Parto y postparto

El coágulo de sangre descomunal. Los loquios

loquios coágulo de sangre

Con lo que yo soy para contarlo todo, que no tengo intimidad ninguna, y mirando mi listado de temas de después del parto (sí, todo ese retraso llevo) me he dado cuenta de que nunca, jamás, os he hablado del único susto monumental de mi embarazo fácil, mi parto fácil y mi post parto aún más fácil. Los entendido en medicina lo llaman loquios, pero para mí siempre será el coágulo de sangre descomunal. No tengáis miedo de leer, que aunque seáis aprensivos yo lo cuento con gracia, aunque en aquel primer momento casi me diera un parraque de la impresión. El caso es que me encontraba yo con mi bichilla dormidita tras la primera noche que habíamos pasado en casa después del alta hospitalaria. Durante mis 4 días de ingreso, la verdad es que prácticamente no me había movido de la cama más que para ir al baño. Estaba yo comodísima en plan reinona, recibiendo al público en audiencia privada y con mi chrumbelita colgada de la teta todo el santo día. No me bajaba de la cama para nada. No tenía molestias, ni dolores y podía caminar con normalidad, pero como la estancia en el hospital fue para mí como unas vacaciones pagadas, decidí perrear lo máximo posible. Sin embargo, al volver a casa todo cambió: ponte a poner lavadoras, descongelar comida, deshacer maletas, dúchate en condiciones, tiende la ropa… El papá de mi bichilla es muy apañado, pero lo tenía de aquí para allá haciendo recados callejeros, y como yo me encontraba bien, no veía limitaciones para moverme como de costumbre. En este trajín de primeriza recién parida andaba yo cuando a la mañana siguiente, mientras este hombre andaba de papeleo en el registro, me disponía a desayunar con ese hambre voraz que te da la lactancia cuando pasó “la desgracia”.

1. La expulsión del loquio. Me estaba yo untando la margarina en la tostada, de pie junto a la encimera de la cocina, cuando lo noté. Una sensación en la entrepierna exactamente igual a la del momento en que salió la cabeza de mi bichilla al llegar a este mundo. Noté que de mi cuerpo salía algo grande. Tan grande y tan pesado que pese al tamaño, las compresas anti lujuria del post parto no podían sostener y las bragas empezaban a caérseme. Lo primero que pensé es que estaba pariendo a otro bebé en mi cocina. ¡Cómo podía haber pasado por tantas ecografía y por un parto sin que nadie supiera que se me había quedado otra criatura allí dentro! Y yo sola en casa, y sin saber qué hacer, decidí encerrarme en el baño por si me ponía a dar gritos como una loca que al menos no despertar al primer bebé que sí que tenia ya en la cuna.

2. El miedo a morir desangrada. Cuando me bajé el pantalón del pijama y tuve la bola ante mis ojos no me lo podía creer. ¡Ya sabía yo que mi embarazo no podía haber sido tan bueno! Y claro, ahora la muerte me estaba esperando en la entrepierna. Allí había una bola de sangre coagulada del tamaño de 2 pelotas de tenis (o por lo menos de una y media). Salió de mi cuerpo despacito y sin dolor. Como vi que no tenía ojos y no me miraba ni lloraba, decidí tranquilizarme y pensar que aunque las puertas de la muerte se habían abierto para mí, sólo iba a dejar huérfana a una criatura, y no a dos. Con eso sobre la compresa pensé en depositarlo en el bidet y mientras lo miraba y esperaba a caerme redonda por la pérdida de sangre, sólo rezaba para que este hombre volviese a casa para ocuparse de mi bichilla antes de que yo pasara al otro barrio.

3. El análisis. En estas llega mi santo esposo y cuando le cuento y le muestro aquello, él, que es más aprensivo que una vieja octogenaria de las que no tienen nada más que hacer en todo el día que ir de visita al centro de salud, corre a buscar las llaves del coche y a despertar a la niña. Porque según su diagnóstico, teníamos que volver al hospital con urgencia. Como no sabíamos cómo íbamos a explicar el engendro que habíamos parido en casa, decidimos hacer una foto con el móvil, poniendo a su lado un bolígrafo para que en urgencias supieran la magnitud de la catástrofe. Esto fue idea del ingeniero, que para algo estudió, porque mi primer impulso fue llevármelo a consulta en una bolsita de plástico. Menos mal que ante situaciones de pánico relacionadas con la salud, siempre consultamos primero a mi madre, y antes de despertar a mi churumbelita, la llamé por teléfono.

