Crianza

Nueva pediatra con métodos de la posguerra

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Casi un año sin ir con mi bichilla al médico (esa suerte hemos tenido). Desde que pasó la revisión oficial de los 18 meses no hemos vuelto a hacer acto de presencia por allí. Ya entonces, nos habían cambiado a nuestra primera pediatra, trasladada a otro centro de salud, por otra que no le llegaba ni a la altura de los tobillos. La pediatra original de mi bichilla era madre de 5 hijos y de infinitos nietos, y todo lo que no sabía como médico lo sabía como madre. Le faltaban 2 años para jubilarse pero era fan de la crianza respetuosa, de la lactancia prolongada, del colecho y del baby led weaning… La sustituta, ni fú ni fa, gritaba mucho y para ella nada era importante. La vimos sólo una vez y pensábamos volver a encontrárnosla en esa revisión que ahora hacen entre los 2 y los 3 años. Pero cada vez que llamaba al centro de salud, me decían que mejor hacerla cuanto más cerca de los 3 años, mejor. Y como males mi bichilla no tiene, vivíamos en un remanso de paz hasta que este hombre le descubrió un bultito en el párpado inferior del ojo izquierdo. Sinceramente, yo no había notado nada, pero tanto insistió, que para que nos dejase vivir tranquilas, accedí a llevar a la niña a la pediatra. El resultado es que su papá tenía razón, y mi churumbelita lleva unas semanas con una especie de orzuelo interno. Por fuera se le ve como un pequeño bultito (si la miras y la remiras durante horas, porque si no, no notas nada) que ni le molesta, pero bueno ya tenemos tratamiento. Sin embargo, lo que me impactó fue que nos habían vuelto a cambiar de pediatra y la nueva ¡ay, señor! Menos mal que nos acabamos de mudar y no me la tendré que topar de nuevo porque tiene unas formas nada normales para tratar con niños.

1. La pediatra con métodos de la posguerra. La llamo así porque creo que los pacientes huyen de ella. Con lo saturada que se supone que está la Seguridad Social, no me parece ni medio normal que un miércoles a las 9 de la noche este hombre decidiese llevar a la niña a urgencias, que yo le convenciese de mirar primero los horarios habituales de la pediatra y que descubriésemos que para el día siguiente, entre las 9 y las 12 de la mañana tuviese todo el planning vacío. Creo que no debe tener ni pacientes. Al llegar, con la sala de espera sin un alma, ella salió tan campante y nos dijo que como no había cola, se iba y en un momento volvía. Digo yo, que nos podría haber atendido primero e irse después, porque tampoco a la salida había nadie. Qué cosa más tonta dejar a la gente esperando. A veces parece que los médicos lo hagan para darse importancia, y que veamos lo ocupados que están.

2. Que mi bichilla tiene mucho genio. Mi mochuela, fue feliz ordenando las sillas de la sala de espera y mirando los dibujos de Mickey Mouse pegados en la pared. Hasta que entramos a la consulta y sólo con ver lo seca que era la pediatra, quiso que la cogiera en brazos y me dijo “Mami, s’acabó” muy a lo María Jiménez, mientras echaba los brazos en dirección a la puerta para huir de esa habitación. Como no habíamos ni empezado, no podíamos escapar, y claro, ya se puso nerviosa a manotear, retorcerse… cuando la pediatra vio esto, me dijo que si ella era así de tajante conmigo, yo no debía tratar de convencerla dialogando. Que le dijera yo también que “s’acabó” y que se tenía que aguantar allí adentro. ¡Ole y ole! Un método infalible para hacer entrar en razón a una niña de 2 años.

3. Que mejor me la ata. Como mi fierecilla no dejaba de llorar a gritos (cierto es que no le estaba haciendo nada, sólo tumbarla en la camilla boca arriba para poder verle el ojo), la pediatra se alejó de ella y volvió con una venda elástica, como esas que se colocan cuando te haces un esguince y le gritó a mi bichilla “¡Como no te estés quieta te ato las manos!” mientras le cogía de las muñecas y simulaba que le liaba la venda. Yo no daba crédito al espectáculo, y mi bichilla menos a los gritos. En el momento de espetarle semejante cosa, se quedó callada por la voz que le dio, pero en cuanto trató de inmovilizarle los brazos, se volvió más loca de lo que ya estaba. Le dije que le sujetaría yo las manos, por colaborar y evitar un drama mayor, pero que no veía la necesidad de atarla. No se quedó muy convencida la pediatra con métodos de la posguerra, pero al menos no siguió insistiendo con la barbaridad de simular esa camisa de fuerza para la niña.

