Opiniones

Decorar y tener hijos: catástrofes del día a día

decoración y niños

El papa de mi bichilla y yo siempre hemos sido de decoración minimalista. No tanto por creernos unos modernos como por lograr organizar las tareas de limpieza más rápido y tener poco que quitar de en medio. Desde que mi churumbelita comenzó a gatear, pero sobre todo a andar, nuestra decoración casera ha sufrido graves desperfectos. Las que han salido peor paradas han sido las sillas de comedor, pero con diferencia vamos. Como desde que ella logra desplazarse de forma autónoma yo he abandonado el despacho que teníamos, muy mono y muy bien montado en casa, para trasladarme a un rincón de la mesa del salón, todo el material de oficina queda a su alcance y claro, primero comenzó por cogerme un bolígrafo a traición y pintar un rayajo en una de ellas. En otra ocasión cogió un rotulador lila y me hizo una imitación muy buena de cualquier Miró, y desde entonces ya he perdido la cuenta de los despistes que hemos tenido. El problema principal es que nuestras sillas de comedor eran muy Pinterest y muy de piel blanca. Pero no de piel buena, sino de estas que te traen una capa sintética finísima, y claro, al probar remedios como los de frotar la mancha con leche, con lavavajillas, con desengrasante y yo no sé con cuántos potingues más, la capita protectora empezó a desaparecer de su sitio, dejando al descubierto el acolchado interno de las sillas. Ahora tenemos que elegir entre mantenerlas decoradas según la moda infantil o despellejadas. Y hemos optado por la primera opción. Pero una es humana, y a mí me gustan las cosas bonitas como a todo el mundo. Vivo casi las 24 horas del día dentro del salón, y cuando veo esas nuevas tendencias en comedores, la verdad ¡lo de tener sillas transparentes con niños casi que me parece el mejor plan del mundo! Digo yo que al menos serán fáciles de limpiar. Otros asuntillos que han empezado a renquear desde la aparición de mi bichilla en esta casa han sido estos.

1. La alfombra. Vivíamos felices y contentos sin alfombra, sin ese nido de ácaros que se chupa todo el polvo del ambiente. Pero como esta niña descubrió muy pronto que las piezas de su puzzle de foam para el suelo se podían desmontar para sacarle los números y las letras, al final el tapiz era sólo un agujero tras otro, y ella se parsba el día directamente en el suelo. Compramos una alfombra de pelo medio, de 2 metros y medio de largo y 1,6 de ancho, para que cubriera todo el suelo entre el sofá y la tele. Como primerizos, creíamos que ella se sentaría ahí cada vez que quisiera jugar, pero no. Antes se va al borde de las baldosas, se mete debajo de la alfombra o la repliega sobre sí misma tropezando con las arrugas que forma. Eso sin contar con que la tiene llena de crispis, papelitos, trozos de galletas… Otro elemento de no glamour decorativo.

2. Los cajones. Mi mochuela es mega fan de abrir y sacar el contenido de todos los cajones de la casa, pero los del salón son su debilidad. Lo peor es que se ha aficionado a vaciar los que hay justo debajo de la tele, y con su cuerpazo de 15 kilos se sube en ellos al grito de “salta, salta”. Y efectivamente, salta tanto que la pieza por la que se deslizan para abrirse y cerrarse ya está seriamente perjudicada. También visualizo el porrazo que se va a llevar el día que la base del cajón ceda y se vaya de cabeza contra el suelo ¡menos mal que allí estará esperándola la alfombra y su suciedad!

3. Las ventanas. Como andaluza, eso de abrir las ventanas casi todo el día hasta en invierno, y ventilar la casa hasta el infinito y más allá, es una cosilla que traigo de serie, y que he tenido que cambiar a raíz de la llegada de mi churumbelita. Primero, porque nunca sabes si le va a dar por sentarse en medio de una corriente de aire, y segundo porque tiene unos deseos locos de irse al balcón a saludar a todo el que pasa o a tirar las pinzas de la ropa a la calle. Ahora, todas las ventanas de casa tienen un recorrido limitado, y no se pueden abrir más de 10 centímetros, para evitar un disgusto con ella o con cualquiera de nuestras pertenencias que pueda lanzar por los aires.

