Alimentación complementaria

Retos de la alimentación infantil con Puleva

alimentación infantil puleva

Sí, creo que voy a ser de las última en contar mi segunda experiencia en el Blog Trip Puleva Infantil de 2015, pero ojo, que me voy a saltar directamente lo bien que lo pasamos de sarao en la Alhambra, yendo de cóctel por sus callejuelas, comiendo en el restaurante giratorio Panoramic 360 y durmiendo en hotel de 5 estrellas (sí durmiendo de verdad, sin ningún desvelo en medio de la noche, ni con mi bichilla sin poder separarse de la teta) para ir directamente al meollo del asunto. Porque esta parte de compartir obra y milagros con compañeras bloggers es genial, pero lo que llevo aprendido sobre alimentación infantil en estas dos ediciones del evento de Puleva, eso ¡creo que me queda ya poco para hacerme experta en nutrición! Con lo mal que yo como ¿quién me lo iba a decir? Total, que el encuestro giró en torno a dos ejes principales relacionados con la nutrición infantil: la leche (cuestión que dejo para un monográfico otro día) y las comidas y desvelos de las familias en general, respecto a lo que comen o dejan de comer nuestros churumbeles. Aquí no se trata de exponer mi opinión, sino del debate que mantuvimos con los doctores José Maldonado Lozano (Profesor Titular del Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina en la Universidad de Granada) y Víctor Manuel Navas López (responsable de la Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil en el Hospital Materno Infantil de Málaga y miembro del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría). Resumiendo, gente con estudios que sabe de lo que habla y no consejos de maruja de Encarni,la vecina del quinto. De todo lo que se hablo allí durante horas esta es mi particular selección para romper mitos y establecer buenos hábitos en la mesa.

blogtrip pulevainfantil 2015

Los expertos en el tema ¡responsabilidades a ellos!

1. Lactancia materna y alimentación complementaria. La leche materna nunca, jamás, es sólo agua que no alimenta, independientemente de que el niño acabe de desalojar el canal de parto o haya cumplido los 8 años. Así es que fuera estereotipos y lo que es más, si los niños toman la suficiente cantidad de leche materna que le corresponda según su edad (medio litro más o menos a partir del año) no es necesario que tomen leche de vaca ni de ningún otro bicho. Ojo ¡que para mí esto es nuevo! De hecho, mi bichilla sigue enganchadísima a la teta y aún así le doy leche para desayunar pensando que con lo mío no sería suficiente. El cerebro de un niño alcanza el 50% de su tamaño durante los 3 primeros años de vida, y la alimentación es la clave de este desarrollo.

2. Déficits en la alimentación infantil actual. El hierro, la vitamina D y los ácidos Omega 3 escasean en la dieta de nuestros churumbeles. La leche materna tiene poca cantidad de hierro pero este es absorbido por el cuerpo del niño de una forma espectacular (30%) mientras que el hierro presente en los alimentos sólo logra absorberse en torno al 10%. El desayuno permitirá que el niño rinda en la jornada escolar y es la base de su desarrollo cognitivo. No desayunar es un factor de riesgo que incide decisivamente en la obesidad infantil Cuando los niños van al cole, el desayuno de media mañana debe complementar lo que no se haya comido en el desayuno, que para ser ideal debe contener un lácteo, cereales y fruta. Si se sustituye por derivados como queso, yogur, pan o zumo natural también vale. Los ácidos Omega3 sólo existen en el pescado, y sobre todo en los pescados azules, por eso hay que incluirlos en la dieta del niño al menos 2 veces por semana. La importancia de la vitamina D no se basa en prevenir el raquitismo sino en la salud ósea de la infancia. Se hace hincapié en la vitamina D hasta que el bebé cumple un año y nos olvidamos de esto en cuanto sopla las primeras velas. Que el niño esté expuesto al sol no es suficiente, ya que el sol activa la vitamina D, pero antes esta debe estar presente en el organismo gracias a la alimentación, a productos enriquecidos o a los suplementos en gotas que les damos cuando son bebés. Lo preocupante es que en España ya hay casos de raquitismo por proteger tanto a los niños del sol (muselinas, sombrillas, capotas).