4. Que si mi bichilla no habla claramente. A todo esto, cuando ya teníamos diagnóstico, pomada recetada y tratábamos de huir para siempre de la pediatra del infierno, me pregunta la señora con las peores formas posibles: “esta niña ¿tiene problemas para hablar, no? O en casa habla más claro.” Pues qué quiere usted que le diga. Que sí, en casa cuando no está en plena crisis nerviosa de llanto y de ira, es un loro que no para de cascar, pero como comprenderá, en esta situación, lo que menos le importará a la niña es estar vocalizando correctamente. ¿De verdad puede una pediatra dictaminar que un niño no habla bien en plena rabieta? Y más con 2 años, que los habrá que en estado normal hablen como Valdano y otros que no digan ni mú hasta los 4. Por si no había tenido bastante poniéndose a mi churumbelita en contra, también logró que yo la odiara mucho.

Y de allí salimos y no pensamos regresar. Esta misma semana me voy a nuestro nuevo centro de salud a buscarle nuevo médico y espero tener algo más de suerte con el que nos toque. Vuestros pediatras ¿parecen normales o son así de raros y antiguos?

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22 Comentarios

  • Responder
    Mamistarsblog
    19 abril, 2016 at 07:17

    Madre mía! Que situación! Un poquito de respeto y educación le falta a esa señora, con esa actitud consigue que sólo pasar por la puerta bichilla coja miedo! Espero que tengas más suerte con el/la próxima. Aunque cada vez las visitas al pediatra son más espaciadas es importante que los peques se sientan seguros.. vaya tela!

  • Responder
    Nekane
    19 abril, 2016 at 07:39

    Madre mia imaginate que te pilla en la primera revision despues de nacer la niña… Porque a estas alturas ya nos resbala un poco lo que te dicen sino te cuadra pero al principio con todas las dudas…Este tipo de personas deberian de estar vetadas en pediatria. No te has planteado poner una queja por el trato recibido ?

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    La Moleskine de Mamá
    19 abril, 2016 at 07:40

    Wow! Puedes cambiarte de pediatra? Eso de que le haya querido matar suena bastante mal, imagina cómo le va a los niños que van con algo grave? Hasta estoy pensando si es algo ético atar a un peque de sólo dos años, ni que fuera un enfermo psiquiátrico en plena crisis. (Por otra parte, que niña tan sana tienes, enhorabuena!)

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    mamabambablog
    19 abril, 2016 at 07:49

    Uf, blanca me he quedado con la parte de la venda, es que no sé ni qué comentar. Menos mal que no tendréis que volver a ver a esta señora, por llamarla de alguna manera :S

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    Una mama mas
    19 abril, 2016 at 07:53

    Aquí en el pueblo no tenemos pediatra… Hace un par de años que la plaza la cubre un médico de familia y lo cambian seguido, así que imposible hacer un seguimiento del niño. No lo llevó a la seguridad social, voy a uno privado, con el que estamos contentos. Hay cosas que no le cuento (teta hasta los dos años y colecho), pero me gusta como lo revisa y como lo trata. Así que con el que viene seguiremos.
    Me has dejado flipada lo de atarla… Y lo de que no habla claro… Pues esta no ha visto a muchos niños de dos años! Lo mejor, que te cambies y procura verlos poco. Cada día me caen peor los médicos (no todos!) perdón pero parece que se lo ganan a pulso.
    Al final que es lo del ojo?
    Tengo que decirte que una vez lo llevamos al oculista a mi peque y la revisión fue a upa porque le restaba más fácil que estar luchando con el.

  • Responder
    Mamá en Bulgaria
    19 abril, 2016 at 07:55

    La mayoría de pediatras son normales y sensatos pero cuando nos toca un ejemplar de estos deja fatal a los demás.
    Uno en España me dijo hace años, cuando le llevé a la mayor con gastroenteritis, que le diera zumos de brick y todos los dulces que me pidiera. Ante mi atónita mirada afirmó que ahora las cosas se hacen así.
    La de Bulgaria no le detectó al pequeño algo gordo que debería haber sido obvio para cualquier médico, y el año anterior me dijo que le destetara a los 18 meses porque las hormonas de la LM eran muy malas para él.
    Una perlita, vamos.

