Crianza

Rabietas a los 2 años. El apocalipsis se acerca

rabietas a los 2 años

Lo de ponerle fecha a las rabietas a los 2 años, entiendo que sirve para generalizar un periodo del desarrollo de un bebé que puede llegar a ser bastante caótico y desesperante. Dicen que suele extenderse de los 2 a los 4 años, que sirven para reafirmar la personalidad del niño, que comienza a distinguirse como persona individual en el universo y que ya no es una unidad con su madre. La desapegada de mi bichilla empezó con ellas a los 18 meses, por lo que espero que también adelante su fecha final. Ahora que acaba de cumplir los 2 años llevamos unas cuantas rabietas contabilizadas y superadas, si bien me sorprende que por el momento hayan sido hechos aislados y puntuales y no el pan de cada día. Eso sí que sería insoportable. Como primerizos, no tenemos ni idea de cómo gestionar estos episodios de pataletas, llanto y desesperación. A mi churumbelita la sobrecoge una vena dramática que me dan ganas de proponerla para los próximos Goyas u Oscars de esta categoría. Nuestra forma de proceder pasa por la ignorancia más absoluta hasta que se le pase el berrinche, o por ponernos a dialogar tranquilamente a su altura, o intentar hacerla reír y que no entre en un bucle infinito de mal genio. Sí, andamos un poco dispersos, pero por el momento todo esto suele funcionar.

1. La primera rabieta de mi bichilla. Fue este verano, recién levantada, a las 9 de la mañana y por culpa del desayuno. Le puse su pan con jamón de York, un vaso de leche y ¡el maldito tomate! Los catalanes son muy de restregar tomate en el pan y oye, como así queda más jugoso y tierno, lo estuvimos haciendo muchas veces desde los inicios de mi mochuela con la alimentación complementaria. Pues en estas estábamos cunado al ponerle su plato y ver que el pan no estaba seco, sino que tenía un tono rojizo y con humedades, empezó a correr gritando como una loca de una punta a la otra de la casa. Lloros, gritos, simulacros de posesiones demoníaca, y así más de 40 minutos hasta que me di cuenta de que el causante de semejante estado era el tomate restregado en el pan. Oye, fue darle una rebanada de pan seco y se fue a desayunar como si allí nunca hubiera pasado nada, cuando a mí ya se me había agotado la paciencia para todo el día y estaba como para volverme a acostar otra vez. En esta rabieta me limité a esperar a que se le pasara el enfado y quisiera desayunar, porque aún decía pocas palabras y no daba señales claras acerca de qué era lo que provocaba su malestar. 3 semanas mantuvimos al tomate alejado del pan y luego volvieron a ser amigos.

2. Peinarse,vestirse y cambiarse el pañal. Estas rutinas que hay que hacer cantidad de veces al día se han complicado mucho en los últimos tiempos. Tanto que procuramos hacerlas lo menos posible, pero claro, la higiene del pañal conoce unos límites que no se deben sobrepasar. Subirse al cambiador es una tortura para la niña y una guerra de patadas, manotazos y retorcimientos de todo el cuerpo mientras se queja o llora a grito pelado. Es la rabieta más tonta y la más frecuente. En el tema de vestirse, las rabietas han empeorado con la llegada del otoño y cada capa de ropa que hay que sumar al vestuario de la niña empeora ese momento. Y claro, lo de adecentarse el pelo después de un cambio de pañal y de modelito es prácticamente misión imposible. Hemos probado a comprarle un cepillo de princesas, a dejar que sea ella misma la que se peine o peinar primero a Pocoyó o a Peppa Pig para que quiera imitarlos y nada ha servido. Es más, se pone tan violenta lanzándose contra las paredes o el suelo que adía de hoy luce con orgullo su título de bebé peor peinada y con ausencia de recogidos en el pelo de todo el Pueblucho Infernal y parte de los alrededores.