4. El diagnóstico de los loquios. Sin querer transmitirle mis temores de muerte, le conté el despropósito a mi madre. Y ella, con toda la pachorra de la que somos capaces en esta familia y con el bagaje que da el haber trabajado durante 13 años en un sanatorio de maternidad, me informó de que eso son loquios, que son de lo más normal del mundo, y que lo que pasaba era que durante los días previos yo había sido una chochona inmóvil que al no pasar de pie nada de tiempo no había estado desalojando del cuerpo la sangre del parto poco a poco. Eso se había compactado ahí dentro y antes o después tenía que salir. Que el tamaño a ella no le impresionaba (y eso que le enseñé la foto) y que si no olía raro (vamos, en lo ultimo en lo que yo pensaba era en acercar la narizal bicho ese por si me atacaba) y no me salía mucha cantidad de sangre fresca a chorro, ni expulsaba muchas más bolas similares, todo sería normal. Pero que para quedarme más tranquila, llamase al centro de salud y le preguntase a la matrona. Nada de ir a urgencias para tontadas, que en esta familia somos muy de velar por el buen funcionamiento de la sanidad pública. Y si no confiaba en ella y decidía ir al médico ¡que no me llevara el coágulo de paseo conmigo! Cómo me conoce la gachona…

5. La matrona confirma la teoría. Mientra el papá de mi bichilla se imaginaba su vida como padre primerizo y viudo, llamé al centro de salud, donde la matrona de guardia me dio el mismo diagnóstico que mi madre. Aún así, me dijo que si me quedaba más tranquila pasase por su consulta, pero que los loquios son de lo más normal durante el post parto. Y yo me pregunto ¿por qué en los clases de preparación al parto a nadie se el ocurrió dedicarle una oda al coágulo de sangre descomunal? Que yo me considero muy valiente, pero aquello no era de este mundo. No podía ser sano estar perdiendo sangre en forma de huevos de avestruz después de haber parido.

Y así, acabó mi miedo y mi aventura con el coágulo de sangre descomunal. Ya no salieron otros loquios semejantes, ni siquiera más pequeños, y mi cuarentena prosiguió sin dolores y con normalidad. ¡Y viví para contarlo! A vosotras los loquios ¿también os pillaron por sorpresa?

Esto te puede interesar

65 Comentarios

  • Responder
    Cuestión de madres
    6 octubre, 2015 at 07:36

    qué graciosa eres!!!!!!!!! a mi no me pillaron por sorpresa porque le pasó a mi compañera de habitación. Ella muy dolorosa y cansadísima no se levantaba para nada (ni para mear) y en una de esas que estaba ella sola y nadie podía ponerle la cuña se levantó y.. plofffff allí estaba el «filetazo» porque era lo que parecía… ella, gitana hasta la médula (muy maja y simpática pero muy gitana) ya se vio con Jhavé y llamó a todo el servicio de maternidad en pleno porque había sucedido una negligencia y que la habían matao… jejejejeje… lo mismo, le dijeron que paseara más y así no se repetiría… le entró por un oído y le salió por el otro y antes de que le dieran el alta expulsó otro 😛

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:46

      Es que yo me lo tomo todo a guasa, pero un sustillo grande sí que me llevé. Mi compañera de habitación llevaba ya muchos días ingresada por una cesárea, pero nunca supe que expulsara estos loquios (a lo mejor es que con las cesáreas no salen). Me parto con tu gitana y las negligencias. Por lo que cuentas, creo que ya no expulsé más porque al estar en casa el movimiento ya era inevitable.

  • Responder
    marigem
    6 octubre, 2015 at 07:59

    Jajajaja, lo cuentas genial!!!! Yo había leído mucho sobre ellos así que ya los conocía,jajaaja y como en el hospital no me quedé casi nada en la cama pues no tuve. Con la mayor me movía por la habitación y con el pequeño me pasaba el día yeno a verle a prematuros y a ratos bajaba a la planta baja a ver a mi hija mayor porque aquí los niños no pueden subir a las habtaciones así que no di tiempo a que nada coagulase,jejeejeje.
    Un beso y qué susto pasarías, ayyyyy.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:47

      ¡Yo leí mucho sobre partos pero nunca me los imaginé así! Pensaba que sería como grumitos en la menstruación, pero no esa salvajada de tamaño. Para el próximo parto ¡voy a parir caminando para evitar los loquios! Por suerte no es nada doloroso y por eso me río tanto cuando recuerdo mi drama.