  • Responder
    Montsar
    19 abril, 2016 at 07:56

    Solo con lo de la espera ya entras con ma pie y menuda experiencia!! Sobretodo para tu bichilla.. Si es que fue una detrás de otra. Mis hijos siempre se portaban bien en el médico pero ya te digo que si alguno los hubiera amenazado con atarles las manos se hubieran puesto histéricos…Si es que no me lo puedo ni creer…Y como va a vocalizar la criatura si está más pendiente de escapar que de otra cosa. Espero que el nuevo centro sea mejor!!

  • Responder
    marigem
    19 abril, 2016 at 08:09

    Alucino!!!!!! Yo tengo una ceja partida porque a los seis años me la abrí con la esquina de un mueble y el enfermero, al ir a coserme, sacó una venda y dijo que iba a atarme y me escapé y llegué sola a casa que estaba lejísimos. Mi madre iba con mi hermana de 4 años y claro, no podía pillarme y luego ya no me obligó a volver así que crecí con una ceja como Dillan, de Sensación de vivir. Pero creía que eso ya no pasaba, es lamentable.
    Menos mal que os mudasteis porque me da vergüenza leer estas cosas.
    Yo tuve suerte con el pediatra y cuando se jubiló tuve una pediatra con hijos y era muy normal. Al pasar al médico de familia también tuve suerte aunque he de decir que me pasó como a ti, nunca se ponían malos y apenas tuve que ir, a vacunas, revisiones y poco más.

    Tu marido es pelín exagerado,jajaja, yo no le habría visto el orzuelo a no ser que se quejaran pero él observa a su bichilla detenidamente, por lo que leo.
    Besos.

  • Responder
    Madre Agua
    19 abril, 2016 at 08:12

    Lo de esa pediatra no es normal. Le hubieras puesto la venda en la boca a ella, que es lo que se merecía.
    Mi pediatra es muy majo. Le hace la revisión, comprueba que todo está bien y ni recomendaciones ni nada, siempre dice que sigamos nuestro instinto.
    A ver si en el nuevo centro tenéis más suerte, porque vaya tela…

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    Norgwinid
    19 abril, 2016 at 08:49

    Lo flipo en colorines con la pediatra. Si a mi me sale con atarle las manos a la chiquilla, cojo a mi hija y me voy dando un portazo sin más. En qué cabeza cabe? Y lo del habla? Si es que a veces son matarlos… Por suerte puedes elegir centro de salud y especialista, porque nosotros en el micropueblo donde vivimos no tenemos opción…

  • Responder
    Mivi Mamá
    19 abril, 2016 at 09:56

    Madre mía que espanto de pediatra…
    Lo de la venda para atarla me ha matado. Es una cría de 2 años, nerviosa y asustada. En serio creía que así se calmaría? Anda que…

    La de mi hija tiene días que alaba la teta y otros me dice que la tengo entetada. No hy quien la entienda en eso. Pero por lo demás estoy muy contenta con ella.

    Espero que encuentres otro pediatra mejor. Al menos más amable y cariñoso con los niños. Suerte!!

  • Responder
    mamirecientecuenta
    19 abril, 2016 at 10:31

    Yo no sé si me hubiera puesto yo más histérica que la niña… porque la pediatra le dice que le ata las manos y yo le digo que le ato a ella otra cosa como se atreva. No sé, pero me parece fatal. Es normal que tu bichilla no quisiera estar ahí.
    Saludos

  • Responder
    Asari
    19 abril, 2016 at 11:10

    El pediatra de mi hijo pesa 190 kilos y algo muy grave tiene que ser para que se levante de la silla. A todo le quita importancia, nunca es nada grave. La suerte es que por ahora no se ha puesto malo, solo vamos a las revisiones y que en caso de ser algo más complicado puedo llevarla a mi medica de cabecera que es muy buena. Lo de la sala de espera vacía es normal en este pediatra.
    Yo he tenido muy buenas experiencias con los médicos, pero como te encuentres uno malo lo recuerdas siempre.