3. Salir a la calle en el carrito. Desde que camina con soltura, tiene moto propia y carrito de muñecas, cundo le proponemos salir de paseo a la calle ella se planta sin vestir, sin peinar y sin intenciones de subirse en su sillita de paseo, dispuesta a conquistar la calle con alguno de sus juguetes con ruedas. Pero como no atiende a razones, si queremos llegar a la zona peatonal o los columpios sin tener que hacer noche en el camino, necesitamos llevarla sentada hasta allí, porque los experimentos para dejarla salir caminando desde casa están dando poco frutos. Y peor aún si solo vamos uno de nosotros con ella, porque cuando se cansa y hay que volver con la niña en brazos y con sus pertenencias también, necesitamos la sillita de todas todas. Pues desde hace unos meses, la fiera se retuerce y patalea cuando la sentamos en el carrito, por lo que antes de salir de casa tenemos casi asegurada la rabieta de turno. Por suerte, esta es la mas corta y se le acaba al doblar la esquina de la calle, pese a que cada día sale del edificio con gritos como si la estuviésemos matando.

Y hasta aquí las poquitas rabietas reiterativas de mi bichilla. Reconozco que por ahora el asunto es bastante llevadero, sobretodo porque es más dada a liarla en la intimidad de casa y no en público, pero estamos deseando poder razonar más y mejor con ella para olvidarnos de estos espectáculos tan trágicos. ¿Cómo habéis vivido vosotros esta fase de las rabietas a los 2 años?

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30 Comentarios

  • Responder
    La Moleskine de Mamá
    7 diciembre, 2015 at 07:19

    No quiero asustarte pero prepárate que vienen curvas. Si, se ponen muy pesados, por lo menos Cronopio, pero como me dijo si guía Montessori: no estay mal que lloren, la cosa es que cuando lo hacen en público nos sentimos cucarachas. Que no te de miedo que haga rabietas en público. Creo que eso nos ha ayudado mucho. Lo que yo hago es que en medio de la rabieta, le doy un masaje en la espalda o en el pecho y eso hace que se calme un poco. Saludos!

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      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:09

      Por ahora,nos ha salido discreta y nos la lía sólo en la intimidad. No sé si el siguiente paso será que se nos envalentone y haga ya público el espectáculo. También creo que el problema lo tenemos nosotros como adultos, porque nos da vergüenza el qué pensará la gente al vernos en esta situación. ya os contaré cómo avanza esta fase.

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    Mamá en Bulgaria
    7 diciembre, 2015 at 08:24

    Yo llevo con rabietas del pequeño desde los primeros meses, ya me he acostumbrado. Lo que peor llevo son las patadas en la cara, cualquier día me salta un diente.

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:10

      ¡Hala qué bruto! La mía es más de lanzarse a sí misma de cabeza contra la pared y dar vueltas por el suelo como si estuviera poseída. De momento no atenta contra nuestra integridad física.

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    Mami esto esta chuli
    7 diciembre, 2015 at 09:04

    Yo veo la luz al final del túnel. Ha sido duro, muy muy duro. Con el mayor no fue igual ycon este nos hemos sentido impotentes y frustrados nosotros pero ya se ha calamado bastante aunque no lo dire muy fuerte!

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      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:11

      ¡Eso! No lo digas muy fuerte que siempre que queremos presumir de algún avance, lo contamos y se nos estropea. Aunque la racha sea larga, está bien saber que siempre hay esperanza.

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    marigem
    7 diciembre, 2015 at 09:31

    Jajajaja, si yo cuento las de mi hija mayor tengo tema para el blog durante cinco años o más. Mira que el pequeño ni comía ni dormía, pero jamás tuvo una rabieta, siempre ha sido muy muy razonable. Pues ella…y lo peor es que a veces eran por cosas tan absurdas que no había forma de hacerla entender. Recuerdo que un día encontró en un armario unos chubasqueros de invierno(estábamos en pleno agosto y aunque esto es Asturias hace calor), pues se le antojó ponerlo y que lo pusiera el hermano. Yo estaba con mi madre y como llevaba todo el día con rabietas decidimos dejarla, pensando que en cuanto saliese a la calle se achicharraría y lo quitaría. Pues nada de eso, allí que salen los dos con chubasquero y el gorro puesto y al poco al pequeño se lo quité porque me angustiaba verlo así con aquel calor pero ella iba tan lozana, y la rabieta que pilló por por quitárselo a él fue épica, todo el mundo mirándome porque las trazas de ellos y los gritos eran el no va más…vaya cuadro. Al final volví a casa y la dejé pasar la tarde con el chubasquero, ya no me quedaban fuerzas porque eran muchos días.Y esa no fue de las peores. Ahora a la mínima que lía se lo hecho en cara, le digo que nunca tuvo sentido común,jejeje, pero en broma eh, que con el tiempo se volvió razonable.
    Tu bichilla puede cambiar pero por lo general suele ser una etapa horrible, mi hermana era como mi hija, yo creo que es genético,jajaja.