  • Responder
    ¡Y yo con estas barbas!
    6 octubre, 2015 at 08:14

    ¡Ostias, qué bueno! ¡Qué susto, mujer…! Vaya tela, ¿no…? Por cierto, muy bueno, lo del boli… Muy de «mente despierta», sí…

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:48

      ¡Jajaja! Es que mi madre insistió mucho es que no se nos ocurriera llevar el bulto a urgencias porque se reirían de nosotros y allí ya sabían lo que era. Al final no fuimos, pero la foto nos sorprendía de vez en cuando en el móvil.

  • Responder
    La mama fa el que pot
    6 octubre, 2015 at 08:18

    Jajaja me parto contigo.
    A mi en ningún momento me hablaron tampoco de loquios ni de nada de esto, pero es que creo que en general te explican pocas cosas sobre el post parto y a veces te las vas encontrando o lo sabes porque alguna «buena» amiga te explica lo que te va a venir.
    Yo como nada más subir a la habitación ya me puse en pie pues supongo que me ahorré este susto, pero bueno supongo que antes de irme de urgencias hubiera llamado al 061 que me ha ahorrado en más de una ocasión una salida a urgencias en plena noche cuando la peque era bebé y mi marido pensaba que algo muy grave le pasaba cada vez que la peque tosía.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:50

      ¡Deberían ser tema obligado en las clases de preparación a parto! Por favor, que a mí me hablaron hasta de cómo cortarle las uñas al bebé, cosa que lógicamente me asustaría menos, y no de que podía ir perdiendo pelotas sanguinolentas tras el parto. Con la niña yo hemos tenido nunca la tentación de salir de casas escopeteados a urgencias, pero es que esto era un escándalo a la vista. Y va ves, al final era una cosa de lo más normal y nada grave.

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    6 octubre, 2015 at 08:27

    Jaja qué bruta eres! Pero como siempre desdramatizas y eso es estupendo. Yo soy un pelín histérica con estas cosas, pero hace 7 años en el hospital me dieron unas compresas post parto tan enormes que ya me imaginé que no estaban hechas para poca cantidad. Por eso no me pilló por sorpresa el tema loquios, pero no es agradable.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:51

      Claro, es que por el tamaño de las compresas yo pensaba que me saldría sangre, pero a chorro,lo cual me escandalizaba menos. Pero esa pelota cuajada… ¡que podría haber tenido vida y todo!

      • Responder
        Lizbeth peña
        24 agosto, 2020 at 01:45

        Yo tuve apenas mi bebé hace 15 días solo 2 veses e sacado esos cuagulos pero me preocupo mucho por qué sangro pero mi mamá dise q es normal y que cada abrazo y los parto es diferente que no me asusté pero vivo asustada cuando veo mucha sangre

  • Responder
    Marta
    6 octubre, 2015 at 08:34

    Jajaja, las compresas antilujuria y los loquios… La eterna regla durante esos cuarenta días… En fin… Que creo que lo pero de todo embarazo es eso, el tener que estar un mes y pico con la sangre coagulada cayendo… Es lo que peor he llevado de mis embarazos. Entre el calor, la incomodidad y la sangre, me ponía de muy mal humor.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:53

      Después de este episodio tampoco es que perdiese mucha sangre, y desde luego se me gastó mucho antes de acabar la cuarentena, pero el famoso loquio casi me mata de un susto. Como mi bichilla es de noviembre la verdad es que no recuerdo la cuarentena como algo molesto, porque después de este coágulo todo fue bastante llevadero.

  • Responder
    Dee
    6 octubre, 2015 at 09:01

    Jajaja! El mío fue tamaño pelota de golf al día siguiente de la cesárea y también me quedé flipando. Se lo enseñé a mi suegra, que estaba conmigo en la habitación y me dijo que no pasaba nada, que era normal.
    Parecía gelatina densa, que casi la podías cortar con cuchillo… XD

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:54

      Mira, o sea que con la cesárea también pasa. El mío es que estaba tan cuajado que sí ¡un cuchillo de sierra hubiera necesitado!

  • Responder
    Mamá Puñetera
    6 octubre, 2015 at 09:35

    jajajajaja… Menuda situación nena! Pero es que claro, acojona un poquito…
    A mi me dio por andar desde el primer día y aquello fue cayendo por su propia inercia, pero días después, en la vorágine hormonal, tuve de repente un sangrado más fuerte y yo ya pensaba que me estaba desangrando, y mi marido también en el registro!!! jajajaj… Y yo llamando a mi madre, llorando como una magdalena diciéndole que me desangraba… Ay pobre mujer, que sustos le pego!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:56

      ¿Por qué siempre están en el registro cuando más se les necesita? Menos mal que mi madre anda ya de vuelta de todo y susto no pasó ni mijita. Y mira que yo le insistía en lo grande que era, mamá, que esto no puede ser normal. Y ella con su pachorra. Para el próximo post parto voy a dormir caminando si es necesario.

