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Rutinas en vacaciones de niños y bebés

rutinas en vacaciones

Estas navidades se prevén muy caseras para nosotros, sin salir del pueblo y probablemente ni tan siquiera de casa. Un poco triste porque los planes se han truncado en el último momento, pero tampoco es cuestión de hacer una montaña, porque ya vendrán épocas mejores. Últimamente le doy muchas vueltas al tema de cómo han sido las rutinas en vacaciones de mi hija desde que nació hasta ahora, a sus 2 años, cada vez que hemos viajado o dormido fuera de casa por otros motivos. Tengo que decir que mi criatura no se caracteriza precisamente por tener un reloj suizo como mecanismo interno. No sabe de horarios ni para dormir, ni para comer, ni para salir de paseo. Esto no se si nos facilita o nos complica la tarea de cambiar de hábitos cuando estamos en vacaciones. De entrada, creo que nos lo hace más fácil, o al menos nosotros no notamos cambios drásticos entre el desorden horario que tiene la niña dentro de casa o fuera de ella. Sigue siendo todo un caos en sí mismo. Os hago un repaso general de las diferencias entre sus rutinas como bebé en época de vacaciones.

1. Siesta. A veces la hace y otras se la salta, mientras que en casa no suele perdonarla nunca, pese a que su horario sea infinitamente variable y pueda iniciarla a las 12 del mediodía o a las 6 de la tarde. Estas últimas nos ponen a nosotros un mal cuerpo… pero en fin, dejamos que se regule como necesite. Al viajar, muchas veces ha debido dormir la siesta en el carrito, algo que puede parecer incómodo a primera vista, pero que cuando ves que se pasa sus 2 horas largas roncando a pierna suelta te deja de preocupar. Ha dormido en centros de ciudades mientras nosotros las recorríamos, en playas ruidosas, en otras muy ventosas, en el coche de camino a algún destino concreto, en la mochila de porteo mientras yo comía… Si tiene sueño de verdad, parece que no es muy delicada para el descanso.

2. Descanso nocturno. Su padre y yo decimos que esta niña duerme mejor en cualquier parte que en casa. Puede que sea porque al estar trotando durante todo el día, caminando, en lugares nuevos y desconocidos, emocionándose con descubrimientos y en un trajín constante, llega más agotada a la noche y lo demuestra durmiendo durante más horas del tirón, con muchos menos despertares nocturnos que en casa y haciéndonos creer que lo de las rutina está sobrevalorado. Si debemos colechar, la camas de los hoteles suelen ser más grandes que la nuestra, por lo que disfrutamos de más espacio y mayor comodidad. Incluso siendo muy trasnochadora, en los viajes se duerme más temprano, por lo que sí debemos adelantar nosotros los horarios de las cenas, a fin de que no nos pille el toro aún en la calle y se nos desvele de forma irreversible al llegar a nuestro alojamiento vacacional. A día de hoy, si fuera posible, elegiría dormir cada noche en un lugar distinto, porque parece que esto relaje a mi hija.

3. Todo lo referente a las comidas. Más allá de que el horario tenga que ser más flexible desde que no es un bebé que se alimente exclusivamente de teta a demanda, la calidad y variedad de alimentos también varía. Si come de nuestros menús de restaurante, estos ya son diferentes de entrada, porque nosotros acostumbramos a pedir comidas que no disfrutamos habitualmente. No es algo que le suponga un trauma, porque es glotona, curiosa y zampa de todo. También recurrimos en ocasiones al uso de potitos para bebés ya envasados, porque facilitan mucho las cosas y al no ser algo habitual en su dieta los coge con mucho entusiasmo.

4. Los juegos. Reconozco que nunca llevo sus juguetes cuando vamos de viaje. Más allá de algún libro que le entusiasme y que ocupe poco espacio, y como mucho un muñeco por el que sienta predilección en cada momento, el resto de cosas se quedan en casa y las disfruta aún más a la vuelta. En principio, tomábamos esta decisión por una cuestión puramente práctica: la de no cargar con toda la casa a cuestas y reducir el equipaje. Pero después de 2 años nos hemos dado cuenta de que la niña no echa en falta sus pertenencias habituales, puesto que tiene nuevos entretenimientos en cada salida. Eso sí, una pantallita el teléfono móvil o una tablet con sus dibujos preferidos, puede hacer mucho mas levaderos los trayectos en coche, que suelen ser los más largos y pesados para todos.

Cada familia es diferente, y se organiza de una manera concreta, pero tras este tiempo viajando con niños creo que no hay actividades relevantes que se tengan que evitar simplemente porque ellos viajan con nosotros. Dependerá también de cada niño, pero al menos para la mía, las rutinas en vacaciones no son una catástrofe insalvable. ¿Qué tal llevan los vuestros esos cambios de aires y de costumbres cuando llegan las vacaciones?




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