Juguetes

5 juguetes que no son juguetes

Juguetes por todas partes ¡y tú sin saberlo!

Juguetes por todas partes ¡y tú sin saberlo!

La semana pasada hice un esfuerzo por recopilar los juguetes comprados que consideraba que al fin y al cabo habían sido una buena inversión de dinero por el entretenimiento que había logrado mi bichilla con ellos. Pero hoy, ¡hoy es el gran día! El día en el que sin trampa ni cartón os voy a desvelar con qué quiere jugar de verdad mi churumbelita. Las empresas jugueteras y los negocios del Pueblucho Infernal y del mundo 2.0 se echarían las manos a la cabeza si supieran que luego los niños se entretienen con las cosas más peregrinas que encuentran en casa. Y de verdad que no lo entiendo, pero como mi bichilla no me lo explica ¿cómo puede ser que prefiera estas cosas antes que sus peluches bonitos, musicales, coloridos, suaves…? ¡Si son una monería? Pues nada, ella sigue emperrada en jugar con decenas de cosas de lo más variopinto, con juguetes que no son juguetes. Tampoco puedo decir que sea de las que cuando le das un regalo se queda pasmada con el papel de envolver y la caja. No. Ante un juguete nuevo mi bichilla muestra algo de interés… por lo menos 5 minutos, y luego vuelta a sus actividades habituales, relegando la novedad al ostracismo. Pues si queréis ahorrar dinero y os sirve de inspiración, aquí os dejo el top5 de las preferencias de entretenimiento de mi churumbelita.

1. Bricks de tomate frito. Y latas también, pero los bricks tienen un encanto especial: que se pueden romper con más facilidad que las latas. Desde que mi bichilla descubrió el armario de la cocina que contiene los productos no perecederos de la despensa, lo hemos ido vaciando a conciencia, pero algo ha ido quedando por allí. Por lo menos para despistarla y que no le dé por investigar en otra puerta. Los bricks de nuestro supermercado vienen de 3 en 3 y pesan casi un kilo, pero esto no es impedimento para que mi bichilla los maneje a su antojo, los saque de paseo, los deje caer por cada esquina y me los esconda en su caja de juguetes. Menos mal que suelo comprarlos en cantidad, porque aún recuerdo la noche en que la pizza se quedó esperando mientras lograba dar con el paradero del último envase que me quedaba. No sé si serán los colores, que el cartón cede ante la presión o qué otra cosa. El caso es que se desvive por los brick de tomate. Mi madre vive con una preocupación constante, porque alguna que otra vez me los ha metido en el cubo de la fregona (cuando estaba lleno y con su detergente puesto) y esos malos tratos acabarán por echar a perder el producto e intoxicarnos el día menos pensado. De momento, seguimos viviendo al límite.

tomate juguete

Ahí está el tomate a remojo

2. Latas de aceitunas. El papá de mi bichilla no es muy aficionado a lo que aquí llaman olivas (los de Jaén se van a hartar de reír con el nombre), así es que compro unas latas minúsculas que no traerán ni 10 bolas cada una. Con la manaza que tiene esta niña, le hace una gracia enorme coger las latitas ¡y lanzármelas en los dedos de los pies mientras yo estoy cocinando! Es que no falla. Es meterme en la cocina y que ella se ponga a buscar como loca una de estas latas para aplastarme el dedo que tenga más a la vista (y que ahora con el verano, son todos). Pero es que además también le gusta tirarlas por el suelo, hacerlas rodar y ver hasta dónde llegan sin pararse. Como dice mi madre, ya podemos dar gracias a Dios por la separación de los vecinos de abajo que han dejado el piso vacío, porque semejante espectáculo musical de latas rodantes no lo aguantaría nadie.

3. Las servilletas. Compradas de 200 en 200, con esa textura tan blanquita, ese tacto tan esponjoso y ese plástico tan low cost y tan fino, que con un dedazo mi mochuela lo desbarajusta y puede empezar a sacar todas las que quiera… Al principio era un juego inocente: la niña sacaba todo el paquete del mueble, lo lanzaba al suelo, lo recogía, lo lanzaba al suelo, y así en bucle. Lo normal a esta edad. Pero ahora ¡ay como pille una servilleta de papel! O un pañuelo desechable, lo mismo da. Es que se pone a hacer unas virguerías con las manos que ríete tú de la destreza de Eduardo Manostijeras. Te despedaza el papel en un visto y no visto y yo me paso semanas encontrando restos en miniatura por todos los recovecos.

