Crianza

Yo colecho (X) Los desprecios

colecho y los desprecios

La crianza con apego tiene estas cosillas. Igual que pese a la dureza de la lactancia en algunos periodos de nuestra historia como madre e hija me he sentido literalmente maltratada por mi bichilla, en esto del colecho los desprecios están también a la orden del día. Eso sí, en este caso, la niña no hace distingos y las humillaciones van dirigidas a su padre y a mí, indistintamente y con una mala baba… Siempre digo que en esta casa nos hemos echado al colecho por necesidad y no por cuestiones teóricas ni románticas, pero ya que estamos metidos en faena, compartiendo cama con este mini ser inquieto ¿sería mucho pedir que al menos mostrase algún signo de agradecimiento por lo bien predispuestos que nos mostramos a cederle todo el espacio que necesita y atenderla desvelados todos los minutos que ella requiere? Pues la niña resulta que no sólo no está por la labor de darnos tregua, sino que últimamente está adquiriendo una serie de costumbres nuevas y de lo más molestas a la hora de compartir cama con nosotros. Aquí os dejo las últimas desgracias que nos están sobreviniendo con el colecho.

1. Ataques de risa o de llanto. Os parecerá mentira, pero esto es uno de sus desprecios en toda regla. Si ya compartimos cama con ella y más pegados no podemos estar ¿por qué tiene ataques de llanto nocturno? No se le quitan con la teta, que rechaza de mala manera, ni acunándola, ni encendiendo la luz, y al final debemos salir a pasearla un buen rato por el resto de la casa para que se tranquilice y se vuelva a dormir. Yo no sé si esto le pasa también a quienes tienen a sus criaturas durmiendo en otra habitación, o si así se pueden hacer los sordos y no oírlos, pero teniéndola adosada a un costado es difícil hacerse la loca. Para este tipo de despertar nocturno tiene otra variante más graciosa y menos traumática. La de despertarse a carcajada limpia, medio en sueño medio no se sabe de qué manera. Y jajajaj, jejeje, jijiji, un rato, moviéndose y soltando palabras como si de verdad estuviera despierta con el único fin de desvelarnos, justo cuando ella ya recupera el sueño sin mayores dramas. Mucha risa no es que nos dé, pero bueno, es infinitamente mejor que los ataques de llanto.

2. Patadas. Un clásico en toda casa, pero vivirlo en las propias carnes ¡ay, cómo cambia la historia! Si tu churumbel te patea en sueños pero duerme en paralelo a ti, la cosa no es para tanto, pero mi bichilla es una experta en ponerse en postura transversal y patearnos el estómago, las tetis o toda la cara. Con una mala leche que sólo yo sé de dónde la puede haber sacado. Eso sí, ella sigue durmiendo tan a gusto mientras nosotros nos defendemos como podemos del ataque.

3. Giros violentos. Pero muy violentos. Nuestra cama es de 1,50 metros y a causa del colecho creo que mi bichilla dispone prácticamente de un metro para ella sola. Lo suyo es echarse a rodar y rodar de un lado a otro, chocando con nosotros y empujándonos al borde del precipicio. Literalmente. Hace unas semanas tiró a su papá de la cama y yo he dormido alguna que otra noche con el pie derecho apoyado en el suelo para soportar sus embestidas sin pegarme el batacazo. Otra actitud que se suma a su lista de desprecios ¿no podría dormir abrazadita a nosotros como los niños de las películas?

4. Manotazos con toda la mano abierta. Lo que vienen a ser guantazos de los de toda la vida, de los de cruzarle la cara a cualquiera. Pues no se corta ni un pelo. Y además lo hace mientras duerme. Mueve los brazos a lo loco, de un lado a otro y lanza manotazos a diestro y siniestro, con mucha puntería y muy mala idea, porque nunca nos da en un brazo o en zona poco comprometida, sino que es una experta en atinar con los ojos o con zonas sensibles de la nariz. Lo peor es cuando uno de estos ataques te pilla profundamente dormido. El sobresalto es tal que puedes acabar cayéndote de la cama como con los giros violentos. A veces pienso que deberíamos dormir a ras de suelo.