4. Las puertas. Con 9 meses, mi bichilla aún no andaba, pero era tan larga que era capaz de ponerse de pie y alcanzar las manetas de las puertas. Unas se le daban mejor que otras, sobre todo si para abrirlas sólo tenía que echar su peso hacia adelante. En seguida pusimos protectores para que no pudiese pillarse los deditos, pero en lo que a la decoración se refiere, el problema es que en las puertas que tienen cristal, como la del salón y la cocina, a ella le gusta “pintar, pintar” con sus lápices de colores, por lo que nos rodea un ambiente museístico día sí y día también.

5. Las paredes. Siguiendo con el estilo de las puertas, otra cosa que le encanta es pintar las paredes de casa. Mira que huyendo de las tendencias de moda, las hemos tenido siempre blancas, para poder dar un brochazo fácil y tapar desperfectos por nosotros mismos. Pues ni por esas, oye. El primer gran estropicio tuvo el detalle de hacérnoslo con un lápiz. Y oye, con una cosa que se llama borrador mágico del supermercado, la pared quedó niquelada. También descubrió que uno de los muros del salón está decorado con papel pintado, y encontró una unión de dos láminas, de la que tiró y tiró hasta que arrancó un jirón. En los alrededores de su mesita de juegos, tiene la pared multicolor, pero vamos, algo muy comprensible si lo comparamos con el resto de obras de arte que ha ido improvisando en otros rincones de la casa.

Definitivamente, creo que decorar y tener hijos son aficiones incompatibles. ¿Vosotros habéis logrado mantener la dignidad en casa por si os llegan visitas?

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20 Comentarios

  • Responder
    Mony
    24 febrero, 2016 at 07:07

    Jajaja! Como me he visto reflejada en tu post! Ayer mismo descubrí un grafiti con nombre en una puerta de casa…cuando pregunté nadie había sido…. Nosotros tb somos minimalistas no por modernos…jajaja

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 febrero, 2016 at 15:43

      Si es que el minimalismo seguro que lo inventaron los padres. Bueno, es que la mía, con lo pequeña que es, cada vez que le descubro una trastada me dice que ha sido su perro Marshall…

  • Responder
    Carmen
    24 febrero, 2016 at 08:20

    Jajajajaj supermegareflejada!! Y a todo ello une gata y perro… asi que alfombras descartadas!!! Pero el resto de la casa… jumanji….

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    Mamá en Bulgaria
    24 febrero, 2016 at 08:45

    Si te consuela, mi casa está igual o peor. Rayotes por las paredes, las sillas de ikea completamente roídas, de cuando al enano le estaban saliendo los dientes, juguetes por todas partes… No paro de ordenar pero no ha manera.

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 febrero, 2016 at 15:53

      Esa es otra, que como desordena mucho más deprisa de lo que yo ordeno ¿se supone que las 24 horas del día debo destinarlas a esta tarea? Yo no tengo paciencia,ni me sale rentable tanta dedicación, vamos.

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    UrbanandMom
    24 febrero, 2016 at 09:39

    Os quejáis de vicio. Luego tendréis niños artistas y qué, ¿entonces les prohibiréis que pinten? Vamos que…

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 febrero, 2016 at 15:54

      ¡Jajaja! Justo hace unos días leí una noticia de un artista del graffitti al que sus padres le habían tirados maletas enteras de botes de pintura para que dejara de hacer eso, y ahora mira ¡un artista reconocido!

