho 😉
    Me encanta recordar todo al leerte que la mía ya es muy independiente, ainss

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 julio, 2015 at 14:00

      Pues no te creas,que yo por tal de no discutir, si quiere irse en pijama ¡que se vaya! Uy, pues pensando en esta etapa que me dices ¡me saldrán los posts como churros con tanta iniciativa por su parte!

  • Responder
    nosoyunadramamama
    6 julio, 2015 at 23:39

    Tranquila, si hasta con el tercero una es primeriza!!! Es la primera vez que uno de mis hijos me dice tararí a la papilla de frutas (tengo un post pendiente sobre este asunto), lo de Rafa del pañal me tiene anonadada… en fin, nunca se deja de aprender! Lo de las uñas de los pies me ha dejado tiesa, jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 julio, 2015 at 14:01

      Prometo que en esta casa vigilamos ya las uñas de manos y pies de todos los individuos (al final aprendemos). ¿Qué le pasa a Gabriel con la fruta? ¿No la quiere ni en trozos ni triturada? Bueno, ya contarás cuando te decidas a escribirlo.

  • Responder
    Lydia - Padres en Pañales
    7 julio, 2015 at 00:40

    Esos zapatos que no se saben para q lado.son, son una tortura!!!! Da igual como los.pongas…siempre te parecerá q están mal grrr

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 julio, 2015 at 14:02

      No, no, estos zapatos sí se sabe para que lado se cierran. La cuestión es que este hombre no los ve como el resto del universo.

  • Responder
    srajumbo
    7 julio, 2015 at 17:45

    ajjaja lo de las uñas de los pies me ha matado.. es verdad que yo le corté las de las manos al poco de nacer y tal, y ahora que intento hacer memoria no recuerdo cuando le corté las de los pies. Espera, ¿Se las he cortado alguna vez? jajajaj

    • Responder
      Planeando ser padres
      8 julio, 2015 at 19:49

      ¿Ves? Es que pasan desapercibidas de mala manera, y el día que te las encuentras te llevas un sustaco. ¡Jajaja! Si me aseguras que no se las has cortado a su edad ¡te cambio a Junbito por mi bichilla!

      • Responder
        srajumbo
        8 julio, 2015 at 19:54

        no no,claro que se las he cortado.Pero así como recuerdo exactamente cuando corté las de la mano la primera vez, no tengo ni idea de cuando hice lo propio con las pezuñas !

  • Responder
    galissea2012
    7 julio, 2015 at 23:03

    Nunca dejará uno de ser primerizo JAMÁS. Yo creo que uno tendrá 10 hijos y seguirá siendo primerizo, al menos es algo que siempre pienso yo. Más de una vez me ha venido la frase a la cabeza con mi segunda hija a mí misma «parezco primeriza» y así es, lo seremos ahora y siempre 😀

    • Responder
      Planeando ser padres
      8 julio, 2015 at 19:56

      ¡No eres la primera que me dice esto! Que conozco a alguna que va buscando el tercer embarazo, o que ya tiene 3 churumbeles, y siguen sorprendiéndose con este tipo de fallos traicioneros.

  • Responder
    María F. P.
    10 julio, 2015 at 00:34

    Jajaja vaya tela!! Cuanta razón tienes con esas cosas. Hasta yo misma le he puesto alguna vez las zapatillas a mi sobrino cuando era mas pequeño, ya veremos a ver que tal con la enana 🙂
    Un besote!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2015 at 09:57

      Alguna vez meterás la pata. ya ves que es lo normal, y que tampoco es grave. Eso sí, si te equivocas en el asunto de los zapatos cuando ya camine. fíjate en que o parezca un pato la criatura.

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