3. El miedo a los percentiles. Desde que nacen hasta que se acaba la famosa curva de percentiles, parece que todo los padres viven con un pánico constante a los datos que reflejan. Los de percentil bajo porque parece que se les acusa de tener a los niños desnutridos, y los de percentil alto porque igualmente son criticados por atiborrarlos y estar criando a obesos en potencia. Consulté el caso de mi bichilla (percentil 99 de peso y altura) y me dijeron que no hay ningún problema porque tiene ambas medidas proporcionadas, simplemente es una criatura grande pero que si se mueve (¡es que no para en todo el día!) y come de forma equilibrada, no hay que preocuparse por nada más. Eso sí, ojo con la afición a tener niños gorditos en lugar de delgados porque hoy el 44% de los niños españoles son ya obesos ¡es una barbaridad! Como dice mi madre, yo soy una vaca-burra ahora que como fatal, pero mientras era niña y dependía de ella mi peso siempre fue normalísimo. No hay cantidades establecidas acerca de lo que debe comer un niño, porque cada uno tiene sus necesidades. Mientras estén siempre sanos y activos, la cosa irá bien. Incluso si tenéis un pozo sin fondo en casa, pero el niño tiene una actividad física buena, no hay que preocuparse porque pueda padecer sobrepeso. La ingesta de alimentos debe estar en proporción con el gasto de energía que se hace. Lo que no se puede permitir es que sean sedentarios y coman mucho. Vamos, que casi pueden vivir más tranquilos los que tienen niños de percentil bajo, porque a la larga tendrán menos complicaciones.

nutrición infantil puleva blogtrip

Mamás bloggers y acosadoras ¡horas preguntando y nos faltó tiempo!

4. Dar ejemplo. Algo muy fácil de decir pero dificilísimo de lograr. Los niños comen por imitación, y comerán lo que tengamos nosotros en el plato. Lo ideal sería hacer todas las comidas sentados en familia en torno a la mesa, en plan La casa de la pradera. Pero esto no lo puede hacer la mayoría de la gente, por lo que al menos en aquellos momentos en los que toda la familia consiga reunirse, deberíamos poder sentarnos todos con tranquilidad y acostumbrarlos a que no deben levantarse de la mesa, los modales propios de estas rutinas, y sobre todo nunca decir delante de ellos cosas como que tal alimento es un asco, ni castigar o premiar con la comida, para que no asocien ciertos alimentos a características positivas o negativas. Debemos comprender que el apetito se entiende de forma diferente entre los niños y los adultos. Ellos sólo comen si tienen hambre y nosotros somos los que nos hemos acostumbrado a unos horarios para lograr encajar las comidas en el resto de nuestra agenda diaria. Por eso, un niño puede no querer comer cuando le pones el plato a las 13:30, pero dos horas más tarde se lo comería encantado, sin luchas ni peleas. En casa esto lo tengo más que comprobado al estar 24 horas al día con mi bichilla, pero como la situación familiar de cada uno no permite la misma flexibilidad, es preferible dejar que el niño se salte una comida y que la siguiente la haga más abundante, para evitar dramas. Por este motivo, hoy en día se vive una situación novedosas y es que en los comedores escolares se controla mucho la nutrición infantil y en casa ¡hacemos lo que queremos! Por lo que los niños que hoy comen en el colegio tienen una dieta más equilibrada que los que comen en casa ¿cómo se os queda el cuerpo? Antes esto no pasaba, porque nuestras madres eran muy de meterse entre pucheros, pero desde luego yo miro la situación de mi casa y creo que en un colegio mi bichilla comería mejor ¡y eso que hago todo lo que puedo!

