Crianza

¡Tengo asistenta doméstica gratis!

asistenta doméstica gratis

¡Ay! Antiguamente esta sería la ilusión de toda mujer, ya fuera ama de casa, o trabajadora y ama de casa, o todas las variantes posibles. Pero hoy en día, tener asistenta doméstica debe ser el sueño de todos los padres machos y hembras del mundo mundial. Todos estamos atareados, con estrés en la vida diaria, tanto en la laboral como en la parcela personal, y cuando por fin uno llega a casa ¡tampoco puede disfrutar de la familia! El papá de mi bichilla lleva casi 2 años quejándose de que apenas pasamos tiempo los 3 juntos, porque él hace sus jornada hasta media tarde, o viaja por negocios, y en cuanto traspasa la puerta de casa, yo le encasqueto a la niña para que “cambie de aires” mientras yo trato de hacer mis cosas, o tareas de la casa, o ir al baño sin ser observada y sin tener que levantarme a cada segundo para que mi churumbelita no trepe encima del bidet o me vuelque uno por uno todos los cosméticos de la bañera. Y es que no sé a los demás, pero a mí, las tareas domésticas con niños no me cunden nada. Pero desde que mi bichilla empezó a tener entendimiento ¡hay días en los que vivo mejor que quiero! Oye, y es que a sus pocos meses, resulta que me ha salido una asistenta doméstica gratis que me colabora en la limpieza e imita todo lo que voy haciendo.

1. El trae aquí y lleva allí. Este fue el primer descubrimiento el día que supe que sabía lo que le quería decir cuando le preguntaba por sus zapatos y sus pies descalzos. Esos términos los tenía clarísimos, pero al intentar manipularla a mi antojo para que hiciera otras tareas, me encontraba con que el entendimiento no le llegaba aún tan lejos, o con que pasaba de mí olímpicamente. Aún no tengo claro por cuál de estos motivos mis órdenes no surtían efecto. Pero en las últimas semanas obedece a todo. Encender la luz, aunque cuando el interruptor es triple nos pasamos un rato encendiendo y apagando lámparas hasta que da con la que hace falta mantener prendida; llevar y traer cosas al poner la mesa. De todo: desde los cubiertos o los posaplatos, hasta su propia trona, que levanta en volandas por un lateral, por lo poco que pesa, mientras espera a que su padre o yo cojamos el otro extremo para empezar a avanzar. Y ya podemos darnos prisa, porque como tardemos mucho la vuelca con tanto empeño. Coge su toalla antes de ir a la bañera y ha empezado a sacar de paseo el pañal después de cambiarla, si lo dejamos abandonado al lado del cambiador. Sabe que es caca y que al final lo acabamos tirando al cubo de la basura, por lo que si nos despistamos, allá que vuelve ella a por el paquete. También hace bastante caso a la hora de meter sus juguetes en una caja, o recoger todo lo que previamente ha esparcido por diversión. Sin embargo, debo reconocer que en este último punto es en el que más remolonea.

2. Los suelos relucientes. Bueno, y su ropa hecha un cristo, por lo que en esta tarea, mi asistenta doméstica gratuita y en miniatura tiene algunas lagunillas. Hace meses le cogió pánico a mi Macarena (la aspiradora de toda la vida) por lo que hemos tenido que volver a métodos más tradicionales como la escoba y la mopa, inventos que yo detesto profundamente. Pero aún así, debe ser que me ve con relativa frecuencia ejerciendo de chacha con ambos bártulos, porque lo suyo es ver una escoba en cualquier casa y lanzarse para pasarla por todo el suelo. Eso sí, la pasa al estilo de una mopa, pero algo arrastra. Con tanto ímpetu, nos faltó tiempo para comprarle un juego de limpieza con escoba y recogedor hecho a su tamaño (y 3 veces más caro que el mío de persona adulta normal) y allí que se desfoga ella con su escobita. El recogedor lo usa sólo puntualmente, pero escobazos tiene para dar y regalar. La fregona es su oscuro objeto de deseo, pero de momento vamos a dejar lo de encharcar el suelo para más adelante.