5. El destape. Esa niña no soporta las sábanas, ni el nórdico. Da igual el frío que haga. Si puede, incluso se saca los calcetines durante la noche. Por eso nos hicimos con un Saco pingüino, que nos está dando muy buen resultado, pero que es muy cálido para colechar. El mejor plan que se nos ocurrió fue ponerla a ella sobre la cobija al meterla en la cama, de forma que nosotros podamos permanecer tapados, porque debe ser que ante las mismas condiciones climáticas en esa habitación, los años nos hacen notar un frío que para ella es inexistente. Pues ni siquiera así puede dormir tranquila. Tiene que empezar a patalear y removerse hasta que consigue que los 3 quedemos absolutamente destapados. Yo ya llevo 3 resfriados este otoño y todos los achaco a las ventoleras nocturnas. Voy a tener que encontrar un saco pingüino de tamaño adulto para este hombre y para mí, o nuestra salud va a salir muy perjudicada a causa del colecho.

6. ¡Qué asco, qué asco! Esto ya es el no va más del colecho y sus desprecios. Que en mitad de la noche, la niña se despierte dando empujones, rehuyendo la teta al grito de ¡Qué asco, qué asco! Para luego quedarse en la gloria y volverse a dormir mientras a mí me deja 3 horas desvelada, dándole vueltas a lo que acabo de escuchar para saber si es que se acerca el destete, o si es que estando dormida estas han sido la primeras palabras que ha encontrado, o bien estaba soñando con otra cosa, y lo asqueroso no era la teta. Demasiados pensamiento juntos para tratar de aclarar algo de madrugada.

Y después de todo esto ¡seguimos adelante con el colecho! Eso sí, ya lo tenemos todo en mente para intentar hacer el cambio de mi bichilla a su propia habitación. Con lamparita de noche y barrera de cama incluidas. Pero entre unos contratiempo y otros ¡llevamos desde el verano sin habernos lanzado ni siquiera al primer intento! Yo no sé si nos quedarán más historias truculentas de este estilo que vivir mientras dure el colecho. ¿Llega una edad en la que son capaces de compartir cama en un estado de reposo absoluto?

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29 Comentarios

  • Responder
    MamaUniversitaria
    16 diciembre, 2015 at 07:55

    Aquí otra con el colecho! Hoy a las cuarto de la mañana volví a pensar que debemos ponerle una solucion. Después de una patada en toda la espalda. El siguió durmiendo y yo despierta durante una hora. Y yo también creo que nuestros resfriados se deben a que él quiere dormir destapado. Pues si lo tapas con la sabana se despierta, eso sí, se da un cabezazo contra el cabecero y no se inmuta… Esperemos que el 2016 nos traiga noches sin colecho!

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:17

      ¡Planazo el que tienes para 2016! Aquí llevamos desde agosto decidiendo si damos el paso de probar a que duerma en su propia habitación o si nos quedamos como estamos. Por ahora, no hemos procedido con nuestras intenciones, pero creo que puede que lo hagamos antes del cambio de año, porque la situación empieza a ser ya un tanto insostenible. ¡Ánimo con esa recuperación de los dolores!

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    Mamá en Bulgaria
    16 diciembre, 2015 at 08:00

    Yo he colechado bastante con el pequeño y NUNCA durmió pacíficamente abrazado a mí. Las pelis crean falsas expectativas!

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:15

      ¡Muerte al cine comercial! Qué de mundos ideales nos muestran y qué de batacazos nos damos contra la realidad.