5. Trucos para que los niños tengan una relación sana con la comida. Tú decides la calidad de los alimentos que les ofreces y ellos la cantidad que se quieren comer. O sea, que mientras demos alimentos saludables y variados (huyendo de los gustos que todos tenemos por esos alimentos riquísimos, súper calóricos pero poco adecuados) los padres debemos poner en sus platos lo que deberían comer y los niños decidirán si un día comen mucho de todo, poco de casi nada o si se saltan la comida completa. Si el niño está sano, ya comerá más en la siguiente comida, no se va a pasar una semana sin comer nada. También es muy frecuente en casi todos los niños el pánico a los alimentos nuevos, la neofobia. Por eso, la primera vez que les ofrecemos cualquier fruta nueva, o un trozo de carne cocinado de una manera diferente, o una nueva verdura o pescado, lo normal es que la rechacen, pero esto no quiere decir que no les guste, sino que la desconocen. Es importante que los padres aprendamos esta lección, y que al menos hagamos 14 intentos antes de llegar a la conclusión de que un niño odia las espinacas. Los intentos deben estar separados por un periodo de tiempo razonable, porque no vale de nada pasarse 14 día arremetiendo contra ellos con las espinacas. Probar a presentar el alimento rechazado cocinado de una forma diferente, con alguna salsa, y saber que incluso con alimentos aceptados, pueden volver a caer en estos episodios más adelante (nosotros acabamos de superar uno de mi bichilla contra el tomate natural). También dicen los expertos que los niños suelen rechazar las verduras por su consistencia fibrosa, de ahí que sean prácticos los purés y otras formas de cocinarlos, hasta que con unos 4-5 años empiezan a tolerarlas mejor.

Todos deberíamos hacer un cambio de chip en este sentido porque una buena alimentación en la infancia va a influir de forma determinante en nuestra salud cuando seamos adultos. Es como una inversión a muy largo plazo, de forma que cuando somos pequeños, todos los niños se ven más o menos sanos, sonrientes, felices e indestructibles, pero sólo los que hayan adquirido unos buenos hábitos alimenticios serán buenos comedores de adultos y esquivarán graves enfermedades. Recordad que estas pautas son generales y que suelen cuadrar para casi todos los niños. Si los vuestros nacieron amando las verduras ¡esa suerte que tenéis! Y si vuestros churumbeles sí que os han hecho huelgas de hambre completas durante una semana… en fin, paciencia ya consultar el caso con un especialista. ¿Cómo lleváis vosotros el tema de las comidas de los niños?

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30 Comentarios

  • Responder
    mamapuede
    27 octubre, 2015 at 07:40

    Pues mis peques comen muy bien, de manera equilibrada y más o menos comen de todo, eso sí, reconozco que es gracias a mi madre, si de mi dependiese… pobrecillos! por eso lo de que los niños que comen en comedores comen mejor me lo creo, porque a pocas madres cómo yo esto lo hacemos valer.

    Me parecen muy interesantes estas charlas para quitarnos dudas, eliminar creencias absurdas… ojala hubiese podido ir. Por no mencionar el paseo por la Alhambra, la cena, dormir del tirón…. jaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 09:37

      Claro, es que las madres parece que todo lo guisan y todo lo saben por ciencia infusa y de mejor forma que nosotras. Por eso mismo ahora parece que se come mejor en los comedores escolares, Porque en casa acabamos tirando de precocinados, fritos y alimentos calóricos y que les gusten mucho para que se os coman rápido y sin rechistar. A ver si organizan una tercera edición y te cuadra el viaje. Es genial tener a grandes profesionales tan a mano (y todo lo demás también).

  • Responder
    Estuvimos en el 2º #BlogtripPulevaInfantil - CUESTIÓN DE MADRES
    27 octubre, 2015 at 08:11

    […] Planeando Ser Padres […]

  • Responder
    Cuestión de madres
    27 octubre, 2015 at 08:13

    Fue todo interesantísimo y espero poder aprender más el año que viene 😉 (habrán cogido la indirecta ¿verdad?)