  • Responder
    Nekane
    6 octubre, 2015 at 09:35

    Jajaja menudo susto… Es que tantas clases, tantas visitas al ginecologo y no nos cuentan nada!!! Yo no tuve este susto supongo qie porque en cuanto me dejaron levantarme empeze a caminar por la habitacion. El mio fue con los entuertos, estaba duchandome, porque ese metodo de limpieza con las compresas no me acababa de convencer y me pasaba el dia en la ducha, y empezo un dolor… Mi parto fue muuuy sencillo y apenas tuve tres contracciones «intensas», con lo que eso era peor que el parto, pero yo que soy como soy termine de ducharme y acojonadita me volvi a la cama con mi bebe bien abrazadito y sin decir nada… Al dia siguiente vino una amiga y le explique el susto y se descojonaba de mi y me dijo que eran los entuertos, solo me paso una vez porque luego empezaron a pincharme el voltaren y ya no me enteraba…. Si nos explicaran las cosas la de sustos, malos ratos y visitas a urgencias que nos ahorrariamos.

    • Responder
      Planeando ser padres
      6 octubre, 2015 at 09:59

      Yo es que creía que debía estar lo más quieta posible, así es que no me movía nada de nada. Hasta el punto que cuando me dieron el alta y salí a la calle casi me sentí con agorafobia porque la carretera y los coches me parecían enormes, ruidosos, había mucho espacio por todas partes… Entuertos no he vivido. Dicen que son más comunes a partir del segundo parto ¿no? Pero vamos, que si se me llega a juntar a mí el pedazo de loquio este con un entuerto de los tuyos, de verdad hubiera creído que estaba otra vez de parto.

  • Responder
    misuperbabycom
    6 octubre, 2015 at 10:03

    Jajaja vaya susto te darías. A mi no me pilló por sorpresa, también he trabajado en maternidad y la matrona nos contó todo lo que nos podía pasar en el posparto y nos dijo lo de los coágulos.
    Yo sólo tuve uno chiquitín, en los dos partos no estuve nada en la cama, me agobia estar echada mucho rato así que la sangre pudo fluir perfectamente.

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:31

      Ay, un coágulo pequeñito igual me hubiera parecido normal, pero esta monstruosidad casi me lleva al otro barrio de la impresión. Está visto que con lo que perreé durante esas primeras horas ¡lo raro es que la sangre volviese a fluir con normalidad!

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    6 octubre, 2015 at 10:21

    Jajajajaj qué sustazo no!!??, pero de verdad no has contado esto antes!? me suena un montón!!! Hija a ver si te vas poniendo al día que en cualquier momento nos sorprendes con que tienes otro bichillo ya criao!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:32

      Hice un esbozo de la idea hace 20 meses, prometiendo un post más detallado ¡y mira lo que he tardado en completar la faena! Estoy yo como para ponerme plazos de tiempo cortos, vamos. Oye ¡qué memoria la tuya! ¡Jajaja! Desde luego que tengo cantidad de temas del parto atrasados. Yo no sé cómo voy tan descuadrada.

  • Responder
    La Hobbita
    6 octubre, 2015 at 10:35

    Jajajajajajaja! Pues si que debiste estar en plan princesa nubia, lánguidamente recostada en la cama del hospital durante horas y más horas para que se te montara semejante coagulote!!!! (Dentro de unos meses a lo mejor a mi me pasa exactamente lo mismo y me toca comerme mis palabras de hobbita insensata :p).

    Yo lo normal que he visto es el ir manchurreando las compresas y algún que otro coágulo cual regla abundante

    Momento veterinaria cerda ON —–> (y en las chuchas ni eso, que son mu cochinas y se lo van comiendo) <—– momento veterinaria cerda OFF

    Lo dicho, mientras lo cuentes con gracia, no es grave xD y obviamente estás viva y no moriste desangrada.

    Un abrazo 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:35

      Digo, es que no me movía nada de nada. Yo estaba allí en plan comodona, a que me lo hicieran todo. Sólo me centraba en la niña, la teta y nada más. No, no, que no te pase lo mimo, que ya ves que moviéndose un poco te puedes ahorrar estos sustos. Una cosa así es lo que e esperaba yo, como una regla, quizás más abundante, pero no esta pelota. ¡Jajaja! El momento veterinaria me ha matado. No, no morí, y ya no me volverán a pillar desprevenida.