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:16

      Pues encima mi madre dice que estos berrinches son cosas de niños modernos y que antes ya nacían todos siendo razonables. Menos mal que el papá de mi churumbelita es aun más paciente que y, que se pone en la piel de la niña y comprende que es muy pequeña, que se rustra porque ay cosas que escapan a su entendimiento y que no puede comprender, por lo que se piensa que su mini mundo está arremetiendo contra ella. En casa se nos pone hecha un basilisco pero en la calle guarda la compostura. No sé si a la larga también nos dejará en evidencia ante el personal, pero es que a la gente le gusta opinar con mucha alegría acerca de las rabietas de los hijos de os demás, y claro, siempre hay comentarios que ofenden. Con lo trasto que ha sido tu hijo para temas clave de la crianza ¡menos mal que con esto de no enrabietarse os dio un respiro!

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    Cuestión de madres
    7 diciembre, 2015 at 10:00

    Las de mi mayor fueron de órdago, fueron tan épicas que las de su hermana apenas se notaron.. eso sí, ahora con 4 años mi chica tiene unos bemoles que… no se qué es peor.. jejejeje, pero ánimo, poco a poco una le va cogiendo el truco y va encontrando medios para evitar las rabietas y sobre todo, aprendemos a adelantarnos a ellas por lo que son menores 😉 Por lo del carro… mi chica con año y medio dejó el carro y no hubo manera de que volviera a usarlo. Lo llevábamos por si se dormía y como carro para los chismes pero ella a patita, así que te entiendo sobre todo en ese punto

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:19

      ¡Es que a patita vamos muy despacio! Nosotros somos de ir andando a todas partes, pero claro, cuando tienes que hacer 4 kilómetros al ritmo de una niña de 2 años, las distancias pueden hacerse infinitas. Por eso no dejamos el carrito, porque tendríamos que usar el coche para todo o la mochila de porteo, y mi criatura tiene un peso que se hace notar a la espalda. Lo de adelantarse a esos momentos de enfado lo recomienda mucha gente, lo que ocurre es que debe ser porque somos primerizos o algo pero ¡se nos escapa la situación por completo! A ver si nos vamos poniendo las pilas.

  • Responder
    Cristina Madre Autónoma
    7 diciembre, 2015 at 11:22

    Pues a M los dos años le han sentado genial, llevábamos unos meses como los tuyos hasta que, un día se despierta y todo mejora. Nosotros lo que hacemos es darle a elegir: «¿Donde quieres cambiarte el pañal, en el suelo o en la cama? ¿cómo quieres ir, andando o en carro? ¿Qué camiseta te quieres poner hoy? Y así con todo. La verdad es que tardamos un poco más, pero los gritos se han minimizado

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:23

      Mmm… lo de dar a elegir entre un par de opciones lo hago para otras cosas pero ¿qué pasa cuando no se puede elegir? Porque para ir a la calle tenemos un tiempo limitado, un objetivo al que llegar y sus piernecitas son cortas (y su espíritu disperso…). El problema con la ropa no es que no el guste el modelito del día ¡es que si e ella dependiese iría desnuda! Es quitarle el pijama para empezar a vestirla y huir hacia el espejo del recibidor para contemplarse el cuerpiki. Y si la saco desnuda a la calle en esta época su padre me quita la custodia.