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    Estrella
    16 diciembre, 2015 at 08:20

    Lo primero de todo animarte a que des el paso de cambiar a su propia habitación. No puedo imaginar cómo tenéis los cuerpos con semejantes noches toreras.
    Respecto a los manotazos, giros, patadas…mi bebé de 3 meses hace todo eso justo antes de entrar en una fase de sueño profundo. Muchas veces le tengo que sujetar las manos porque en esos momentos tiende a arañarse la cara o intentar sacarse un ojo. Duerme en un cuco a mi lado y no me planteo volver a colechar porque he comprobado que es un niño muy movido que necesita su espacio y las veces que lo hemos intentado no ha dormido nadie.
    Cierto es que a pesar de estar cerquita es mucho más cómodo tenerlo en la cama porque no hay día que no compruebe media docena de veces su estado porque le oigo revolverse como un condenado. !Y está dormido¡ Pero bueno, aunque no duermo seguido, engancho tramos de 2-3 horas entre tomas a gustito que saben a gloria.

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      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:20

      Pues esta semana ha sido ya el acabose, porque ha acabado echando a su padre de la cama dos noches seguidas, a patadas y con llantos hasta que se a adueñado de todo el colchón. Mira que de más pequeña dormía sin moverse un milímetro, pero ahora es un disloque total. Contra ella misma no intenta semejantes atentados, sólo contra nosotros. Lo de la falta de espacio en la cuna puede ser verdad, y creo que ya no tardaremos nada en hacer alguna prueba. A las malas, si la independencia no sale bien, recularíamos y volveríamos a estar como ahora. Pero ¿y si funciona? ¿y si todo dormimos mejor? Oye, es que lo pienso y me parece haber estado haciendo el tonto muchos meses ya con lo del colecho. Pero por otra parte, me ha ahorrado tantas idas y venidas que no sé qué valorar más.

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    marigem
    16 diciembre, 2015 at 08:21

    Jajajaj, es que a mí esto no me pilló pero tampoco me veo colechando con lo tiquismiquis que somos en casa todos para dormir, si me dan una patada no sé que hago.
    Y mujer, lo del asco será por cualquier cosa con la que está soñando.
    Lo que sí se me ocurre, ya que mencionas lo de pasarla a su habitación, es que ya puestos mejor deja que pasen las navidades porque con tanto lío de cenas, cambios de horarios, regalos de reyes y demás cosas la pobre va a estar nerviosa y si la ponéis sola a lo mejor no puede dormir. Qué sé que es meterme donde no me importa pero ya que lo dices se me ocurre comentarlo.

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      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:24

      Pues por mucho que una quiera a sus churumbeles, estas agresiones a media noche te hacen olvidarte de todo el amor maternal y pensar en crueldades muy malas. Menos mal que una recapacita, y que recién levantada yo no estoy para hacer el mal como ella, y la cosa no llega a mayores. ¡Qué humillación lo del rechazo de mi teta! A estas alturas, y con la situación familiar de salir y entrar de casa que tenemos estos días, quizás nos venga bien tu consejo. Aunque no sé si podremos esperar tanto. ya os contaré.

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    Silvia
    16 diciembre, 2015 at 08:41

    Mi croquetita está a punto de llegar y si ya tenía bastante claro que colecho no, me has dado la puntilla, jajajaja. En mi caso la negativa al colecho es una combinación de cama de 1.35, dos adultos de tamaño considerable que además usan 2 almohadas cada uno (no por gusto, x reflujo y lesiones varias) y un gato que está aprendiendo a abrir puertas y tiene debilidad por dormir a nuestros pies. Sencillamente no cabe nadie más. El cuco irá pegadito a la cama y al gato habrá que camelarlo con algo para que se quede fuera. Menos de un mes me queda ya!!!

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      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:26

      Yo me preñé y parí con la máxima de “No al colecho” pero luego la cosa e hizo tan insostenible y el colecho lo ha facilitado todo tanto, que no nos quedó más remedio que pasar por el aro. Eso sí, la cama de 135 creo que debe estar hasta médicamente desaconsejada para colechar 😛 Oye, a ver si encuentras 2×1 en cucos y le pones otro al gato, para que la criaturita no se sienta excluida con la llegada del bichillo. Y si no, a veces pienso que un cambio a una buena cama gigante nos quitaría muchos desvelos. ¡Suerte en la recta final!