  • Responder
    anitasuperstarr
    6 octubre, 2015 at 10:41

    Me parto, que buena falta me haceeee
    pues no me sorprendieron tanto porque después de mi primer embarazo sin éxito (la palabra aborto lo hace más terrible aún) tuve varios huevos de avestruz con dolor y maremotos sangrientos saliendo de mi interior, así que, después del parto, aquella sangre no era nada comparada con lo otro…
    pero oye, qué gracia la tuya en contar sin ser soez ni nada.
    Mis más sinceras felicitaciones por tu dulzura redactando, aunque el tema sea de ensangrentada!

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:37

      Uy, es que con semejante experiencia previa normal que no te asusten estas cosas. No guardo mal recuerdo porque fue completamente indoloro, sino igual lo hubiera contado con menos gracia. ¡Me alegro de que no te haya parecido tétrico! Mira que es un asunto desagradable, pero visto de esta forma a lo mejor le quita el mido a alguna primeriza.

  • Responder
    Mamá Pianista
    6 octubre, 2015 at 11:07

    Ufff! Aún recuerdo cuando me pasó a mi. Me pillo en el Super haciendo la compra (mejor momento imposible… ). Y tuve que caminar suuuuuper despacio, con las piernas bien pegadas hasta casa. Parecía una de las muñecas de Famosa («se diriiiigen al portal!») jajajaja.

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:38

      ¡Horror! Mucho peor lo tuyo. Yo al menos tuve un trayecto corto de la cocina al baño.

      • Responder
        Mamá Pianista
        7 octubre, 2015 at 15:45

        No veas tú qué eterno fue el trayecto… y la gente viéndome de manera muuuuy rara, jajaja

  • Responder
    Eva
    6 octubre, 2015 at 12:08

    ¡Ay lo que me he reído! el momento pensar que estabas pariendo otra bichilla mientras te untabas la mantequilla es de película de Almodóvar total, jajaja.
    Yo la verdad es que estuve 40 días sangrando, pero como no paré quieta mucho, pues coágulos así a lo bestia no tuve ninguno. Eso sí, deberían informar de todo esto en las clases de preparación al parto, que mucho preparar para el parto y luego para el post parto que te zurzan.

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:40

      ¡Jajaja! Le pondré un mail a Almodóvar por si anda escaso de ideas para retratar a la España profunda. Después de esta masacre, el resto de la cuarentena fue de lo más llevadera. Ni sangre escandalosa, ni molestias ni nada. Con lo bien que yo me encontraba, si me llegan a decir que lo de moverse era clave ¡hubiera salido del paritorio bailando! Pero nadie comentó nada.

  • Responder
    Anónimo
    6 octubre, 2015 at 12:44

    este articulo acaba de cortar mi instinto maternal que no tengo hijos jjajjajjajaa es broma pero tela tela..la maternidad mejor no pensarlo porque sino no te pones jajajjajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:41

      Qué va mujer, si esto no es nada. Además, no dolía, que es lo que más suele preocuparnos. Se cayó sin más.

  • Responder
    Minimar Bcn (@minimarbcn)
    6 octubre, 2015 at 13:08

    No tenía ni idea, ya me has enseñado algo hoy!! A las 3h de parir ya estaba de pie paseando por toda la habitación, así que en mi casa no los tuve. Pero después de tu explicación, creo que en el próximo parto haré lo mismo y no pararé quieta, que me he mareado solo de leerte!! Si te consuela, mientras leía he pensado que te lo llevases al hospital, y la reacción de mi marido hubiese sido la misma que el tuyo, es lo que tienen los ingenieros, a veces sirven de algo, jeje

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:42

      Eso tenía que haber estado haciendo yo, pero mira, me tomé unas vacaciones largas y lego creí que ya no lo contaría. Sí, tener un ingeniero en casa a veces (pocas) sirve de algo. Pero no se lo diremos mucho porque se envalentonan y se vienen arriba con mucha facilidad.

  • Responder
    Annabel Verneda
    6 octubre, 2015 at 15:30

    ¿Y cómo tu madres no te había contado eso antes? xDD Me habría encantado al história de presentarte con eso en una bolsita, la niña a cuestas y la cara en urgencias de «me estoy muriendo» xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:43

      Pues mira, como la matrona de las clases pre parto: que no cayó. Mi plan incluía el paseo a urgencias con el engendro en la bolsa. Ay, Señor, es que lo pienso ahora y no sé cómo se me pudo ocurrir semejante idea de bombero.