3. El lavavajillas. Desde que era muy bebé, a mi bichilla le ha entusiasmado este aparato. Hasta el punto de que incluso antes de caminar, ya se ponía de pie contra su puerta y activaba todos los botones para ponerlo en marcha. Durante unos meses, hemos tenido que llenarlo y vaciarlo fuera de su vista, porque ha llegado a ponerse de pie sobre la puerta del aparato (con ese cuerpazo pesado que luce) e incluso era más rápida desorganizando su interior que nosotros colocando. Pero desde hace unos días es una muy buena ayudante a la hora de vaciarlo. Coge los cubiertos y los mete a puñados en su cajón correspondiente (después solo tenemos que ordenarlo, y nos ahorramos el agacharnos una y otra vez). Cuando acaba con los cubiertos, porque ella es muy ordenada y no mezcla tareas, empieza a darme los platos de uno en uno para que los coloque en su mueble correspondiente, a donde ella no llega. Sí, sé que es un riesgo pero ni la vajilla es de porcelana china ni ella ha roto todavía un plato. Los agarra con fuerza y a veces ¡varios a la vez! Y si aún tiene ganas de seguir colaborando, acabamos con los vasos, aunque en este punto del proceso su padre sí sufre sólo de pensar en la posible hecatombe.

Vamos, que entre unas coas y otras ¡que buena vida me estoy pegando! Esta racha tan colaboradora en la etapa del desarrollo de un bebé ¿dura para siempre? ¿Al menos hasta que mi bichilla se me rebele en la adolescencia?

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38 Comentarios

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    14 septiembre, 2015 at 07:44

    Pues mira, ella se entretiene y tu tienes ayudante, las dos salís ganando! 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 08:52

      ¡Ay sí! Porque ahora lleva unos días que va literalmente enganchada a mis faldas (o pantalón) de una habitación a otra, así es que al menos que me sea de utilidad.

  • Responder
    Marta
    14 septiembre, 2015 at 08:18

    Jajajaj, al leer el título te iba a decir, pasame el contacto!! Mis hijas también son así desde pequeñas. Y ahora tengo que decir que por mucho que me de vueltas la cabeza por el desorden o por el polvo del suelo (oye, que el otro día, mi hija pequeña iba descalza, y se le pusieron los pies negrísimos…) ellas recogen, intentan pasar la escoba… Y ayudan en lo que pueden. No sé porqué me quejo :p

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 08:53

      Ya sabía yo que el título del post incitaría a pensar en un post patrocinado, pero no. Pues las tuyas ya son algo mayores, así es que me alegro de saber de que esta buena racha puede durar.

  • Responder
    Lápiz Pluma
    14 septiembre, 2015 at 08:21

    ¡Qué apañada tu bichilla! Parece un portento y seguro que maneja la escoba con mucho arte :).

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 08:54

      ¡Jajaja! Para ella la mopa y la escoba tienen la misma función y el mismo método de uso, pero algo recoge.

  • Responder
    silvia
    14 septiembre, 2015 at 08:55

    Yo también tengo al peque obsesionado con pasar la mopa pero el único problema es que no le gusta poner los trapos así que se dedica a pasarla sin nada. Además aprovecha para golpear todo lo que encuentra a su paso así que algún que otro percance hemos tenido. Para Reyes ya sé que pedirle una fregona

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:36

      ¡Jajaja! Déjalo, que tiene sus sistema propio. ¡Jajaja! Pero ¿por qué no querrá los trapos? Mira, a mi bichilla por lo menos no le ha dado por ir aporreando muebles con el palo de la mopa ni de la escoba ¡y esperemos que siga así!

  • Responder
    La mama fa el que pot
    14 septiembre, 2015 at 09:42

    En mi caso mi marido es el que hace la limpieza en casa y para esto nos echa de casa los domingos. Así que la peque no puede hacer eso de imitar porque no lo suele ver.
    Pero si que le encanta ayudar a poner la mesa, recorgerla, guardar su ropa o meterla en la lavadora, etc..
    Espero que esto no se le pase y sean tareas que vaya asimilando como normales en su día adía.

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:38

      Pues justo ayer, día de limpieza general en profundidad de la semana, pensaba yo en si no sería mucho más sencillo si me quedase sola en casa en estos momentos de limpieza. Porque esta es muy de imitar, pero igual ordena que desordena y al final tardo más en limpiar que si hiciera una jornada laboral completa. Seguro que ante so después se fijará en ellas y empezará a hacerlas, porque lo que no puede ser es que se acomoden a que se lo pongamos todo por delante.

  • Responder
    Crisnasa Blog
    14 septiembre, 2015 at 10:31

    No sé si dura mucho, porque mi hijo nunca la ha tenido jajaja. La verdad es que sí hace sus faenas, pero no porque le salga de forma voluntaria, sino porque no tiene más remedio.

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:39

      ¡Qué mala suerte! Pensé que todos pasarían al menos por una fase más o menos similar. El caso es que colabore, aunque sea a regañadientes.