  • Responder
    Marigem
    27 octubre, 2015 at 08:15

    Uffff yo he tenido uno de cal y otro de arena. La mayor comía bien, de todo y el pequeño, el que no dormía, tampoco comía, pero poco a poco y con mucha paciencia hemos ido mejorando, pero nos costó años.
    Eso sí, he tenido suerte y siempre se criaron muy sanos, no han tenido ninguna enfermedad reseñable excepto varicela, alguna gastroenteritis que me pegaban a mí y me daba mucho más fuerte que a ellos y cuatro catarros contados, la verdad es que he tenido suerte.

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 09:40

      Tú sabes lo que se sufre con un niño que no come, sobre todo porque antes habías estado criando a otra que comía mucho más. Pero incluso en estos casos con niños que a primera vista son malos comedores, hay que armarse de paciencia y nunca forzarlos. ya sé que dicho así, en la distancia y dedicándome a repetir como un papagayo sólo la teoría, todo parece fácil, pero que cuando el que no come es tu hijo,la cosa se complica y el problema se afronta de otra manera. Pero hay que observarlos en todos los aspectos,porque puede que de verdad tengan esa constitución y que no necesiten más alimento para estar sanos.

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    27 octubre, 2015 at 08:20

    Menos mal que eres la última y no tendré que pasar más envidia ni arrepentimiento por no haber ido…
    En fin, UNMF come muy bien, entre mi madre y yo mantenemos a raya el tema, lo único es que como dices no le gusta probar cosas nuevas pero bueno con paciencia y poco a poco va comiendo de todo…con sus crisis incluidas.
    Me ha parecido interesantísimo lo de la leche materna saber que unque sean mayorcitos es suficiente.

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 09:42

      Oye, que tú tenías motivos de peso para faltar, así es que no te martirices y deposita tus esperanzas en la edición de 2016 ¡que con lo repetidora que he salido seguro que tampoco me lo pierdo! Claro que por buenos comedores que sea, y la mía es también una zampona, tienes días de ponerse de un tiquismiquis que me dan ganas de dejarla a pan y agua hasta que pida más chicha. Y vamos si la pide. Las novedades, mi churumbelita las acoge mejor que las verduras conocidas y por conocer, pero ahora que me han dicho que es algo normal, ya sigo más tranquila con el tema. Y la leche materna, rotundamente sí: alimenta hasta el infinito y más allá.

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    27 octubre, 2015 at 08:55

    Y no tengo muchos problemas con el tema de las comidas de los niños. La mayor zampa que da gusto, y aunque es un poco melindrosa a veces, come hasta vísceras tan feliz.
    El pequeño al haber hecho BLW desde bebé también come casi de todo. Eso sí, a veces desayuna verdura y a mediodía bebe leche, un poco raro el orden, pero no me puedo quejar.
    Si pudiera viajar en el tiempo, sólo le diría a mi yo de hace 7 años que hay que estresarse menos! 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 09:45

      Sí, yo he visto a los tuyos en acción y comen una exageración ¡sin estar gordos! Buen, con el orden y los horarios aquí también andamos descuadrados del todo, porque a veces se me duerme siestas de 3 horas y se come la comida de mediodía a la hora de la merienda y así vamos atrasando todas las demás. Pues se ve que la experiencia sí sirve de algo, porque en definitiva la clave es ofrecer alimentos variados y sentarse a esperar a que los vayan aceptando. Pero a los primerizos eso nos cuesta mucho.

  • Responder
    Maria E.
    27 octubre, 2015 at 10:13

    Esto se lo voy a tener que imprimir y dárselo a mi madre que me tiene la cabeza loca con que el niño no come ¡peor comía yo y aquí estoy súper sana! Aunque reconozco que la pobre tiene un trauma con eso.
    Mi peque, con cuatro años y medio, no come grandes cantidades pero poco a poco estamos consiguiendo que lo vaya probando todo y que coma de todo también. Nunca ha estado en un percentil alto de peso pero se mantiene en su línea así que su pediatra nunca se ha preocupado ni yo tampoco. Es un niño delgado pero alto y muy activo así que ya ira comiendo más cuando el cuerpo se lo pida.
    Eso sí, es flojo como él solo para comer. Cuesta un mundo que se acabe el plato y no porque no tenga hambre si no porque se cansa de comer y se aburre. Al final, acabó por terminar dándoselo yo casi todos los días…
    Espero que el gordi no aprenda del hermano aunque esté con año y medio ya coge el tenedor solo y come casi mejor que el mayor jajaja!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 09:51