  • Responder
    Mami esto está chuli
    19 abril, 2016 at 11:12

    Mi pediatra es un amor. Muy hippie y ya mayor pero trata a los niños con mucho cariño, y las malas formas las deja para las mamas histericas jejeje. Solo de leerte se me han puesto los pelos como escarpias… amarrarle las manos??? Normal que la criatura se pusiera a chillar. Un saludo

  • Responder
    diasde48horas
    19 abril, 2016 at 11:44

    Menuda joyita, con lo de atarla me has dejado flipando… ojalá en el nuevo centro de salud tengáis más suerte. A nosotros nos ha pasado algo parecido, teníamos una pediatra con la que estábamos contentísimos pero se nos fue y el nuevo… horrible. De hecho, he cambiado a los niños de centro de salud.

  • Responder
    Iria
    19 abril, 2016 at 14:21

    Puedes juntar a esa señora con mi señora pedíatra. Yo la apodo Cruella de Vil y trató a mi bebe de dos semanas de usted. Volví a la revisión del mes y como la única pregunta que le hice me la contestó la enfermera pues no volví. Ahora tengo un pedíatra maravilloso!!

  • Responder
    Bea Triz
    19 abril, 2016 at 19:19

    Pero por favor!! Que horror de persona!! Huyeeee

  • Responder
    srajumbo
    19 abril, 2016 at 19:33

    Ayayayaya que tenemos a la misma!! Yo estaba contentísima con mi pediatra hasta que..hace poco nos la cambiaron por otra. Esta otra, nada que ver con la anterior, todo le parece mal, todo lo que hace el niño es malo, tengo que reñirlo, castigarlo..le faltó decir: pegalo. Y todo porque estaba subiéndose a la báscula… A esta ya solo la veré una vez al año, pero te juro que cuando me quede embarazada, cambio, no la aguanto yo ni loca con un nuevo bebé.

  • Responder
    correolacajitademusica
    19 abril, 2016 at 22:20

    FLIPO sobre todo con lo de que la iba a atar… Perdona? Creo que me hubiera quedado muda de la impresión. Alucinante, de verdad, no me extraña que vayáis a buscar a otro pediatra…

    El nuestro está a punto de jubilarse y me gusta mucho, la verdad (le visitamos con frecuencia…) Es un señor muy amable, nunca critica, nunca se mete en nada… Amable con el pipiolillo y también conmigo 🙂

    Feliz día!

  • Responder
    nosoyunadramamama
    19 abril, 2016 at 22:20

    vaya chifleta!!! decir que la atas ya me parece tremendo pero coger la venda… yo me cambié de pediatra porque era la típica que estaba toooodo el día quejándose de lo mucho que tenía que hacer (más de una vez la vi a las 12 de la mañana haciendo la compra, ya ves qué estrés!!) y con cara de mustia!!! y yo no puedo con la gente así, que parece que le estás fastidiando la vida. me cambié y genial, ya es mayor pero es muy moderno, es muy partidaria de la lactancia pero si dices que ya has pasado el bibe no te cuestiona porque entiende que ya has tomado la decisión, lo hace todo con cariño y a Gabriel lo quiere mucho, y eso que tampoco ha pisado el centro de salud más que para las revisiones, que las hace la mayoría la enfermera. Así que harás bien en cambiar!

  • Responder
    Maria E.
    20 abril, 2016 at 13:47

    Que digo yo que esta mujer para que se mete a pediatra??? En nuestro caso tenemos el pediatra por el seguro privado y estoy tan contenta con él que no me cambio por nada. Al principio parece un poco serio pero yo voy a que mire a los niños no a que me cuente chistes y la verdad es que tiene mucha mano con los niños y es muy respetuoso con todo. Después de más cinco años viéndonos las caras ya hemos descubierto que no es tan serio y hasta gasta bromas!!

  • Responder
    Patricia
    21 abril, 2016 at 10:37

    Se merece una queja en Atención al Paciente. Si muchos pacientes la pusieran en lugar de cambiarse o simplemente aguantarse alguien le daría un toque de atención. Esta se metió a pediatria por equivocación, porque en realidad debería de estar en psiquiatria, pero de paciente, no de médico.
    Mi pediatra tampoco casa con mi método de crianza y siempre anda ocupada, pero al menos es cariñosa con el niño, que visto lo que cuentas es una proeza…

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