Crianza

Cosas de padres primerizos (VI)

cosas de padres primerizos 6

2 años de niña y aquí seguimos, metiendo la pata hasta lo más hondo en algunos aspectos de la crianza. En la entrega de hoy de Cosas de padres primerizos os llevaréis las manos a la cabeza por alguna que otra guarrada, empatizaréis con pequeños despistes que seguro que han sido habituales en más de una casa y quizás no deis crédito a otros errores de principiante que son algo difíciles de comprender ¡y de justificar! Pero así es el día a día en esta casa, un cúmulo de despropósitos, la mayoría de las veces divertidos y sin más trascendencia. Vamos allá con la selección del mes para acabar el año.

1. ¿Eso es cera? Aunque seamos padres primerizos, hay ciertos cuidados y reglas que seguir que tenemos muy bien interiorizadas, como la de que nunca hay que introducir objetos en los orificios de los bebés. Ni en las orejas, ni en la nariz, por más que tú tengas muy claro hasta dónde crees que podrías llegar sin hacerle daño. Cuando mi bichilla empezó a comer sólidos, se pasó unos días (semanas) con un supuesto pegote de cera en la oreja. No es que sea una negligencia grave, pero como el encargado de la bañera es este hombre, cuando yo divisaba la sustancia pegajosa, como estaba tan bien agarrada que parecía haber echado raíces en el pabellón auditivo, pensaba que sería mejor tratar de eliminar la cera cuando se hubiera reblandecido con el agua calentita del baño. Pero este hombre me parece a mí que la protuberancia de las orejas las ha tenido en el olvido durante largo tiempo, por lo que día tras día me fijaba en aquel pegote de lo que parecía ser cera, hasta que muy dispuesta a arrancarlo ya de una vez por todas ¡descubrí que no era cera sino puré reseco! La consecuencia de un día apoteósico de manotazos y comida volando por todas partes que tuvo mi churumbelita mucho tiempo atrás. ¡Vergüenza de madre! Porque me había pasado días insistiendo en lo poco que su padre se preocupaba de la higiene de las orejas y al final resultó que había sido una negligencia mía. Claro que de esto no le he dicho nada, sólo faltaría. Una cosa es hacer escarnio público de mi error y otra muy distinta dar mi brazo a torcer…

2. Cuando llega el segundo invierno y no tienes ropa de su talla. Una vez que tu criatura ha sobrevivido con éxito a su primer año de vida con padres primerizos, una piensa que el resto va a ir todo rodado, y que si no la hemos echado a perder cuando era más pequeña e indefensa ¡ya nada podrá con la integridad física de mi bichilla! Hasta que pasa el verano, y como la niña nació en invierno y tú la has notado crecer pero tampoco te parece que el cambio haya sido tan radical durante ese segundo año, te plantas en la llegada de los primeros fríos y descubres que no has comprado absolutamente nada de ropa de abrigo para tu mochuela. ¡Ole y ole! Y como encima la niña tiene el tamaño de un mastodonte, por más que quieras embutirla en los modelitos del invierno anterior, todo le queda pequeño y no logras abrirte paso ni a tirón limpio ni con calzador. Lo máximo que he conseguido hacer es reconvertir los vestidos de un año en jerséis para dos, pero excepto eso, el resto de cambalaches ha resultado una temeridad y una pérdida de tiempo. Pues ya me podéis imaginar corriendo de tienda en tienda, no queriendo dejarme un ojo en modelitos de temporada, y con la niña en sandalias con unos leotardos que le quedaban colgando por la entrepierna, ya que al menos eran elásticos y nos ayudaban algo más que los pantalones del invierno anterior que se negaban a subirle de la rodilla. Para el próximo invierno me voy a preparar a conciencia (o eso digo ahora).

3. Acostarla con las zapatillas de estar en casa. Esta criaturita mía que nació durmiendo del tirón y lleva en huelga desde hace 13 meses, también es una rebelde de armas tomar respecto al calzado y los calcetines. Tanto es así que lo habitual es que al cabo del día la calcemos 1.000 veces y ella se descalce 2.000. Sí, no me preguntéis cómo lo hace pero ella siempre duplica nuestras cifras. En lo que sea. Que admita ir calzada más allá de los primeros 3 minutos es tan inusual, que cuando le compramos sus primeras zapatillas de andar por casa y logramos en un día épico, que las llevara puestas algunas horas, su papá la cogió en brazos para llevarla a dormir ¡sin quitárselas! Oye, como si se hubieran fundido en una sola piel. La cosa no tendría más trascendencia, porque a fin de cuentas eran nuevas, sólo había caminado con ellas un poco por la casa y tampoco estaban mugrosas para espantar. Si no fuese porque mi mochuela se pasó absolutamente toda la noche protestando, de la cuna a nuestra cama, de la teta a los paseítos en brazos, revolviéndose incómoda y dando patadas pese a que ya la habíamos destapado por completo para dormir. Hasta que en un roce que me iluminó, noté la suela de goma de las zapatillas. Pues fue quitársela y dormir a pierna suelta. Las ganas que me entraron de matar a este hombre, mejor no las haré públicas.

4. Le crece el pelo y no la peinamos. Mi bichilla ha sido bastante pelona siempre, pero sobre el año y medio la melenaza empezó a hacer acto de presencia. La verdad es que como hasta entonces lo 4 pelitos que tenía los llevaba siempre en orden de forma natural, lo de hacerle un recogido mono o al menos darle una mijita con el peine para que las greñas lucieran más vistosas no se nos pasó por la cabeza. Y el pelo seguía creciendo, el flequillo se le metía en los ojos, y nosotros haciéndonos los locos, porque además mi criaturita muestra una predisposición pésima para estas tareas relacionadas con la belleza. No quiere ver cerca ni el cepillo, ni las gomas del pelo, ni las diademas. Así es que como padres primerizos, nos hemos percatado de nuestro fallo, pero no hemos podido ponerle remedio porque la niña no se deja atusar.