      Había otra mamá en el blogtrip con un niño de 7 años que sólo pesaba un kilo más que mi bichilla (que aún no ha cumplido los 2). Pero sus padres son de constitución pequeño, el niño come y es de lo más activo del mundo, por lo que su madre era la única que no parecía ver nada grave en ese asunto, porque de verdad no lo había. Es que si tu criatura siempre ha sido de percentil pequeño y no ha hecho grandes subidas ni bajadas, es porque esa es su constitución y no hay más. Si tu pediatra no se preocupa ¡dile a tu madre que ella tampoco debe hacerlo! Porque otra cosa no, pero de pediatras obsesionados con la comida y los percentiles andan las consultas llenas.

      Mi bichilla come mucho para la edad que tiene, pero eso de acabarse el plato sentada a la mesa no va con ella. De hecho, creo que come más entre horas que en los horarios de las comidas. Eso sí, no le doy de picotear cualquier cosa: si a mediodía no se ha acabado la carne y el puré de verduras, ahí lo va a tener a su alcance hasta la merienda, y jugando de un lado a otro se lo acaba comiendo todo. Igual hace con el desayuno, que va y viene a sus cosas y va picoteando un poco de pan, un poco de leche. Mi truco es ese, dejárselo todo a su alcance y que lo coja cuando quiera. Eso sí, modales en la mesa no está adquiriendo ninguno por el momento, pero al menos no me preocupa que no coma, que a su edad me parece más importante.

  • Responder
    Inma
    27 octubre, 2015 at 10:15

    Oye, ¿y cómo haces cuando te vas un día o dos de casa con la bichilla? ¿Duerme sin teta? ¿No te estalla el pecho, o te tienes que dedicar a sacarte leche como si la bichilla mamase?

    ¡Gracias!

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 09:55

      De momento sólo he faltado una noche cuando he viajado. Nunca más. Como ya tiene casi 2 años, de día no se acuerda de mí ni por casualidad. Y de noche ¡se despierta la mitad de veces que cuando yo estoy de cuerpo presente! Eso sí, su padre tiene que pasarla durante una hora para volverla a dormir, con lo cual cuando vuelvo a casa se le quitan las ganas de independizar a la niña a su propia habitación y de insistir con el destete. La primera vez que falté, en día y medio fuera de casa me tuve que extraer casi un litro de leche. Esta vez viajé sin sacaleches, pero la presión fue en aumento y se me salía como si acabase de tener la primera subida del post parto. Eso sí, pude aguantar la tensión hasta volver a casa, y cuando llegué, la niña se pegó un hartón que cayó dormida como nunca.

  • Responder
    lydia padresenpañales
    27 octubre, 2015 at 10:39

    Que bien lo pasasteis. Y todo super interesante.
    Nosotros intentamos sentarnos juntos en la mesa, siempre que podemos,. Que ahora.mismo es todos los días. Y comer a la vez. Aunq sea difícil alimentar. Aun bebé una nena y yo. Pero sí, elejemplo hace mucho.

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 09:56

      Yo reconozco que la única comida en la que logro hacer esto es en la cena y en las comidas de los fines de semana. El resto es un desbarajuste por completo.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    27 octubre, 2015 at 14:05

    Lo del 44% de niños obesos a mí me ha marcado!!!! me parece increíble, entre otras cosas porque mi hijo mayor, ayer había acabado del entrenamiento de fútbol a las seis y media de la tarde, tras tooodo el día en el cole, y aún seguía corriendo por la calle!!! Yo doy fe de que comen mejor en cole y guardería, a mí me me mandaban videos de Rafa de 1 minuto en el que no movia los ojos de la cuchara y una detrás de otra…en casa se levanta, juega con Alfonso, coge un coche, un poco estresante!!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 10:00

      Yo también lo veo raro, porque aunque yo soy una vaca-burra esta niña no para quieta desde que se levanta hasta que se acuesta. Come mucho pero se mueve aún más, y precisamente cuando empiece a ir al colegio su agenda no estará más tranquila, sino más completa, de lo que deduzco que realmente les alimentamos fatal en casa y no elegimos nada bien lo que les damos de comer. En el cole no sé cómo le irá a la mía, pero en casa ya te digo que para poco el culo incluso para comer.