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    MamaUniversitaria
    7 diciembre, 2015 at 11:25

    Nosotros compartimos la del carro, con diferencia que el mío no quiere carro y no quiere andar, quiere brazos y si no es rabieta de tirarse al suelo y escándalo asegurado. Su padre suele contentarlo y lo coje, yo suelo meterlo en el carro y el viaje lo hago al son de sus gritos. En casa también me han tocado unas cuantas, pero más soportables que en la calle. Pero siempre suelo decirle que cuando se calme hablamos y luego viene tranquilo con el rabo entre las piernas. También hay que decir que pocas cosas son las que le desagradan… Me ha tocado un niño bueno. Muy parecido al padre.

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:38

      ¡jajaja! La mía debe haber salido con mi carácter de bicho malo, porque su padre tiene menos genio. Es que yo no quiero que salir de paseo sea un drama diario, pero si vamos solas y con prisas no puedo hacer otra cosa que llevarla sentadita en el carro. De momento estas cuestiones puntuales son las que la sacan de quicio, y no sé si la lista se irá agrandando o permanecerá así hasta el final de esta fase. Conociendo algunas experiencias ¡casi puedo dar gracias de las pocas cosas que la hacen perder la calma! Lo malo es que lo que la irritan son acciones cotidianas que debemos repetir a diario.

  • Responder
    mamapuede
    7 diciembre, 2015 at 11:30

    Se hace complicado, eh?
    Yo no me puedo quejar, hemos sufrido rabietas por supuesto (por parte ya de los dos) pero no es nuestro día a día así que no me quejaré mucho.

    Hay que echarle muchisima paciencia y mano izquierda, lo malo es cuándo las rabietas son por la noche que ya por mucha paciencia que quieras no la tienes!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:40

      De noche nos está haciendo unas fiestas últimamente… Pedimos un arco iris de esos Waldorf para su cumpleaños, y yo no sé si es que esta pedagogía no le cuadra, pero se lo he sacado un par de noches por probar a relajarla con un juguete nuevo ¡y nos hemos querido morir del disgusto que ha cogido!

  • Responder
    Educacion emocional
    7 diciembre, 2015 at 16:15

    Cuando sienten rabia y frustración, con esa edad aún no saben gestionar ese «tobogán» emocional y hay que ayudarles poniendo palabras a lo que sienten porque eso les hace sentirse entendidos, les consuela y les relaja. Voy a preparar un post sobre este tema que creo que da para mucho. Un saludo

    • Responder
      Planeando ser padres
      7 diciembre, 2015 at 16:42

      ¡Pues avisa sin falta! Porque a veces el entorno que ya tiene hijos mayores parece haberse olvidado de esta etapa de la crianza y nos hacen pensar que nuestra criatura es la única endemoniada cuando contamos estas historias.

  • Responder
    Un Papá en Prácticas
    7 diciembre, 2015 at 16:51

    Mara tuvo su primera gran rabieta con un año recién cumplido. Entonces se tiro al suelo y se puso a patalear en un centro comercial. Desde entonces han ido in crescendo. Ahora tenemos varias por día. La grandes, grandes se extienden durante largos minutos que nos parecen horas… Ay, qué desespero…

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 diciembre, 2015 at 14:48

      ¡Ay no! Esa estampa tan peliculera de los niños rebeldes en centro comerciales aún no la conocemos en nuestras carnes. Varias por día… sólo tenemos muy de cuando en cuando y espero que la cosa no vaya a peor. Eso sí, para mi bichilla todo tiene solución si tiene lo que quiere, el problema es que en ocasiones o sabemos qué es lo que pide y en otras que no lo puede tener y no hay quien la haga cambiar de opinión.

  • Responder
    srajumbo
    7 diciembre, 2015 at 19:42

    Ains…si te digo que no he vivido esas rabietas ni esos terribles dos años? Claro que alguna vez se ha enfadado o protestado por algo, pero jamás ha llegado al nivel rabieta, ni ha sido de tirarse al suelo o gritar mucho, o de llorar mas de 3 minutos. Asi que ya camino de los 4 años..de momento voy librando! jaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      9 diciembre, 2015 at 14:50

      Digo yo que ya te librarás del todo. No creo que vaya a recular tu criatura a esta edad. Oye ¡que suerte tienes! Porque yo me consideraba paciente hasta que se produjo el episodio de llanto y tragedia del pan con tomate y me pareció que 3 cuartos de hora llorando por eso no hay cuerpo que lo resista.