4. Cajones. Primero le dio por el interior de los muebles con puerta, pero luego descubrió que los cajones ofrecen muchas más variantes de entretenimiento ¿dónde vamos a parar? Con su dosis de adrenalina y de emociones fuertes, pensando en si se pillará los deditos o no… Es un disfrute loco el que se trae con los cajones desde antes de que supiese caminar. Su papá, muy iluminado, decidió cambiar todos los muebles del salón por unos con un sistema en el que hay que hacer presión tanto para abrir como para cerrar. En nuestra inocencia de primerizos, creíamos que el invento sería la panacea para que la niña ni siquiera descubriese qué era un cajón y cuánta diversión albergaba en su interior. Pues bien, aprendió a utilizar el sistema incluso antes que yo. En nuestra defensa diré que en todos estos meses en los que la hemos dejado experimentar con ellos, nunca, jamás, se ha pillado un dedo ni se ha hecho daño de ninguna otra forma.

5. El recogedor. Y aquí llega el juguete que no es juguete más divertido que se ha inventado en la historia dela humanidad. El recogedor. Ni la escoba de barrer, ni la peluda fregona, no hay instrumento que haga sombra al recogedor para mi bichilla. Tanto es así que hace unos días le hemos comprado uno para ella misma, hecho a imagen y semejanza de los de adultos pero en miniatura. Pues me tiene contentísima, todo el día arriba y abajo pasando la escoba y cogiéndolo todo con la mano para ponerlo dentro del recogedor. Porque no, de momento no acierta a introducir lo barrido en el receptáculo simplemente empujando la escoba.

Y vuestro bichillos ¿prefieren los juguetes de verdad o los juguetes que no son juguetes?

Esto te puede interesar

36 Comentarios

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    9 julio, 2015 at 07:45

    Los juguetes que no son juguetes arrasan! Cartones, plásticos, objetos domésticos de todo tipo. Entre la mayor en su día y el pequeño ahora me han hecho agujeros en las pareces y me han roto desde cepillos de pelo hasta tapas de ollas.

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 julio, 2015 at 12:53

      ¡Ay, ay, ay!Yo no quiero esos destrozos. Menos mal que la afición acuática de mi bichilla parece menos peligrosa para la integridad de casi todo lo que no sea comida.

  • Responder
    El rincón de Mixka
    9 julio, 2015 at 08:09

    Jajajajajajajaj me suena, me suena. Es más, a veces (o casi siempre) tienen más éxito que los propios juguetes. Londenlos cajones cuando los descubren es la pera! A Xabier le gustan mucho las llaves. Jijijijiji, las agita, la tira, las menea para aquí y para allá… Bueno, bueno, bueno.

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 julio, 2015 at 12:51

      Y nosotros tenemos muchos cajones. Demasiados, diría yo. Las llaves no apasionan especialmente a mi bichilla, y casi que mejor porque con lo bruta que es seguro que me quebraría más de una.

  • Responder
    anitasuperstarr
    9 julio, 2015 at 08:31

    Bueno bueno, menudas aficiones tiene la bichilla!! mi favorita es la del tomate frito con diferencia, vaya. Los míos son tan pequeños que de momento un poco de papel de regalo crujiente o similar ya es como una excursión divertidísima a la playa…tendré que esperar a que me sorprendan…

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 julio, 2015 at 12:41

      No te creas que te queda mucho de tranquilidad. Y sí, por más que leas y que te cuenten, cuando son tus propios bichillos los que empiezan a innovar siempre te pilla por sorpresa el asunto.

  • Responder
    Cristina Madre Autónoma
    9 julio, 2015 at 08:56

    A M le encantan las pinzas de la ropa, los tuppers y también tiene su propio juego de escoba y recogedor en miniatura! Además, últimamente le encanta cocinar y limpiar así que muchas veces me lo encuentro limpiando las estanterías de sus juguetes con una servilleta. Mis padres dicen que lo tenemos explotado todo el día con la escoba y el trapo jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 julio, 2015 at 12:29

      Las pinzas también andan por ahí rodando y los tuppers es que están en un armario alto y no llego casi ni yo (mira qué raros somos que lo que le mantenemos más alejado son los túppers y no los productos de limpieza). ¡Jajaja! Mi padre también habla de la esclavitud a la que someto a mi bichilla con la escoba. Si lo hacen voluntariamente…

  • Responder
    María E.
    9 julio, 2015 at 09:30

    Me encanta el brick de tomate en el cubo! Jajajaj
    En mi casa tengo los dos extremos. El peque, era buenísimo y jamás entraba en la cocina ni le dio por abrir muebles y cajones. En cambio el gordi, con 14 meses ya ha aprendido a abrirlo todo. Tambien tenemos un mueble de dos puertas sin tiradores en el salón al que le he tenido que poner un sistema de seguridad para que no abra las puertas porque esa era su máxima distracción y me da miedo que se haga daño con todo lo que hay dentro (vajilla, vasos, etc)
    De la cocina, lo que mas le gusta, aparte de abrir los cajones, es darle a los mandos de la lavadora y jugar con las botellitas de agua del hermano