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    Arusca
    24 febrero, 2016 at 11:02

    Yo tengo una monísima línea oscura en la mitad de prácticamente todas las paredes de casa. Justo a la altura de las manitas de mis Trastos. ¡Qué casualidad! Jajajaja…

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    Mama Puñetera
    24 febrero, 2016 at 11:22

    jajajaajajaja, me río pero porque mal de muchos consuelo de tontos… Yo me doy con un canto en los dientes si consigo recoger todo el desastre cada mañana, para que luego, en cuanto lleguemos a casa de la guarde, acabe todo tirado por ahí indiscriminadamente. Aquí lo de los cajones lo solucioné quitándole los pomos, pero por lo que veo los tuyos no llevan… Que peligro tienen estas criaturas! Vaya ideas!

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      Planeando ser padres
      29 febrero, 2016 at 16:10

      ¡jajaja! Esa fue la idea de este hombre. Compramos todos los muebles nuevos para que los cajones no tuvieran tiradores sino un mecanismo en el que hay que apretarlo hacia adentro para que reboten y se abran. Con 8 meses ¡ya los habría cuando le daba la gana! Su padre es el que desespera con este panorama de desorden. Yo creo que ya me he inmunizado.

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    Maria E.
    24 febrero, 2016 at 15:25

    Las sillas que dices me parece que tenemos las mismas o parecida porque las mías también han empezado a pelarse (aunque en este caso no es culpa de los niños). La alfombra tambien la puse por ellos pero aunque caigan algunos restos está más o menos presentable.
    Lo de decorar las paredes con lapices, de momento, no lo han hecho pero sí que están perjudicadas algunas de pasar los juguetes como los coches por ellas.
    Por supuesto, decoración minimalista a tope, protectores en todas las puertas y cierre de seguridad en las puertas del aparados porque se abren pulsando hacia dentro con un iman e imagínate lo bien que se lo pasaban los enanos cuando lo descubrieron…

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 febrero, 2016 at 16:14

      Bueno, que las sillas sean de calidad un poco dudosa no te lo niego, porque por encima del respaldo también le han salido unas grietas y ahí no ha manipulado nada mi churumbelita. La alfombra es que disimula bastante la porquería (señor, para lo que hemos quedado). Pues con un sistema parecido se abren puertas y cajones de nuestro mueble del salón, así es que sí, te confirmo que la diversión está más que asegurada para ellos con este invento. Con lo discreto y a prueba del ingenio de los niños que parecía.

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    Madre Agua
    24 febrero, 2016 at 22:08

    Mi casa era súper pinterest hasta que el señorito empezó a gatear. Tengo “picassos” por todas partes, huellas de deditos, en las manillas de las puertas te puedes quedar pegada… Sigo?

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 febrero, 2016 at 16:16

      ¡Como quieras! Si te sirve de terapia.. por cierto una zona que tenemos especialmente asqueroseta es el entorno del cambiador. Desde que da manotazos y patadas con los zapatos puestos, con o blanquita que era la pared, la ha dejado toda churretosa perdida.

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    La Moleskine de Mamá
    25 febrero, 2016 at 02:19

    Qué alivio leerte! A mí me da la seria impresion que todas las madres de la guarde de Cronopio, tienen casas súper limpias y ordenadas, de verdad lo siento así,pero no me da la vida para tener la casa todos los días ordenada. Y como tú Bichilla, aquí también han cogido el rotulador y a pintar se ha dicho.

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 febrero, 2016 at 16:20

      Para un rotulador que encontró un día vete tú a saber dónde ¡y la que me lió! Bueno, sin ir a la guardería, siempre nos quedará Instagram y Pinterest para entrar en depresión al ver la perfección de las casas ajenas 😛

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    Sara
    25 febrero, 2016 at 10:40

    Jajaja, 100% identificada, mis sillas también eran blancas de piel mala y además de decoración infantil están llenas de marcas negras de dedos en miniatura, que por mucho que los laves tienen mugre siempre. Ayyy mi niño no es de los que tienen reparo a tocar la arena, el cubo de la basura y demás… más bien tido lo contrario!!!

    • Responder
      Planeando ser padres
      29 febrero, 2016 at 16:22

      La mía también disfruta con todas las porcadas, oye. La basura, el váter, los pañales de caca que dice que son de chocolate… Mejor no sigo que nos salimos mucho del tema :p

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