  • Responder
    La Hobbita
    9 diciembre, 2015 at 17:16

    Yo creo que esta etapa prepara a los padres para lo que espera en la adolescencia. Después de sufrir las rabietas, como que te hace hasta gracia la edad del pavo, jiji. O quizás sea simplemente cosa de la vida, que tiene este peculiar sentido del humor :p.

    Un abrazo 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 diciembre, 2015 at 15:04

      Justo ayer tuvo la niña uno de sus días grandes de rabietas. ¡Y lo que le gusta echarse al suelo a rodar! Me pregunto por qué no podrá gritarme de pie, en posición vertical, si nos asusta igual pero al menos no sufrimos por la ropa.

  • Responder
    Jesica
    10 diciembre, 2015 at 01:42

    Pequeñusa cumple dos en Enero, y las pataletas son casi diarias (a veces varias al día), esta hija nuestra no conoce la vergüenza y lo mismo se pone a gritar como una loca y a pegarse cabezazos en el suelo en un centro comercial en el médico que en casa, la mayoria tengo paciencia y me pongo a su altura e intento hacerle comprender pero otras….
    Coindimos en el tema de cambio de pañal, vestirse y el carrito pero ahora se suma el baño….Ojala los dos años empiecen más suaves….

    • Responder
      Planeando ser padres
      10 diciembre, 2015 at 15:10

      ¡Ay no, por favor! La hora del baño no. Que para esta es un gustazo y le encanta recrearse poniéndose a remojo. Es que si llega el día en que se ponga así de histérica con el año ¡pienso dejar de higienizarla! Por ahora, todo nos queda en la intimidad de nuestras cuatro paredes, pero el día en que desee armar el espectáculo en público debe estar al caer. ¡Suerte con la entrada en los 2 años! Quizás la tuya ya haya pasado la peor parte.

  • Responder
    Ana
    11 diciembre, 2015 at 19:08

    Hola, quería decirte que me encanta tu blog, lo he descubierto hace poco, cosas de estar de siete meses y en el paro que tengo mucho tiempo libre. Tengo 23 años y estoy esperando una bebé que nacerá en febrero, si todo sale bien y aguanto porque parezco un tonel jajaja. Me encanta tu manera de escribir y de contar tus experiencias. Me estoy leyendo algunos post antiguos porque son de lo más interesante. Solo quería felicitarte y darte las gracias por compartir tu experiencia. Suerte con esos arrebatos de la bichilla. Una mamá de un niño de tres años me dijo hace poco que tener un hijo pequeño te hace parecer una verdulera porque hay que veces que te tienes que poner a gritar como una loca por la calle. Esperemos que yo sepa saber qué hacer frente a semejante situación, tú por ahora lo tienes controlado. Un saludo y enhorabuena, por tu blog y por tu bichilla 😉 (que tiene dos años pero yo la acabo de conocer jajaja)

    • Responder
      Planeando ser padres
      13 diciembre, 2015 at 13:46

      ¡Una mamá joven! Como cada vez nos esperamos más para procrear, y luego no podemos seguir el ritmo de los churumbeles… ¡tú lo tendrás chupado en ese aspecto! Muchas gracias por tu comentario, por pasarte por aquí y dedicarte un rato a leer las opiniones que comparto. Yo intento guardarme la vena de verdulera para casa, pero a veces se hace de un complicado… Seguro que serás una gran mamá ¡como todas! A veces hay etapas que parecen muy complicadas, pero si la humanidad ha llegado hasta aquí, es porque casi cualquiera puede criar de forma medio correcta. ¡Un besazo y que vaya genial la recta final del embarazo!

  • Responder
    correolacajitademusica
    12 diciembre, 2015 at 20:15

    Yo estoy temiendo muuuuucho esta fase!!! jejeje

    Feliz día!

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