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    La mama fa el que pot
    16 diciembre, 2015 at 08:57

    Yo pensaba que el colecho se había acabado en mi casa cuando después de vacaciones nos pidió una cama grande para ella y con sábanas de “Frozen”. En serio que tenía grandes esperanzas en que querer dormir tapada entre las famosas hermanas la ayudara y duró unos cuantos días.
    Pero con el avance del embarazo le está volviendo el apego y volvemos a colechar.
    Pero te tengo que decir que si yo había sufrido como tu patadas, manotazos y dormir al borde de la cama ahora parece que al menos duerme tranquila y bien enganchada a mi, rollo Koala. Así que lo disfruto más.
    Sólo espero que cuando llegué su hermano se decida a ir a su cama porque si vuelve a las andadas de dar más vueltas que un reloj no podrá dormir en la misma cama que el peque.

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:30

      ¡Ay! Que en la lista de regalos navideños hemos puesto lo de las sábanas de Peppa Pig de Frozen y ya vamos recopilando el resto de detallitos para intentar dar el salto a su propia habitación. Aunque si no se moviese tanto, si no pegase, si no se pusiese a dar discursos en medo de la noche, etc. la cosa no sería tan tremenda. Eso sí, yo porque no tengo preñez en mente, pero lo de meter a un recién nacido, junto a mi bichilla y a nosotros en la cama, eso ya está descartado del todo. Porque no hay espacio y yo tengo un cuerpazo que ocupa un volumen determinado y que ya no puedo encoger más de lo que lo hago en la actualidad. Por ahora, sigo aspirando a que el aso a su propia habitación no sea traumático, pero ya veremos cómo transcurre esa parte de la historia.

  • Responder
    nosoyunadramamama
    16 diciembre, 2015 at 10:10

    ufff, yo sigo sin entender cómo se puede dormir con bebés o niños en la cama, si no paran!!! aparte que creo que todo el mundo duerme mejor sin compañía, vamos, yo duermo mejor cuando no está mi señor marido, jajajaja… Yo cada vez que vamos de viaje y tengo que compartir habitación (que no cama) con los niños, ya no descanso igual, el hecho de oirles moverse ya no me permite descansar!! por cierto, el otro día dormí a Gabriel en la cama (porque habitualmente se queda dormido en brazos con el bibe d ela noche) y me hizo un moratón en la cara con su cabeza, no digo más!

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:33

      Al principio no se movía, pero la coa ha cambiado tanto… ¡tantoooo! Es que son tan brutos… El peor golpe que me dio mi bichilla hace meses me dejó sin ver durante 10 minutos. Todo se me quedó negro y como con puntitos de luz. Ya me imaginaba como madre tuerta además de miope. Ahora el problema es el tamaño que tiene y todo el espacio que quiere acaparar para ella sola. Esto es lo que hace la situación más insostenible. Así es que aunque sólo sea por experimentar y sin muchas esperanzas, creo que se acercan días de cambios y de pruebas.

  • Responder
    yaiza
    16 diciembre, 2015 at 10:40

    Al leer el título pensaba que los ataques venían de fuera y ya me iba a poner al ataque yo tb :).
    He pasado por todos los puntos menos el 6 con uno o con otro, pero el 3 y el 5 clavadito con los dos , madre miaaa
    Si encuentras el savi pingüino de mayores al same que llevó varios resfriados y ya duermo con una sudadera ,imagínate ….pero ni con esas porque intenta quitármela y ahí ya nos rebotamos las dos!
    Mi espalda creó que ya tiene la marca de la esquina del colchón y de hacer trapecismo para no caerme.tanto es así que los ratitos que esta en la cuna dejamos un hueco de 1 metro en medio ya por costumbre y mi marido en una punta y yo en la otra 🙁
    Sannnta paciencia.

    • Responder
      Planeando ser padres
      16 diciembre, 2015 at 12:39

      Bueno, bueno, lo de los comentarios ajenos (que los hay a patadas) ya ni nos afectan. Ahora lo que llevamos peor es el cansancio y los golpes acumulados en nuestras propias carnes. ¡Jajaja! Vamos, es que me da igual que el Saco pingüino quede mono en niños y antierótico en adultos ¡yo quiero uno de tamaño gigante para dormir calentita! Oye, y ahora que lo dices, haciendo la cama este fin de semana, noté que el colchón está completamente deformado por los laterales, y creo que debe ser porque como ambos dormimos al límite para dejarle a ella el resto de la cama, la base se está deformando por tener siempre el peso en esa zona y no repartido.