  • Responder
    Arusca
    14 septiembre, 2015 at 10:35

    Jajajaja… Qué buena tu bichilla, dile que se pase por mi casa un día 😉 Y es que esa etapa tan «colaborativa» se acaba. Llega un día en el que se dan cuenta de que les mandamos a ellos hacer cosas y ya no les divierte. Pero mientras dure, ¡aprovecha, insensata! ¡Olé por tu niña!

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:40

      ¡Nooooo! Ya sabía yo que lo bueno no me duraría para siempre. Ahora tratamos de que sea un juego, y le encanta, pero ya sé que un día empezará a atar cabos y a darse cuenta de lo mucho que he abusado de ella. ¡Ojalá no sea muy espabilada para esto y vivamos mucho más tiempo en el engaño!

  • Responder
    Cristina Madre Autónoma
    14 septiembre, 2015 at 10:42

    A M le encanta tanto limpiar la casa que hasta tiene su propia miniescoba con su minirecogedor (nos estamos pensando seriamente lo de la fregona). Es una gran ventaja porque ya no tenemos que aprovechar su tiempo de siesta para limpiar sino que lo podemos hacer mientras él colabora. Hasta tal punto le gusta, que cuando se despierta de noche, la mejor forma de calmarlo es ir a recoger el lavavajillas con él en la mochila (ahí no colabora pero le fascina y luego se duerme)

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:44

      Aquí lo del tamaño mino no ha triunfado como lo de tamaño normal. Y la fregona la tengo descartada, pero del todo,vamos. Mi bichilla con el lavavajillas cerca es incapaz de quedarse quieta. Es que no aguanta ni en brazos. Quiere bajarse, trastear los botones y meter y sacar cubierto y platos. La única pega es que no distingue cuando son cosas limpias para sacar o sucias para seguir metiendo, y claro me arma unas peloteras…

  • Responder
    Lydia - Padres en Pañales
    14 septiembre, 2015 at 11:50

    Ojalá durase! La beba tb quiere imitar. E incluso si tira algo y la riño dice q ella limpia.pero todo a medias claro!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:41

      ¡Jajaja! Sí, sí, a media o a tres cuartos… Lo que mejor se le da es lo de recoger el lavavajillas. A la lavadora también le quiere echar mano, pero de momento lo estamos posponiendo.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    14 septiembre, 2015 at 12:32

    pena que se les pase, mujer!!! porque hasta los varones tienen una época en que les gusta! En esta casa hubo que pedir a los Reyes un carrito completo, y aún anda por ahí la mini escoba, pero ahora les sirve de espada, jeje

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:45

      ¡jajaja! Ya le han buscado buen uso. Yo creo que el carrito completo de la limpieza no lo veremos aquí ¡mucho bulto! Sobre todo porque le gustan más los artículos reales que las miniaturas, y como además salen más baratos ¡hala! ¡Todo real!

  • Responder
    Diana
    14 septiembre, 2015 at 13:05

    Jajaja estas niñas… A la mía le encanta ayudar con lavadora, lavavajillas y hasta limpiarme la vitricerámica

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:45

      ¡Uy! Nosotros tenemos hornilla de esas complicadas, pero ya estoy planeando montarla en su taburete y que empiece a hacer sus pinitos con eso también.

  • Responder
    Mama Puñetera
    14 septiembre, 2015 at 15:59

    jajajaja… La mía no es tan colaboradora en casa, pero en cambio si lo es para hacer la compra y lleva ella la cesta en el super, aunque alguna señora/señor mayor lo tache de explotación infantil… Ella encantada! jejejeje

    • Responder
      Planeando ser padres
      14 septiembre, 2015 at 16:46

      ¡Viva este tipo de explotación infantil! Si es que ellos disfrutan y nosotros más, claro). En el supermercado suelo llevarla en el carrito, porque allí le asalta la vena destroyer y es más de sacar a mano y llevarse por delante todo lo que esté a su alcance.

  • Responder
    Marigem
    14 septiembre, 2015 at 17:30

    Jajajaja, es lo que dice Carmen, a la mayoría se les pasa pero oye, si la aleccionas bien igual en nada la tienes haciéndote toda la casa. Besitos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 septiembre, 2015 at 13:35

      ¡Haré todo lo que pueda para que esta afición le dure mucho! Y para que vaya ampliando conocimientos en otros terrenos domésticos, claro.