Seguiremos observando nuestras nuevas meteduras de pata para la época navideña y el año 2016.

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16 Comentarios

  • Responder
    sradiaz
    15 diciembre, 2015 at 08:13

    Ay!

  • Responder
    Educacion emocional
    15 diciembre, 2015 at 15:37

    Ja ja!!! Lo del calzado es típico!!! Como haya uno que en cuanto lo ven les estusiasme…la novedad,, ja ja!!! También lo de la ropa es habitual porque vamos tirando con la ropa de entretiempo…pero un día llega el frío!!! Lo del puré no me ha pasado pero vamos, visualizo la escena con total naturalidad. Un saludo.

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 11:06

      Este invierno llevamos ya más de un moco suelto que su padre achaca a esa costumbre de no querer llevar zapatos. Y en cuanto al fondo de armario, para los primeros meses te aprovisionas de todo pero luego no te haces a la idea de lo mucho que van a crecer.

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    marigem
    15 diciembre, 2015 at 16:40

    Jajajaj, lo del puré es brutal!!!!!
    Y lo del pelo, pobre!!! Yo soy una peluquera frustrada, como dice mi familia, así que desde recién nacida la llevaba con cosas en el pelo y la peinaba y repeinaba, es que los niños peinados me chiflan, aunque sí que sé lo horrible que puede ser peinarlos.
    Jajajaj, me encanta como cuentas estas cosas.

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 11:48

      ¡Soy una mala madre de higiene dudosa! La mía lleva el pelo demasiado al natural, pero es que aunque me pase el día persiguiéndola con el peine, se revuelca por el suelo a lo loco y se arranca los adornos del pelo, y algunos pelos también. No me doy nada de arte atusándola, pero es que ella tampoco se deja nada.

      • Responder
        Raquel
        20 enero, 2016 at 14:55

        Hay madres que nacen para peluqueras y otras que tienen alma de cuidadora y todas son madres perfectas.

  • Responder
    Raquelache
    15 diciembre, 2015 at 16:56

    Estupenda anécdota la del puré (ahora resultará chistoso pero en su momento no lo seria tanto jeje). Ser padres primerizos es una de las mejores e inquietantes aventuras que el ser humano puede embarcarse. Me gustaria compartir con todos vosotros una tienda online situada en la costa barcelones, se llama Mamimum. Hay estupendos y geniales productos, además de una atención exquisita.
    Saludos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:03

      En su momento daba bastante asquito, como ahora. Eso sí, no hay tiempo para el aburrimiento y te ríes bastante con tanto despropósito.

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    mirefugiovirtual
    15 diciembre, 2015 at 20:51

    ¡¿Qué tendrán los zapatos?!. Conozco a pocos niños que no se los quiten. Alguna sustancia deben liberar, para conseguir que se los saquen como un resorte de los pies. No te preocupes, no estás sola jajajajaja.
    Lo del puré es brutal!!! ¿Cuánto tiempo lo tuvo en la oreja? jajajajaja madre mía, madre mía, sois de traca.
    Y lo del pelo, no digo nada. Yo a día de hoy odio que me toquen la cabeza, Voy a la peluquería casi por obligación. Para mí es casi igual que ir al dentista, así que apoyo a tu hija a tope ;).

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      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:08

      ¡No pienso responder a la de días que estuvo el puré en la oreja! Vamos a dejarlo en que fueron demasiados y que cada uno imagine lo que quiera sobre la dejadez de nuestras costumbres. ¡A mí me encanta que me peinen! Ahora pongo a mi bichilla a que me manosee la cabeza y aunque me da más palos con el peine que gustirrinín con masajes del cuero cabelludo ¡es muy relajante! La peluquería me encanta, pero las peluqueras son muy desobedientes.

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    nosoyunadramamama
    16 diciembre, 2015 at 00:45

    pobre bichilla con el puré en la oreja!!! pues yo confieso que limpio los oídos a los niños, yo lo hice toda la vida y aún no he tenido un problema en la zona, ni otitis ni infecciones ni nada!!jajaja…. De los pelos no digo nada porque aquí peinamos poco, entre que a Alfonso, d elo pelón que era, no le pudimos cortar el pelo hasta los tres años, y que Rafa es todo pelo y es indomable, pues eso, que pasamos un poco del tema!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:12

      La mía debe haber nacido a prueba de bombas, porque en los oídos tampoco ha tenido un problema nunca, y ya ves que no será por la dedicación excesiva que le hemos estado dando a esa zona. La mía ha sido tan pelona hasta ahora, que niña, se nos ha ido por completo esta tarea de la mente. Y como no se deja peinar, ni decorar la cabeza, es el tiempo peor invertido del mundo.

  • Responder
    Maria Mivinailart
    16 diciembre, 2015 at 05:38

    Ais madre, esta semana hemos empezado connla fruta y resulta que el primer día fue todo restregones al final… total que le fui a dar la teta y me fije en la orejilla, tenía una pipilla de kiwi!! La miré y pensé ¿Cómo leches habrá sido capaz? Pues oye ya veo que no es la única jajajaja.

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:14

      ¡Jajaja! Al menos detectaste que era fruta y ya el primer día. A mí se me pasaron los días pensando en lo de la cera y ya ves ¡un poco más y se le queda el pegote ahí agarrado para siempre!

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