  • Responder
    Eva
    16 diciembre, 2015 at 12:40

    Qué noches tienes que estar pasando!!
    Mira, mi hijo duerme muchísimo mejor desde que lo sacamos de la cuna (que ya andaba en su habitación) y lo dejamos en la cama. Parecía que necesitaba su espacio, y oye, ahí puede patalear y moverse todo lo que quiere (cualquier día me aparece con la cabeza en el suelo, pero esa es otra historia).
    Nosotros lo que hemos hecho ha sido aprovechar los muebles del piso de alquiler y poner su cama y otra cama al lado pegadita, con una barrera en medio. Que el niño se despierta mucho y hay que estar allí con él, poniéndole la mano encima, cogiéndolo y luego dejándolo o lo que sea, pues ahí que dormimos al que le toque hacer guardia, ya así descansamos todos más.
    También lo hacíamos así con la cuna y cuando colechábamos, era yo en la cama de 90 y bueno, aquello era complicado, pero al menos el papi descansaba y podía estar al día siguiente dándolo todo.

    Ten mucha paciencia y verás como al final lo conseguís. Eso sí, el día que recuperes tu cama eso te va a parecer inmenso 🙂

    • Responder
      Planeando ser padres
      18 diciembre, 2015 at 15:57

      En eso de la necesidad de su propio espacio es en lo que quiero confiar. Esta semana ha sido espectacular. El día que más temprano se ha dormido ha sido cerca de la 1 de la madrugada y el que más tarde se ha levantado a las 9:30. Es imposible evitar que haga la siesta a mediodía, porque se cae de sueño, pero al menos tratamos de que no la haga muy tarde ¡y misión imposible! Como le dé por dormirse más allá de las 5 ya sabemos que hasta la madrugada no habrá forma de volverla a acostar por mucho que la cansemos. Estando yo por los alrededores, si no es con la teta no se vuelve a dormir. A colechar en la cama de 90 me niego, y ahí hay otro problema, porque este hombre no quiere que la niña lo expulse de su habitación y yo no quepo con ella en su mini cama. Así es que seguimos con el colecho de 3 cueste lo que cueste.

  • Responder
    Una sonrisa para mamá
    16 diciembre, 2015 at 14:09

    Que gracia lo del saco pingüino, no sabía que existian… yo a Iris le ponia un pijama manta, pero ahora ya se va tapando un poquito más 😉

    • Responder
      Planeando ser padres
      18 diciembre, 2015 at 15:59

      Yo aspiro a que un día le coja afición a arroparse de forma normal, porque las tallas del saco pingüino no son infinitas.

  • Responder
    Maria E.
    16 diciembre, 2015 at 15:18

    Nosotros con el mayor no colechamos (sobretodo porque él no lo necesitó) pero sí que pasamos por una época alrededor de los dos años que le daban esos ataques de llanto en sueños, ya fuera durante la siesta o por la noche y vaya sustos que me metía…
    Al peque sí que lo metemos en la cama cuando se despierta por la noche y tambien tenemos un buen recital de patadas, manotazos o cabezazos. El otro día me pegó un cabezazo durmiendo que casi me revienta el labio así que te puedes imaginar que buen despertar tuve…

    • Responder
      Planeando ser padres
      18 diciembre, 2015 at 16:08

      Mi bichilla no lo necesitaba al principio durante los primeros 7 meses, pero fue empezar con los dientes y es un no parar. Y es que son muy brutos Yo no se en qué familias se colecha en plan romántico y feliz, porque aquí es una batalla nocturna a diario. Y encima, cuando nos hacen tanto daño, nos hierve la sangre y nos pasan por la mente malos pensamientos para estivilizarla, aunque luego recapacitamos y no lo hacemos.