  • Responder
    María Mivinailart
    14 septiembre, 2015 at 17:44

    Jajaja menuda ayudante te has echado! Y oye que apañada y ordenada con el lavavajillas. A mi niña le queda aun para hacer esas cosas, pero recuerdo que mi sobrino se lo pasaba pipa ayudando a poner la mesa¡ si tardabas en darle un plato, vaso o cubiertos se ponía en jarras y te soltaba un «vengaaaa» jajajajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 septiembre, 2015 at 13:38

      ¡Siiii! Siempre van con prisas, empujando atropellando… Deben tener la agenda muy completa y estas tareas le quitan su valioso tiempo. Debemos dejarles colaborar en estas y otras tareas sin miedo, porque si no nunca aprenderán a hacer nada. Y lo que es peor ¡se acostumbran a que se lo pongan todo por delante!

  • Responder
    correolacajitademusica
    14 septiembre, 2015 at 17:55

    jaja, qué buena tu bichilla!!!

    El mío de momento «pone la lavadora» y «también el lavavajllas». Y vamos, me conformo con esto porque lo malo del asuntoi es que aprieta los botones haga falta o no, jejeje

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 septiembre, 2015 at 14:08

      Uy, los botones de la lavadora, y eso que tiene un sistema de bloqueo para niños, es su perdición. Pero de ella sólo le interesan las luces y las vueltas. llenarla y vaciarla no le llama la atención.

  • Responder
    El día que llegaste
    14 septiembre, 2015 at 18:00

    Jaja no hables muy alto, no vaya a ser que se le acabe la racha! Aprovéchate mientras le dure! Qué graciosa! Si la ves muy ducha en esto, yo me centraría en próximas metas: hacer la comida. Ya sería fantástico!
    Un besito!

    • Responder
      Planeando ser padres
      15 septiembre, 2015 at 14:15

      Del fuego la mantengo alejada, pero como me salga un mini chef de esos de moda que se ven ahora por la tele ¡me voy a morir de gusto!

  • Responder
    @Alesandrilla
    14 septiembre, 2015 at 19:00

    ¡Menudo chollazo! Yo que tú la contrataba fijo 😉

  • Responder
    La Hobbita
    16 septiembre, 2015 at 16:02

    A ver si mi Habichuela sale igual de colaboradora xD. De momento, todos los niños que conozco se fascinan con las escobas y a mi sobrino, una vez ha dejado de darle miedo la roomba, quiere ponerla a todas horas: a las 15h, a las 20h, a las 6’30h… Y hay que pararle los pies!

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 septiembre, 2015 at 16:19

      ¡Aquí ha pasado al revés! de la pasión por la aspiradora pasamos al pánico absoluto, y de ahí mi cambio del aparato por una mopa y una escoba silenciosa de las de toda la vida.

  • Responder
    Beatriz
    19 septiembre, 2015 at 13:47

    Cuando sea más mayor y se le pase el momento botones de cualquier artilugio y tareas del hogar te cuento cual es el próximo nivel. En mi caso ha entretenido a una niña de 5 años y a uno de 3.
    Mi último «entretenimiento» de este verano y que descubrí bastante tarde…
    Masajistas a domicilio y tranquilidad y relax durante casi ¡una hora!!. Hicimos la compra como siempre pero esta vez compré un pack de cremas bien baratitas en un supermercado al que vamos todas muchísimo y por la tarde por casualidad les dije que estaba muy muy cansada.
    De repente se les ocurrió una idea «mamá, ¿quieres que te demos un masaje con la crema que hemos comprado y así te relajas?» ¡Perdonaaa!! claro que sí bonitos… y ya han sido varias veces las que me han dado un masaje a su manera (eso sí) y la crema me ha durado bien poco, pero todo sea por esos momentos en los que me reparto (una pierna para uno y la otra para el otro, idem con los brazos) y así no hay peleas. Y yo tan a gusto y ellos como locos de contentos por embadurnarse de crema y jugar con su textura.
    Además me ha servido para hidratar la piel porque no tengo ni tiempo para echarme crema religiosamente después de la ducha y encima he conseguido un ratito de relax después de comer. ¡Que ganas tenía de contar mi secretillo! 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      20 septiembre, 2015 at 13:05

      ¡Eres mi ejemplo a seguir en mi vida como madre! ¡Ole y ole lo que me acabas de descubrir! Aunque suene a idea de mala persona, yo hice algo parecido durante un tiempo con mi abuela. Está enferma de alzheimer y desde luego ha tenido una regresión a la niñez. Tenía una mano que siempre estaba moviendo sin ton ni son, así es que le ponía un aparato de masaje en forma de tren y ella se pasaba los ratos moviéndolo encima de mis piernas. Oye, se partía de risa por saberse útil, porque no comprendía qué gracia le veía yo a aquello, y yo he tuve la piernas más relajadas de la historia mientras el invento funcionó.

      Pues en cuanto mi bichilla empiece a atender más a razones ¡me largo a comprar un kit de cremas baratas para que me embadurne!

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