  • Responder
    Annabel Verneda
    27 octubre, 2015 at 16:08

    Falto yo!! Madre mia, que aplicadas todas… xDDD

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 10:01

      ¡Yujuuuu! Ya no soy la peor alumna del viaje. Y eso que tú tienes motivos de más para agradecer…:P

  • Responder
    anitasuperstarr
    27 octubre, 2015 at 21:58

    Pues el niño come con ganas y alegría todo, pero ella tiene una tetitis avanzada. Conseguir que coma papilla es un deporte de riesgo para el que hay que hacer meditación…pero estoy segura de que mejorará con el tiempo!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 10:02

      Claro que sí mujer. Mira, tú estás criando a dos a la vez, de la misma edad y ya estás comprobando lo diferentes que pueden ser entre sí. No hay que agobiarse porque uno vaya más lento en la adquisición de hábitos o nos dé más trabajo en algunas de estas tareas básicas. Con que estén sanitos todos acabarán igualándose.

  • Responder
    Maria Mivinailart
    28 octubre, 2015 at 00:10

    La verdad es que el tema de la alimentación de la nena enpieza a rondarme más y a preocuparme también. Su padre y yo no somos amigos de los pescados y las verduras. Mira que les he dado oportunidades, pero que no puedo con ellas.
    Espero cambiar estas cosas cuando la enana empiece con la alimentación complementaria, que a lo tonto será en 2 meses (como han pasado 4 meses tan rápido?)

    • Responder
      Planeando ser padres
      28 octubre, 2015 at 10:04

      ¡Uy 4 meses tan rápido! ¿Y los 2 años de mi bichilla dónde están? Yo no he conseguido cambiar mis hábitos y eso al final me hace trabajar el doble en la cocina o quedarme yo sin comer. A raíz de esta charla, he vuelto a casa más decidida y haciendo la misma comida sana para todos. ¡Me quiero morir de la depresión! Pero oye, igual hasta se me queda un tipín mono y todo con el esfuerzo. Mi problema es más de que soy una vaga para cocinar Si voy a un restaurante y me ponen una parrillada de verduras por delante, me la como encantada de la vida, pero tener que hacerlo yo en casa me da una pereza horrible.

  • Responder
    La Hobbita
    28 octubre, 2015 at 19:46

    Yo, con la Habichuela en el horno, aun no tengo este problema. Lo que si vengo observando es a mis sobrinos. Cuando se quedan con mis padres, comen perfectamente (les preparan cosas que les gustan, si, pero sanas y no les fuerzan, hablan con ellos mientras comen, etc). Cuando en las comidas familiares están sus padres….. es el desastre. Y eso que la comida sigue preparándolas el mismo cocinero (mi padre) pero es LA LUCHA. Yo miro y trato de aprender para cuando me toque, jiji.

    Un abrazo 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 octubre, 2015 at 10:42

      ¡Jajaja! Y también hacía eso con un primo mío pequeño y pensaba «esto no me va a pasar a mí». Vamos, es que le daban gusanitos en medio de la comida para que comiera algo más y por esto sí que no paso. No me puedo quejar porque mi bichilla come muy bien, y excepto las verduras, que deben ir camufladas en puré, al resto no le hace ascos. Ahora entiendo que el rechazo a estos alimentos es normal, y como lo que prima es que se vea sana y que no tenga acceso a porquerías varias a diario ¡creo que lo vamos haciendo bien!

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