  • Responder
    Maria E.
    6 octubre, 2015 at 16:35

    Ya te digo yo que con cesárea tambien salen pero yo en vez de coágulos era más de sangrar a chorros. Con el primero, mi madre (que es enfermera) se asustó tanto al irme a cambiar la primera noche (yo no podía moverme aún y estaba sondada) que en vez de decirme nada, guardó el empapador y le dijo a mi marido que llamara a la enfermera que eso era mucha sangre. Por supuesto era normal y así me tiré casi la cuarentena completa.
    Con el segundo tuve menos sangrado y no recuerdo nada de coágulos grandes. Se ve que me limpiarían mejor en la cesárea…

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:45

      Ay, pues no sé qué me hubiera asustado más, porque al menos el coágulo ya salió compactado y sin pringar, lo cual me dejaba muy tranquila sabiendo que mi desangramiento se produciría de forma controlada y nada escandalosa. Unas cuantas bolas más como esas y me quedaría seca. Pues 40 días con esas pérdidas ¿cómo tenías fuerzas siquiera para moverte?

  • Responder
    Merce
    6 octubre, 2015 at 17:20

    No tenia ni idea de que pasase eso despues del parto… menos mal que he leido tu post,si no, me da un ictus cerebral si veo eso y no sé lo que es! Gracias por compartirlo de esa manera tan graciosa y quitandole hierro al asunto,con lo aprensiva que soy… pobre de mi peque cuando venga a este mundo! ????

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:47

      Pues sí, los hay más grandes, más pequeños, y ocurren tanto en los partos vaginales como en las cesáreas. ya sabes, moviéndote un poco en cuanto puedas,lograrás que la sangre no se coagule y que no te salga un loquio de impresión. Yo no soy nada aprensiva, pero el tamaño de este era de campeonato.

  • Responder
    Maria Mivinailart
    6 octubre, 2015 at 18:59

    Jajajja eres la leche para contar las cosas!!
    A mi me pilló en la ducha. Me estaba aseando la zona con todo el cuidado del mundo y noté algo extraño, de repente esa cosa se cayó al suelo de la bañera y yo me quedé blanca y pegada a la pared… No era tan grande como el que tu describes. Era un poco como mi pulgar y ya habían pasado bastantes días desde que parí. Me asusté muchisimo porque me estaba poniendo heparina para no sufrir trombos y cuando vi eso no sabía que hacer.
    Hasta que descubrí que era normal y todo seguía bien lo pasé bastante mal.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    6 octubre, 2015 at 22:22

    Yo ni recuerdo en qué postparto me pasó, juraría que en el segundo!!! pero vamos, yo no noté así mucha movida como cuentas… más bien lo vi cuando fui al baño! Reina mora, y porqué pasaste 4 días ingresada??? si no tuviste cesárea, no??

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 15:48

      Menos mal que no dolía, pero cuando dijo de salir ¡vamos que si se notó!Yo tuve un parto estándar pero mi bichilla nació un domingo por la tarde, que para el hospital parece que no cuenta, con lo cual, las altas las dan al tercer día si han nacido por la mañana y después de comer si lo han hecho por la tarde. Y como yo no tenía prisa por irme a casa… ¡me hubiera pasado un mes allí!

  • Responder
    MamaUniversitaria
    7 octubre, 2015 at 08:32

    Pues para mi el post parto fue un infierno emocional, pero no recuerdo esto como algo que me sorprendiera. Me molestaba porque las compresas que use eran gigantes! Además de carísimas! (Sin alas ni nada y en la farmacia carísimas!)… Eso si absorbían un montón! Eso si, ya estaba cansada de sangrar! Madre mía eso parecía un grifo abierto! 40 días duro! Lo recuerdo porque lo marque en el calendario! (Ya estaba cansadita de eso!). Jajajaja!

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 16:03

      Las emociones las tuve bien, y físicamente tampoco tuve problemas serios. Las compresas gigantes son un clásico, pero a mí me molestaban más las manchas en las bragas, así es que las llevaba con orgullo. Tampoco me duró el sangrado los 40 días, e incluso había días en los que ni siquiera manchaba la compresa. De hecho, pasé a un modelo mucho más pequeño a la semana del parto.

  • Responder
    De mamis
    7 octubre, 2015 at 12:43

    Jajajajaja me ha encantado como lo has contado. Lo cierto es que tenemos a nuestro alcance muchos cursos pre y postparto, un montón de publicaciones,…pero nadie te cuenta lo que realmente importa, como los loquios, los entuertos (con el segundo fueron insoportables), las hemorroides… Menos mal que las molestias y dolores se olvidan pronto, algunas incluso repetimos!! Un beso

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 16:32

      Los entuertos sí que los conocía, y eso que son más propios de otros partos y no del primero. Por eso no me explico cómo nos contaron eso en los cursos y ni una palabra de los loquios y su tipología. Claro que esto no es motivo para no repetir preñez ¡si además no me dolió nada! Fue sólo el sustillo.