  • Responder
    mamiestoestachulichuli
    16 diciembre, 2015 at 15:35

    Habeis probado una cama de colecho? Quizas al tener su propia cama. Los mios duermen en su habitacion. Ahora tiene literas como peppa pig asi que mola un monton, con sacos nordicos por lo que se destapan poco pero amanecen todas las mañanas en mi cama. Reconozco que me encanta que se vengan pero cuando ya se ha pasado gran parte de la noche y he descansado. Cuando nazca la peque igual ya no cogemos y eso que es de 1.80. Es dificil esto del colecho. Y con respecto a los llantos mi peque tiene terrores nocturnos. Una odisea. Estoy preparando para contarlo

    • Responder
      Planeando ser padres
      18 diciembre, 2015 at 16:15

      Yo uve la feliz idea de proponer meter su cama de 90, arrimarla a la nuestra y hacer tope con la pared, para no necesitar ni barrera ni nada y tener 90 centímetros más de cama para los 3. Pero a este hombre le pareció la mayor locura del mundo. En lo de los terrores nocturnos no quiero ni pensar. Si es con una llantina de estas de higos a brevas y ya queremos arrancarnos la piel a tiras por lo mal que dormimos… ¡ay!

  • Responder
    Nekane
    16 diciembre, 2015 at 21:44

    Siento desanimarte pero mi enana cumple lo de disponer de toda la cama para ella y los despertares con llantos que los llevo fatal pq no se como calmarla. Por el resto es muy tranquilita durmiendo mientras no la tape. Lo maximo es despertarme con ella durmiendo atravesada encima mio pq se ha quedado roque haciendo teta.

  • Responder
    Maria Mivinailart
    18 diciembre, 2015 at 06:25

    Ais madre, tu bichilla es un terremoto hasta dormida. A la mía le pasa, que estamos durmiendola y empieza a medio reirse o a hacer pucheros, pero con un “ea, ea” se le pasa…
    Había días que nos despertabamos y al ir a sacarla de la cuna estaba entre la sábana y la manta, ¿como se apañará? Eso se ha arreglado con el saco, claro.
    Pero cuando ya por las mañanas se levanta su padre y la meto conmigo en la cama para dormir las dos un poco más, siempre acabo en el borde de la cama, siempre. Empieza a pegarse a mi y me va echando… que es una cama de 1’35 y creo que acabamos en los 35cms las dos!! Y si está su padre eb la cama (los fines de semana) empieza a pegarse a mi mientras mama, dejándome en el borde otra vez y cuando acaba se va pegando a su padre y le hace lo mismo. Ella no se cruza, pero se va pegando y pegando hasta que ya no puede más…

  • Responder
    Eli
    26 diciembre, 2015 at 22:06

    Nosotros estuvimos con el colecho hasta hace unos meses. Yo me empeñaba en que la niña tenía q dormir conmigo xq tenía q mamar durante la noche y al estar a mi lado era más fácil xa mi. Hasta q mi marido se plantó y dijo q movíamos a la niña a su habitación, a lo cual yo me negaba. Debo reconocer q él tenía razón 🙁 Al principio se despertaba varias veces x la noche, teníamos q ir a calmarla, xo ahora se despierta una o ninguna vez y consigue dormirse ella sola. Para hacer el cambio hay q concienciarse y pensar q las primeras noches no van a ser las más fáciles xo luego merece la pena. Claro q hay q tener en cuenta q cada niño es un mundo y q no a todos les funciona lo mismo, q de eso ya sabemos un poco… Saludos!

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 diciembre, 2015 at 11:05

      Tú caso es primo hermano del mío: lactancia, padre que quiere desterrar a la criatura… Por ahora vamos muy lentos, pero tampoco sé si este ritmo es el habitual. Consigue dormirse en su cama (con la teta o con paseos de su padre) y aguantar 3-4 horas sola. Cuando se despierta por primera vez durante la noche, ya hay que atenderla con la teta y quedarse allí o traerla de vuelta a nuestra cama, porque si no va teniendo despertares continuados cada 20 minutos. Vamos a armarnos de paciencia y a ver cómo avanzamos.

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