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 julio, 2015 at 12:21

      Es que desde antes de caminar ya e las ingeniaba para abrirlo todo, todo, todo. Su cambiador ya no contiene casi nada de sus cremas porque todos los botes los ha mordido, despachurrado y restregado contra sí misma o contra las puertas, o la tapicería del sofá. Sistema de seguridad sólo tenemos en el mueble de los productos de limpieza, y bien que tira de las puertas para asomar el morro por encima y ver qué se esconde ahí dentro.

      La lavadora, como es digital y tiene luces y soniditos, también le rechifla, pero tiene la enorme ventaja de tener unas teclas de bloqueo para niños, por lo que puede manipularla todo lo que quiera, que hará luces y tendrá colores pero seguirá lavando. El que lo inventó, seguro que era padre.

  • Responder
    Mamá de V
    9 julio, 2015 at 09:50

    Me encanta el bote de tomate en remojo!! xDDD Mi peque todo lo qeu no son juguetes lo convertimos en «crafts» pero gracias a dios la cocina siempre la ha respetado mucho xDDDDDDDDDDDDDDDDD (y oye, barrere será que no me ve hacerlo en casa porque tampoco)

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 julio, 2015 at 12:19

      Ese ya no lo pude aprovechar (suerte que no es una cosa cara). Precisamente la cocina es lo que no respeta nada de nada mi bichilla. Yo estoy por lucirme con la escoba cada día un ratito delante de ella a ver si se le pega algo.

  • Responder
    marigem
    9 julio, 2015 at 09:51

    Jajajajaja, me encanta!!!!! Los míos también destrozabanservilletas, clinex o papell higiénico, de hecho durante mucho tiempo dejé de ponerlo en el portarollos y estaba en una estantería y alguna visita me decía; -no hay papel, tuve que usar un clinex…qué vergüenza.
    También jugaban mucho con pinzas, especialmente las de colores, jugaban juntos horas.
    Me he reído mucho, soy fan del brick de tomate en el cubo.
    Besos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 julio, 2015 at 11:51

      Curiosamente, nosotros tenemos papel higiénico colocado en el portarrollos en uno de los baños y en el otro no. Y el motivo es que en ese baño lo que le llama la atención es sacar agua del bidet, por lo que el rollo de papel no sufre las consecuencias de su curiosidad. Las pinzas le gustan pero para sacarlas y meterlas de su cesta. Aún no las abre ni hace otra cosa con ellas que no sea tirarlas y recogerlas.

  • Responder
    Beatriz
    9 julio, 2015 at 10:51

    Es normal, ellos juegan por imitación y las cosas de la vida diaria son los mejores juegos. La escoba, el recogedor, la pala, latas. Yo guarde las latas de leche de formula y mi hijo hacía unas torres enormes con ellas, jaja.
    Mi hijo tambien juega mucho con la cocina, a cocinar, nos da de comer, etc.

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 julio, 2015 at 11:49

      ¡Veo que sí lo habías visto! Lo de cocinar no creo que se le pegue a mi bichilla como juego simbólico, porque con lo poco que me ve metida en esa tarea… Ahora le encanta buscar cualquier caja y meter y sacar cosas de ella. ¡Otro juguete inesperado y muy barato!

      • Responder
        Beatriz
        9 julio, 2015 at 12:39

        Ah si lo había leído!! La cocina nosotros se la regalamos para reyes, que tenía más o menos la edad de la tuya y no sabes lo que le gusta. Mete cosas al horno, saca, emplata y a comer, jaja. Y no te creas que aunque no te ves mucho cocinar, el mundo de la cocina les fascina!

        • Responder
          Planeando ser padres
          11 julio, 2015 at 09:47

          Pues me lo apuntaré para su cumpleaños, en noviembre, que ya hará 2 años y a ver si se me convierte en una top chef y la estoy frustrando al pensar que ha salido tan poco dotada como yo para la cocina.