  • Responder
    Marta
    7 octubre, 2015 at 14:38

    Tienes toda la razón, por qué no nos hablan de esto en las clases de preparación al parto??

    A mi me pasó una semana después del parto…. Cuando ya creia que empezaba a recuperarme
    Tras salir de la ducha, empezó a salir sangre a chorro, sin parar…y cuando llegué a urgencias salió el coágulo de sangre descomunal…..
    Estuve ingresada tres días, y me pusieron 3 bolsas de sangre… Me quedé muy débil tras la hemorragia.

    Parece que en los embarazos gemelares pasa más a menudo, el útero no se contrae tan rápido y sigues sangrando…. Pero éstos me lo explicaron luego!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 octubre, 2015 at 16:38

      ¡Ay por favor! ¿3 días de ingreso? Lo mío fue una tontada al lado de lo que te pasó a ti. Sí estuve muy pendiente de que después de la expulsión no saliese más sangre de lo habitual, ni de color raro, pero todo transcurrió con normalidad. Madre mía, qué papelón, recién parida de gemelos y en ese estado. Definitivamente, sí deberían comentarlos en los cursos de preparación al parto o al menos durante nuestra estancia en el hospital.

  • Responder
    correolacajitademusica
    8 octubre, 2015 at 18:36

    jaja, pues yo no lo sabía! Mira, ya sé una cosa más para la próxima 😉

  • Responder
    Gabriela
    11 octubre, 2016 at 18:59

    Yo había leído algo sobre los sangrados postparto, pero, al igual que a ti, nadie tuvo la cortesía de advertirme qué tan traumática sería la experiencia. Tal como lo describes me pasó a mí, también pensé que otro bebé saldría de mi cuerpo o que moriría desangrada. Por fortuna yo aún estaba en el hospital y mi esposo estaba a mi lado. No vi lo que salió, si no me habría desmayado, pero esa sensación jamás la olvidaré 🙁

  • Responder
    encris_is
    12 enero, 2017 at 19:14

    Justamente buscando información sobre hasta qué punto es normal expulsar una pelota de tenis sanguinolenta el décimo día del postparto es como he llegado hasta tu post, qué bien me ha venido aunque no sea actual! acabo de tener a mi segundo hijo y todavía guardo en el móvil la foto del engendro que expulsé ayer en el baño y que me hizo imaginarme muriendo desangrada… qué gran verdad, por qué nadie te habla de esto? es curioso porque a mi me pasó igual, en el hospital estuve bastante tumbada después de un parto natural exprés sin epidural de un querubín de 4 kg, hazaña para la cual no me había preparado físicamente, así que me quedé echa polvo literalmente, que hasta agujetas en los brazos y en los hombros tenía de la tensión y el esfuerzo… y en casa a la que me empecé a mover pasó lo que pasó, noté lo mismo que tú, «algo» caliente y gelatinoso saliendo y al ir al baño y bajarme las bragas… plofff… se estampó en el suelo del baño y a mi casi me da un parraque…

    En fin, gracias por contarlo con tanta gracia y tanta verdad, como decía jesus puente q en paz descanse en aquel anuncio de crecepelo… ay, si te hubiera conocido (leído) antes! me habría ahorrado llantos y temores… al menos conseguí calmarme y evitar la visita a urgencias jajaajajja

    Un besazo!

  • Responder
    Anónimo
    5 junio, 2017 at 18:52

    Jajajajaajjajajaja.
    Nunca te había encontrado en todas las consultas q he hecho durante estos 9 meses, q han sido varias, y nunca he puesto comentarios a nadie, pero me has dejado enganchada a tu texto.
    Me acaba de pasar algo similar xo el tamaño difiere y no me he podido reir más mientras espero la primera consulta del pediatra de mi pequeña con tu anécdota.
    Lo importante es que me has dejado más tranquila, pero lo q te tengo que agradecer infinito son estas risas que necesitaba xq no todas pasamos por este proceso con tanto placer.
    Genial y muchas gracias

  • Responder
    Anónimo
    28 septiembre, 2017 at 13:36

    Me sacaron uno de 6 cm ayer en urgencias porque lo tenía atascado…que cosa más fea! Cuando me dicen miiira!! Miiiira lo que has echado!!! (Con voz angelical, como cuando acabas de dar a luz) y veo aquello en forma de trufa gigante…. madre mía… eso sí que agusto me he quedao…

  • Responder
    irene gonzalez
    17 enero, 2018 at 23:05

    Ostras, qué bueno!! Lo que nos hemos reído mi marido y yo. Acabo de expulsar un engendro similar y, buscando el diagnóstico-pronóstico de mi muerte inminente, me topé con tu entrada. Te mando un beso, porque hoy estaba yo de Luna y me has alegrado el día.

