Ocio y viajes

Huerto urbano en casa ¡y con niños! (II)

Os he dejado a medias con los preparativos para tener un huerto en casa y que los niños se responsabilicen de él, como actividad de ocio original para hacer en familia. En estos días ¡mi tomatera se ha hecho enorme! No sé por qué no tiene tomates todavía, pero siendo una mata de la variedad de tomates cherries, está altísima, y eso que hemos intentado matarla en varias ocasiones. La primera fue estando recién llegada a casa, cuando se me pasaron unos cuantos días sin regarla, y claro, a ojo se le veían algunas hojas algo chuchurridas, pero revivió. Y luego, en un despiste, se nos escapó la niña al balcón y no se le ocurrió otra cosa que sentarse encima del macetero y troncharle una rama a la tomatera. Pero también logró salir adelante ¡y con fuerza, por lo que parece! Las otras matas, de cebollas y judías, no progresan igual de bien. Lo mismo no he seguido al pie de laletra las instrucciones que nos dieron. Después de lo que ya os comenté en el primer post acerca de cómo tener un huerto urbano en casa, estos son los siguientes pasos para seguir el proyecto con buen pie.

1. ¿Matas o semillas? Es más fácil comprar una mata de lo que queramos sembrar (se le llama plantón) porque podremos ver que están sanas y al estar algo crecidas tardaremos menos en lograr que den frutos. Si queremos plantar semillas (porque no encontramos plantones, o porque preferimos hacerlo todo desde el inicio) hay que mirar qué época del año beneficia a casa especie. En ocasiones, no tendréis ni que comprar las semillas, porque hay algunas que tendremos en casa que nos pueden servir (aceitunas, melocotones, aguacate…) pero claro, estos árboles son enormes, y no creo que nadie pueda permitirse tener un olivo en el poyete de la ventana.

huerto urbano nestlé

Mirad cuántas macetitas espectaculares

2. Observación. Esta es la parte que me parece más difícil en esto de tener un huerto urbano, y es que por muy estrictos que seamos siguiendo indicaciones, hay una parte que queda al azar y que depende del buen ojo del cultivador. Si tiene suficiente luz, agua, la mejor tierra, claro, las condiciones serán diferentes en casa casa y tiene uno que hacer surgir un instinto que no todos tenemos igual de desarrollado. Primero, la tendremos plantada en un macetero pequeñito hasta que el tamaño de la planta sea dos veces el de su recipiente. En ese momento procederemos al trasplante en su macetero definitivo. Lo ideal sería que el macetero inicial fuese de fibra de coco, porque así se puede incrustar directamente en la tierra del nuevo macetero sin necesidad de sacarlo del recipiente, ya que este se descompondrá y se mezclará con el sustrato. Si el macetero era de plástico y hay que sacar la planta para ponerla en su macetero definitivo, es mejor que la tierra esté húmeda, pero tampoco encharcada, para que las raíces no queden desnudas ni se estropeen en contacto con el aire. Tras el trasplante, hay que regar abundantemente.

huerto urbano nestlé

Trasplante de un tiesto de plástico a uno de fibra de coco

3. ¡La recolecta! Claro, este es el premio gordo para adultos y niños. En casa aún no hemos tenido frutos, pero ya lo estoy deseando. La niña no, porque con 20 meses todo su interés sería arrancarme las plantas de cuajo. Los tomates son fáciles de saber a ojo cuándo hay que recogerlos. Si están rojos y con buena pinta ¡a por ellos! Pero leed un poco sobre cada especie que tengáis en vuestro huerto urbano, porque algunos hay que recolectarlos antes de que maduren del todo. Las plantas de hoja (canónigos, lechugas, espinacas, etc.) no se arrancan, sino que se van cortando las hojas según las vayamos necesitando y ellas mismas criarán hojas nuevas. A mis años ¡esto ha sido todo un descubrimiento!

Yo sigo entusiasmada con este proyecto de huerto urbano, pese a que sólo la tomatera da señales de querer premiarme por mis cuidados y dedicación. Mi marido anda opuesto a mi nueva afición: dice que ya llevo gastados 14 euros (una fortuna, vamos) en macetas, tierra y demás para conseguir un tomate cherry, y que si lo comprara en el supermercado, con ese dinero habría tenido para varios kilos (si total, yo no suelo comer tomates normalmente). Y la niña, pues eso, que todo su entusiasmo es hacer el mal contra la planta. ¿Os animáis con el huerto urbano?




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2 Comentarios

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    20 julio, 2015 at 19:57

    Anda qué original! Me encantaría probar, aunque se me suelen morir todas las plantas. No sabía eso de las macetas…
    Respecto a los tomates, si probaras los búlgaros no podrías parar de comerlos 🙂

    • Responder
      Planeando viajar con niños
      22 julio, 2015 at 08:46

      Ay, ahora que nos iremos de vacaciones he ideado un sistema de riego, pero creo que no funciona bien. Y mi tomatera me llega ya por la cintura pero no se ha dignado a echar ni un tomate ¿qué estaré haciendo mal?

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