  • Responder
    Sara Dos Rayitas
    9 julio, 2015 at 14:38

    Jaja, qué bien saber que mnb no es el único raro que prefiere cualquier cosa de la casa a un juguete. Hace unas semanas le dio por abrir y cerrar armarios porque vio a su abuelo hacerlo. Y ni anda ni gatea pero no veas como se hacía entender jaja Ah y nuestro juguete estrella sin ninguna duda es… la brocha esta de colorines que se usa para pintar con huevo las empanadas, por ejemplo. Es su pasión!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2015 at 09:48

      ¡Jajaja!Esa brocha le da miedo a mi bichilla. Un día que se resistía a comer se la di, pensando que al tener esas púas flexibles le haría gracia. pero no, le desagrada el tacto y el movimiento que tiene el pincel por su cuenta, así es que no se han hecho amigos.

  • Responder
    Mama Puñetera
    9 julio, 2015 at 14:57

    jajajajaja… Que grande es tu Bichilla! Ya veo que tu tampoco tienes tiempo de aburrirte! jajajaja
    La mía sustituye los botes de tomate por botes de leche en polvo y los usa como taburetes. Y con los cajones, los que aun conservan los pomos, es un no parar, eso si, ella si se pillo los dedos y luego aprendió como cerrarlos sin peligro, jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2015 at 09:50

      Mira, lo de la leche en polvo como taburete lo veo más seguro, pero justo anoche estaba intentando ponerse de pie sobre unas latas pequeñas de maíz ¡2 veces resbaló! Pues mi bichilla aún no tiene ese aprendizaje de lo que puede doler pillarse los dedos, porque aunque lo hace a lo bruto, está teniendo una suerte…

  • Responder
    srajumbo
    9 julio, 2015 at 18:59

    Jo así en frío no me salen.. la fregona y escoba ganan, es verlas y ponerse a limpiar.
    El lavavajillas le encanta.. y lo bueno es que de verdad ayuda jaja.
    Apilar botellas de agua es otro de sus hobbys, o tirar a la basura todo lo que pille (que no siempre es basura).
    Y piedras. Miles de piedras que tengo por toda la casa y que no puedes tirar porque las tiene contadas.

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2015 at 09:55

      ¡Ay la fregona! Ahora que le he comprado el conjunto con la escoba ¡resulta que sólo tiene ojos para la fregona y el cubo!. Que a en la tienda le dije a su padre que comprásemos el pack completo, pero no quiso. El lavavajillas también es apasionante para mi churumbelita pero ayudar, no ayuda.Mientras yo meto cosas ella las saca, y así tengo que terminar poniéndolo a escondidas.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    9 julio, 2015 at 23:24

    jajaja, olvidas la escobilla del váter!!! en fin, mucho nos queda por ver!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2015 at 09:56

      ¡Síii! L averdad es que se da un arte saliendo a fregarme todo el suelo con la escobilla ¡qué ascazo!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    10 julio, 2015 at 00:44

    Qué vaaaaaaaaaaaaa!!! dónde se ponga el fregón o la cadena del perro que se quiten los juguetes!!!!

  • Responder
    lamamadealvaro
    10 julio, 2015 at 08:50

    Jajajaajja, Alvaro juega con el cargador del móvil diciendo que es la correa del perro y con el palo del cepillo que es la jaca. Mas barato imposible.

  • Responder
    La Hobbita
    10 julio, 2015 at 20:31

    A la hija de una amiga le chuflan las tapas de los potitos. Y a mis sobrinos las pinzas de la ropa!

    • Responder
      Planeando ser padres
      11 julio, 2015 at 10:07

      Las pinzas de la ropa es otro clásico. Y con las tapas de botes no he probado ¡me lo apunto!

  • Responder
    Mónica de confieltroycosiendo
    12 julio, 2015 at 09:59

    Jajajaja siempre pasa igual! Yo la compre un juego de barrer y fregar porque le encantaba el mío y la cagué, no vale lo que imita, vale lo original!
    Que pasada lo de los cajones, mira que no tener tirador y aprender a abrirlos… Esta niña tiene mucho talento!
    Un abrazo!

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 julio, 2015 at 10:06

      ¿Ves? Yo compré sólo el juego de escoba y recogedor, por consejo de su padre, y ahora me arrepiento de no haber cogido también la fregona porque sigue echándole el ojo a la mía. Ahora pienso en coger una nueva a tamaño natural y que la pasee todo lo que quiera por la casa. Ya ves, nosotros pensando que lo de los cajones que se abren con presión sería infalible y mira.

  • Responder
    mamapuede
    12 julio, 2015 at 17:42

    Esto es así, por más que nosotros nos empeñemos en gastarnos una pasta en juguetes bonitos, con música, suaves… Lo mejor es lo de andar por casa, siempre.

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 julio, 2015 at 10:07

      Como soy primeriza, no me lo creía. Si a mi bichilla le hemos comprado pocas cosas ¡al siguiente le compraremos aún menos! Va a ser un ahorro…

    ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.