  • Responder
    María
    29 mayo, 2018 at 22:03

    Con mi primera hija no me pasó, así que no sabía ni lo que eran. Mi segunda hija nació el 18 de diciembre y el 1 de enero me la ingresaron, hasta entonces todo iba normal. Como le daba el pecho, pues allí sin salir para nada y al tercer día al ir a ducharme ploff!!. En pelotas en la ducha, con gente fuera en la sala de espera, mirando alucinada aquella cosa del tamaño de una pelota de tenis que no cabía por el desagüe. Cuando conseguí deshacerme de aquello, me fui directamente a urgencias, pensando que al menos moriría en un hospital

  • Responder
    Sandra B.s
    8 mayo, 2019 at 20:42

    Jajajaj. Hoy mismo tuve el mio… A 15 dias del parto ,acababa de mear y como estoy meando en un barreño porque para mas inri tuve un colico nefritico el lunes siguiente al parto,estoy a ver si meo la piedrecita de marras,pues en eso que voy a poe el papel y noto como algo saliendo por ahi…digo, como??? Y plom..al barreño… Tamaño como una pera chica, negro negro( rojo taaan oscuro) y a todo esto sangrando cual marrano… Llamo a mi chico y me dice..vamos a urgencias..digo calla.. asi q na… Ahi se fue con lo demás…jajaja

  • Responder
    Elisabet Jahzeel
    16 mayo, 2019 at 03:22

    Jajajaja me acaba de coger de sorpresa y estoy temblando del miedo, te leo y no puedo dejar de reír, trato de contener la risa porque tengo temor hasta de reírme no sea que expulse otro o morir desangrada jajajaja gracias por contarnos tu experiencia 🤗

  • Responder
    Sara
    7 noviembre, 2019 at 22:33

    Hace un rato he tenido el mio…..
    Tras llorar como una loca pensando que acabaría en un hospital dejando a tres niños en el mundo por una hemorragia incontrolable, me he puesto a buscar como loca por internet y te he encontrado 😀😀
    Ni idea de que esto se llamaba así y que solía pasar tanto. Es mi tercer parto y la primera vez que me pasa.
    Que miedo he pasado!!!
    Gracias a todas por contar vuestra experiencia.

  • Responder
    Danka Jael
    23 julio, 2020 at 06:24

    Que buena! a mi me paso igual aunque, no en la cocina, si en mi habitación con la niña dormida y con el padre mirandome sin saber que pasa, no me preocupe tanto ya que los doctores me dijeron de aquellos decensos y pensé que era eso! Hay tanto que aprender la verdad no conocía el nombre exacto de mi pequeña pelota sangrienta ❤

  • Responder
    Mai
    22 octubre, 2020 at 10:32

    Ayer me pasó lo mismo, expulsé un coágulo pequeño y hoy, más tranquila, buscaba información cuando encontré este post. Gracias por contarlo de esa forma y por hacernos reír así. En mi caso, mi miedo tiene una justificación y es que en el primer embarazo, a la semana de estar en casa, tuve una hemorragia, tras expulsar un coágulo enorme que derivó en un legrado. Ahora, 13 días después del segundo parto, sigo con el miedo en el cuerpo….

  • ¡No te cortes, deja un comentario!

    La finalidad de la recogida y tratamiento de los datos personales que te solicitamos es para gestionar los comentarios que realizas en este blog. Legitimación: Al marcar la casilla de aceptación, estás dando tu legítimo consentimiento para que tus datos sean tratados conforme a las finalidades de este formulario descritas en la política de privacidad. Como usuario e interesado te informamos que los datos que nos facilitas estarán ubicados en los servidores de Webempresa Europa S.L., con domicilio social en Madrid, C/ Almagro 11 6º 7ª 1 C.P. 28010 España. El hecho de que no introduzcas los datos de carácter personal que aparecen en el formulario como obligatorios podrá tener como consecuencia que no pueda atender tu solicitud. Podrás ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y suprimir los datos en info@planeandoserpadres.com así como el Derecho a presentar una reclamación ante una autoridad de control. Puedes consultar la información adicional y detallada sobre Protección de privacidad y cookies que encontrarás en el menú del blog.