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10 momentazos para recordar al ser madre

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Estoy ya haciendo memoria de momentazos para recordar al ser madre como una vieja ¡y mi bichilla tiene poco más de 2 años y medio! Todas tenemos nuestras ideas sobre qué cuento nos vendieron acerca de lo ideal o lo terrible de la maternidad, del embarazo, de la crianza, de la lactancia, del colegio, de la adolescencia… Es inevitable que nos llegue información de todos los frentes y que tengamos unas expectativas que a veces se cumplen, pero en la mayoría de los casos distan mucho de la idea que nos habíamos hecho. Hoy hago balance de 10 momentazos para recordar, personales, que no tienen por qué cuadrar con las vivencias de los demás, en los que realmente me topé de frente con la realidad más real, menos romántica y más de andar por casa que no me había encontrado ni en las películas de Hollywood.

1. El test positivo. Para unas tardará más en llegar y a otras les pillará por sorpresa al haberlo conseguido a la primera (o en un despiste, que no vamos a entrar tan a fondo en el tema). Pero cuando ves las famosas rayitas del positivo (o directamente las semanas de gestación que llevas en los test de embarazo modernos) ¿fue la reacción como te la esperabas? La mía no. Después de ser un embarazo buscado durante mucho tiempo (5-6 meses que ya se me hicieron largos), al ver el positivo no daba crédito y lo primero que pensé fue ¿qué has hecho criatura? Que esto ya no tiene marcha atrás. Casi hiperventilo y me flojearon las piernas. Pero se me pasó en unos segundos.

2. Primera ecografía. Mi preferida fue la ecografía de las 20 semanas, pero como primeriza, esa ecografía que hicimos urgentemente al ver el positivo en un centro de pago, fue un alivio relativo para saber que aunque no tenía ningún síntoma ¡sí estaba embarazada! Sin embargo, ni me puse ñoña, ni solté lagrimitas ni noté que mi vida fuera a dar un vuelvo radical.

3. El parto no es para tanto. Es que la gente tiende a dramatizar tanto los dolores del parto, las desgracias del post parto y las posibles complicaciones, que yo me preñé, parí y ando criando sin grandes dificultades. Para el recuerdo me queda ya la sabiduría adquirida de que no hay que fiarse de los tremendismos de otras mamás. Bueno, eso o que las hormonas esas de la preñez me han dejado completamente desmemoriada.

4. La teta a demanda no entiende de horarios ni lugares. Yo tuve mi cojín de lactancia para estar en casa, pero en la calle, he dado el pecho sentada en el suelo, tirada en escaleras de monumentos mientras íbamos de turismo, rebozada en arena de la playa y hasta con la niña que ya caminaba y sacaba la teta a traición mientras yo andaba a cuatro patas colocando la compra en los muebles bajos de la cocina. Si eras mínimamente vergonzosa, la lactancia te va a quitar todos los remilgos de golpe.

5. Tus necesidades fisiológicas pueden esperar. O… ante el riesgo de reventar y no tener dónde dejar a tu churumbel, meas y cagas porteando a tu hijo, o mientras lo tienes en brazos, o mientras gatea entre tus pies, o mientras le das la teta. A la gente de otras épocas esto le parece una guarrada y una aberración, pero yo no podía dejar a mi bichilla llorando en ninguna parte y concentrarme para hacer mis cosas. Total, ella bien que mea y caga estando encima de cualquier persona y nadie le dice nada. Pues que se aplique el parche.

6. Tu hora del baño es una peregrinación familiar. En Santiago de Compostela, en Fátima o en Lourdes se han visto a menos fieles peregrinando que en tu cuarto de baño en el momento en que decides darte una ducha. No hablo ya de llenar la bañera y pasarte una hora en remojo, sino de esos 10 minutos a toda prisa, o 20 si tienes que hacer algún tratamiento capilar o de belleza. Tus hijos van a entrar, pero también tu marido, y será el momento en el que te tengan que reclamar para encontrar cualquier cosa o para solucionar el dilema de si fue primero el huevo o la gallina. Entre los momentazos para recordar al ser madre, que sepáis que, casi siempre, la intimidad pasa a mejor vida.

7. Lucirás tu belleza natural. Por no decir que si estás fea no vas a tener tiempo para arreglos. Yo he llegado al punto de tener las uñas tan desarregladas que mi churumbelita cree que las tengo todas rotas. Cada vez que se fija me pregunta si me duelen y exclama ¡oh, pobrecita mamá! ¡Tiene pupa!

8. Te has encasillado en la ropa ¿de hace cuántas temporadas? Probablemente, tus intereses estilísticos de antes del embarazo desaparezcan y nunca veas el momento de comprarte trapitos nuevos ni otros complementos para ti. Si optas por la lactancia, descubrirás que la inversión que has hecho en ropa específica para dar el pecho ya tiene pelotillas. Y como la lactancia se prolongue en el tiempo ¡no te quiero ni contar! Las madres preciosas, como de revista y siempre impecables existen, que yo las he visto por la calle. Pero si pusiera en una balanza la cantidad de madres con aspecto zarrapastroso y en el otro lado a las ideales de la muerte ¡estas saldrían disparadas hacia el firmamento por el peso de las demás! No hay que hundirse en la miseria, que de todo se sale.

9. Sabes que deberías dormir cuando tu bebé duerme… Pero no puedes. Cuando yo iba a las clases de preparación al parto, esta recomendación de la matrona se me grabó a fuego en la mente. Y yo me veía cumpliéndola a rajatabla. ¡Me río yo ahora! Ni siquiera durante la baja de maternidad pude dormir cuando lo hacía mi bichilla. Primero, porque tuve bastante suerte y en los primeros meses ella descansaba bastante bien de noche, y nosotros también. Y cuando su sueño empezó a cambiar ¿quién me limpia a mí la casa, me hace la comida y me gana los dineros mientras yo voy de siesta en siesta al ritmo de mi mochuela? Pues eso, que del dicho al hecho…

10. Las etapas pasadas siempre te parecerán mejores. Eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, hará que llenes tu cabeza de momentazos para recordar. Porque cuando tu bebés esté recién nacido pensarás que si fuera algo más auotónomo sería todo más fácil. Cuando gatee, querrás que camine, cuando le des de comer, que coma solo y cuando mires hacia atrás te dará la sensación de que cuanto más pequeño era, más fácil era gestionar tu vida y la suya. Yo ya estoy preparada para el futuro y no pienso desear que mi bichilla crezca nunca más. Como dice el papá de mi mochuela: con niños pequeños, problemas pequeños. Y así, van aumentando de gravedad según crecen.

A veces, pienso que me voy a seguir viendo como primeriza eternamente, y en otras ocasiones que ya tengo algo de experiencia para que no me engañen más con cuentos de hadas maternales. ¿Cuáles son vuestros momentazos para recordar al ser madre? ¿Son idílicos? ¿Escatológicos? ¿De los que os han dado una bofetada de realidad? Seguro que hay historias para todos los gustos.

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10 Comentarios

  • Responder
    Mamistarsblog
    20 junio, 2016 at 07:16

    Comparto algunos momentazos contigo! Recuerdo perfectamente el momentazo del test como un antes/después en mi vida! Besote!

  • Responder
    nuevemesesyundiadespues
    20 junio, 2016 at 08:21

    Ja,ja,ja. Verdad, verdadera. Solo discrepo en el parto no es para tanto, más bien en el postparto porque para mí fue horrible. YA me hubiera gustado que alguna madre tremendista me hubiera advertido… Del parto se habla demasiado y solo consiguen meterme miedo. Del postparto nadie dice nada y luego… zasca. Sé que no siempre es chungo pero…

  • Responder
    Una mamá muy feliz
    20 junio, 2016 at 09:56

    Jo, pues yo ni momentazo de dos rallitas tengo, tengo momentazo de test negativo y al día siguiente beta positiva eso si. Y bueno ese momento de aun sabiendo que era un niño decirnos en la eco de las 20 semanas, felicidades es una niña…UPMF casi saca los cohetes y el matasuegras jajajajaj lo que hubiera dado él en ese momento porque no hubiera sido una equivocación!!
    Bueno y luego momentos cacas, explosiones, manchas, insomnios….a porrillo.

  • Responder
    anitasuperstarr
    20 junio, 2016 at 09:56

    Me he muerto de la risa con el 10 y el 4!! yo también he dado teta en todos momentos y en todos los lugares a los dos, y más ahora que reclaman teta a la vez!!! y lo de pensar que será más bonito y fácil luego…ejem, me paso el día pensándolo. Sin acierto, claro!! 😀

    Encantada de leerte! no lo hago más por una falta escandalosa de tiempo!

    abrazos!

  • Responder
    Aprendemos con mamá
    20 junio, 2016 at 10:43

    El test y la ecografía son inolvidables. Lo de dormir cuando el bebé duerme pocas pueden, porque como dices quién hace lo que falta en casa?

  • Responder
    nosoyunadramamama
    20 junio, 2016 at 13:28

    ufff, pues yo ya no sé si es porque llevo tres embarazos que tampoco el momento test es el típico que voy a contar a mis nietos.. más bien recordaré que parir sin epidural es una faena y que mejor parir con ella. Que hice zumba en el tercer embarazo creo que también va a quedar en el recuerdo. Y por supuesto, los momentazos escatológicos como el accidente nuclear de rafa en la piscina de la urbanización! o en la bañera!! No sé, igual es que con tres ya la memoria da para lo justo y además, según van creciendo, también los recuerdos de bebés van como borrándose!

  • Responder
    Lai - Asi piensa mamá
    20 junio, 2016 at 15:25

    muy ciertos todos los momentos 🙂

  • Responder
    Mami esto está chuli
    20 junio, 2016 at 15:27

    Yo tengo varios recuerdos. El momento test de mi segundo embarazo si fue madre mia donde vas?? Las ecos fueron geniales todas y csda una de ellas. Y si que recuerdo mis tiempos pasados pero mi presente no me disgusta!!

  • Responder
    La Hobbita
    23 junio, 2016 at 10:17

    Jajajaja! Totalmente de acuerdo con ese punto 5! Yo también he hecho del porteo mi modo de vida para ir al baño. Y la ducha… En fin. Al principio era mi momento relax y el Mozo se encargaba de la Habichuela. A día de hoy, la Habichuela se ducha conmigo y todo es mucho más relajado que antes, que MI momento se convertía en un sin fín de llantos que se oían en la lejanía… Y el Papá ahí, en el baño con nosotras, esperando recepcionar a la Habichuela en la primera base…

    Eso si, yo reconozco que si que me emocionó la ecografía y el positivo (el primero, con el segundo lo que me dio fue mucho miedo).

    Y el parto… bueno, al ser cesárea le tenía terror pero no fue para tanto y en 3 días estaba tan contenta en casa. Y a día de hoy, hasta me gusta mi cicatriz ^_^

  • Responder
    srajumbo
    26 junio, 2016 at 18:28

    Jjaja me encanta!!!! Eso si, en las dos últimas no coincido. Yo tengo más vida social y salgo mas de vacaciones desde que está el niño así que para mi ha sido un cambio a mejor en todos los sentidos.. y duermo igual que antes. Pero las demás las has clavado oye.

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